Miercoles, 28 de Junio del 2017
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FUTBOLARIO NACIONAL

Publicado el 04/06/14

 Futbolario Nacional es un diccionario sobre la crisis del fútbol peruano, crisis que viene padeciendo desde hace cuarenta años. Contiene más de cien vocablos que ilustran las causas que han imposibilitado la presencia de Perú en los últimos ocho mundiales, las malas campañas de los clubes nacionales en eventos internacionales como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, y el nivel paupérrimo que ofrece el fútbol nacional en el ámbito local. Como si fuera una tomografía las acepciones ponen de manifiesto la desidia e inoperancia de los gobiernos de turno, la organización deficiente de los máximos organismos, la improvisación, la incapacidad y la corrupción de la dirigencia, la falta de profesionalismo de los jugadores, los excesos de los medios de comunicación, los intereses ocultos de las empresas publicitarias y el desconocimiento del común del aficionado.

Futbolario Nacional se ubica en la antípoda de aquellas páginas webs donde se narra la historia idílica del fútbol peruano, producto que se obtiene al seleccionar los logros aislados de la selección nacional y de los clubes en los diversos eventos internacionales. Páginas colmadas de campañas gloriosas en tiempos remotos; triunfos eventuales en Eliminatorias, Copa América y Copa Libertadores; goles espectaculares en encuentros de discreto rendimiento. Un material propicio para el aficionado nacional, fácilmente impresionable, proclive a la nostalgia y ávido de triunfos. Futbolario Nacional ha sido gestado con el propósito de despertar en el aficionado su facultad analítica, su conciencia crítica y su capacidad de indignación ante los malos manejos que se vienen llevando a cabo en el fútbol peruano.

Futbolario Nacional no es una creación del todo original. Hace más de cien años el escritor estadounidense Ambrose Bierce publicó su famoso Diccionario del diablo (1911), una recopilación de 998 definiciones de corte satírico sobre diversos temas. Muchos años antes el escritor francés Gustavo Flaubert comenzó a escribir su Diccionario de ideas preconcebidas, que compila lugares comunes, ideas trilladas y estupideces. En el Perú hace varias décadas Luis Felipe Angell  escribió diccionarios de corte humorístico:Diccionario ChinoDiccionario LocoDiccionario de Barbarismos, etc. También escribió en el diario El Comercio  comentarios de partidos de la selección peruana en tono satírico, que tuvieron un éxito rotundo. En el 2002 se publicó en España un diccionario de fútbol en clave burlesca: Diccionario de fútbol, catálogo de chorradas balompédicas. Ahora bien, si en Futbolario Nacional el humor está presente, éste no es deliberado. Futbolario Nacional no tiene como objetivo provocar risa; no se vale de la decadencia del fútbol peruano para divertir al lector. Si el humor aflora es por culpa exclusiva de los protagonistas de los hechos, que con sus errores, torpezas y disparates se convierten en agentes involuntarios del humor. Basta con recordar lo sucedido en el Campeonato Sudamericano de Fútbol Sub 20 de 2013: Dos instituciones del Estado, la Reniec y la Federación Peruana de Fútbol, y el director técnico de la selección permitieron que un jugador ecuatoriano de limitados recursos técnicos y con 25 años de edad formara parte de la selección peruana, ocasionando uno de los hechos más vergonzosos e hilarantes de la historia no sólo del fútbol peruano sino del fútbol mundial.

Aunque respeta el formato propio del diccionario Futbolario Nacional no se ciñe a sus parámetros. En su afán por abarcar de manera plena y profunda un problema harto complejo como el ocaso del fútbol peruano le da cabida a otras formas de expresión como son las reseñas de libros, reportajes, artículos, declaraciones, crónicas, expedientes, decálogos,  informes, etc.

Finalmente, Futbolario Nacional no es un producto acabado sino una obra en proceso de gestación, dispuesta a ampliar, corregir y suprimir las acepciones consignadas, así como también a incorporar nuevas.

AGENTES DE JUGADORES copia

Agente de Jugadores. El Agente (acreditado o no) es el representante del jugador de fútbol que se encarga de negociar en su nombre sus contratos y funciones profesionales. Colocar a su representado en un fútbol de mayor jerarquía es uno de sus objetivos más importantes. Sin duda Europa, donde se practica el fútbol más competitivo del mundo, es la plaza más atractiva. Empero, Brasil, Argentina y México son espacios igualmente atrayentes. Además, de sobresalir en uno de éstos podría catapultar a su representado hacia el fútbol del viejo continente. Nolberto Solano, ex jugador de Sporting Cristal,  destacó en el fútbol argentino vistiendo la casquilla del Boca Junior (Argentina). Al año siguiente pasó a jugar por el Newcatle de Inglaterra. Está claro que la labor de los agentes se ve facilitada cuando el futbolista posee un excelente nivel. Como si se tratara de una subasta, el jugador pasará al club que le ofrezca mejores condiciones económicas. Ese fue el caso de Jefferson Farfán, quien por sus incuestionables condiciones, arribó al mercado holandés sin ningún inconveniente. Con los jugadores menos favorecidos la situación es distinta; los Agentes recurren a estrategias marketeras a fin de sacarle la mejor partida posible. Para ofertarlos suelen confeccionar un vídeo con sus mejores jugadas. En manos de un editor profesional se puede elaborar un DVD lo suficientemente persuasivo como para hacer vendible a un jugador cuyos recursos futbolísticos no son muy generosos. Basta observar con atención el vídeo de Roberto Merino para entender lo que afirmamos. Sin embargo, hay jugadores cuyas posibilidades de ser vendido al extranjero son prácticamente nulas. Con un biotipo privilegiado, alto y atlético, pero con un repertorio de limitaciones e incompetencias ostensibles, Luis Guadalupe calificaba de ser un producto invendible  al mercado europeo. Aun contando con las técnicas más avanzadas en la edición de vídeos, con suma dificultad podría crearse una versión superada de Guadalupe, que en el mejor de los casos lo haría atractivo para el mercado de Oceanía. No obstante, Luis Guadalupe (Universitario de Deportes) fue transferido al club KV Mechelen (1999) de la Liga Jupiter Belga. La noticia fue recibida por la afición como una broma del Día de los Inocentes, pero con el transcurso de las horas la aceptó como un hecho insólito. Pocos días después se reveló la estrategia marketera: Valiéndose del parecido físico a cierta distancia con Eduardo Esidio, un jugador brasileño que militó en el club crema y que destacó por su potencia y velocidad, así como por su fuerte disparo de zurda, y de la ignorancia y de la buena fe del entrenador del equipo belga, Valére Billen, el representante de Guadalupe vendió a su representado con vídeos de Eduardo Esidio. “No soy mago ni ilusionista; soy un profesional del marketing a quien se le impuso el difícil reto de vender a Guadalupe al mercado europeo. De modo que no me hablen de ética, moral y buenas costumbres,  que actúan muchas veces como un corsé en la creatividad marketera. En el caso de Guadalupe no cabía otra solución que la sustitución. Si alguien se escandaliza con esto deberían recordar el prodigio que Dios le concedió a Wílmer Aguirre, haciéndolo jugar en un nivel superlativo ante el Estudiantes de la Plata. San Luis de México lo contrató de inmediato creyendo que se trataba la reencarnación de Pelé. Díganme si con este milagro Dios no se consagró como el mejor marketero del mundo”, adujo el autor del vídeo exitoso, quien por un exceso de modestia o cierto pudor prefirió mantenerse en el anonimato.

 

Alfredo González Salazar. Presidente del club Universitario de Deportes en tres períodos (1995-1998), (1998-2001), (2004-2007), Alfredo González Salazar pasará a la historia no por haber sido el mejor en el cargo sino por haber desempeñado el papel de dirigente hincha hasta las últimas consecuencias. Hijo de Alfredo González Byrne, quien fuera dirigente del club por 20 años. Alfredo González realizó sus estudios primarios y secundarios en el colegio británico Markham, uno de los colegios más pudientes de Lima. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad Nacional Agraria de la Molina, donde acabó agronomía y en ESAN, donde se graduó como Magister en Administración de Empresas. Trabajó en el Banco Continental, en el Sindicato Pesquero del Perú, ESAN, Confiep, Electrolima y Edelnor. Durante su gestión en Universitario de Deportes se construyó el Estadio Monumental de Ate, uno de los estadios más modernos del mundo. Asimismo, se edificó la Villa de Menores, espacio para promocionar nuevos valores, y se amplió la sede social del Campo Mar U, complejo deportivo y sede de playa. En su segundo período presidencial Universitario de Deportes obtuvo el tricampeonato nacional (1998-2000).Con suma perspicacia advirtió déficits en la Trinchera Norte, que lo llevó a reorganizarla, fomentarla y consolidarla hasta convertirla en una de las barras más bravas del país. Cuando asumió la presidencia del club, no permitió que el hincha que llevaba dentro fuera desplazado; por el contrario, en muchas de sus decisiones dejó que el hincha se antepusiera al de dirigente. Pero no el hincha común y corriente, que va al estadio, apoya a su equipo los noventa minutos y luego se retira cuando culmina el encuentro, sino  el hincha que delira por su equipo las veinticuatro horas del día, acude al estadio a gritar y a denostar al rival de turno, y que cuando es necesario apela a la violencia verbal y física. En buena cuenta, el hincha de la Trinchera Norte. En uno de sus actos más controvertidos, Alfredo González (1996) envió al ex futbolista Pedro Meza al norte del país para tratar de persuadir a tres jugadores del Torino de Talara, a fin de que no pusieran resistencia cuando se enfrentaran a la U. Un error de cálculo no permitió que se materializara el acuerdo: No tomó en cuenta que los jugadores tenían escrúpulos y, lo que es más grave aún, que éstos no estaban en venta. El técnico del equipo, César Cubilla denunció el hecho a  la Comisión de Justicia de la FPF. Ésta lo halló culpable y le dio cuatro años de castigo, razón por la cual tuvo que dejar la presidencia de Universitario de Deportes.  Varios años atrás (21 de abril de 1991), antes de que asumiera la presidencia, se le había acusado de introducir una bomba molotov en el ómnibus de Sporting Cristal después del encuentro en el que la “U” perdiera por 2 a 1 ante los del Rímac en el Estadio Lolo Fernández. Por falta de pruebas el caso no prosperó en el Poder Judicial. Consciente del precio que hubiese tenido que pagar por asumir la autoría de semejante acto de heroísmo, Alfredo González optó por eludir toda responsabilidad. Su amor incondicional al club merengue no le impidió vigilar con celo a su mujer. Es por ello que no tuvo ningún reparo en protagonizar un escándalo mayúsculo (23 de diciembre de 1997) cuando creyó ver a ésta coqueteando con un desconocido en el estadio del Lolo Fernández en pleno partido. Alianza Lima, su rival más acérrimo, lo sufrió en más de una oportunidad, pero ninguna de ellas tuvo tanto impacto como cuando se paseó con un pedazo de papel higiénico en el estadio de Matute en un clásico y golpeó al dirigente de Alianza Lima, José Luis Quiroga (5 de marzo del 2000). Algunos miembros de la Trinchera Norte toleraron que González golpeara al dirigente íntimo, lo tomaron como un acto acorde con su investidura, pero no aceptaron que se paseara  con un rollo de papel higiénico en el estadio, les pareció un acto de traición. “El señor González puede golpear al dirigente que quiera, pero no puede salir a provocar a la barra de Alianza. Para eso estamos nosotros. Primero nos apoya regalándonos entradas, pero luego nos quita nuestra chamba. El gordo quiere robarse todo el show”, señaló visiblemente molesto uno de los hinchas. La gestión de Alfredo González  caló muy hondo en el inconsciente colectivo de la hinchada. Cuatro años después de que dejara el cargo, su prominente figura salió a relucir en la lamentable muerte del hincha aliancista Wálter Oyarce. Algunos miembros de la barra creyeron ver a Alfredo González dándole instrucciones al “Loco” David y al “Cholo” Payet (24 de setiembre del 2011) para que arrojaran a Wálter Oyarce desde un palco. Para desdicha del controvertido ex presidente ninguno de ellos se atrevió a denunciarlo.

Altura. Mitológico para muchos, domesticable para otros, indomable para la gran mayoría, cuenta con 3640 metros de estatura y viene jugando más de cien años por la selección de local con la misma entrega y eficiencia de sus inicios, ocasionando en los integrantes del equipo rival agotamiento físico, dolores de cabeza y agitación. Está considerado el mejor jugador de la historia del fútbol boliviano. En más de una oportunidad la Federación Peruana de Fútbol (FPF) trató de persuadir a la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) para que le permita convocar a un jugador de similares características a fin de que juegue en las Clasificatorias Mundialistas. Sólo faltaba definir si éste debía provenir de Arequipa, Huancayo o de Cusco. Con esta medida pretendía cubrir la carencia de jugadores de jerarquía, equilibrar el siempre adverso calendario clasificatorio, mitigar la animadversión de algunos árbitros, enderezar la dirección de los balones que tienden a chocarse contra el horizontal del arco, cortar la resaca de algunos jugadores. Sin embargo, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) rechazó el pedido por considerar que la selección siempre ha tenido como sede a la ciudad de Lima. En las tres oportunidades que clasificó a un mundial jamás recurrió a la altura. Como suele ocurrir con los partidos de mucha trascendencia, la historia y las estadísticas jugaron una vez más en contra de la selección peruana de fútbol.

Anti Fair play. Traducido al castellano como juego limpio, el fair play pretende imponer valores como la lealtad, la corrección y la honestidad en el deporte. Empero, el fair play no está reglamentado. Por tanto, ni el árbitro ni los jueces de línea tienen injerencia en caso éste no se aplique en el campo de juego. En el Perú el fair play se viene practicando desde hace años, pero también, aunque en menor escala, el llamado anti fair play. Si bien el  anti fair play se opone al fair play, no postula su desaparición.  Por el contrario propugna que sea practicado por todos. Y es que para que el anti fair play tenga éxito, no es suficiente contar con uno o más transgresores y una circunstancia propicia; es imprescindible contar con la buena fe de los jugadores del equipo rival, de modo que salga a relucir el factor sorpresa.  Además, para no poner en riesgo su continuidad es conveniente que éste se aplique sólo en casos extraordinarios. Mientras haya una importante reserva moral en el fútbol nacional, el fair play seguirá practicándose y, por ende, el anti fair play.

 

ARCOS DE FUTBOL

Arco. Conformado por dos postes paralelos (palos), un poste transversal (travesaño) y una red, el arco es el marco por el cual debe ingresar el balón para convertir un gol. Las magnitudes reglamentarias del arco de fútbol profesional son de 7,32 metros de ancho por 2,44 de alto. Sin embargo, las dimensiones del arco no siempre se mantienen inalterables durante el desarrollo de un partido. Algunos jugadores, especialmente delanteros, aseguran que éste suele estrecharse, sobre todo al momento de ejecutar un penal. Otros sostienen que el arco se mueve hacia uno de los lados. Los menos favorecidos llegan al extremo de señalar que el travesaño, los palos y el vértice conspiran contra ellos; a su entender, son los jugadores más conspicuos de la defensa. Dependiendo, pues, del éxito o el fracaso ante el arco, el marco  puede ser o bien un arco del triunfo  o bien un muro de lamentos.

Arco Peruano. Despacho administrativo donde los rivales de Perú en las Eliminatorias Mundialistas tramitan su pasaporte para asistir al próximo mundial

Arcofobia. Miedo escénico frente al arco. Imposibilidad de consumar una jugada en gol a pesar de contar con todo a su favor. Al arcofóbico le puede caer un dirigible listo para ser empujado al arco, un misil inteligente que con solo tocarla desvíe su curso hacia al fondo de las redes o un globo aerostático que con un soplo se introduzca al fondo del arco, pero siempre optará por enviarla fuera del arco.

A llorar a la playa. Hinchas dirigiéndose a la iglesia para reflexionar sobre la eliminación de Perú en las clasificatorias para los mundiales. Demasiado ejemplar para ser real. Hinchas dirigiéndose a la playa para verter al mar su frustración, amargura e impotencia por la eliminación de Perú en las clasificatorias para los mundiales. Demasiado dramático para ser real. Hinchas dirigiéndose al bar para ahogar su frustración, amargura e impotencia por la eliminación de Perú en las clasificatorias para los mundiales. Demasiado licor para ser real.

ANDRES MENDOZA C Y S

Andrés Mendoza. Surgido de las divisiones menores del club Sporting Cristal, por su velocidad y capacidad de convertir goles de zurda y de cabeza fue contratado por Brujas de Bélgica, club donde realizó una excelente perfomance. Su participación en la selección peruana destaca menos por las bondades en su juego que por los desatinos en su conducta. En un partido de preparación para el Torneo Preolímpico Sub-23 de Brasil (2000) se negó  a cantar el himno nacional arguyendo razones religiosas. Luego de que la selección obtuviese con sumo esfuerzo la Copa Kirín (1999), intentó llevarse el trofeo a su casa, acaso vislumbrando un futuro carente de galardones. Ante Ecuador, por las Eliminatorias Alemania 2006, en el minuto final falló un gol frente al arco desguarnecido. Tanto la hinchada como los medios de prensa criticaron acremente su falta de categoría para definir en un momento clave. Al año siguiente, 7 de diciembre del 2007, participó con Santiago Acasiete, Jefferson Farfán y Claudio Pizarro en una fiesta a todo dar en el Hotel El Golf Los Incas, festejando el empate con Brasil en Lima por las Eliminatorias Sudáfrica 2010. Acosado por las evidencias de su participación, declaró con desparpajo que el técnico Chemo Del Solar le había dado licencia para realizar la fiesta. Para ilustrar su falta de formación profesional y su poca calidad humana, el técnico Freddy Ternero comentó que el jugador dilapidaba su dinero comprando carros de lujo marca Mustang y Audi, y camionetas cuatro por cuatro, mientras que su madre vivía en Chincha comiendo gatos.

Blooper. En rigor, se puede hablar de dos tipos de bloopers: El blooper pasivo y el blooper activo. En el pasivo un jugador induce a otro a cometer un error; en el activo el propio jugador genera el error. Los bloopers no siempre son individuales; pueden ser colectivos. Existen bluperos que contagian a sus compañeros impulsándolos a cometer bloopers. El fútbol peruano se ha convertido en un excelente caldo de cultivo para los bluperos. Lamentablemente, los bloopers no generan ganancias; de lo contrario, desde hace buen tiempo se hubiera convertido en un producto de exportación de bandera.

Buying. Desde hace muchos años el fútbol peruano viene sufriendo de una mal que lejos de disminuir viene incrementándose peligrosamente: El buying. Luis Guadalupe, Wílmer Aguirre, Diego Penny, Piero Alva, Andrés Mendoza, Juan Flores, por mencionar a los más representativos en el fútbol actual, vienen hostigando psicológicamente a los hinchas en cada partido con sus faltas groseras, torpezas frente al arco, bloopers inverosímiles en el arco.

Bolivia. Son varias las razones que unen a Perú con Bolivia: Históricas, geográficas, culturales, étnicas…y desde hace buen tiempo razones de orden futbolística. Ante la imposibilidad de acceder a los primeros lugares de la tabla en las Eliminatorias, tanto la selección peruana como la boliviana se trenzan en una disputa por evitar quedar en el último lugar. Una suerte de pequeñas Eliminatorias donde se pone en juego únicamente el honor. 

BRASIL 2014. La selección peruana no asiste a un mundial desde hace más de treinta años, pero esto no implica que los hinchas se abstengan de participar del mismo. Con la tranquilidad que les proporcionaba no ver en acción al representante de su país, aspiraron ver el Mundial carioca con objetividad e imparcialidad. Sin embargo, ni bien comenzó el torneo los hinchas tomaron partida por una selección sudamericana. Como en anteriores torneos, se inclinaron por Brasil y en menor medida por Argentina. No fue casual, Brasil es pentacampeón y siempre ofreció un fútbol efectivo y vistoso, y su gente es muy alegre y simpática; Argentina ha obtenido dos copas mundiales, y en esa oportunidad contaba con Lionel Messsi, el mejor jugador del mundo. Si en cada evento disminuyen sus adherentes es por su fama de arrogantes. Quizás sea exagerada, de hecho muchos se esmeran por disiparla, pero su embajador por excelencia, Diego Armando Maradona, no hace otra cosa que refrendarla. Por lo hecho en el Mundial de Sudáfrica, la selección de Uruguay también contaba con adeptos, a pesar de que en su juego predomina la fuerza, la garra y los pelotazos. Colombia y Ecuador eran una incógnita; sus antecedentes en este tipo de eventos no los hacía digno de confianza. Chile contaba con una excelente selección, un sistema de juego muy efectivo en el ataque y jugadores que destacaban en equipos europeos; además, no lo hizo nada mal en el mundial anterior. Es decir, como nunca los hinchas peruanos se sentían comprometidos a apoyar con ahínco a todos sus rivales de turno.

Pocos lo ignoran, algunos lo sospechan, pero casi todos admiten que el mundial no se inicia en el campo de juego sino en una urna de vidrio. Las bolas que esconden los nombres de los países que conformarán los grupos las elige el azar. Está demostrado que formar parte de un determinado grupo condiciona la participación de una selección en el proceso mundialista. Culminado el sorteo, es fácil advertir que no todos los grupos son proporcionales: Hay grupos de fuerzas equitativas y grupos de fuerzas desparejas, grupos de la muerte y grupos de la suerte. En el Mundial Corea-Japón 2002 el azar quiso que a Argentina le tocara eliminarse con Suecia, Inglaterra y Nigeria. A Brasil, por su parte, le tocó enfrentar a Turquía, Costa Rica y China. Como se recuerda, Argentina no pudo pasar a la siguiente fase; Brasil, en cambio,  empezó el camino que lo convertiría en pentacampeón mundial.

Esta vez la suerte le fue favorable tanto a Brasil como Argentina, aunque más a ésta que aquel. Sin embargo, el rendimiento de ambos en la primera fase no resultó del todo convincente. Brasil había renunciado a su expresión futbolística, al jogo bonito, mientras que Argentina dependía demasiado de Leonel Messi. Por el contrario, Colombia ganaba y practicaba un fútbol de gran nivel. Sin duda Costa Rica había sido la gran sorpresa del campeonato y muchos hinchas ya empezaron a hacerle barra. Ecuador no decepcionó, jugó tan feo como siempre y fue rápidamente eliminado. México demostró una vez más que estaba hecho para este tipo de torneos; ante Brasil muchos hinchas prefirieron apoyar al equipo azteca. Pero la deserción fue pasajera, pues en Octavos de Final se iba a enfrentar a Chile, que no pudo acabar primero en su grupo porque el poderoso equipo holandés no se lo permitió.

En los primeros minutos Brasil salió con toda su artillería pesada dispuesta a aplastar a Chile. Cuando convirtió el gol, los hinchas pensaban que se venía la goleada, pero los araucanos mejoraron en su juego y lograron emparejar el marcador. A medida que pasaban los minutos el fútbol brasileño decrecía en su juego hasta desfigurarse; los chilenos en cambio llegaban con orden y peligro al arco contrario. Aunque costaba trabajo aceptarlo este era el peor equipo brasileño de su historia. A los 62 minutos del segundo tiempo, Luis Felipe Scolari dirigió su mirada al banco de suplentes y decidió enviar al gramado a João Alves de Assis Silva, más conocido como Jo. Así como su nombre y apellido se redujeron a una sola sílaba, su rendimiento en el campo se fue diluyendo hasta casi desaparecer. Aún así los hinchas seguían esperanzados que este Brasil de pobreza franciscana derrotara a este excelente equipo chileno, sin duda uno de los mejores de su historia. No importaba que fuera con la mano de Dios, la patada del diablo o la ayuda del árbitro. Pero el ansiado gol no llegó y tuvieron que definir su pase a la siguiente fase por la vía de los penales. Antes de patearlos varios jugadores brasileños irrumpieron en llanto. A diferencia de Sudáfrica 2010, en este mundial no había pulpo Paul que desempeñara el papel de oráculo. No obstante, parece que Casandra se había reencarnado en varios jugadores brasileños, vislumbrando acaso un futuro desolador. Luis Felipe Scolari se encargó de consolarlos, aunque él tenía más motivos para ponerse a llorar, pues se había dado cuenta que nunca debió dirigir esta selección, que jamás iba a lograr el objetivo y que por más que lo deseara ya no podía renunciar. Para algarabía de los brasileños y de los hinchas peruanos, Brasil se equivocó menos en los penales y eliminó a Chile. Aún el mundial no llegaba a un nivel de excelencia, pero digamos que había dado un paso importante.

Eliminado Chile, los hinchas peruanos se sentían en condiciones de exigir que Brasil saque a relucir un fútbol de más nivel ante los colombianos; no podían aceptar que el legado de Pelé, Garrincha, Ronaldo, Ronaldinho y Romario se hubiera echado a perder. Colombia había dejado en el camino a Uruguay, que sin Luis Suárez había decrecido considerablemente su agresividad en el ataque. Pero ante Colombia los hinchas observaron con claridad lo que no vieron o no quisieron ver cuando los cariocas jugaron contra los chilenos: Un conglomerado de Atilas, Vikingos y Hulks disputando un balón. Todo lo contrario sucedía con los colombianos, quienes trataban de jugar con la pelota al ras de la cancha. Pero los bárbaros brasileños no le permitían realizar su juego; James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado fueron marcados sin compasión, contando con la anuencia del árbitro español. Y tal como sucedió contra Chile, los cariocas sacaron provecho al máximo de las pelotas paradas: Thiago Silva anotó de un rodillazo un tiro de esquina lanzado por Neymar. En el segundo tiempo, los colombiano recién pudieron realizar su fútbol característico, pero sin lograr llegar con peligro al arco de Julio César. Cuando mejor estaban jugando, les llegó el tiro de gracia a través de un golazo de tiro libre de David Luiz. Sin embargo, el talento de James Rodríguez le permitió convertir el gol del descuento. Brasil había ganado el cotejo, pero dejó la sensación de que con su propuesta futbolística no merecía ser el campeón de su mundial. Argentina, por su parte, después de haber jugado partidos amistosos en la primera rueda, que le permitió al técnico Sabella armar el cuadro titular, se enfrentó a Suiza. Y si bien le ganó gracias a una genialidad de Messi y a una definición magistral de Di María, tampoco se le veía como un cuadro merecedor del trofeo mundialista.

Los hinchas tienen por costumbre designar a un candidato que en su concepto va a obtener el campeonato mundial. A la hora de llevar a cabo la elección, en su mente suelen intervenir cuatro fenómenos: El emotivo (el que desea que gane), el cognitivo (el que piensa que va a ganar), el intuitivo (el que le tinka que va a ganar) y el volitivo (el que le merece que gane). Por ser un fenómeno poco común no se incluye el sueño premonitorio, que en algunos casos pueden tratarse de pesadillas premonitorias, por ejemplo, que se sueñe que Chile va a obtener el campeonato mundial. Se sabe que la mayoría de hinchas deseaba que Brasil obtenga el trofeo mundialista; asimismo, pensaba que, estando en su cancha, en su ambiente y con su público, tenía muchas posibilidades de lograrlo. Quizás a una minoría le tinkó que podía alcanzar la meta. Quienes consideraban que merecía lograr el objetivo final posiblemente pensaban en la fuerte inversión del gobierno, la expectativa que había generado en los hinchas y el afán por borrar el sabor amargo del Maracanazo.  A poco de comenzar la Semifinal ya se vislumbraba la selección que obtendría el campeonato mundial Brasil 2014; en esta instancia ya se tenía más o menos claro cuál era el equipo que merecía alzarse con la copa.

A Brasil le tocaba enfrentarse al equipo que mejor había venido jugando en este largo proceso eliminatorio: Alemania. En este encuentro se confirmó que el llanto de los jugadores brasileños previo a la definición de penales con Chile no había sido casual.  Era el llanto premonitorio de una catástrofe de grandes proporciones, con una magnitud 7,0 en la escala de Richter, que trajo consigo un herido y millones de muertes, el orgullo de un país herido de gravedad y la muerte de las ilusiones de millones de hinchas. A los once minutos sufrió el primer remezón, Thomas Müller aprovechó un descuido de la defensa brasileña para convertir. Del minuto 23 hasta el minuto 29 se produjo la hecatombe, Klose, Kroos (en dos oportunidades) y Khedira sacaron el máximo provecho a los errores infantiles del bloque defensivo carioca marcando cuatro goles. En el segundo tiempo, Andre Shürrle anotó dos goles más a los 69 y 79 minutos. El gol de honor para los auriverdes lo convirtió Oscar faltando poco para que acabe el encuentro. Con siete goles en contra, Brasil había quedado eliminado con una goleada sin precedentes.

En la otra llave, Argentina no pudo derrotar a Holanda en el plazo reglamentario ni en los tiempos suplementarios. Sin embargo, en la ejecución de penales, los gauchos no fallaron ningún tiro y ganaron a los holandeses por 4 a 2. A muchos hinchas la Argentina de Messi y compañía les hacía recordar a la Argentina de Maradona. Sin embargo, si bien en esta última destacaba nítidamente Maradona, no era menos cierto que contaba con jugadores de gran jerarquía como Jorge Burruchaga y Jorge Valdano. En Brasil 2014, Messi solo contaba con Di María, pero una lesión ante los belgas lo dejó fuera del resto del mundial. Para el encuentro final contra Alemania, Messi debía de bregar prácticamente solo. Las dos grandes oportunidades de gol ante los alemanes las tuvieron Gonzalo Higuaín y Rodrigo Palacio. Empero, ambos carecieron de categoría para definir. Alemania, en cambio, sólo tuvo una clara y no la desaprovechó. No sabemos si Alemania fue un justo vencedor del partido, pero sin duda fue un justo campeón. Como sudamericanos, a los hinchas les duele que un representante de Europa haya vencido en la final a uno de Sudamérica adjudicándose el máximo trofeo del fútbol. Asimismo, que una selección europea haya obtenido por primera vez una copa del mundo en tierra sudamericana. Como si no fuera suficiente, con la obtención de la copa por Alemania, Europa sumó 11 copas, en tanto que Sudamérica se quedó con 9. Sin embargo, más allá de disquisiciones futbolísticas y comparaciones estadísticas, los hinchas son conscientes que ganó el que practicó mejor fútbol a lo largo del torneo. Es por tanto legítimo afirmar que ganó el fútbol. 

Carlos Flores. Alto y fuerte de complexión, hábil y de buena técnica, Carlos Flores Murillo, “Kukín”, apareció en el escenario deportivo como una de las promesas más descollantes del fútbol peruano. Como muchos cracks del medio nacional se formó en la Academia Deportiva Cantolao, cantera de talentos que ha proporcionado gran cantidad de jugadores a las selecciones juveniles y a los clubes como Alianza Lima, Sporting Cristal y Universitario de Deportes. Debutó profesionalmente en la Primera División jugando por Sport Boys Association (1991), club con el cual se sintió inmediatamente identificado. De acuerdo con las estadísticas, su trayectoria futbolística se puede definir con una sola palabra: Inestabilidad. Carlos Flores jugó en total por 16 equipos, 11 nacionales y 5 extranjeros; 8 veces por Sport Boys, 2 por Universitario de Deportes y 2 por Sport Áncash. Salvo en sus inicios con Sport Boys, donde permaneció un par de temporadas, en los demás clubes estuvo menos de un año. Sus frecuentes ingresos a los centros de rehabilitación y sus incontables intentos de conversión a la fe cristiana impidieron que en su trayectoria profesional prevaleciera la regularidad, sostienen sus seguidores más fervientes. Sin embargo, es innegable que si no logró materializar en la cancha todo su potencial futbolístico se debió a la compleja personalidad del jugador, quien en su interior parecía albergar dos Carlos Flores: Uno talentoso, atleta y profesional, que lo llevó a protagonizar partidos de excelente nivel; y otro díscolo, indisciplinado y vicioso, que lo indujo a plasmar actos socialmente inaceptables dentro y fuera del campo. Empero, no son pocos los entendidos que sostienen que esa simbiosis de genio intermitente y de hampón frustrado es la que lo llevó a convertirse en el “Kukín” Flores que todo el pueblo chalaco idolatra. Sea cierta o no esta hipótesis, al parecer “Kukín” Flores no se sintió del todo satisfecho de proyectar esta imagen, puesto que en no pocas ocasiones acudió a la religión. Los fogosos sermones de los pastores, las oraciones cantadas a cappella y las lecturas fervorosas de La Biblia habrían logrado enderezar la vida de “Kukin” Flores, ya en el ocaso de su carreraNo obstante, tanto sus críticos más moderados como sus detractores más encarnizados se muestran escépticos sobre su recuperación y aducen que, de haberse producido en ‘Kukín’ un acercamiento a Dios, Cristo o el Espíritu Santo, lo más factible es que éste se haya producido por inspiración de La Biblia.

Cerveza. Catalizador eficaz de las emociones de la hinchada, la cerveza es un acicate previo a los partidos, un detonador en los triunfos, un bálsamo en las derrotas, un afrodisíaco en victorias ante chilenos y ecuatorianos, un lubricante en encuentros anodinos, un diurético en triunfos inútiles, un enema mental en derrotas catastróficas, una bebida energizante en victorias ante bolivianos.

CINEMA copia

Cinema Partito. Existe abundante material cinematográfico sobre el fútbol peruano, tanto que es imprescindible llevar a cabo una selección, ya que no todas las películas son buenas ni se ven con interés. Algunas adolecen de fallas técnicas en la grabación, otras denotan lentitud y muchas de ellas poseen un desenlace demasiado previsible. Una película de visión obligatoria es Argentina-Perú en la Bombonera. En un medio sumamente hostil como La Bombonera, estadio de Boca Junior (Buenos Aires, Argentina), y ambientada en el año 1969, la selección peruana de fútbol debe conseguir al menos un empate ante la selección argentina, a fin de clasificar por primera vez a un mundial. En cualquier estadio los argentinos son muy difíciles de vencer; en La Bombonera, son prácticamente invencibles. Por la proximidad de las graderías con la cancha, la presión de los aficionados se hace extenuante para los visitantes, logrando que éstos reduzcan considerablemente su rendimiento. Se trata, pues, de una historia de supervivencia y superación. La cinta está en blanco y negro, carece de nitidez, las imágenes parpadean regularmente, pero el desarrollo de la historia se sigue con sumo interés, sobre todo la segunda parte que es cuando se convierte cuatro anotaciones. Aunque cuenta con personajes destacados, como Héctor Chumpitaz, Teófilo Cubillas, Roberto Challe, “PLeón, el héroe de la jornada es Oswaldo “Cachito” Ramírez, quien tuvo una actuación descollante anotando los dos goles para Perú. En este mismo género, épico, se puede ver Perú-Chile (Eliminatorias Argentina 78). La rivalidad entre ambos contendores es histórica, se remonta a la época de la llamada Guerra del Pacífico. Sin embargo, el film carece del suspenso y de la emoción de Argentina-Perú en la Bombonera, puesto que aun cuando el equipo peruano está compelido a derrotar a Chile para clasificar al mundial (Argentina 78), el encuentro se lleva a cabo de local y con el público a favor. En la celebración del triunfo y, por ende, la clasificación, un personaje ingresa a la cancha, saluda a los jugadores, canta el himno nacional y se coloca la casaquilla del jugador Julio Meléndez Calderón. Se trata del general Francisco Morales Bermúdez, presidente de facto de la República del Perú. Sin duda es un final engañosamente feliz. Parece darle una dimensión nacionalista a la clasificación, pero en realidad se trata del aprovechamiento político de un dictador de un suceso favorable. De impostergable visión es la cinta Argentina-Perú en Argentina 78. Es un encuentro en el cual Perú no tiene nada que perder, salvo el honor; su antagonista, Argentina, en cambio, no sólo está obligado a ganar sino a golear por una diferencia de cuatro goles. Si lo logra, jugará la final del mundial, su mundial. El resultado para los gauchos es contundente, pues vencen por seis goles a cero. Por el score abultado y demoledor, algunos críticos catalogan a la película de género catástrofe. Otros, en cambio, la califican de comedia, por lo ridículo de varias de las anotaciones. Sin embargo, estas perspectivas parecen no tomar en cuenta la presencia de dos personajes vitales antes del inicio del enfrentamiento: Henry Kissinger, secretario de Estado de EEUU y Jorge Rafael Videla (1976-1981), presidente de facto de Argentina. Ambos visitan el camarín del equipo peruano y conversan con los jugadores peruanos. Luego se produce una elipsis, el foco de atención se traslada a la cancha, pero se presume que en ese intervalo se ha producido un hecho doloso. Se piensa que algunos jugadores peruanos recibieron dinero para dejarse golear. En los primeros minutos del encuentro el trámite es normal, a partir del tercer gol argentino la suspicacia comienza a aflorar y en la cuarta anotación todos los futbolistas peruanos se vuelven sospechosos. Factor que torna a la cinta de un carácter más complejo; la coloca en el género de corte político, aunque muy cercano al policial.  A pesar de tratarse de una película con incuestionables virtudes artísticas, es inhallable en el Perú. Quien quiera adquirir el DVD o el Blu-ray de la cinta tendrá que viajar a la Argentina, donde es considerada una película de culto. Es más, fanáticos, más de fútbol que de cine, ciertamente, se las habrían arreglado para visualizar los goles en tercera dimensión. Aun cuando no fue un éxito de taquilla, los productores se lanzaron a filmar otra película en la misma línea: Polonia-Perú en Italia 90. De no ser porque el encuentro se realiza en Italia y está desprovista de contenido político se diría que se trata de un remake de Argentina-Perú en Argentina 78. La cinta quiere presentar una derrota sin atenuantes: La de Perú ante Polonia por cinco goles a uno. Es una cinta plana, casi esquemática, en suma, carente de interés. A pesar de su fracaso comercial, se continuaron filmando películas de derrotas calamitosas pero ya con otro giro: Derrotas con sabor a victoria. Una de ellas está ambientada en el Preolímpico de Paraguay de 1992. Es el último encuentro de Perú en el campeonato clasificatorio. El partido es ante Paraguay y con situaciones adversas: El clima, la cancha, la hinchada, el árbitro parcializado, la pelota, los recogebolas, la suerte, etc. En el clímax de la película el equipo peruano sufre tres expulsiones. Los paraguayos castigan sin piedad a los peruanos por siete goles a cero. Por más esfuerzo que hacen estos últimos por irradiar gloria, al final queda la sensación que se trata de un revés vergonzoso. El tema de las derrotas heroicas se convirtió en un filón inagotable para los cineastas peruanos. Por suerte uno de ellos se animó a filmar una de corte distinto: Bajo la premisa de que el “querer es poder”, Perú se enfrenta a Brasil, una selección pletórica de cracks. El equipo peruano ofrece un rendimiento pobrísimo y sufre un castigo inclemente: Pierde por siete goles a cero. El film se denomina Perú-Brasil en Copa América 1997 y los entendidos han sido unánimes en sostener que se trata de una sátira demoledora a las técnicas de superación personal. Aunque moleste el hecho de que el equipo peruano sea el objeto de esta burla, la cinta es altamente recomendable. Interesante por su propuesta novedosa, más no por la plasmación de la misma, es la cinta Perú campeón mundial. Es una película futurista, está enmarcada en el 2090 y, aunque se desconoce la sede del mundial, se presume que se trata de un país europeo. Narra las peripecias del equipo peruano desde su clasificación al máximo evento deportivo hasta la obtención del mismo. La película pretende transmitir un mensaje de esperanza a los peruanos, pero conspira contra ella la falta de verosimilitud que se traduce en la proximidad del suceso, el nivel de excelencia del plantel, el orden y la disciplina de los jugadores, la variedad de tácticas, el físico privilegiado de cada uno de ellos, la conducta respetuosa, y el hecho que en la final derrote por tres goles a cero a Brasil, que para ese entonces ya había acumulado diez copas mundiales.

Chulapa. Si mencionamos su nombre, éste no nos dirá nada; si decimos que su apelativo era “Chulapa” quizás algunos esbocen una sonrisa; y si  decimos que es brasileño y vino a probarse a Alianza Lima es probable que a todos les cause desconcierto. Albino Melendes “Chulapa” forma parte de esa larga lista de jugadores que vinieron al club íntimo a hacer historia, pero que con su desempeño en la cancha borró los rastros de su paso por la institución. En su prueba crucial ante el Lanus de Argentina (1994), “Chulapa” desaprovechó la oportunidad de darle una nueva dimensión a su apelativo, de vaciarlo de nimiedad y colmarlo de trascendencia, pero con su accionar en el gramado el tiempo se llevó consigo su estampa de futbolista, su rostro, su nombre, su apellido, su apelativo… Sin embargo, los dirigentes del cuadro íntimo no impidieron que otros Chulapas lleguen a la institución; más aún, muchos de ellos fueron contratados y formaron parte del equipo titular. Gustavo de Luca, Hernán Peirone, Gonzalo Galindo, Román Cuello, Diego Martínez, Arístides Rojas, Henry Hommann, Óscar Galvis, Claudio Spontón son tan sólo una muestra de una larga lista. Si los mencionamos ahora es para recordar que deben ser olvidados. 

Clasificatoria Mundialista. Competición que se realiza cada cuatro años con el propósito de elegir a los representantes sudamericanos que participarán el próximo evento mundialista. Para los equipos que suelen ubicarse de media tabla para arriba es un proceso clasificatorio; para los equipos que suelen situarse de media tabla para abajo es un proceso eliminatorio. Para los equipos que ocupan siempre los últimos lugares de la tabla, como Perú y Bolivia, es un proceso premonitorio.

Consejo de Hizfeld para que Perú vaya al mundial. “Perú debería hacer crecer las montañas y así aprovechar la altura. Sus jugadores tienen mucha calidad. Cuando se sumen Pizarro, Guerrero, Zambrano y Farfán harán un buen equipo. Si siguen trabajando y creciendo en equipo seguro van a tener muchas posibilidades de clasificar”, fueron las palabras del técnico alemán Ottmar Hitzfeld. Palabras expresadas en alemán que fueron traducidas al castellano, pero que todo hace pensar que previamente fueron vertidas al inglés, aunque por el contenido de lo expresado parece que también hubiese pasado por el filtro del chino mandarín. Hitzfeld es un técnico competente, que ha logrado más de 20 títulos dirigiendo a equipos de la categoría de Bayern de Münich, Borussia Dortmund, etc. En el primer consejo pretende ser irónico, pero su ironía se desvanece por su desconocimiento de la geografía del Perú. En el segundo se mueve en un plano estrictamente futbolístico: Revela conocimiento pero también carencia de interés por el fútbol peruano. En el tercero y último de sus consejos es tan genérico y elemental que el mismo consejo se lo habría podido dar al fútbol de Sambia, Trinidad y Tobago o Surinam. En suma, los consejos de Ottmar Hitzfeld no desentonan con la filosofía que se viene imponiendo desde hace más de treinta años en el fútbol peruano.

“Claudio Pizarro. Nacido para asumir retos, desafiar estadísticas, romper récords, Claudio Pizarro es el extranjero con más partidos en la Buendesliga (411), el máximo anotador con 190 goles y el máximo goleador peruano en Europa con 252 goles marcados en torneos oficiales. Sin embargo, su desempeño con la casaquilla nacional no ha sido tan fructífero y, si bien no ostenta récords negativos,  los números no le son muy favorables, pues en 10 partidos por la Copa América ha convertido 3 goles, y por las Eliminatorias Mundialistas en 41 partidos solo ha podido anotar 6 goles, lo cual hace un promedio de 0.14, a diferencia de su rendimiento en la Buendesliga cuyo promedio es de 0.49. Es decir, mientras que en Alemania requiere de 182 minutos para convertir un gol, en la selección peruana requiere de 615 minutos. No es casual, pues, que reciba el apelativo de “El Bombardero de los Alpes”.

Convocatoria Nacional.  A través de un spot publicitario de una conocida marca de cerveza, Sergio Markarián, técnico de la selección peruana con miras al Mundial Sudáfrica 20014, convocó a todos los peruanos para que le brinden su apoyo incondicional a la selección. Sobre la posibilidad de que el actual técnico de la selección, Ricardo Gareca, repita la estrategia, llevamos a cabo una encuesta; estas fueron algunas de las reacciones: “Aun cuando sé que la selección no tiene ni la más mínima posibilidad de clasificar al próximo mundial, siempre estaré llano a ser convocado”; “Disculpe, pero yo no pienso formar parte otra vez de una selección de fracasados”; “Espero con ansias la convocatoria, así tendré el gusto de desconvocarme”:  “No, no, no, olvídelo, yo tengo muchas cosas que hacer en mi casa; no tengo tiempo para asistir a los entrenamientos”; “Causita, yo con la selección siempre me porto bien; en cada partido pongo dos cajas de chelas”; “Vea, usted, a nivel de clubes soy hincha de Manchesther United y a nivel de selección soy hincha de Brasil”.

Copa América 2015. Torneo sudamericano organizado por la Conmebol (órgano afiliado a la FIFA) que se realizó en Chile. Era la sétima vez que  el campeonato se efectuaba en el país sureño. El sorteo para la conformación de los grupos se llevó a cabo el 24 de noviembre del 2014. De los tres grupos eliminatorios, a Perú le tocó en suerte formar parte del grupo C. Encabezado por Brasil, el grupo lo completaban Colombia, Venezuela y Perú. Para Brasil y Colombia, se trataba de un grupo asequible. Para Perú era el grupo de la muerte. Dado que el partido definitorio ante Venezuela se iba a llevar a cabo recién en la tercera fecha, por lo menos se tenía la certeza de que la muerte no iba a ser súbita. Aunque los más pesimistas se preguntaban si no hubiera sido mejor recurrir a la eutanasia, en la modalidad de suicidio asistido. En su primer encuentro ante Brasil, se preveía que Perú iba a caer por demolición, y en su segundo encuentro contra Colombia, si es que le oponía resistencia, iba a sucumbir por nocaut técnico, es decir, por la mínima diferencia. Ni la afición ni los medios de comunicación confiaban en Ricardo Gareca, a quien veían como un sucedáneo de Sergio Markarián. Y es que bajo su mando el equipo nacional no daba muestras de un cambio sustancial. La postergación de figuras promisorias como Irven Ávila y Cristian Benavente y la persistencia en jugadores acabados como Claudio Pizarro y Juan Vargas eran una muestra clara de su renuencia a la renovación.  Flaco, viejo y demacrado, su rostro parecía reflejar la decadencia del fútbol peruano. Sin embargo, el derrotismo no cundió en todos los aficionados. Si la selección no les proporcionaba esperanza alguna, en cambio sí lo hacían los números. Los números, esos símbolos que expresan con toda frialdad, crudeza y precisión la aciaga realidad del fútbol peruano, revelaban un futuro prometedor de Perú en Chile: Nada menos que la obtención de la Copa América. A través de una lógica secuencial el equipo peruano debía de repetir la hazaña lograda hace cuarenta años: Alemania, campeón del mundo en 1974; Perú campeón de la Copa América en 1975. Alemania, campeón del mundo en el 2014; ergo, Perú campeón de la Copa América en el 2015. Como si la cábala numérica hubiese influido en el técnico Gareca y en los jugadores, la selección ofreció en su primera etapa una actuación bastante aceptable. Se pudo apreciar un equipo ordenado, dinámico, tácticamente disciplinado, con variantes y mucha entrega. A medida que se sucedían los encuentros su rendimiento fue in crescendo Si ante Brasil mostró algunos desajustes, sobre todo en la zona posterior, ante Colombia y Venezuela tuvo un desempeño casi impecable. Clasificado en segundo lugar, debía enfrentarse a Bolivia, su alma gemela en las Eliminatorias. De todos los rivales posibles, Bolivia era el más asequible. Desde hace más de treinta años Bolivia es el amortiguador de Perú: Salvo el 2010, Bolivia ha impedido que Perú ocupe el último escalafón en la tabla de las Eliminatorias. El honor de Perú parecía estar, pues, en buenas manos. Sin mayores inconvenientes, Perú derrotó a Bolivia por 3 a 1. Rememorando épocas gloriosas, la selección ganó practicando un fútbol moderno y vistoso. Se había clasificado a semifinales y debía enfrentarse a Chile, en su cancha y con su público. En los primeros veinte minutos Perú no sólo neutralizó a Chile, sino que también llegó a su área con peligro hasta en dos oportunidades. Todo hacía presagiar un final feliz, pero Carlos Zambrano cometió tres faltas consecutivas que le ocasionaron la tarjeta roja. La cábala numérica había empezado a resquebrajarse. Con un jugador menos, Chile se le fue encima. Pero si bien llegaba con cierta regularidad al arco de Pedro Gallese, su ataque carecía de profundidad. En el minuto 41 Chile logró abrir el marcador. La suerte parecía estar echada. Sin embargo, en el minuto 59 Luis Advíncula lanzó un potente centro que el defensa chileno Medel envió a su propio arco. La sensación de que la cábala numérica se estaba materializando embargó a muchos aficionados. Pero ésta solo sólo duró tres minutos, pues Vargas convirtió el segundo y definitivo gol. Chile, que en el partido anterior había goleado sin piedad a Bolivia, ahora derrotaba a Perú con un marcador ajustado. Una vez más los números se pusieron al servicio de los chilenos. Una vez más las estadísticas y la historia jugaron a favor del rival. Una vez más Perú no pudo darle vuelta a las profecías de Nostradamus, a los vaticinios de San Malaquías ni a las predicciones de la Virgen de Fátima. A muchos aficionados les costó mucho asimilar el resultado. El arsenal de frases hirientes contra los chilenos les resultaba insuficiente, de modo que optaron por atacar al responsable directo de la derrota: Carlos Zambrano Ochandarte. Sin prisa pero con determinación revisaron la nómina de empleados de las tiendas Tottus, Ripley y Saga Falabella, estudiaron profundamente el árbol genealógico de su familia y, como si no fuera suficiente, exigieron una prueba minuciosa de su ADN. Diluida la ilusión de llegar a la final, Perú debía enfrentarse a Paraguay por el tercer puesto. Con un claro 2-0 Perú derrotó sin dificultad a Paraguay, adjudicándose la medalla de bronce. Pese al poco tiempo de preparación, a los pocos partidos amistosos y al reducido grupo de jugadores de calidad, el técnico Ricardo Gareca había logrado armar un equipo sólido, competitivo y solidario, el cual le permitió alcanzar un meritorio tercer lugar, puesto absolutamente impensable para la mayoría de aficionados y medios de prensa. Si nos enfocamos únicamente en la Copa América se trata de un balance a todas luces positivo. Pero focalizada con miras a las próximas Eliminatorias Mundialistas (Rusia 2018), existen razones de peso para preocuparse. El tercer puesto obtenido en Chile ha sido a costa de triunfos sobre Venezuela, Paraguay y Bolivia. En las últimas Eliminatorias (Brasil 2014) Paraguay y Bolivia quedaron penúltimo y último lugar, respectivamente; Venezuela se ubicó por encima de Perú, pero igualmente no pudo obtener el cupo que le permitió ir al mundial. Por otro lado, Perú no pudo derrotar ni a Brasil, uno de los equipos más débiles de su historia, ni a Chile. Según los entendidos, para aspirar con reales posibilidades a uno de los cupos mundialistas, la selección deberá contar por lo menos con veinticinco jugadores de categoría internacional. A Ricardo Gareca le espera, pues, una difícil labor: Descubrir nuevo valores, repotenciar algunos y recuperar otros. Esperemos que la desesperación no lo lleve a pretender exhumar glorias del pasado.

COPA KIRIN copia

Copa Kirin. Es un galardón que en el anuario se hace todo lo posible para evitar mencionarlo y cuyo trofeo se coloca en la vitrina de exhibición de forma tal que pase inadvertido. Pero con más de treinta años sin clasificar a un mundial y cerca de cuarenta de no ganar la Copa América, cada cierto tiempo la FPF lo desempolva, le saca lustre y lo coloca en primera fila, y les recuerda a los hinchas la historia de la obtención del mismo. El Torneo es organizado en Japón por la Corporación Kirin y podría llevar con todo merecimiento el apelativo de solidaridad, pues es el único que permite que el trofeo sea compartido por más de un equipo. En su primera participación el Perú compartió el trofeo con Bélgica (1999); en su segunda, con Emiratos Árabes (2005); y en la tercera y última, con Japón y República Checa (2011).

Cristo Íntimo. La condición de negro del artista que pintó al Cristo Crucificado en uno de los muros la Iglesia de Pachacamilla, así como el de ser originalmente un santo de devoción exclusiva de los negros determinó que hinchas, jugadores, técnicos y miembros de la institución de Alianza Lima se volvieran devotos del Señor de los Milagros. Adelfo Magallanes, quien logró tres títulos con Alianza Lima, uno como jugador y dos como entrenador, señaló que “los campeonatos que ha conseguido Alianza son gracias al Señor de los Milagros, que protege a los negros”. El 3 de octubre de 1971, en un partido oficial contra el club Sporting Cristal, el cuadro íntimo de La Victoria impuso la tradición de cambiar los colores de su camiseta. De colores azul y blanco se cambió a los colores morado y blanco. El motivo no fue otro que el de rendirle devoción al Señor de los Milagros los meses de octubre de cada año. A juzgar por las estadísticas, la obtención de ciertos títulos y algunos sucesos no parece que el Cristo de Pachacamilla haya correspondido de la mejor manera tanta devoción. En 97 temporadas Alianza Lima ha conseguido 22 campeonatos locales, 14 de ellos con la camiseta blanquiazul y 8 con la blanquimorada (en octubre). Los títulos de los años 1975, 1977 y 1978 los ganó con Teófilo Cubillas, César Cueto, Hugo Sotil, José Velásquez, entre otros renombrados jugadores. Con un plantel de  lujo, resulta difícil de creer que tales galardones hayan sido fruto de milagros concedidos por el Cristo de Pachacamilla. Aunque, claro, no faltarán feligreses que arguyan que contar con figuras descollantes en un mismo equipo y en tres temporadas distintas no puede ser obra del azar. Pero si nos detenemos en sucesos acaecidos en las últimas décadas, como la tragedia del Foker, que trajo como consecuencia la muerte de 43 personas, la deuda del club, cuyo monto asciende a 45’467, 517, el fallecimiento de Wálter Oyarce, provocado por un hincha de Universitario de Deportes, no parece haber dudas al respecto. Para decirlo de alguna manera, Alianza Lima no parece rendirle devoción al Señor de los Milagros sino al Señor de la Caída.

libro-cancha

De la cancha al campo santo. El epitafio es la inscripción que se coloca sobre una tumba. Los textos de la inscripción suelen ser aforismos, citas en latín, reflexiones, frases ingeniosas. Inspirado en futbolistas, técnicos y dirigentes del ámbito nacional y mundial, el poeta y periodista peruano Rudolf Acosta Flórez ha escrito cerca de quinientos epitafios y los ha reunido en un libro cuyo título provisional es “De la cancha al campos santo”. En su Diccionario del Diablo, Ambrose Bierce sostiene que la inscripción en la tumba demuestra que las virtudes adquiridas por la muerte tienen un efecto retroactivo. Acosta Flórez no ha incurrido en este vicio; no ha depurado a sus personajes. Por el contrario, se ha servido de todo tipo de recursos estilísticos para compendiar sus desaciertos, falencias, torpezas y desatinos.  La razón es muy sencilla: Los personajes sobre los cuales se inspira se encuentran vivos. En realidad, los epitafios son para Acosta Flórez un pretexto para definir, valorar y/o enjuiciar a los personajes del orbe futbolístico. Algunos están bien elaborados, poseen cierto ingenio y sus punzantes ironías casi siempre dan en el blanco; otros son menos afortunados. Aquí una pequeña muestra:

“Estoy muerto, mis restos han sido calcinados y mis cenizas colocadas en una urna, pero nada ni nadie impedirá que siga soñando con la clasificación de Perú al mundial”.  (Francisco Maturana) 

“Dejo una carrera brillante,  exitosa y ejemplar en el ámbito nacional y mundial; dejo cuantiosas enseñanzas para quienes estén dispuestos a seguir una línea de conducta intachable; dejo mis restos óseos a la ciencia a fin de que descubra los genes que me permitieron exhibir condiciones físicas y técnicas excepcionales (Julio César Uribe). 

Epitafio para Manuel Burga Seoane: 

“Que nadie derrame una lágrima por el difunto Manuel Burga, quien en vida hizo llorar a todo un pueblo; que nadie implore una oración, quien en vida hizo de su gestión una maldición; que nadie pida que sea cremado, quien en vida mereció ser incinerado”. 

“Sí se puede derrotar a los mejores equipos del mundo, sí se puede clasificar a campeonatos internacionales, sí se puede obtener títulos trascendentales. Lo único que no se puede es vencer a la muerte y clasificar a Perú  a un  mundial” (Freddy Ternero). 

“La U es la U, Lolo es Lolo, yo…yo ya fui” (José Carranza) 

Epitafio para Juan Flores: 

“Quien hurgue en su vida hallará errores, faltas y disparates. Quien profane su tumba encontrará el ataúd de un niño y quién abra su ataúd encontrará las cenizas de un adulto”. 

Epitafio para Wílmer Aguire: 

“Tres puertas le negaron el ingreso en vida: El arco de fútbol, el arco del triunfo y el arco iris. Tres puertas lo aguardaron en la antesala de la muerte: El paraíso, el purgatorio y  el infierno. Para ingresar a una de ellas  no tuvo que superar ningún escollo”  

“Tuviste tiempo suficiente para hacer realidad tu sueño de tocarme. Ahora sólo Dios podrá tener ese privilegio”.  (Reimond Manco). 

“Tanto tiempo buscando una posición en el campo, en la vida, en el mundo, para finalmente hallarla en este pequeño espacio” (Luis Guadalupe).

 “Cuando mis restos se vuelvan polvo, que una parte de éstos sean colocados en la tumba de Tilsa Lozano” (Juan Manuel Vargas) 

“Que mi tumba la coloquen debajo de la tumba de Juan Manuel Vargas” (Tilsa Lozano).

Antiepitafio de Juan Luis Cipriani:

“De cumplirse con los requerimientos de ambos herejes,  que recojan sus despojos y los arrojen al mar por perturbar y mancillar la paz de los sepulcros”. 

Decálogo del perfecto eliminado. Treinta y dos años sin ir a un mundial no es fruto del azar ni de la casualidad, sino de una política que se viene aplicando desde hace muchas décadas. Aun cuando no haya habido un proyecto establecido, los mandamases del fútbol peruano, los gobiernos de turno, los jugadores y la prensa han apuntado siempre hacia un mismo norte. La valiosa experiencia de todos estos largos años ha permitido elaborar un decálogo. A continuación, las reglas que se han venido aplicando en el fútbol peruano durante los últimos treinta años: 

01) Debe haber por lo menos dos entes encargados de la organización del fútbol. En el Perú existe la Federación Peruana de Fútbol (FPF) y la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP). Esto no garantiza que entre ambas instituciones se produzcan desavenencias, ciertamente. Si en el Perú la fórmula de dos instituciones ha funcionado se debe a esa tendencia innata de los peruanos de no ponerse de acuerdo en nada.

02) Las máximas autoridades de ambas instituciones deben ser vitalicias. Debe evitarse a toda costa la renovación. Eso no implica que se prescinda de elecciones periódicas. La estrategia de perpetuar a las máximas autoridades en los entes rectores no debe colisionar con la vocación democrática de las instituciones.

03) No se debe trabajar a largo plazo; todo plan que se aplique al fútbol debe ser cortoplacista.

04) Debe descartarse totalmente el trabajo con las divisiones menores; es más, sería preferible que no las hubiera.

05) El periodismo debe apoyar a las jóvenes promesas ensalzándolos hasta que su ego se eleve hasta la estratósfera.

06) Debe hacerse lo imposible para conservar las canchas en pésimos estado. En el Perú existen tres tipos de canchas: Tipo pampa, tipo chacra y tipo superficie lunar.

07) Los clubes deben contratar jugadores extranjeros de ínfimo nivel.

08) Debe contratarse técnicos nóveles, del medio local o seniles.

09) El gobierno de turno debe eliminar a toda costa el curso de educación física en los colegios.

10) Los entes rectores deben estrechar los límites de los clubes deportivos con las discotecas, las pasarelas y los bares

 JUAN REYNOSO U Y ALIANZA copia

De La Victoria a Odriozola. El 19 de enero de 1993 es una fecha que marca un punto de quiebre en el fútbol peruano: Juan Reynoso, jugador íntimo que debutó en el fútbol profesional en 1986 y que el destino no quiso que formara parte del grupo de jugadores que falleció en el accidente aéreo de Ventanilla (1987), dejó el club Alianza Lima  y se incorporó al club Universitario de Deportes.  Nunca antes ningún jugador había siquiera intentado realizar semejante osadía. Universitario de Deportes se ubica en la antípoda del club Alianza Lima. No es un equipo más de los que participan en el torneo local; es su adversario más encarnizado. Los dirigentes, los hinchas, los aficionados, los feligreses de La Victoria se sintieron, pues, traicionados. Sin duda, en la decisión de Juan Reynoso prevalecieron ambiciones económicas. Éste había dado su palabra al presidente de Alianza Lima, Alberto Espantoso, para renovar el contrato por la suma de 100 mil dólares. Sin embargo, cuando el presidente de Universitario de Deportes, Jorge Nicolini, le ofreció 120 mil dólares, un automóvil de año valorizado en 30 mil dólares y el pago de impuestos, Juan Reynoso desconoció el acuerdo de palabra y firmó por Universitario de Deportes. Estimó que la divina providencia una vez más le extendía la mano: En esta ocasión para librarlo de una institución que pasaba por una crisis moral. Alianza Lima aún no se recuperaba del impacto que significó perder a casi todo su plantel, en tanto que Universitario de Deporte contaba con un excelente grupo de jugadores y un técnico de primer nivel, Iván Brzic. Con este equipo tenía muchas más probabilidades de lograr el campeonato local, participar en la Copa Libertadores y, por ende, ser contratado por un equipo extranjero, objetivo que se materializó al año siguiente cuando fue adquirido por Cruz Azul de México. Sin embargo, si bien el caso Juan Reynoso sentó un precedente, éste perjudicó menos a Alianza Lima que a Universitario de deportes. Y es que los dirigentes de Alianza Lima no permitieron que este caso se repitiera. Continuaron los pases del club de La Victoria al de Odriozola, ciertamente, pero no por la vía directa sino por la vía purgatoria, es decir, que previamente pasaron por otro clubes, ya sea nacionales o del extranjero. Así, tenemos los casos de Jairsinho Baylón, Johan Fano, Roberto Holsen, Juan Carlos La Rosa, Carlos “Mágico” Gonzales, Luis “Manzanita” Hernández, por mencionar algunos. “Pero en el supuesto caso que estos jugadores se hubieran ido al cuadro crema por la vía directa, ningún hincha hubiese lamentado su partida. El hecho de haber pertenecido a una institución importante no los convierte en un referente o en un emblemático. Es imprescindible contar con un nivel por encima del normal, entregarse al máximo por el club y ganarse el cariño de la afición. Esto explica lo traumático que significó para los hinchas el traspaso de un jugador como Reynoso. Si, por ejemplo, hoy se fuera Wílmer Aguirre a Universitario de Deportes, difícilmente algún hincha lo lamentaría. Un jugador cuya producción futbolística  deja mucho que desear, un elemento que nunca tuvo la ambición propia de un profesional con miras a superar sus limitaciones, un asesino en serie que en cada partido acaba con las ilusiones de miles de hinchas con sus goles perdidos”, sostiene el Ing. Luis Morales Ramos, ex dirigente de Alianza Lima. En cambio, en el 2001 el cuadro íntimo, aprovechando que el club crema se hallaba en una profunda crisis económica, contrató a dos jugadores que acababan de obtener el tricampeonato nacional, Eduardo Esidio y Marko Ciurlizza.

Delírium trémens. Grave alteración del sistema nervioso de algunos aficionados ocasionado por dos triunfos consecutivos de la selección nacional que se manifiesta en un optimismo desbordante que es apaciguado violentamente con una derrota en el subsiguiente encuentro.

Diagnóstico médico. Desde un punto de vista clínico, el fútbol peruano sufre de escoliosis, osteoporosis, arteriosclerosis, parasitosis y mal de Alzheimer. Posee una estructura desviada y frágil, no hay una conexión fluida en su organismo, en su interior habitan parásitos y está afectado de lagunas mentales que le compelen a repetir errores. Por sus continuos desaciertos, que no pocos lindan con el cretinismo, algunos estiman que también padece de hipotiroidismo. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes al respecto.

Diego Penny. Arquero formado en las divisiones inferiores del club Sporting Cristal, Diego Penny Valdez fue promocionado al plantel profesional a los 18 años (2002), pero su carrera recién despegó cuando pasó a formar parte del club Coronel Bolognesi de Tacna, donde jugó de titular no sólo en el torneo local sino en la Copa Sudamericana 2004, la Copa Sudamericana 2006 y la Copa Libertadores 2008. En el 2008 dio un paso importante en su carrera emigrando hacia Europa. Bumley F.C, un equipo inglés de la segunda división, adquirió su carta pase. Pese a alternar poco en el equipo titular y mostrar altibajos en su rendimiento, los clubes del extranjero no dejaron de manifestar su interés por contar con sus servicios. Diego Penny no desoyó la propuesta del Juan Aurich de Chiclayo para jugar en la temporada 2010. Con el equipo chiclayano, Diego Penny se coronó campeón del Descentralizado 2011, destacando como el mejor arquero del torneo. Dos años después regresó al club Sporting Cristal para la temporada 2013. Con el equipo rimense, jugando de titular indiscutible, salió campeón nacional el 2014. Alto y de complexión delgada, Diego Penny posee una gama insospechada de recursos que le permiten realizar atajadas extraordinarias. Pertenece a esa estirpe de arqueros que impide la materialización de anotaciones prácticamente consumadas. Sin embargo, esa facultad posee un inconveniente: La de permitir en el mismo partido o en ulteriores encuentros anotaciones fácilmente atajables. En no pocos partidos Penny ha salvado al equipo de goles hechos, pero también lo ha perjudicado con goles tontos. La proporción entre atajadas extraordinarias y goles fáciles es, en el mejor de los casos, de una a dos;  es decir, por una atajada extraordinaria Penny se deja convertir dos goles tontos. En teoría una atajada excepcional equivale a dos atajadas normales y una atajada normal equivale a dos atajadas fáciles.  Ergo, una atajada excepcional equivale a cuatro atajadas fáciles. Pero en la práctica todas las atajadas poseen igual valor. En suma su don de hacer fácil lo difícil y hacer difícil lo fácil no es rentable. Sin embargo, para suerte de Sporting Cristal, Diego Penny no es un arquero extraordinario; es un buen arquero que realiza eventualmente tapadas extraordinarias.

Dios. Ser supremo que interviene esporádicamente en partidos oficiales apoyando a un equipo a través de un determinado jugador, quebrantando las reglas de juego establecidas por la FIFA. Muchos jugadores se persignan, se arrodillan o apuntan el dedo al cielo en señal de agradecimiento por convertir un gol, atajar un penal o recuperarse pronto de una lesión. Sin embargo, sólo se reconoce oficialmente la participación de Dios en los goles convertidos con la mano que han sido validados por el árbitro.

Eduardo Esidio. Zurdo brasileño que destacó en Universitario de Deportes por la velocidad, la potencia y fuerte disparo. Sin su consentimiento condescendió en convertirse en Luis Guadalupe en un vídeo, con el objetivo de hacerlo vendible al mercado belga, cosa que finalmente se logró. 

El ‘Antifair play’ de Aldo Olcese.  Alianza Lima (2004) empezó ganando gracias al gol de Flavio Maestri, pero Cienciano empató y luego se puso adelante en el marcador. En el minuto 84 el árbitro Víctor Rivera determinó que el balón se tirara al aire en el campo de Cienciano. Ni bien la pelota cayó al césped, Aldo Olcese la cogió, mientras Sergio Ibarra esperaba que se la entregara, según lo estipulado por el fair play. Pero Aldo Olcese se la dio a Flavio Maestri y éste, sin pensar que estaba atentando contra del juego limpio, se la devolvió al menudo jugador, quien rápidamente eludió a uno, dos, tres y cuanto jugador rival se le puso en el camino; luego ingresó al área y fusiló sin piedad al arquero Ibáñez, que aún seguía pensando que el fair play era factible. El árbitro Rivera se sintió inerme, pues sabía que el diminuto jugador había desacatado una regla que existe pero que no está en su reglamento y que por tanto no pudo cobrar. Como era de esperarse, los jugadores cusqueños se le vinieron encima a reclamarle. Solo atinó a decirles que el petiso había incurrido en una insolencia pero que su gol era legítimo. Los dirigentes íntimos se sintieron halagados porque un jugador no identificado con el club había sacrificado sus principios en beneficio de la institución. Alianza Lima requería de un resultado favorable ante Cienciano en el Cusco, con el propósito de jugar el play off contra Sporting Cristal por el título nacional. Los dirigentes del Rímac, por su parte, consideraron un acto de traición que un jugador salido de las canteras del club celeste haya desestimado el play off para beneficiar a unos de sus rivales más acérrimos. Sin embargo, cuando la prensa cuestionó a Aldo Olcese por su accionar, éste sorprendió a todos con su réplica: “Si se me presenta la ocasión, claro que lo volvería hacer. Además, hoy en día hay que ser vivo para jugar el fútbol, desequilibrar y angustiar al rival”. Es decir, no se arrepintió por su gol anti fair play ni tampoco dejó entrever que lo había hecho por una causa determinada; puso de manifiesto que lo realizado en el campo de juego era parte de su filosofía del fútbol, la denominada viveza criolla.

 

El baile del abuelo. El festejo del gol se ha vuelto en parte inherente al gol mismo. Al jugador no le basta con anotar el gol; quiere rubricarlo con un festejo distintivo. Ronaldinho impuso el gesto de desplegar sus dedos meñique y pulgar; Bebeto hacía el ademán de mecer a un bebé (Estados Unidos 94); Raúl González señalaba con sus dedos el nombre en su camiseta. Inspirado en un anciano bailando rock and roll, que se convirtió en vídeo viral en las redes sociales, Sergio Ibarra festejaba sus goles con el baile del abuelo. Sin embargo, cierto sector de la prensa consideraba que los movimientos del argentino se percibían forzados, incluso cuando hacía el ademán de apoyarse en un bastón. No contemplaban el hecho de que se trataba de una parodia del baile del abuelo. El delantero argentino, pese a contar con cuarenta años, aparentar cincuenta y parecer de sesenta cuando jugaba pelota, jamás podría igualar los movimientos de un anciano centenario sacado de su asilo, posiblemente del área de dementes seniles. De otro lado, ese mismo sector le cuestionaba su falta de originalidad, dado que este baile ya lo había realizado con antelación Samuel Et’o, jugador camerunés ocho años menor que Sergio Ibarra. De ser esto cierto, en su condición de argentino nacionalizado peruano se trataría de una consecuencia natural de la su larga trayectoria en el fútbol peruano. La idiosincrasia de los jugadores peruanos se caracteriza, entre otras cosas, por asimilar hasta en los más mínimos detalles la manera de actuar, vestir, hablar y gesticular de los futbolistas europeos.

El hombre del tiempo. No se trata del hombre del tiempo atmosférico, tampoco de un filósofo preocupado por el tiempo (el problema más vital de la metafísica, según Jorge Luis Borges), sino de un relator de fútbol que ha gestado, como ninguno, frases que giran en torno al tiempo. Se trata de Toño Vargas, locutor y figura emblemática de América Televisión por muchos años. “La hora es la hora” es una de sus más celebradas frases. Se ignora si se inspiró en plena narración de un partido o si mutiló voluntaria o involuntariamente una de las máximas de Napoleón Bonaparte: «La hora es la hora… cinco minutos antes de la hora, no es la hora… cinco minutos después de la hora tampoco es la hora.». El caso es que su aforismo posee una connotación distinta: No está referida a la puntualidad sino al carácter irreversible del tiempo, que se percibe con mayor intensidad en un partido de fútbol. Quizás por el temor de que muchos aficionados no hayan captado su sentido es que forjó frases más explícitas: “El reloj nunca marcha atrás” y ”El tiempo pasa, el tiempo sigue su curso, el tiempo no se detiene. Pero el árbitro es el amo y señor del tiempo”. El tiempo, que todo lo devora, es el gran juez que dictaminará si sus frases sentenciosas han sido pertinentes o si, por el contrario, han sido una mera sucesión de fonemas, palabras y frases; y, nosotros, “materia hecha de tiempo”, meros receptores que habremos perdido el tiempo prestándoles atención.

“El mérito es de los jugadores”. En el medio local pululan reglas de urbanidad y buenas costumbres, una suerte de Manual de Carreño del fútbol que aún no se ha escrito pero que lo practican técnicos, jugadores y, en general, personas dedicadas a este deporte. “El mérito es de los jugadores” es una expresión utilizada por los entrenadores cuando su equipo obtiene un resultado favorable. Su contraparte es “Yo soy el único responsable” y lo usan cuando el resultado le es adverso Ambas expresiones pretenden proyectar un gesto humildad ante la opinión pública. En el triunfo resaltan el desempeño de sus dirigidos; en la derrota se adjudican totalmente la responsabilidad. Sin embargo, ha habido personajes que han subvertido este modelo de conducta. Uno de ellos ha sido Julio César Uribe. Siendo técnico de Alianza Lima (1995) declaró, al final del encuentro que perdió ante el F.C. Melgar: “La estrategia fue perfecta, pero no hubo respuesta de los jugadores”. Al parecer, estimó que era desproporcionado cargar él solo con el peso de la derrota, de modo que decidió asignársela a sus dirigidos, artífices directos en el encuentro disputado. Empero, no siempre se ha mantenido fiel a ese principio; en una ocasión, cuando dirigía al Carlos. A. Manucci (1992-1994), detectó un complot de los árbitros contra su persona que lo llevó a presentar su carta de renuncia, a fin de no seguir perjudicando a su equipo.

Electroemotigrama. Con más de treinta años de quedar fuera de los mundiales, la ciencia médica ya es capaz de determinar con precisión las etapas emocionales por la cuales suelen pasar los hinchas peruanos en los procesos eliminatorios. Dado que la sociedad peruana consume grandes cantidades de alcohol, sobre todo en este tipo de eventos, se pensó en un principio recurrir al alcoholímetro, instrumento que se utiliza para determinar la cantidad de consumo de alcohol. Y si bien se pudo establecer un patrón de consumo, que señalaba que el consumo es proporcional a las posibilidades de Perú en el proceso eliminatorio, este no resultó suficiente puesto que no se pudo determinar con precisión las diferencias de consumo en los triunfos, en la derrota y en los empates. En buena cuenta, el hincha peruana calificaba de bebedor compulsivo: Bebe cantidades similares ante cualquier situación. El Electroemotigrama, creado por el científico de origen holandés Van Akkerman, es la representación gráfica de actividad eléctrica del corazón y del cerebro, que se obtiene con un elctroemotivógrafo en forma de cinta continua. De acuerdo con un estudio realizado con 200 hinchas, se han podido detectar ocho etapas, cuyas categorías son las siguientes:

  1. Expectativa. El nivel de expectativa no lo determina tanto la calidad de los jugadores como la calidad del director técnico. No es lo mismo que la selección esté a cargo de un técnico como José “Chemo” del Solar que otro como Sergio Markarián. Con éste la expectativa fue extraordinaria, con aquél la expectativa llegó a su mínima expresión.
  2. Entusiasmo. El primer encuentro de Perú ante Paraguay por las Eliminatorias casi siempre le ha sido favorable, lo que permite que el optimismo en los hinchas llegue a su máximo nivel. No son pocos los que vislumbran en el triunfo una señal inequívoca de que Perú irá al mundial. En esta instancia la máxima “La selección es de todos” adquiere visos de verdad absoluta.
  3. Escepticismo. Con las dos primeras derrotas, que casi siempre se dan en los partidos de visita ante Chile y Ecuador, el entusiasmo desbordante es reemplazado por un escepticismo moderado.
  4. Pesimismo. La pérdida de puntos en partidos claves cambia el estado emocional de los hinchas Del escepticismo pasa al pesimismo. Cuando José “Chemo” Del Solar (Eliminatorias 2010) castigó severamente a Pizarro,Farfán y Acasiete muchos hinchas pasaron ipso facto a la etapa de la resignación.
  5. Negación. Victorias esporádicas le impiden aceptar que el equipo peruano está prácticamente eliminado. Se aferran irracionalmente a las matemáticas para consolidar su posición.
  6. Desolación. Nuevas derrotas  llevan al hincha a aceptar la dura realidad: La selección está eliminada.  El sabor de la cerveza sabe más amargo que en ninguna otra etapa. A estas alturas la selección dejó de ser de todos y pasa a convertirse en una selección de pocos.
  7. Resignación. Los ánimos que estaban por los suelos volverán a los niveles normales.  Asumen la eliminación de Perú como una consecuencia natural de su pésima participación.
  8. Superación. Se manifiesta de distintas maneras: Los hinchas dirigen su objetivo hacia asuntos ajenos al fútbol o siguen a la selección pero ya con otra predisposición. A estos últimos les entusiasma la lucha acérrima que libran Perú y Bolivia por no quedar último en la tabla.

El perdón religioso de Sergio Markarián. Cuando parecía que los jugadores convocados habían aprendido la lección de lo sucedido en las Eliminatorias de Sudáfrica 2010 y que se habían compenetrado con la propuesta del técnico de la selección peruana, Sergio Markarián (Brasil 2014), tres de ellos incurrieron en actos de indisciplina. La selección acababa de perder  ante la selección panameña por un gol en un partido amistoso jugado en la ciudad de Panamá (2010). Aún estando últimos en Sudamérica, no era apropiado hablar de derrota con sabor a triunfo, ni siquiera con sabor a empate. Panamá era un equipo de mucha menor jerarquía que Brasil y Argentina. Se trataba, pues, de una derrota con sabor a derrota. Sin embargo, Jefferson Farfán, Reimond Manco y John Galiquio no lo entendieron así y se fueron de madrugada a divertirse al casino Veneto en Panamá. Al igual que José Del Solar, el técnico charrúa desestimó la labor de la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol, ente encargado de investigar, evaluar y sancionar los actos de indisciplina, y determinó separar a los indisciplinados y no convocarlos nunca más. Sin embargo, seis meses después, en plena Semana Santa, decidió perdonarlos. Sin duda reconoció que la magnitud de la sanción no estaba en proporción directa con la falta cometida. No es lo mismo irse de farra en una Eliminatoria Mundialista que en una gira para jugar partidos amistosos. Sus propias palabras le colocaron una camisa de fuerza a sus decisiones futuras sobre el asunto. Eso explica la razón por la cual recurrió a la Semana Santa para levantarles las sanciones. Al ser éstas implacables, no le quedaba otra que recurrir al perdón divino. Errar es humano, perdonar es divino. Erraron los jugadores al irse de juerga, se equivocó el técnico al excederse en las sanciones. Dios perdonó a Markarián y Markarián perdonó a los jugadores.

“El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”. Por su condición de sabio y extranjero, los autores originales se encargaron de atribuirle esta frase a Antonio Raimondi. De haberse difundido como una frase proferida por el acervo popular no habría tenido el mismo efecto, incluso habría pasado desapercibida. Algunos sostienen que en realidad Raimondi dijo una frase menos generosa que la señalada y que la gente del pueblo se encargó de alterarla. “El Perú es un mendigo peleándose con otro mendigo encima de un banco de oro” sería la frase que habría expresado el ítalo-peruano. Otros, en cambio, desmienten totalmente esta frase; no entienden por qué razón Raimondi tendría que reducir su visión del Perú a unos mendigos y a un banco de oro. Un personaje que había recorrido todo el Perú debía saber de las grandes diferencias sociales existentes: Los ricos, una minoría que incrementaba cada vez más su capital; y los pobres, una mayoría que no contaba con mecanismos para superar esa condición. “El Perú es un rico explotando a un pobre a través de un banco financiero”, sería en todo caso la frase que habría referido Raimondi. Con el transcurrir del tiempo, la frase debía haber sufrido varias alteraciones, por considerar que no expresaba con certeza la realidad del país. Era demasiada simple para una realidad sumamente compleja. De acuerdo con el enfoque que se le daba, la frase habría sufrido cambios en sus componentes y en su composición. En una de ellas, el rico ya no sólo le roba al pobre, sino que saquea las riquezas naturales del país; en otra, el rico es sustituido por un político que se dedica a desvalijar las arcas del Banco Central de Reservas. Pese a su difusión las frases no tuvieron el mismo impacto que la original. Empero, la lógica raimondiana se aplicó a otros aspectos de la realidad peruana, siendo el fútbol actual el tema más explotado. En la frase más difundida éste es representado por un dirigente aplicándole un planchazo a un jugador en una cancha desnivelada y sin grass. Se trata sin duda de una imagen harto desoladora. Sin embargo, la frase no tuvo la repercusión que se esperaba.

MATURANA

El sueño de Maturana. Cuando asumió la conducción de la  selección peruana de fútbol, Francisco Maturana manifestó que tenía un sueño: Clasificar a Perú al Mundial de Corea-Japón 2002. Luego de ocho fechas Eliminatorias su sueño prácticamente se desvaneció y se vio obligado a renunciar. La comisión de fútbol de la Federación Peruana de Fútbol nombró como su reemplazante a Julio César Uribe, quien no sólo retomó el sueño de Maturana sino que lo repotenció: Convocó nuevos jugadores, diseñó un nuevo sistema de juego y desplegó todo su bagaje de conocimientos futbolístico en conferencias de prensa, entrevistas y reportajes. Sin que nadie se lo pidiera se impuso la tarea de dar cátedra de fútbol cada vez que tomaba la palabra. Empero, en 10 fechas Eliminatorias apenas pudo sumar ocho puntos. Francisco Maturana, con menos partidos había logrado el mismo puntaje. Si el colombiano dio vida a la ilusión de la clasificación para luego postrarla y dejarla en estado agónico, Julio César Uribe se encargó de liquidarla, enterrarla y colocarle la lápida.

¿En qué momento se jodió el fútbol peruano? La pregunta de Santiago Zavala en Conversación en la Catedral, novela escrita por Mario Vargas Llosa, enfocada al fútbol peruano. Como era de esperarse los aficionados respondieron más con la emoción que con la razón. He aquí una muestra: “Hace más de treinta años que no vamos a un mundial; ya puede sacar usted su cuenta”; “El problema es de los medios de comunicación, que le dan demasiada cabida a un deporte que solo nos depara frustraciones”; “¿Es que alguna vez el fútbol peruano ha estado bien? Que yo recuerde siempre hemos estado mal; lo que pasa es que ahora estamos peor”; “¿En qué momento se jodió el fútbol peruano? Cuando la bestia negra se hizo cargo de la FPF”; “Oiga, usted, jovencito, tengo más de ochenta años, de manera que no venga a joderme la existencia con preguntas jodidas sobre un deporte que está recontra jodido”.

Estadística. Ciencia que grafica en números los fracasos de la selección peruana en las Clasificatorias Mundialistas. Es el artículo necrológico del fútbol peruano.

Encuesta sobre la posibilidad de que Gianluca Lapadula defienda los colores del Perú. El sondeo se realizó poco tiempo después de que el técnico de la selección, Ricardo Gareca, anunciara  la propuesta al delantero italiano de vestir la camiseta bicolor en la Copa América Centenario. A continuación, las respuestas más destacadas:

“El argentino debería de dedicarse a trabajar en serio, en lugar de estar haciendo turismo y formulando propuestas cojudas” (M. J. Cáceres)

“Lo que nos faltaba, un macarronero defendiendo los colores del Perú” (J. Marrero)

“Vea, usted, si viene para jubilar a Claudio Pizarro, cuenta con mi apoyo” (E. Ramírez C.)

“¿Por qué tenemos que estar importando jugadores mediocres si acá tenemos de sobra?” (P.C. Reátegui)

“De la Tercera División de Italia a la selección peruana. Claro, como en Italia no hay cuarta división solo le quedaba venir a jugar al Perú”  (Fernando Palacios S.)

“Que nadie me venga a decir que el risotto, la pizza, el spaghetti y el fetuchini son mejores que el lomo saltado, la papa a la huancaína, el ceviche y el ají de gallina. La gastronomía peruana es mejor que la italiana; es la mejor del mundo” (Roberto Mamani T.)

 

Expedientes secretos. Para la elaboración de su valioso libro Psicología del futbolista peruano, el Dr. Luis Novoa García recopiló abundante información de la Comisión de Justicia de las dos instituciones más importantes del fútbol peruano: la ADFP y de la FPF. A fin de contar con un perfil riguroso de la personalidad del jugador nacional, leyó y estudió más de cien expedientes de futbolistas profesionales. Revelaremos los casos de Luis Guadalupe, Mario Gómez, Juan Manuel Vargas y Reimond Manco, jugadores que recibieron ayuda psicológica por problemas de conducta. Por razones de espacio solo ofreceremos  informes de la primera sesión que los profesionales sostuvieron con cada uno de ellos.

  • Expediente Guadalupe. “El jugador Luis Guadalupe ha recibido una fuerte sanción por haber pateado a un árbitro. Cuando le recordamos lo ocurrido, el jugador lo negó tajantemente. Le informamos que hay pruebas. Sostuvo que no sabía que era el árbitro. Le aseguramos que se trata de un vídeo. Señaló que no fue su intención patearlo. Le dijimos que sus declaraciones no van a servir para reducirle el castigo. Además, le hicimos saber que tiene antecedentes. Pero todo fue en vano. Estaba totalmente convencido que los árbitros se la habían agarrado con él. Tuvimos que recurrir a métodos psicoanalíticos para conocer el trasfondo de su comportamiento agresivo. En suma,  tuvimos que acceder al inconsciente de un inconsciente. Una vez que tomamos conocimiento de sus deseos, miedos y sueños, concluimos que en realidad Guadalupe no había pateado al árbitro sino a su padre, quien en su infancia debió haberse mostrado autoritario con él. Cuando se lo hicimos saber, el paciente Guadalupe soltó una carcajada. Sostuvo que su padre nunca le había pegado a nadie y que más bien era su mamá la que le pega cada vez que llega borracho a la casa. Le explicamos el mecanismo psicoanalítico por la cual se rebeló contra la máxima autoridad de la cancha. Siguió insistiendo que ese señor de negro no era su padre ni su tío y que más bien lo veía como un hijo, como un hijo de pu…Le hicimos saber que no aceptábamos que se le faltara el respeto a nadie y que debía retirar en el acto sus palabras ofensivas. El paciente Guadalupe se disculpó. Decidimos dar por concluida la sesión…”
  • Expediente “Kukín” Flores. “Los amigos de barrio de Carlos Flores apuñalaron a Mario Gómez dejándolo seriamente herido. Le hicimos saber al paciente Flores que Gómez pudo haber quedado cuadripléjico de por vida. Flores nos dijo que Mario Gómez era un inválido para el fútbol y que en todo caso él no lo había mandado a acuchillarlo. Casi a boca de jarra le preguntamos si seguía consumiendo cocaína. Flores se levantó de su asiento y nos dijo en voz alta que él era un ciudadano limpio y que jamás había consumido semejante porquería. Estuvimos muy cerca de ofrecerle disculpas, pero optamos por preguntarle si también era abstemio. Nos señaló que jamás había oído hablar de esa droga. Le explicamos al paciente Flores el significado de la palabra abstemio. No, claro que no, tampoco soy una monja que para metido en su casa, nos contestó. Le preguntamos cuántas veces al día toma. Muy irritado, el paciente Flores expresó que tan solo un par de veces por semana. Reconoció eso sí que a veces se fuma sus tronchos pero nunca antes de un partido importante. Le preguntamos si pensaba que con ese modelo de vida iba a durar en el fútbol. Nos dijo que sobrado, que con la vida ecológica que llevaba de lejos iba a jugar hasta los cuarenta. A pesar de que teníamos más preguntas para formularle, preferimos dar por concluida la sesión, guardando la esperanza de que el paciente Flores haya contestado a nuestras preguntas bajo los efectos de alguna droga y que en la próxima sesión se presentará completamente sano”.
  • Expediente Vargas. Juan Vargas se ha desentendido de su mujer y de sus hijos para vincularse con la modelo Tilsa Lozano. A través de varias sesiones hemos estado evaluando su personalidad. Entre la variedad de test que nos ofrece la psicología, hemos optado por el de Roschach, que consiste en identificar diez manchas de tinta. El paciente se ha mostrado rápido y seguro en el examen, pero con una marcada tendencia a visualizar partes y objetos íntimos de mujer: Pelvis, traseros, brazier, vellos púbicos, calzones, vaginas, clítoris, tetas, etc. Parecía que tenía delante de sí el álbum íntimo de una mujer. No sería extraño que en ese lapso haya estado pensando en Tilsa. Aunque es un tanto prematuro para establecer un diagnóstico todo indica que estamos ante un caso de comportamiento sexual compulsivo. Cuando le preguntamos por su mujer, nos contestó que todo andaba muy bien. La convicción y rapidez de su respuesta nos obligó a preguntarle por el nombre de su mujer. El paciente Juan Vargas nos dijo que Tilsa Lozano. En vista de semejante respuesta, le recordamos que Blanca Rodríguez es su mujer y la madre de sus hijos. El paciente Juan Vargas se levantó de su asiento y nos amenazó con demandarnos por difamación si volvíamos afirmar tal cosa. Ante la violencia de su reacción decidimos dar por concluida la sesión”. 
  • Expediente Reimond Manco. “Manco acostumbra llegar en estado etílico a los entrenamientos. Le preguntamos si tenía idea por qué razón lo habíamos citado. Nos dijo que no lo sabía pero que en todo caso él firmaba autógrafos los días sábados en la mañana. Le dijimos que se trataba de una entrevista y nos contestó de inmediato que él ya no concedía entrevistas a nadie. Por la manera displicente y despectiva de conducirse parecía que estaba ebrio. Le dijimos que estábamos aquí para ayudarlo. Entonces nos pidió que le sirviéramos un vaso de cerveza para cortarla. Le recordamos que se encontraba en el departamento de psicología de la ADFP y no en una cantina. Luego le preguntamos por qué razón llegaba en estado de ebriedad a los entrenamientos. El paciente Manco sostuvo que él era joven y que la vida había que gozarla, y que lo importante era que llegado el momento él rendía en cualquier lugar y en cualquier posición. Le preguntamos a qué se debe que no le haya ido bien ni en Holanda ni en México. Nos respondió que en esos países la disciplina es muy rígida; los jugadores no tienen la libertad como acá de hacer de su vida lo que le plazca. Antes de concluir con la sesión, le preguntamos al paciente Manco qué calificativo se pondría como jugador: Bueno, muy bueno, mediocre, malo o muy malo. Nos señaló que él no era la persona indicada para responder esa pregunta; que para eso estaban los críticos de fútbol. Tanta humildad en su respuesta nos hizo pensar que los efectos del alcohol habían comenzado a disminuir considerablemente”.

Fama. Renombre que un futbolista peruano alcanza por sus incursiones en el mundo del espectáculo, por sus salidas frecuentes con modelos, por su consumo continuo de bebidas espirituosas, por sus escándalos provocados en la vía pública y, en no pocas casos, por su destacado rendimiento en el campeonato local.

Fernando Cuéllar.  Destacado back central de Universitario de Deportes que hizo pareja en la zaga central con Héctor Chumpitaz en aquella generación de notables futbolistas como Percy Rojas, Roberto Challe y Luis Cruzado. Como director técnico realizó una excelente labor dirigiendo al club San Agustín (1986), equipo recientemente ascendido al  cual sacó campeón nacional. Con la selección nacional la suerte le fue esquiva. En la Copa América 1987 Perú ocupó el sexto lugar con 2 puntos. En el Preolímpico de Bolivia de 1987 quedó penúltimo con un solo punto. Y en el Preolímpico de Paraguay de 1992 acabó en sexto lugar con 2 puntos. El último partido ante Paraguay no tuvo un trámite normal, ya que perdió por 7 goles a 1 y el árbitro expulsó a tres jugadores peruanos: Flavio Maestri, Roberto Palacios y Juan Reynoso. Sin embargo, el técnico Fernando Cuéllar estimó que los jugadores habían llevado a cabo una hazaña sin precedentes puesto que perdieron luchando con ocho jugadores y con un árbitro parcializado. Por la carga dramática de sus palabras parecía que estaba exigiendo los laureles deportivos para sus legionarios. Hasta ese entonces la afición aceptaba con cierto resquemor las victorias con sabor a derrota, los empates con sabor a triunfo y las derrotas decorosas. Los recuerdos de la época dorada del fútbol peruano aún estaban demasiado vivos como para digerir y asimilar las derrotas catastróficas con sabor a gloria.

DT TERNERO

Freddy Ternero. Sin duda, el técnico nacional más exitoso de la historia. Muchos de sus logros obtenidos se debió a su trabajo en la parte motivacional, que se puede sintetizar en la frase “Sí se puede”, un grito de guerra que estuvo presente en todos los partidos que dirigió. En su primera experiencia con la selección no le fue nada mal, pues logró que ocupara el cuarto lugar en Copa América 1997, a pesar de jugar con un equipo alterno, con pocos titulares y muchos suplentes. Sin embargo, el desempeño y el resultado en el enfrentamiento con la selección de Brasil dejaron mucho que desear. “Somos once contra once”, “Al igual que nosotros tienen dos piernas, dos brazos” fueron algunas de las frases con las cuales trató de convencer a sus pupilos de que Brasil no era invencible. Pero Brasil contaba con una constelación de estrellas: Romario, Ronaldo, Denilson, Flavio Conceicao, Leonardo, Djalminha. Perú sufrió una de las goleadas más estrepitosas de su historia: Perdió por 7 a 0. Si algo había quedado muy claro en este partido es que jugando de igual a igual Brasil no sólo era invencible, sino temible e implacable. Al mando de Cienciano de Cusco Freddy Ternero cosechó sus logros más valiosos. Con un plantel cuya mayoría de jugadores desconocía el éxito y estaba cumpliendo su ciclo como futbolista pero que asimiló y puso en práctica la filosofía del “sí se puede”, Cienciano obtuvo lo que parecía imposible: La Copa Sudamericana (2003) y la Recopa (2004). La comisión de la FPF vio en él al candidato idóneo para ocupar el puesto de DT de la selección con miras a las Eliminatorias 2006, tras la renuncia de Paulo Autori. El técnico Freddy Ternero  aceptó el difícil reto conservando casi la base del equipo de Autori, pero convocando nuevos jugadores. En vista de que disponía de poco tiempo para trabajar, puso en práctica un curso intensivo de autoayuda. Colocó en lugares estratégicos de la Videna carteles con frases para levantar la moral de los jugadores. Lamentablemente no todos se mostraron dispuestos a ponerlas en práctica; más aun, algunos se sintieron hasta mortificados. Enfundados en su ropa Giorgio Armani, luciendo un reloj Jacob & Company en la muñeca, manejando un automóvil Audi último modelo,   divirtiéndose con  chicas A1 en las noches les pareció que se trataban de mensajes que atacaban su dignidad y prestigio, construidos con sumo esfuerzo en canchas europeas. Su debut como técnico fue nada menos que contra Colombia en Barranquilla y no pudo ser menos auspicioso, pues Perú perdió por 5-0. En el balance, su gestión fue negativa, de 15 puntos posibles sólo obtuvo 4 puntos. No pocos fueron los que se sintieron decepcionados. Su proclividad por tratar con jugadores reciclados parece que conspiró en su trato con los consagrados. Al final, dejó la sensación de que hubo exceso de optimismo para un panorama harto pesimista. Demasiado “Sí se puede” para una realidad que demandaba a gritos la filosofía del “No siempre se puede”.

Futbolterapia. Técnica terapéutica que consiste en utilizar partidos de fútbol para restablecer la salud mental y física de los hinchas afectados por la eliminación y el bajo rendimiento de sus clubes y de la selección en torneos internacionales. Depresión, crisis nerviosa, dolores de cabeza, son algunos de los síntomas que presentan los sufridos hinchas nacionales. Siguiendo la misma premisa de la homeopatía, “lo semejante se cura con lo semejante”, la futbolterapia cura al enfermo de fútbol con fútbol. Por lo general, se acude a vídeos de la UEFA Champion League y, en casos graves, a vídeos de la Eurocopa y de los Mundiales. Uno de sus postulados sostiene que el paciente deberá aislarse del mundo que lo rodea y compenetrase con el equipo ganador. Si la situación del paciente es en extremo grave, se recurren a los videos de los últimos encuentros de Perú de los tres últimos mundiales, México 70, Argentina 78 y España 82. Contemplar la derrota catastrófica de Perú ante Argentina por seis goles a cero puede ayudar a superar hasta la depresión más severa, aunque también podría hacerle perder el gusto por fútbol, sobre todo por el fútbol peruano.

Fútbol marca Perú. Compuesto básicamente por la selección nacional (conformada por jugadores del medio local y del extranjero) y los equipos que participan en el torneo local, el fútbol peruano es un producto que ostenta el distintivo de lo que marketing se conoce como marca Perú y que aspira a convertirse a corto plazo en un producto bandera del Perú. “A pesar de su poca calidad, el fútbol peruano es un producto sumamente vendible. Sin embargo, ni por asomo es un producto bandera; diría que ni siquiera llega a escarapela. Que la gente lo consuma en exceso no implica que el producto sea bueno.  Gastronómicamente hablando el fútbol peruano califica de comida chatarra” señala Ramón Staffani, embajador cultural del Perú en el mundo, tal como se le conoce hoy en día a los chefs peruanos.

Fútbol ralentizado. En la década del ochenta se empezó a transmitir partidos del fútbol argentino en la televisión peruana. Tanto los medios de comunicación como los aficionados advirtieron de inmediato la diferencia abismal que había con el fútbol nacional. Lo más notorio era la velocidad con que jugaban los equipos gauchos. Muchos se preguntaban qué fenómeno estaba sucediendo. Sin mayor respeto para con la afición circuló la noticia de que los vídeos de los partidos habían sido sometidos a un proceso de aceleración. Sin embargo, las dudas reaparecieron cuando los canales comenzaron a difundir partidos de la liga italiana, una de las más competitivas del mundo. Algunos hinchas, entonces, se preguntaban si no sería más bien que los vídeos del fútbol nacional habían sido ralentizados, es decir, sometidos a un proceso de desaceleración. Tuvieron que asistir a los estadios para ser testigos de la cruda realidad: El fútbol peruano se había detenido en el tiempo. Los dirigentes, técnicos, preparadores físicos eran otros pero el fútbol peruano continuaba en de la década del sesenta.

Gianluca Lapadula. Los más de treinta años sin ir a un mundial, la carencia de jugadores de jerarquía en el torneo local, la suerte de la selección cifrada en las matemáticas, Paolo Guerreo como única arma efectiva en el ataque, la ausencia de gol, la presencia de Pizarro llevaron al director técnico de la selección nacional, Ricardo Gareca, a buscar material humano en otros ámbitos futbolísticos. En Estados Unidos encontró a Andrew Farrell y Colin Fernández;  en España a Franco León y Francisco Duclós; en Francia a Percy Prado;  en Suecia a Eduardo Portocarrero; en Venezuela a Luis Roberto Seijas; en Chile a Joao Ortiz; en Japón a Frank Romero; en Bielorusia a Alexei Ríos; en Suiza a Jean Pierre Rhyner. Sin embargo, es en Italia donde ubicó al delantero que más se ajustaba al perfil requerido. De nombre y apellido italiano, Gianluca Lapadula nació en Turín, provincia de Turín, Italia. Defendía los colores del Pescara (Serie B) cuando el técnico argentino mostró interés en él. Estaba seguro que había hallado al jugador idóneo: uno bueno pero no lo suficientemente bueno como para ser convocado por la selección de su país natal. Ricardo Gareca viajó a Italia para conocer personalmente al jugador, hablarle del fútbol peruano y plantearle sobre la posibilidad de vestir la casquilla nacional. No sería la primera vez que la selección iba a contar con el aporte de un extranjero, luego de haber jugado algunas temporadas en campeonatos nacionales. Gianluca Lapadula era un caso inédito por no decir insólito ya que no sólo no había jugado en el fútbol peruano, sino que jamás había pisado territorio peruano. Sin embargo, Ricardo Careca confiaba en que la madre (peruana de nacimiento) fuese el cordón umbilical que vincule a Gianluca Lapadula con el fútbol peruano.  Ésta se encargaría, por un lado, de sortear la distancia social, cultural, política, idiomática y gastronómica que hay entre Italia y Perú; y, por otro lado, de despertar desde lo más recóndito de su ser al peruano postergado por espacio de 25 años. Los entrenamientos, los amistosos y los encuentros oficiales; las salidas, los restaurantes criollos, los bares, las fiestas y las chicas nocturnas serían el pasaporte que haría posible la peruanización del jugador italiano. Con el objeto de iniciar su proceso de adaptación en la selección, el técnico argentino invitó al delantero italiano para que participe en la Copa América Centenario. Después de meditar la oferta por un largo período, Gianluca Lapadula comunicó su decisión de no formar parte de la selección peruana. “Sólo quería aclarar que decidí no participar a la Copa América porque no quiero ir sólo por aprovechar de una ocasión profesional. Iré seguramente a conocer el Perú y sólo así puedo entender de verdad que cosa significa la blanquiroja”, fueron sus palabras. Sin duda el técnico argentino no previó que las aspiraciones profesionales del italiano no estaban en proporción directa con su potencial. Pero, aun cuando se hubiese  mostrado consciente de sus limitaciones, persuadirlo de que alterne en un fútbol de menor jerarquía  iba a resultar sumamente difícil. En algún momento iba a sopesar los logros obtenidos por la selección de su país natal (Italia) y los de la selección peruana. Las cuatro Copas Mundiales, la Eurocopa de 1968 y la medalla olímpica de 1936 difícilmente iban a sucumbir ante las dos Copas Américas y las dos Copas Kirín.

Gol. Piedra sobre la cual se edifica la eliminación de Perú en los procesos clasificatorios mundialistas.


Gol fallado ante Ecuador. Al hincha le basta con que le mencionen el nombre de Andrés Mendoza para que inmediatamente recuerde el momento preciso en el cual perdió la oportunidad de convertir el gol del triunfo ante Ecuador en Lima por las Eliminatorias Alemania 2006. Fue un 29 de marzo de 2005, el “Cóndor” había eludido al arquero y al tener el arco desguarnecido pateó con la izquierda pero al aire. Su falta de domino de la pierna derecha no le permitió patear con ella al arco. Tiempo después el jugador desconcertó el ambiente futbolístico declarando que le sólo metía goles donde le pagaban. “Yo en el Perú no hago goles porque yo hago goles donde me pagan”. Nunca señaló cuánto dinero hubiera requerido para no fallar de manera clamorosa el gol ante los ecuatorianos. En todo caso, los medios de comunicación y la afición dudan que el dinero, por muy elevado que este fuese, hubiera servido para cubrir su falta de capacidad y profesionalismo. 

Goles son amores y no buena razones. Versión futbolística de la frase “El fin justifica los medios”, atribuida equivocadamente a Nicolás Maquiavelo. Denota que los goles no son necesariamente consecuencia del dominio que se ejerce sobre el equipo rival, ni de la práctica de un fútbol mejor elaborado, ni de ataques asiduos y variados. Las anotaciones también se pueden derivar  de un contragolpe inusitado, de una jugada fortuita, de un penal forzado o de un foul previo.  El pragmatismo prevalece, pues, sobre la justicia, la ética y la estética. Una versión algo distinta de esta máxima es aquella que dice: “Goles que no haces, goles que te hacen”. No sólo se destaca la falta de efectividad, sino que revela que ésta se castiga con la recepción de goles. Igualmente afín pero más  drástica es aquella frase que dice: “Jugó como nunca y perdió como siempre”. Se trata de una antítesis que pone de manifiesto que jugando en un nivel soberbio se pueden perder partidos no sólo por la poca efectividad de la ofensiva, sino por la incapacidad de la defensa para evitar goles.. “Perdió, empató e incluso ganó, pero no clasificó” es una frase que viene circulando en el círculo periodístico desde hace muchos años. Si no trasciende se debe quizás a que refleja con demasiada fidelidad la realidad de la selección peruana. Podría ser su epitafio.

Guadalupada. Derivado del sustantivo Guadalupe, apellido paterno del futbolista nacional Luis Guadalupe Rivadeneyra, el término se utiliza para designar un error grosero cometido por un jugador en un partido de fútbol. La guadalupada no solo está delimitada por la magnitud del error, sino por su ubicación de éste en la cancha: Debe estar situada en el área del equipo al cual pertenece. Una guadalupada por excelencia es aquella en la cual un jugador marca un gol en su propio arco. Aun cuando los inhábiles son los más proclives a incurrir en una guadalupada, los duchos no están exentos de cometerla. La guadalupada podría confundirse con el blooper, si no fuera porque también comprende las faltas violentas e innecesarias en el área. La guadalupada ha existido muchos años antes que Luis Guadalupe se dedicara al fútbol; posiblemente desde sus inicios. Sin embargo su aparición y desenvolvimiento en el campo de juego ha permitido definir los parámetros del fenómeno, así como también prestar su apellido para registrarlo.

“Hay que reestructurar el fútbol peruano”. Equivalente al cierre de telón de una obra teatral, al discurso de clausura del año escolar, al “The End” de una película, al “Amén” del padrenuestro, “Hay que reestructurar el fútbol peruano” es una expresión que da por concluida la participación de la selección peruana de fútbol en los procesos eliminatorios mundialistas.

Humildad. Virtud innata de los jugadores de fútbol que suelen ponerla en práctica cuando el técnico los envía al banco de suplentes, el árbitro los expulsa del partido o el presidente del club los bota del equipo.

Ilusión. Esperanza cifrada en una selección de fútbol con miras a las próximas Eliminatorias Mundialistas. Existen dos tipos de ilusión: La ilusión natural, que es la esperanza que nace en los propios hinchas, sustentada en el hecho de que las selecciones que apoyan suelen clasificar a los mundiales; y la ilusión artificial, que es la reconstrucción de la esperanza de los hinchas de las selecciones que suelen ser eliminadas en las clasificatorias mundialistas. A través de propagandas, noticias alentadoras, difusión de triunfos históricos, comentarios favorables, entre otros, los medios de comunicación se abocan a la tarea de devolverle la fe a los hinchas. La ilusión artificial puede ser de dos clases: Racional, que se da cuando la selección que el hincha apoya tiene posibilidades de clasificarse; y la irracional cuando la selección que el hincha apoya no tiene ninguna probabilidad. Formar parte de esta última categoría no implica, pues, que los medios de comunicación se desentiendan de los hinchas; por el contrario agotan todos los recursos que están a su alcance para devolverle la esperanza. Porque la selección peruana podrá perder, sufrir derrotas humillantes, quedar relegada en los últimos lugares de la tabla en las Eliminatorias Mundialistas, pero nunca desaparecerá. Los medios de comunicación, las agencias de publicidad y las empresas que auspician a la selección en cada encuentro, todos ellos importantes agentes económicos del  país, jamás lo permitirán. Dándole una vuelta de tuerca a la frase de Ernest Hemingway, incluida en la novela “El viejo y el mar”, se puede afirmar que la selección peruana de fútbol podrá ser derrotada, pero jamás destruida. 

Indeci. Por la magnitud del daño, que no se circunscribe únicamente al plano material sino al psicológico y moral, así como por su carácter recurrente, que lo emparenta con las inundaciones, sequías, huaycos, aluviones y sismos, la eliminación de Perú en los procesos clasificatorios mundialistas debería ser tipificado de desastre natural. 

Interesante. Término periodístico que se utiliza para evitar que se califique a un jugador de bueno, malo, mediocre o regular. Por razones de amistad, simpatía o dudas en la evaluación del rendimiento de un jugador, el periodista, para no comprometerse, hace uso de este adjetivo, que pierde su significado original y adquiere otro de carácter ambiguo.

Intransferible. Máximo rango mercantil que un club europeo le concede a un jugador de excepcionales condiciones con el objeto de venderlo en una cifra astronómica. El club inglés Manchester United F.C. catalogó a Cristiano Ronaldo, su máxima estrella, de intransferible, cotizándolo en 80 millones de euros. El 11 de junio de 2009 Real Madrid pagó la cifra requerida, convirtiéndose en el traspaso más caro de la historia del fútbol hasta esa fecha. Sin embargo, un jugador puede volverse intransferible por razones ajenas al club. Una baja notoria en su producción puede devaluar su cotización considerablemente hasta volverse intransferible. Este fue el caso de Juan Manuel Vargas, quien en el esplendor de su carrera era tentado por varios clubes europeos, dispuestos a pagar una cuantiosa suma. Cuando bajó su rendimiento, nadie, ni siquiera su club de ese entonces, el Fiorentina, lo quería tener en sus filas. En el Perú la línea divisoria entre transferible e intransferible es muy tenue. Imprevisible, inestable e irregular, el jugador peruano puede pasar de la condición de intransferible a la de transferible en muy poco tiempo. El caso más notorio fue el de Wílmer Aguirre, quien por haber destacado nítidamente en el partido que el club Alianza Lima jugó ante Estudiantes de La Plata por la Copa Libertadores del 2010, fue contratado por San Luis de México.

JOSÉ DEL SOLAR copia

José del Solar. Cuatro son los hechos que podrían ilustrar la carrera profesional de José “Chemo” del Solar, uno de los personajes más identificados con el club Universitario de Deportes: Jugando gratis por Universitario todo el 2001, debido  a que el club se encontraba en una situación económica precaria; hinchas cremas arrojándole monedas mientras dirigía impertérrito al Sporting Cristal contra Universitario de Deportes; declarando en conferencia de prensa que ha aprendido mucho dirigiendo a la selección peruana de fútbol (Eliminatorias Sudáfrica 2010); dirigiendo a Universitario de Deportes (2011) en la mayor crisis financiera de su historia. Ponen de manifiesto su amor incondicional hacia el club crema. Dirigir a un rival acérrimo de la “U” como Sporting Cristal así como a la selección peruana de fútbol supuso un largo y paciente aprendizaje que luego lo volcó en Universitario de Deportes. Las fuertes sumas que cobró por dirigir a estos equipos (por la selección cobró 34 mil dólares mensuales) se vieron compensados moralmente cuando tuvo que conducir gratis al equipo de sus amores. Destaca también su proclividad para dirigir en condiciones adversas. Cuando se hizo cargo de la “U” en el 2011 la situación del club pasaba por un período caótico: Deuda considerable con la SUNAT, problemas administrativos, deuda con los jugadores, inhabilitación del Estadio Monumental, pérdida de puntos en mesa, etc. Sin embargo, Del Solar también supo procurarse de condiciones desfavorables. Al mando de la selección (Sudáfrica 2010), no tuvo piedad en castigar drásticamente a imprescindibles como Pizarro, Farfán y Acasiete por el infausto episodio ocurrido en el hotel de San Isidro. No le preocupó que la selección cambiara de objetivo: De realizar una participación digna en el proceso eliminatorio pasó a sostener una disputa honorífica con la selección boliviana por el penúltimo lugar. A pesar de que Universitario de Deportes se encontraba el 2014 en una condición económica mucho mejor a la que le toco vivir hace tres años, Del Solar aceptó dirigirlo una vez más. “En la actualidad estar en la U es como estar en Disneylandia” fueron textualmente sus palabras. El paralelismo con el parque de diversiones se hizo más patente por la inocencia de la administradora en la contratación de jugadores, por la juventud de sus dirigidos, por los errores infantiles en la defensa, por el tamaño diminuto de algunos de sus jugadores y por el talento liliputiense de otros.

José “EL Puma” Carranza. De haber tomado la posta de  Teodoro “Lolo” Fernández, no se habría convertido en ídolo en Universitario de Deportes. Jugador de notable condiciones, capaz de disparar al arco con los dos pies con igual efectividad, buen panorama de juego que le permitía cambiar los frentes de ataque con pases certeros, gran cabeceador, valiente,  fuerte, honrado, solidario, humilde, Teodoro “Lolo” Fernández era demasiado perfecto para hacerle siquiera sombra. Sus fotos en blanco y negro, el testimonio de sus contemporáneos y el recuerdo de quienes los conocieron exhalaban santidad. José Carranza estaba compelido a demoler este paradigma y crear uno nuevo a su imagen y semejanza. Con un fútbol picapedrero, pero con garra, entrega, espíritu de sacrificio, y con modales rústicos que lindaban con la patanería, y con un verbo tan elemental y limitado que se expresaba en monosílabos, José “El Puma” Carranza se ganó el respeto y la admiración de los hinchas cremas, convirtiéndolo en su nuevo ídolo.

JAIRSIHNO BAYLON

Jahirsino Baylón. Pasó a la historia por ser el único jugador que, pese a formar parte un determinado club, jugó por su ex club menos de cinco segundos en un partido a puerta cerrada. Pertenecía a Unión Comercio (Cajamarca) pero debía jugar en Lima (21 de agosto del 2013) a puerta cerrada por su ex club Universitario de Deportes en un lapso de ocho minutos ante Melgar de Arequipa, pero al final jugó menos de cinco segundos. Esto porque la Comisión de Justicia de la FPF ordenó a Melgar y Universitario de Deportes jueguen los ochos minutos que restaban del partido suspendido (21 de julio del 2013). Prueba de que los bloopers no se generan únicamente en la cancha sino en las oficinas de las mandamases del fútbol local.

Juan Flores. No inventó el blooper, ciertamente, pero ninguno en el medio local lo ha enriquecido tanto como Juan Flores. Frisando los cuarenta años y con una buena cantidad de bloopers en su haber, sin duda acredita recibir el calificativo de blupero. Juan “Chiquito” Flores es, pues, un blupero profesional. Asume con la misma sapiencia el rol de blupero pasivo como el de blupero activo. Con la misma eficacia induce a cometer bloopers a jugadores de su equipo como a los del equipo contrario. Pero a Juan Flores no le resulta  suficiente incurrir en bloopers; siente la necesidad de hablar sobre ellos. Sus bloopers no se reducen al ámbito deportivo, sino que se extienden al plano discursivo. Juan Flores no da explicaciones ni tampoco otorga disculpas; articula discursos que son verdaderos autogoles. Esto no lo convierte, ciertamente, en el inventor del blooper verbal, pero no podemos negar que lo cultiva con mucho talento.

LOCO VARGAS copia

Juan Manuel Vargas. Pocos jugadores peruanos han tenido una carrera profesional tan fulgurante como Juan Manuel Vargas, conocido en el ámbito nacional como “El loco” Vargas. Salido de las canteras del club Universitario de Deportes, una vez que Juan Manuel Vargas se posicionó del puesto de lateral izquierdo nada ni nadie lo detuvo hasta llegar al mercado más codiciado de todo futbolista que se respeta: Europa. De Universitario de Deportes pasó a las filas del Atlético Colón (Argentina), luego al Catania (Italia) y después al Fiorentina (Italia). La carrera ascendente del “Loco” Vargas parecía no tener límite. Por varios años Real Madrid, Roma, Juventus y Barcelona pugnaban por tenerlo en sus filas. Pero cuando apareció la modelo Tilsa Lozano en su vida, su carrera profesional dio un giro de ciento ochenta grados. Ningún club lo quería contratar. Más aún, su equipo, la Fiorentina, tampoco deseaba tenerlo. Y es que los estragos por practicar una disciplina paralela a la del fútbol se evidenciaron rápidamente en su físico. Gordo, fuera de forma, resaqueado, extenuado de tantos partidos nocturnos, Juan Manuel Vargas se transformó en una sombra del crack que había sorprendido al mundo entero. Sólo un club, cuyo nombre hasta ahora se mantiene en reserva, estuvo dispuesto a pagar la mitad de lo que pedían por él, si es que incluían en la oferta a Tilsa Lozano. En verdad, la despampanante modelo ha marcado tanto su carrera profesional, que no sería descabellado dividirla en Pre Tilsa, Tilsa y Post Tilsa.

Juerga. La juerga no es incompatible con el deporte, como muchos erróneamente suponen; es la última etapa de la disciplina de un deportista que se inicia con la preparación, prosigue con la competición y culmina con la relajación. Con el derecho que les asiste el haberse sacrificado en innumerables horas de concentración y entrenamientos, y haberse entregado plenamente en la cancha a lo largo de noventas minutos de juego, los jugadores se recompensan con juergas en compañía de amigos, bebidas espirituosas y, por supuesto, chicas hermosas.

JULINHO SE

Julinho selección. Se suele convocar a jugadores extranjeros  nacionalizados peruanos cuando no se puede cubrir determinados puestos en la selección nacional. Para jugar las Eliminatorias Argentina 78, Marcos Calderón convocó al arquero argentino nacionalizado peruano Ramón Quiroga. Cuatro años atrás, el también arquero argentino, Humberto Horacio Ballesteros, estuvo muy cerca de ser el primer extranjero en vestir la casquilla nacional, pero la política nacionalista del general Juan Velasco Alvarado, presidente de facto desde octubre de 1968 hasta agosto de 1975, no se lo permitió.  En aquellas Eliminatorias, Alemania 74, la selección fue eliminada por la chilena; las malas actuaciones del arquero fueron determinantes, sobre todo en el encuentro definitorio llevado a cabo en una cancha neutral. La carencia de arqueros nacionales de calidad obligó a Juan Carlos Oblitas a convocar a Julio César Balerio, uruguayo que adquirió la nacionalidad peruana en 1996, para jugar las Eliminatorias Francia 98. Empero, no fue el único caso; el alarmante déficit de buenos delanteros lo llevó a convocar a Julio César de Andrade Moura, conocido en el ambiente futbolístico como Julinho, quien nació en Brasil, jugó por varios clubes brasileños, viajó a Italia y recaló en el fútbol peruano gracias a una propuesta del Defensor Lima. Sus buenas actuaciones en este equipo, así como su capacidad goleadora, determinaron que el club Sporting Cristal lo contratara (1993). En el club rimense el brasileño tuvo un soberbio rendimiento; obtuvo el tricampeonato (1994, 1995, 1996) y fue subcampeón de la Copa Libertadores de América en 1997. Técnicamente Julinho era más, mucho más que el deficiente Santiago Carty y el irregular Flavio Maestri. Sin embargo, su rendimiento en la selección nunca estuvo por encima de ambos jugadores. Sin duda le pesó la camiseta, pero no la de Perú sino la de Brasil. Nunca pudo despojarse de una camiseta que había logrado en cuatro oportunidades la Copa Mundial de Fútbol (1958, 1962, 1970 y 1994) y en cuatro ocasiones la Copa América (1919, 1922, 1949 y 1989). Julinho renunció a la nacionalidad brasileña, ciertamente, pero nunca dejó de ser brasileño. Legalmente había adquirido la nacionalidad peruana, pero moral, emocional y racionalmente nunca se sintió peruano. Las pocas veces que Julinho jugó con la camiseta nacional siempre tuvo como antagonista a la selección brasileña. Y, como era de esperarse, todos los encuentros los perdió, algunos incluso por goleada.

La camiseta peruana. Al igual que toda la indumentaria de los jugadores de fútbol, la camiseta  ha evolucionado de manera progresiva en las últimas décadas. Confeccionada con fibra de algodón en sus inicios, que la hacía gruesa y pesada, a partir de los cincuenta se comenzó a fabricar con fibra sintética, la cual la volvió más ligera y confortable. Esto en cuanto al peso físico, que se incrementa con el correr de los minutos debido a la transpiración del jugador. Sin embargo, existe otra medida que determina el peso de una camiseta, que no gravita en la parte corporal sino más bien en la espiritual: La historia. Cuantas más distinciones ha conseguido un equipo de fútbol, la camiseta posee mayor peso. Con cinco campeonatos mundiales y cuatro copa Américas en su haber, la camiseta de la selección de Brasil es una de las más pesadas del mundo. En el caso de la camiseta peruana su peso histórico ha evolucionado de manera proporcional a su peso físico. La selección peruana cuenta con varios galardones en su historia: Las copas Américas de 1939 y 1975 y, más recientemente, las copas Kirín del 2005 y 2011. Aun cuando los trofeos suman cuatro, el peso de la historia solo reconoce dos. Empero, la camiseta peruana no consigna ninguno. Todo indica que más gravitan en ella los treinta y dos años de no ir a un mundial y los más de cuarenta de no conseguir la Copa América. Como si fuese un Cristo, el futbolista peruano estaría cargando con estas dos cruces pesadas.

La maldición de Béla Guttmann. No del todo convencidos de que las causas de la crisis del fútbol peruano se deban a la improvisación, desorganización, corrupción e incompetencia de los dirigentes, estudiosos del caso han optado por buscar otra explicación. Inspirados en el caso del club Benfica, han llegado a deslizar la posibilidad de que el fútbol peruano esté siendo objeto de una maldición. “En cien años desde hoy el Benfica sin mí nunca ganará una copa europea”. Esta fue la maldición que profirió el técnico húngaro, Béla Guttmann, tras ser despedido del equipo portugués en 1962. A lo largo de 52 años Benfica, considerado uno de los grandes de Portugal al lado de clubes como el Oporto y el Sporting de Lisboa, ha jugado siete finales sin lograr la codiciada copa europea. Según los expertos, en el caso del fútbol peruano no representa ninguna dificultad señalar las consecuencias de una hipotética maldición: Está claro que se trata de los 32 años sin ir Perú al mundial. Y si se trata de referir a un personaje dirigencial en quien haya recaído alguna maldición, la dificultad estribaría en el exceso de candidatos que reúnen las cualidades propias de un maldito. Empero, eso resultaría insuficiente, habida cuenta que faltaría por detectar al maldiciente, es decir, al autor de la maldición, y a la maldición propiamente dicha. Por supuesto, no han faltado detractores, quienes aseguran que no les parece serio semejante estudio:”El Perú está lleno santuarios, huacas, restos momificados, ¿por qué no hablan de una vez por todas de la maldición de la momia…de la momia Juanita, por ejemplo?”, señaló el arqueólogo H. Morlock. Indignado pero muy seguro de sí mismo el doctor F. Vogelmann, uno de los estudiosos del caso, replicó: “Queremos dejar en claro que nuestras investigaciones no se mueven necesariamente dentro del campo de la escatología ni de la parapsicología. Si hemos de encontrar al autor de los males de fútbol peruano, lo más probable es que lo hallemos dentro del mundo de los vivos”.

LA MANO DE DIOS

La mano de Dios. Expresión que se usa cuando un jugador convierte un gol con la mano y el árbitro, al no percatarse de la falta, lo da por válido. Dios, ser inextricable e insondable, interviene, pues, por partida doble: Coadyuva a que el jugador anote el gol de manera ilícita e impide que el árbitro y sus asistentes reparen en la falta. Aun cuando en un principio  el polémico gol genera mucha resistencia, con el transcurso de los días se le acepta como un premio que Dios les concede al jugador y al equipo. La primera vez que el Ser Supremo participó en este tipo de actos fue en el Mundial México 86. Argentina estaba dolida por la derrota que Inglaterra le había ocasionado en la Guerra de Las Malvinas (1982). A fin de resarcirse de semejante humillación, Argentina precisaba más que nunca de un triunfo. A los 51 minutos del primer tiempo Diego Armando Maradona convirtió un gol utilizando la mano izquierda. Según el testimonio del propio jugador, Dios lo impulsó a dar el salto que le permitió llegar con la mano al balón e introducirlo en el arco de los ingleses. Nueve años después Dios intervino en otro encuentro trascendental. En los cuartos de final de la Copa América de 1995 Brasil perdía por 2 a 1 ante Argentina. Al minuto 81 el delantero Tulio convirtió un gol con la ayuda de la mano. Todos los espectadores que asistieron al estadio vieron la falta, menos el árbitro y sus asistentes. Pese a que el acto divino les fue desfavorable, los hinchas argentinos no cejaron –no cejan-  en su creencia de que Dios es argentino. Cuando parecía que el ser supremo había optado por alejarse del fútbol, puesto que habían pasado 21 años sin producirse goles con la mano, se hizo presente en la Copa América Centenario 2016. Perú empataba 0 a 0 con su similar Brasil. Al minuto 74 el jugador peruano Raúl Ruidíaz aprovechó un centro de Andy Polo y empujó la pelota con el brazo al fondo del arco brasileño. En esta oportunidad Dios participó por partida triple, pues no sólo colaboró con el jugador y nubló la vista del árbitro y de los jueces de línea, sino que impidió que el cuarto árbitro viera la mano del futbolista en los  videos que le difundieron. Con esta cuestionada anotación se ha podido determinar un patrón de la participación divina: Equipo al que le concede ayuda, equipo al que luego lo perjudica. Argentina y Brasil fueron beneficiados pero luego fueron perjudicados. De esto se deduce que el ser supremo no guarda preferencias por nadie. En realidad, todo intento por encontrar una explicación satisfactoria de los designios de Dios es inútil, ya que las categorías humanas resultan insuficientes. Como alguna vez dijo Jorge Luis Borges, Dios está más allá de todo juicio humano, más allá del bien y del mal.

“La mejor defensa es el ataque”. Máxima del filósofo y estratega militar Tsun Zun que se difundió por muchos años como una verdad apodíctica aplicada al fútbol. Se trata de la antítesis de la llamada táctica del murciélago, procedimiento que consiste en plantear un sistema ultradefensivo ante un rival que se sabe que es muy superior. Equidistante a ambas posiciones se ubica la propuesta futbolística de jugar de igual a igual. Como en el caso anterior, es el rival el que determina en último caso la pertinencia de ponerla en práctica. Sin embargo, no todos los técnicos están convencidos de la veracidad de esta afirmación. Algunos consideran que ante cualquier adversario se puede y se debe jugar de igual a igual. Tres son los argumentos, aparentemente irrefutables, que sacan a relucir: El argumento aritmético que se sustenta en el hecho de que los dos equipos cuentas con once jugadores (“Somos once contra once”); el argumento anatómico, que equipara las partes anatómicas más visibles de los futbolistas de ambos equipos (“Tenemos dos piernas, dos brazos, etc.”); y el argumento psicológico, que se basa en el principio de que nadie es mejor que uno mismo (“No somos menos que nadie”). En el Perú nadie ha llevado esta propuesta tan lejos como Freddy Ternero, técnico de la selección nacional en la Copa América de 1997. La puso en práctica nada menos que contra Brasil y el resultado no pudo ser más catastrófico: Perú perdió por 7 goles a 0. Sin duda se impusieron los argumentos futbolísticos del fútbol brasileño: Romario, Ronaldo, Denilson, Flavio Conceicao, Leonardo, Djalminha. Pese a la nefasta experiencia Freddy Ternero no cesó en su propósito de sentar las bases de lo que sería su filosofía del Sí se puede, que tanto éxito le depararía con el club Cienciano del Cusco.

La noche. Ámbito temporal comprendido entre la puesta y la salida del sol que sirve de telón de fondo a los integrantes de esa tríada inseparable del fútbol nacional conformada por el futbolista, el trago y las mujeres.

La patada criminal de Juan Flores. “Chiquito” Flores defendía los colores del Club Deportivo Unión Comercio, de Rioja, departamento de San Martín. Un 20 de abril del 2013 Unión Comercio se enfrentó a Pacífico FC por el campeonato Descentralizado. A los cinco minutos de haberse iniciado el encuentro, Juan Flores salió corriendo de su arco con la pierna en alto para despejar el balón y le propinó una patada en la cabeza al delantero argentino Mauro Cantoro, quien por poco queda decapitado. El árbitro Ramón Blanco cobró penal y a Flores le sacó tarjeta amarilla. Al parecer, en su decisión prevaleció el hecho de que el autor de la falta era Juan Flores, quien en su hoja deportiva, por su falta de categoría y su proclividad a la imprudencia, se encontraban actos desatinados por doquier. Si en un principio la prensa calificó de criminal la falta de Juan Flores, con el correr de los días se fue imponiendo la versión de que no hubo mal intención de su parte. Incluso, muchos medios de comunicación difundieron la falta como si se tratara de un blooper. “Es el sino de Juan Flores: Nadie lo toma en serio. Sus actos, aun los más deplorables, tarde o temprano acaban convirtiéndose en objetos de burla. Si a Flores se le ocurriera por casualidad asaltar la Caja Metropolitana de Lima,  ténganlo por seguro que en los medios de prensa circularía la versión de que sólo trató de empeñar su arma de fuego”, asegura el Dr. Luis Novoa García, en su libro Psicología del futbolista peruano (2013).

LA SELECCION ES DE TODOS copia

“La selección es de todos los peruanos”. Juan Carlos Oblitas, técnico de la selección peruana de fútbol entre los años 1986 y 1999,  sostenía que la máxima “la selección es de todos los peruanos” es una falacia. En su caso por lo menos no le faltaba razón, un sector de la prensa y un porcentaje numeroso de la afición no se sintió identificado con la selección que le tocó dirigir. Distinta fue la suerte de Sergio Markarián. No logró el apoyo incondicional, pero, en todo caso, ningún director técnico gozó de tanto respaldo de los medios de comunicación y de la hinchada. Sus logros con Universitario de Deportes y Sporting Cristal, así como el tercer puesto de la selección en la última Copa América lo avalaron, pero también coadyuvaron su carisma y un efectivo trabajo de relaciones públicas: Cantar el himno nacional en los partidos oficiales, degustar la comida peruana, apoyar la campaña para la elección mundial del río Amazonas, convocar a todos los peruanos a la selección. Sin embargo, nada de esto impidió que los hinchas abandonaran paulatinamente a la selección a lo largo del proceso eliminatorio, a medida que las posibilidades de clasificación se fueron reduciendo en cada fecha. Situación diametralmente opuesta fue la que experimentó José Del Solar. En ninguna fecha eliminatoria la selección pasó a ser ni por asomo de todos los peruanos. De contar con un apoyo moderado al inicio de la Eliminatoria, a la mitad el apoyo era mínimo, y al final quedó reducida a su mínima expresión. Con las derrotas en casa ante Chile y Ecuador, las sanciones implacables a Claudio Pizarro, Jefferson Farfán y Santiago Acasiete, las renuncias de Juvenal Silva y Lánder Alemán (dos miembros de la Comisión Mundialista 2010), la confesión de que con la selección estaba aprendiendo bastante, y la ubicación en el último lugar en la tabla general, José Del Solar patentó a la selección peruana Sudáfrica 2010.

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La sanción de José Del Solar. En el fútbol peruano hay empates con sabor a triunfo, triunfos con sabor a derrota y, aunque cueste trabajo admitirlo, derrotas con sabor a triunfo. El resultado de Perú contra Brasil en Lima (Sudáfrica 2010), fue un empate, un empate con sabor a victoria. Claudio Pizarro, Jefferson Farfán, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza, se dirigieron al Hotel de San Isidro para organizar una juerga a fin de celebrarlo, a pesar de que dos días después les esperaba un compromiso difícil en el estadio Atahualpa en Quito, Ecuador. Está claro que no previeron que ante Ecuador iban a realizar una pésima presentación, que se tradujo en una goleada de 0-5. Este resultado los delató, pues la prensa aún no había difundido los actos de indisciplinas cometidos por los jugadores mencionados. Todos, hinchas, medios de prensa, dirigentes, jugadores, exigieron una sanción a los futbolistas implicados en el escándalo. El técnico de la selección José Del Solar, se encontraba, pues, en una encrucijada que debía resolver con mucho tino. En rigor se podría decir que tenía cuatro posibles soluciones: Dejar el asunto en manos de la Comisión de Justicia de la FPF; pasar por alto el incidente; sancionar a los jugadores con un castigo leve; castigarlos con una sanción ejemplar. Pese a que la comisión de justicia realizó una investigación y sancionó a los jugadores juergüeros (18 meses de suspensión y una sanción económica de 20,000 dólares a cada uno), Del Solar consideró que no era suficiente castigo y optó por no convocarlos nunca más a la selección. Con esta rigurosa medida no sólo sancionó a los indisciplinados, sino al fútbol peruano. Si con Claudio Pizarro, Jefferson Farfán, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza, la clasificación era lejana; con Piero Alva, Hernán Rengifo y Johan Fano era una utopía. Al final de las Eliminatorias, Perú quedó situado en el último lugar.

La “U” es la “U”. Frase perteneciente a José Luis Carranza. Contra lo que muchos pudieran pensar, no se trató de una frase improvisada. Para expresarla, amén de su  innato verbo balbuciente, cuyo Colegio Nacional Ricardo Bentín no pudo domesticar en doce años, el “Puma” requirió de diecinueve  años ininterrumpidos de entrega absoluta a Universitario de Deportes, y toda una vida dedicada a hinchar por la institución.

Los Cuatro Fantásticos. En clara alusión a los superhéroes del comic de Marvel, The Fantastic Four, la prensa bautizó a Claudio Pizarrro, Jefferson Farkán, Paolo Guerrero y Juan Manuel Vargas como los Cuatro Fantásticos. Al técnico de la selección Sergio Markarián (Eliminatorias Brasil 2014) no le gustó el apelativo y pidió a los medios de prensa que evitaran utilizarlo. Está claro que ninguno de ellos tiene el nivel jerárquico de un jugador extraordinario. Claudio Pizarro es un excelente delantero que destaca en el fútbol alemán. Se desplaza con criterio en el campo, domina los dos pies y el juego aéreo, pero no califica como jugador extraordinario. Y si no ha rendido en la selección como en Alemania ha sido por la imposibilidad de convocar a los jugadores que se encargan de asistirlo con pelotas a tiro de gol en el Bayern de Muncih. Rápido, potente y desequilibrante, Jefferson Farfán es titular indiscutible en el Shalke 04, pero no es un jugador excepcional, no posee digamos  la jerarquía de un Frank Ribéry. Paolo Guerrero es un atacante muy eficaz tanto con los pies como con la cabeza, además de ser un luchador incansable. Sin embargo tampoco se puede decir de él que sea un jugador extraordinario. No podemos equiparlo por ejemplo con Romario o Ronaldo. Además, los rivales ya saben que no es muy difícil desconcentrarlo con frecuentes choques y fricciones. Juan Manuel Vargas es un carrilero de grandes cualidades, con una potencia inusitada y un disparo de zurda mortal. Pero no llegó a convertirse en el reemplazante de Roberto Carlos que todos esperaban. Sin embargo, a lo largo del proceso eliminatorio el técnico uruguayo siempre tuvo un trato preferencial con los cuatro jugadores. No aceptaba que los llamaran fantásticos, pero los trató como si en verdad lo fueran. Salvo por lesión o por acumulación de tarjetas, siempre fueron considerados en la conformación titular. Ni siquiera jugando en condición de visitante lo sedujo la idea de prescindir de uno de ellos. Podían incluso no estar en la plenitud de sus facultades físicas y técnicas, pero no eran inconvenientes para mandarlos al gramado. Conocido es el caso de Juan Manuel Vargas, absorbido física y mentalmente por Tilsa Lozano, muchas veces jugó en un estado ruinoso. Sobre la particular relación del técnico uruguayo con los Cuatro Fantásticos, el Dr. Luis Novoa García sostiene lo siguiente: “La conjetura de que la predilección de Markarián por los cuatro jugadores se debió a un problema psicológico denominado “conducta regresiva”, que lo habría llevado a identificarlos con los superhéroes de Marvel es un completo disparate. De igual forma podemos afirmar de aquella que sostiene que el hecho de haber sobredimensionado a estos cuatro jugadores no es otra cosa que una prueba irrefutable de su decadencia mental. Focalizar el problema sólo en Markarián sin tomar en cuenta la realidad del fútbol peruana, me parece un craso error. Considero que si Markarián determinó que Claudio Pizarrro, Jefferson Farkán, Paolo Guerrero y Juan Manuel Vargas eran imprescindibles, incuestionables, insustituibles, fue por la diferencia abismal que había entre estos y el resto de los seleccionados, sobre todo los del medio local. Eso explica la razón por la cual jugaron estando lesionados, enfermos, obesos, desmotivados, impotentes, inyectados,  resaqueados…”.

LOS GOLES DE CACHITO EN LA BOMBONERA copia

Los goles de Oswaldo Ramírez. En las páginas gloriosas del fútbol peruano se consignan los dos goles que Oswaldo “Cachito” Ramírez convirtió a la selección argentina en la Bombonera por las Eliminatorias México 70 (1969). El equipo peruano contaba con jugadores de gran calidad como Héctor Chumpitaz, Teófilo Cubillas, Roberto Challe, Ramón Mifflin, “Perico” León, pero el héroe de la jornada fue sin duda Oswaldo “Cachito” Ramírez, quien tuvo una actuación descollante anotando los dos goles. No era un virtuoso con el balón, pero era veloz y sabía definir. Sus anotaciones permitieron que Perú clasificara por primera vez a un mundial. Sin embargo, a diferencia de otros goles de similar envergadura, éstos no se redujeron al ámbito histórico, dado que no solo trascendieron el espacio y el tiempo, sino que elevaron el nivel, el rango y la jerarquía del ejecutor. Son goles que no solo clasificaron a Perú al máximo evento futbolístico, sino que calificaron a Oswaldo “Cachito” Ramírez de dirigente de fútbol. En 1983, dieciséis años después de su notable perfomance, Oswaldo “Cachito” Ramírez fue elegido presidente del máximo organismo del fútbol peruano: La Federación Peruana de Fútbol.

Luis Guadalupe. De complexión atlética y con un metro noventa y tres centímetros de estatura, no cabe duda que la naturaleza fue pródiga con Luis Guadalupe, el “Gua Gua” para Sergio Markarián, el “Obelisco” para algunos, el “Káiser de los Andes” para otros, el “Cuto” para todos. Con pocas virtudes y muchas limitaciones, que se expresa en su incapacidad para cabecear, en la lentitud de sus desplazamientos, en sus falsas salidas, Luis Guadalupe es un ejemplo palmario de que en el fútbol peruano se puede jugar al borde del reglamento, desmontándolo o prescindiendo de él. La distancia futbolística con el delantero carioca Eduardo Esidio  era abismal, pero de cerca el parecido físico era considerable y de lejos no había forma cómo distinguirlos. Este fue el punto de partida del cual se sirvieron sus empresarios para virtualmente convertirlo en un delantero destacado, a fin de hacerlo vendible al fútbol belga. Consciente de su escaso repertorio, introdujo el histrionismo en el fútbol, que se manifiesta con caídas aparatosas que provocan malestar en el rival pero risas en el público.

Luis Reyna. Antes de encontrase en su camino con Diego Armando Maradona, Luis Reyna no figuraba en el firmamento futbolístico. En el encuentro de Perú contra Argentina por las Eliminatorias México 86, Luis Reyna neutralizó a Diego Armando Maradona recurriendo a armas más vedadas que lícitas. Finalizado el partido, Diego Armando Maradona siguió siendo el astro y Luis Reyna se convirtió en uno de sus satélites.

MARCELO BIELSA futbolario

Marcelo Bielsa y el Perú. La relación de Marcelo Bielsa con el fútbol peruano se reduce a dos hechos similares pero igualmente reveladores: Haberse negado a dirigir a la selección peruana de fútbol en dos oportunidades. La primera propuesta se la presentó Francisco Lombardi, presidente de la comisión Italia 90. Ante la pregunta de Marcelo Bielsa de si hay en el Perú al menos 11 jugadores altamente profesionales para un trabajo de selección, con sumo esfuerzo Francisco Lombardi le mencionó dos nombres: José Del Solar y Percy Olivares. Veinte y cuatro años después la Federación Peruana de Fútbol volvió a ofrecerle el cargo a través de una carta. Esta vez el técnico argentino se demoró varios días en dar su respuesta. Acostumbrado a recibir propuestas de equipos como el Real Madrid, Juventus, Chelsea, la oferta de Perú le resultó desconcertante, por no decir perturbadora. Una vez que recuperó la lucidez, le entregó la carta a uno de sus asistentes para que verificara la autenticidad de la misma. Ya había pasado el Día de los Inocentes, pero los bromistas de tiempo completo no desperdician ninguna ocasión. No cabe duda de que el fútbol peruano posee una rica historia pero en los últimos treinta años parece que los dirigentes estuvieran empecinados en querer borrarla. Hecha la corroboración, trató de descifrar las razones que le llevaron a la FPF hacerle semejante propuesta, sabiendo de antemano cuál iba a ser su respuesta. Como no le satisfizo ninguna de sus hipótesis, se dedicó a buscar las palabras adecuadas para responder la carta. En un principio pensó en referir las innumerables razones que le obligaban a descartar la oferta pero luego le pareció inútil, pues la presencia de Manuel Burga Seoane en el máximo organismo minimizaba  todo lo malo que podía adolecer el fútbol peruano. Sólo cabía escribir una carta convencional, respetuosa, diplomática.

Mario Gómez. En las últimas décadas algunos futbolistas del medio local han determinado que las fronteras del fútbol peruano sean campos totalmente ajenos al deporte como las discotecas, los sets de televisión, las pasarelas, los bares, las cantinas. Otros han ido aún más lejos al permitir que colinde con las comisarías, la penitenciaría y las cárceles. Sin embargo, aún no ha llegado la época en la cual un futbolista se jacte de haber pasado un determinado tiempo de su vida en la prisión, como suele hacerlo cuando habla de haber crecido en la esquina, la calle, el barrio. Surgido de las calles duras del Callao, Mario “Machito” Gómez hizo su debut profesional en el club Universitario de Deportes (1998), equipo dirigido por el técnico argentino Oswaldo Piazza. Gracias a su padre, el “Macho” Gómez, quien también se dedicó al fútbol profesional (Mariscal Sucre), lleva el hipocorístico “Machito”. Pese a no ser zurdo y de jugar en sus inicios de delantero, Juan Carlos Oblitas lo ubicó de marcador de punta izquierdo en la selección Sub 20 (1999), adaptándose con suma facilidad, al punto que en su club continuó jugando en ese puesto hasta consolidarse como uno de los mejores en el medio local. Mario Gómez destacó por su entrega total, la marca fuerte y su habilidad para sortear jugadores cuando se proyectaba, pero también por su vehemencia, el exceso de fuerza y en no pocas oportunidades la mala fe. Si el boxeo y otros deportes afines han servido muchas veces para canalizar la violencia de personas belicosas, no se puede decir lo mismo del fútbol. Sus reglas de juego resultan demasiadas coercitivas; actúan como una camisa de fuerza. Cada vez que Machito Gómez conseguía librarse de éstas salía expulsado del campo, razón por la cual se vio obligado a volcar todo su potencial en otro espacio, donde pudo contar con todas las armas disponibles a su disposición, con reglas de juego flexibles, con antagonistas hechos a su medida, sin árbitros, sin público, sin testigos. Así, pues, no sólo escuchó las voces de sus familiares, amigos, dirigentes y técnicos, sino también la voz de los marginados, del submundo, del hampa. En su primera experiencia callejera (2001) Mario Gómez se enfrentó a Carlos “Kukín Florez, jugador del Sport Boys, y la suerte no lo acompañó pues acabó internado en un hospital. Un integrante de la banda de Kukín lo atacó por la espalda con una botella rota.  La herida será la impronta que lo avalará como un integrante de los bajos fondos, una especie de código de barra que lo distinguirá en el mundo delincuencial. En el 2002 dará un paso más en su carrera delictiva que le abrirá las puertas del poder judicial: Provocó una balacera en el Club Atlético Bilis (Callao), ocasionando la muerte de Gloria Prieto Pimentel (28), luego de ser herida gravemente por una bala. Los tribunales enviaron a “Machito” Gómez al penal Sarita Colonia acusado de homicidio. Permaneció 73 días y salió bajo libertad condicional el 11 de junio del 2003. Seis años después fue internado nuevamente en el penal Santa Mónica por lesiones graves a un menor de edad y por tenencia ilegal de armas de fuego.  Si bien “Machito” Gómez no descuidó del todo su carrera deportiva, ésta fue declinando con el curso de los años. Jugó por nueve equipos pero en ninguno duró más de una temporada, salvo en sus primero años con Universitario de Deportes. Al parecer no tuvo el equilibrio emocional necesario que le permitiera moverse con igual propiedad en esos dos mundos distintos pero que él los asumió como complementarios: El del fútbol y el del crimen. Su conducta no colisionaba con los nuevos parámetros morales del club crema, establecidos por su presidente Alfredo González Salazar y aprobados por la Trinchera Norte, pero su desempeño en la cancha  carecía mucho de la pasión con que se entregaba en las calles porteñas. Pero si su paso por Universitario dejó momentos estelares de buen fútbol, no se puede decir lo mismo de su paso por sus ulteriores clubes. Su rendimiento en el Sport Áncash, Universidad de San Martín, Sport Boys, Juan Aurich, Cienciano y Los Caimanes dieron cuenta del deterioro progresivo de sus cualidades futbolísticas.

Matemática. Religión que practican los hinchas de la selección en las postrimerías del proceso eliminatorio mundialista. 

Max Barrios. Fue convocado por la selección de Perú para el Campeonato Sudamericano de Fútbol Sub 20 de 2013, pero en pleno evento se descubrió que no era peruano sino ecuatoriano ni que tenía 17 años sino 25 y que tampoco se llamaba Max Barrios sino Juan Carlos Espinoza Mercado. Cuando se esperaba una nueva revelación sobre su identidad – ya solo faltaba que dijeran que no era hombre sino mujer- el tal Max, o lo que quedaba de Max, huyó del Perú. Como consuelo quedó en claro que no poseía los atributos de su supuesto padre putativo, Ángel “Maradona” Barrios, sino que se trataba de una versión insulsa de Luis “Cuto” Guadalupe.

Máxima futbolística. Detrás un gran futbolista hay una gran mujer. Detrás de un futbolista peruano hay una mujer y una modelo. Detrás de una modelo hay tres jugadores peruanos.

 Máximo Vitalicio. Aun cuando no lo aparenta, es omnipotente, omnisciente y omnipresente, pero mortal, sobre todo para el fútbol peruano.  Asumió el poder hace más de diez años, sin embargo parece que lo controlara desde siempre. Conoce muy bien el fútbol peruano pero asume que su salvación no está en sus manos sino en cada uno de los que forman parte de él. Está presente en todas partes, desde más lo más relevante hasta lo más nimio: La Videna, las Eliminatorias Mundialistas, la Copa América, Jahirsino Baylón jugando por su ex equipo menos de cinco segundo en un partido oficial a puerta cerrada, la contratación  de un técnico para la selección a fin de que la dirija por primera, única  y última vez, País de Vasco denunciando a la FPF por presentar una selección de un nivel paupérrimo, un veterano de nacionalidad ecuatoriana jugando por la selección de Perú sub 17, gestiones para la venida de Marcelo Bielsa, a fin de nombrar director técnico de la selección a Pablo Bengochea. 

CESAR VALLEJO

Masa Peruana

Al final del partido
y derrotado el Fútbol Peruano, vino hacia él un hincha

y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el Fútbol Peruano ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el Fútbol Peruano ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el Fútbol Peruano ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de hinchas,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el Fútbol Peruano ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hinchas del Perú
le rodearon; les vio el Fútbol Peruano triste, emocionado;
incorporose lentamente,

pero al ver a Manuel Burga aproximarse,

el Fútbol Peruano se volvió a morir y seguirá muriendo 

MISERABLES copia

Miserable. El hecho aconteció en el aeropuerto Jorge Chávez (Callao) un 12 de abril de 2012. La delegación peruana, encabezada por el técnico Sergio Markarián, arribó procedente de Tacna, luego de haber jugado un amistoso con la selección de Chile, partido que perdió 3 goles a 0. Perú se estaba preparando para la cuarta fecha de las Eliminatorias (Brasil 2014). En su debut ganó a Paraguay de local y perdió los dos encuentros siguientes de visita, ante Chile y  Ecuador, respectivamente. Furioso seguramente por el panorama oscuro que se vislumbraba con la selección, un aficionado le sacó en cara a Markarián que se llevaba el billete fácil. El técnico uruguayo rechazó la frase insolente del hincha y lo increpó llamándolo “Miserable”. Para los medios de prensa el hecho en sí no pasó de ser una mera anécdota. Para Markarián fue el punto de partida de un distanciamiento progresivo con todos los que estaban comprometidos con el fútbol peruano. Como una onda expansiva, la expresión “Miserable” la fue extendiendo hasta alcanzar a la afición, la prensa, los dirigentes de los clubes, etc. El hincha era un miserable por dar a entender que la Federación Peruana de Fútbol le pagaba una buena suma de dinero sin trabajar, algo desde todo el punto de vista inaceptable, pues su mente estuvo abocada a la selección las veinticuatro horas del día, pensando hasta el más mínimo detalle en la estrategia a poner en práctica ante el próximo rival. Miserable toda la afición por no haber valorado los logros que había alcanzado con Universitario de Deportes y Sporting Cristal, consiguiendo con este último el vice campeonato de la Copa Libertadores, cima a la cual jamás en su historia había alcanzado. Miserable la prensa chilena por burlarse del ratoneo, sistema de juego con el cual sacó campeón a la Universidad de Chile. Miserable los propios jugadores peruanos, especialmente los Cuatro Fantásticos, porque confió en ellos totalmente, pero en el balance su rendimiento fue pobre y mezquino en goles. Miserable la prensa porque jamás quiso aceptar que él en el Perú había cosechado muchos más triunfos que todos los técnicos del extranjero. Miserable los dirigentes porque no hicieron absolutamente nada para elevar el nivel del fútbol peruano, el cual no le permitió contar con un mejor material humano. Miserable todos aquellos que se dedicaron a criticar a la selección en lugar de apoyarla, miserable tú por no haberte sumado a la convocatoria, miserable yo, Sergio Markarián, por haber aceptado dirigirlos, miserables todos. Todos, absolutamente todos, son una manga de miserables.

Monumental de Ate. Según la perspectiva con que se contemple, el Monumental de Ate es el estadio de Universitario de Deportes, el Santuario de Lolo Fernández, la Sala de Conciertos de Gremco, el Pabellón penitenciario de la Trinchera Norte, el Walt Disney World de José Del Solar, el Muro de Lamentos de la Selección Peruana de Fútbol, el Campo Santo de Indecopi, el Mausoleo de la SUNAT.

PABLO BENGOCHEA

Pablo Bengochea. Connotado ex jugador uruguayo cuya carrera profesional como técnico está ligada a la de Marcelo Bielsa, técnico argentino de notable trayectoria. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) anunció a comienzos de febrero que anhelaba contar con los servicios de Marcelo Bielsa para hacerse cargo de la selección con miras a la Copa América 2015 y las Eliminatorias Rusia 2018. Tanto los aficionados como los medios de prensa se sorprendieron que la FPF, al mando de Manuel Burga, cambiara de proyecto futbolístico. Sin embargo, el técnico argentino rechazó la propuesta. Casi de inmediato la FPF nombró en el cargo a Pablo Bengochea, un profesional carente de experiencia nacional e internacional. La FPF había dado, pues, un viraje sorpresivo: Del proyecto bielsista había pasado al proyecto bengocheista. En realidad lo que había hecho es retomarlo. Pablo Bengochea había sido asistente de Sergio Markarián en la Copa América 2011 y en las Eliminatorias Brasil 2014. Para consolidar su carrera profesional requería de una responsabilidad aún mayor: La de técnico de una selección, siendo la peruana la más indicada. La Copa América que se llevaría a cabo en Chile sería su prueba de fuego. Si realizaba un buen papel, se le renovaría el contrato para las Eliminatorias Rusia 2018. Sin embargo, en el mes de diciembre del 2014 Pablo Bengochea se vio obligado a renunciar. El 18 de diciembre se realizaron las elecciones para elegir al presidente de la FPF. Ganó Edwin Oviedo y éste anunció que Pablo Bengochea no estaba en sus planes. Fiel a su historia, una vez más la FPF cancelaba un proyecto por ambiciones personales. Ni bien quedó libre, el club Atlético Peñarol lo contrató para que se hiciera cargo del equipo mayor.

País Vasco 6 Perú 0. El Sindicato de Futbolistas de Perú (Safap) en coordinación con la Federación Peruana de Fútbol (FPF) nombró director técnico a Roberto Mosquera para dirigir a la selección peruana ante País Vasco en un partido amistoso a llevarse a cabo España.  Para el cotejo Mosquera no iba a contar con los denominados Cuatro Fantásticos ni con la mayoría de titulares que participaron en el proceso de las Eliminatorias Brasil 2014. Empero, no imaginó que el universo de jugadores se iba a reducir aún más, pues luego de realizar la convocatoria muchos de ellos optaron por irse de vacaciones. A pesar de este inconveniente, Mosquera afrontó el compromiso con optimismo, dedicándose a analizar concienzudamente al rival, País Vasco, que contaba con lo mejor de Atletic de Bilbao y de la Real Sociedad. A la hora del encuentro sorprendió a todos con un equipo estructurado sobre la base del Juan Aurich de Chiclayo –su equipo en el campeonato local- y con un planteamiento a todas luces ofensivo. El resultado no pudo ser más desastroso; Perú perdió por 6 a 0. La Federación Peruana de Fútbol culpó de la derrota al Sindicato de Futbolistas de Perú (Safap). Roberto Mosquera, por su parte, aceptó su cuota responsabilidad, pero no se arrepintió de la goleada; es más, se enorgulleció de haber tenido el coraje de dirigir a un grupo valiente de jugadores. Hasta aquí los hechos no difieren de otros acaecidos en las últimas décadas; Perú ha recibido goleadas en muchas oportunidades y en todas las categorías, en su época dorada y en la crítica, en partidos oficiales y en amistosos. Explicaciones delirantes que pretenden borrar la pésima imagen de resultados vergonzosos tampoco podemos decir que sean novedosas. Lo inusual se presentó cuando la Federación Peruana de Fútbol recibió una denuncia por la pobre presentación de Perú. No provino del Estado Peruano, que hubiese sido lo más apropiado, al fin y al cabo la FPF había incurrido en el delito de presentar un once impresentable, sino del victimario, del autor de la goleada, del País Vasco. Como si no hubiese sido suficiente recibir una paliza, los vascos le exigieron que pague una multa por recibirla. Máximo Vitalicio, sin embargo, no se intimidó; por el contrario, vislumbró en la denuncia el reconocimiento implícito de los vascos de que no le ganaron al equipo titular de Perú. 

Paquete. Sinónimo de parrillero, es un futbolista extranjero que se cotiza como ninguno, cobra como pocos y rinde como nadie.

Parrilleros. Término que se aplica a los jugadores extranjeros que vienen al fútbol nacional a llevarse una buena suma de dinero sin aportar nada a cambio. El vocablo hace alusión a una costumbre río platense. Sin embargo, con el tiempo el término se ha extendido a jugadores provenientes de cualquier país; para identificarlos, basta con determinar sus cuatro puntos cardinales: Al norte limitan con la inoperancia, al sur con la esterilidad, al este con el engaño y al oeste con la sobrevaloración.

 

Pedido de aumento de Juan Flores. El polémico arquero Juan Flores había realizado una temporada gris con el Club Deportivo Unión Comercio (2013). No sólo protagonizó numerosos bloopers, superior en cantidad a la suma de todos los que había cometido en los clubes donde alternó anteriormente, sino que contagió a sus compañeros de la zaga, quienes incurrieron en bloopers aún más desopilantes. Además, cometió un foul descalificador contra el atacante argentino Mauro Cantoro, quien defendía al Pacífico FC, pateándolo en la cabeza. Para suerte del club y del propio jugador, el árbitro no lo expulsó del campo. Freddy Chávez Ríos, presidente del club, preocupado de que el cáncer de los bloopers hiciera metástasis, es decir, se expandiera en todo el equipo, decidió tomar medidas drásticas. Sin embargo, el técnico del equipo, Edgar Ospina, se le adelantó presentando su renuncia. “El equipo juega bien, llega al área rival, pero lamentablemente no la mete y a ello se suman los errores que han sido el hazmerreír en el Perú y en el extranjero”, fueron sus últimas palabras. Su reemplazante, Javier Arce, se encargó de apaciguar a los jugadores implicados y a recuperar su autoestima, y logró mantener al equipo sanmartinense en la Primera División, único objetivo que el club podía aspirar en las postrimerías del campeonato. Antes de culminar el año Juan Flores llamó por teléfono a Freddy Chávez con el fin de pedirle un aumento de mil dólares para la próxima temporada. Aun hoy se ignora el motivo que lo llevó a realizar semejante petición, aunque se especula que la dimisión del técnico colombiano habría influido en su decisión. Al parecer lo interpretó como una exoneración de sus errores, de sus faltas y de sus disparates. Cuando recibió la llamada de Juan Flores, Freddy Chávez Ríos se encontraba en su casa alejado del fútbol por prescripción médica. A continuación la reproducción del diálogo entre  Juan “Chiquito” Flores y el presidente del club Unión Comercio, Freddy Chávez Ríos:

–       ¿Aló? ¿Don Freddy?

–       ¿Aló, sí? ¿Quién habla?

–       Le habla Juan

–       ¿Cuál Juan? ¿Juan Solís?

–       No, doctor, Juan Flores

–       ¿Quién? ¿Chiquito?

–       Sí, Don Freddy

–       ¿Qué pasa?, Chiquito

–       Quería hablarle de mi permanencia en Comercio

–       La vez pasada le dije que nosotros queremos que se retire en Unión Comercio.

–       Sí, doctor, sí recuerdo

–       El club está dispuesto a pagar el activo y el pasivo de su producción. ¿Entiende lo que le quiero decir?

–       Sí, claro, doctor, pero ….eso de pasivo ….yo soy bien hombrecito, doctor

–       No me entiende

–       Doctor, yo…yo lo llamaba por un aumento

–       Bueno, el club espera que usted aumente su producción futbolística la próxima temporada.

–       Sí, doctor, claro, en eso estamos trabajando, pero yo estoy hablando de un aumento de mi sueldo

–       Juan, espero que sepas bien lo que estás pidiendo

–       Sí, claro, doctor….yo he estado pensando que merezco ganar un poco más

–       ¿De cuánto estamos hablando?

–       Mil…Mil dólares

–       ¿Eso incluye los bloopers de la próxima temporada o es un precio aparte?

–       Doctor, los bloopers ya son cosa del pasado

–       Juan, ¿tienes idea de cuánto  me han costado tus bloopers?

–       Ya, pues, Don Freddy, los bloopers ya fueron

–       Tus bloopers me han costado dos marcapasos y una embolia cerebral.

–       Don Freddy, usted sabe que no soy el único responsable de esos bloopers.

–       No, Juan, usted no es responsable de nada; aquí los únicos responsables somos los dirigentes por haberlo contratado. ¡Click! (Corta la conversación)

–       ¿Aló? ¿Don Freddy?  ¡Me cortó! ¡Está bien hueón!

PELOTA DE TRAPO

Pelota de trapo. Confeccionada con medias de nylon que se llenaba con trapos procedentes de ropa inutilizable, la pelota de trapo fue muy popular en los años treinta, cuarenta y cincuenta en zonas de escasos recursos, como por ejemplo Barrios Altos. En esa época aún no se había inventado la pelota de plástico, de modo que para jugar al fútbol debía contarse con una pelota de cuero, pero su costo era muy levado, razón por la cual los muchachos de barrio debían de fabricarse su propia pelota. No es casual que el compositor Raúl Vásquez Rengifo la mencione en su canción “Alianza campeón”. Sin embargo, no fue de uso exclusivo de los peruanos. En 1948 el director argentino Leopoldo Torres Ríos filmó una película a la cual denominó Pelota de trapo, que tuvo un éxito rotundo. Dominar un balón que no daba bote, no contaba con las dimensiones adecuadas ni tampoco era totalmente esférica resultaba extremadamente difícil. Sin embargo, si lograba someterla y hacer diabluras con ella, el cambio a la pelota de cuero no solo no era traumático sino altamente beneficioso, sobre todo para quienes aspiraban incursionar en el fútbol profesional. Muchos de los cracks de antaño se iniciaron en el fútbol jugando en su barrio con una pelota de trapo y todos coinciden en señalar que les fue de mucha ayuda para el domino ulterior de la pelota de cuero. Algunos especialistas se preguntan hasta qué punto ha afectado al fútbol peruano la aparición de la pelota de plástico, que trajo consigo la postergación de la pelota de trapo. Al respecto, hay posiciones encontradas: Quienes sostienen que la aparición y propagación de la pelota de plástico ha traído como consecuencia que el jugador peruano no logre el dominio necesario de la pelota de cuero. “Basta observar el desenvolvimiento de jugadores como el ‘Zorrito’ Aguirre, Luis Guadalupe y el ‘Zorro’ Alva, por mencionar solo algunos jugadores, para darse cuenta de lo letal que ha supuesto la aparición de la pelota de plástico. De haber pasado por la experiencia de la pelota de trapo, el nivel futbolístico de todos ellos hubiese sido mucho más elevado”, asegura Javier Salinas, ex futbolista y actual comentarista de fútbol.  Y quienes argumentan que la desaparición de la pelota de trapo no trajo consigo ningún perjuicio. “Tengo serias dudas de que el material de una pelota influya en el desarrollo de un jugador. El problema del ‘Zorrito’ Aguirre, Luis Guadalupe y el ‘Zorro’ Alva es su capacidad futbolística; nada tiene que ver el hecho de que se hayan iniciado con una pelota de plástico. La habilidad del futbolista peruano es innata; con cualquier balón, ya sea de trapo, de plástico o de cuero, ésta explotará en el campo de juego. Ahora bien, si se hubiese logrado demostrar que el material de un balón influye en el rendimiento de un jugador, yo habría iniciado a estos jugadores no con una pelota de trapo, sino con un ladrillo. Sus deficiencias son tan escandalosas que la pelota de trapo hubiera resultado insuficiente”, argumentó Eduardo Rojas, técnico de menores y analista de fútbol en una reconocida revista. 

Perú 0 Argentina 6. Último partido de Perú en el Mundial Argentina 78. Argentina requería de un triunfo de cuatro goles para clasificar a la final; Perú, de un resultado que no manchara lo bueno que había realizado en la primera fase. Perú pierde el encuentro por una diferencia de 6 goles. Años después se difundió la razón de la catastrófica derrota: El equipo había sido sobornado para perder el partido por goleada, acuerdo que se habría llevado a cabo entre la dictadura argentina y el gobierno peruano. Revelación a todas luces desconcertante, ya que Argentina no necesitaba ayuda de su gobierno; contaba con un equipo lo suficientemente competitivo como para lograr el objetivo. Y el Perú no precisaba de ningún estímulo para dejarse golear, pues física y moralmente estaba liquidado. Además, Perú había demostrado en México 70 que era capaz de soportar goleadas, como sucedió en el partido con Brasil, en el cual perdió por 4-2. Cuatro años después del Mundial de Argentina, Perú demostró que las derrotas abultadas le eran afines; en España 82 se despidió con una derrota de 5 a 1 ante Polonia. Las goleadas recibidas por Perú podrán ser vergonzosas pero moralmente son irreprochables. 

Phillip Butters. De ascendiente inglés, Phillip Butters estudió en el colegio Santa María Marianista y en la Universidad de Lima (donde siguió la carrera de administración de empresas), pero fueron sobre todo la esquina, la calle, el barrio los que perfilaron su personalidad, que se refleja claramente en su estilo periodístico: Frontal, agresivo, ácido y demoledor. Con más de treinta años de no clasificar a un mundial, realizar presentaciones mediocres en la Copa América y quedar eliminados en la primera fase de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, percibió que en el fútbol peruano el carácter predictivo es menos perfectible que en los desastres naturales, en los movimientos sísmicos, en el tiempo y en el clima. Así, pues, vaticinó, antes de que se iniciaran las Eliminatorias Brasil 2014, que Perú no iba a ir al mundial. Responsable en extremo de su labor periodística, estuvo al tanto de que su vaticinio se materializara progresivamente en cada fecha eliminatoria. Ni siquiera el nombramiento de Sergio Markarián, con un currículo pletórico de triunfos, clasificaciones y campeonatos, lo hizo virar en su convicción. Aunque muchos periodistas y aficionados sospechaban que el técnico uruguayo había ingresado a una etapa de declive en su carrera, cuyo indicio más claro sería precisamente el haber aceptado el cargo ofrecido por la FPF, Phillip Butters consideró que el técnico charrúa estaba en contubernio con la FPF para estafar a la hinchada. Con el afán de estigmatizarlo a lo largo de todo el proceso, lo rebautizó llamándolo indistintamente Estafarián y Mermelarián. Aun cuando en su larga trayectoria se ha desenvuelto en la prensa escrita, la radio y la televisión, es en esta última donde Phillip Butters ha sacado a relucir todo su potencial. Y es que su capacidad de analizar, juzgar y descalificar solo puede ser apreciada en toda su dimensión a través de imágenes. Con un dominio casi perfecto de sus músculos faciales, fruto de una práctica constante y disciplinada, Phillips Butters expresa en su rostro toda la indignación que le produce el fútbol peruano. Para referirse a la crisis de este deporte y a sus responsables, nunca dejó de recurrir a su generoso vocabulario coprolálico. “El fútbol peruano está podrido, está “enmierdado” por culpa de los dirigentes y los jugadores sin compromiso”, es una de sus expresiones más difundidas.

Piero Alva. Hijo del ex jugador Fernando Alva, de quien hereda no sólo su inclinación por el fútbol sino su sobrenombre, “El Zorro”, Piero Alva surge de las canteras del Ciclista Lima y se consolida como futbolista profesional en Universitario de Deportes. Su parentesco, sin embargo, le viene menos por el lado familiar que por el futbolístico. Podría ser el clon de Wílmer Aguirre, pero no por su apariencia física sino por sus deficiencias técnicas. Al igual que Wílmer Aguirre, que también lleva un apelativo igual, solo que en diminutivo, “El Zorrito”, Piero Alva posee habilidad para sortear rivales, pero poca capacidad para definir frente al arco contrario. Tanto el promedio de gol de Piero Alva como el de Wílmer Aguirre es muy escaso; solo los diferencia el calibre de sus anotaciones, mientras que los de Wílmer Aguirre suelen ser convencionales, los de Piero Alva suelen ser insólitos. Como si estas afinidades no fuesen suficientes, ambos delanteros cuentan con un hito en su carrera profesional. En el caso de Wílmer Aguirre éste se produjo la vez  que jugó un partido excepcional ante Estudiantes de la Plata por la Copa Libertadores (2010); en el caso de Piero Alva, la vez que pasó por alto el fair play en un encuentro entre César Vallejo y Unión Comercio por el campeonato nacional (2013). Luego de recibir una patada casual de uno de sus compañeros, el arquero de Unión Comercio, Juan Flores, se tiró al campo lesionado y dejó el balón a un costado del campo. Sidney Faiffer trató de despejar la pelota al lateral, pero Piero Alva la interceptó y esta ingresó al arco desguarnecido. Semejante a una epifanía, Piero Alva descubrió el carácter subjetivo del fair play: en última instancia será la coyuntura la que determine la pertinencia de su aplicación. César Vallejo requería del gol, a fin de consolidar el triunfo, ya que estaba ganando por 2 a 1, en tanto que él venía de una prolongada sequía de goles, de modo que no podía darse el lujo de desperdiciar semejante ocasión. Desafiando las múltiples críticas, provenientes no sólo de medios nacionales sino extranjeros, uno de los cuales calificó su gol como el más despreciable de todos los tiempos, Piero Alva justificó su gol aduciendo que el arquero Juan Flores había simulado su lesión. Difícilmente podrá hallarse una secuencia más apropiada para ilustrar la crisis del fútbol peruano: Un blooper que genera un anti fair play, que a su vez genera otro blooper.

 

CUTOS FUTBOL

Polifuncional. Futbolista capaz de ocupar diversas posiciones en el campo de juego y de desempeñar múltiples funciones con la misma eficiencia. Ruud Krol, lateral izquierdo, carrilero, centrocampista y líbero, es un claro ejemplo de jugador polifuncional. En realidad, la Holanda de Rinus Mitchels (Alemania 74) estaba conformada por jugadores polifuncionales: Johan Cruff, Johan Neeskens y Van der Kerho, destacaban nítidamente en ese extraordinario equipo llamado la “Naranja Mecánica”. En el mundial Brasil 2014 se puede mencionar al jugador alemán Toni Kroos como un jugador competente y versátil, capaz de desplazarse por casi todo el campo de juego y de cumplir diversas funciones.  Por defecto también se suele denominar polifuncionales a aquellos jugadores que han sido probados en distintos puestos a lo largo de su trayectoria. En el medio local, Luis Guadalupe es un ejemplo insuperable de polifuncionalidad por defecto (por múltiples defectos, diremos mejor). Desde su aparición en el fútbol con el Yo Calidad Chalaco, pasando por Universitario de Deportes, hasta clubes extranjeros como el Independiente de Avellaneda y R.K.V. Malinas, Luis Guadalupe ha sido ubicado en distintos puestos. No se sabe si por convicción, costumbre, cansancio o conmiseración le encontraron un puesto en el campo. Empezó de delantero, luego de mediocampista de marca, después de lateral y finalmente de back central. Como delantero fallaba goles clamorosos frente al arco; como mediocampista repartía patadas a diestra y siniestra; como lateral era un caballo desbocado cuando se proyectaba; y como back central, su puesto actual, comete penales y convierte autogoles.

Promesa futbolística. Jugador que desde temprana edad muestra condiciones excepcionales en el campo de juego, proyectándose como una figura a nivel mundial en pocos años. De acuerdo con el rendimiento que el jugador manifiesta en su trayectoria, se puede establecer cinco tipos de promesas futbolísticas: Promesa hecha realidad, cuando el jugador colma las expectativas que se cifran en él; promesa imprevista, cuando supera con creces toda la esperanza que se había depositado en él; promesa parcialmente realizada, cuando plasma solo una parte de su potencial; promesa excepcionalmente realizada, cuando en un partido materializa todo su talento; y promesa eterna, cuando jamás logra explotar su supuesto potencial. Ejemplos evidentes de promesas que se hicieron realidad son: Claudio Pizarro, Jeffersson Farfán y Paolo Guerrero, por mencionar casos más próximos. Juan Vargas reúne, en cambio, el perfil de una promesa imprevista, pues cuando apareció nadie sospechó que iba a llegar tan lejos. Para el caso de una promesa parcialmente realizada, tenemos a Carlos “Kukín” Flores, un jugador con un gran potencial, pero que solo pudo brindar algunos partidos memorables. Wílmer Aguirre es un ejemplo incuestionable de una promesa excepcionalmente realizada, que se plasmó en el partido que el club Alianza Lima jugó ante Estudiantes de La Plata por la Copa Libertadores del 2010. Por primera, única y última vez Wílmer Aguirre jugó en un nivel superlativo,  exprimiendo todo su talento hasta agotarlo. Si en las cuatro primeras categorías no abundan los ejemplos, en la quinta sobran. Piero Alva, Mario Gómez, Luis Cordero, César Balbín, Reimond Manco son sólo una pequeña muestra de ejemplos de promesas eternas. Durante muchos años todos esperaban que en algún momento dieran el gran salto, pero nada alteró lo que al parecer el destino les había asignado: Jubilarse como promesas. Algunos estudiosos consideran que se debe agregar una nueva categoría: La de las promesas engañosas, jugadores que le hacen creer a la afición que poseen atributos pero que luego sacan a relucir una gama interminable de defectos. El caso más evidente es el de Luis Guadalupe, quien deslumbró en los primeros encuentros oficiales. Con un físico privilegiado, alfo, fuerte y veloz, nadie sospechaba que, como un prestidigitador, iba a sacar a relucir sus deficiencias, limitaciones y torpezas.

Pulpo Paul. Nacido en  Weymouth, Inglaterra, pero criado en Sea Life Centre en Oberhausen, Alemania, Paul era un cefalópodo que se hizo famoso por predecir certeramente los resultados de los partidos de la Eurocopa 2008 y el Mundial Sudáfrica 2010. Inteligente como todos los de su especie, poseedor de una excelente memoria, astuto para ocultarse de sus enemigos, capaz de solucionar problemas difíciles, sus dueños descubrieron que también estaba calificado para adivinar resultados de encuentros de fútbol.  Como era de esperarse, Paul tuvo muchos detractores, quienes consideraban que era manipulado por sus amos. Sin embargo, nada impidió que Paul ejerciera el oficio de oráculo hasta sus últimos días. El destino quiso felizmente que Paul naciera y creciera en Europa, sin duda un lugar propicio para desarrollar su talento innato. De haber nacido o crecido en un país como Perú su suerte habría sido distinta. Sus opciones de trabajo hubieran sido mínimas: Encerrado en un acuario, atractivo en un zoológico o, peor aún, de aperitivo en una cebichería de mala muerte. En suma, no hubiera podido desarrollar ese don que Dios o la naturaleza lo había dotado. En un campeonato tan mediocre como el Decentralizado, cuyo único encanto se reduce en ignorar el resultado de los encuentros, Paul no hubiese tenido posibilidad alguna de triunfar. En tanto que ejercer de oráculo en las Eliminatorias Mundialistas hubiera sido un trabajo estéril, pues los hinchas se han convertido desde hace buen tiempo en pronosticadores infalibles de los resultados del combinado nacional. Sólo le hubiera quedado como única posibilidad la de vaticinador de scores, que de haber obtenido éxito habría puesto en peligro su vida, pues se habría interpretado como una burla a la situación crítica del fútbol peruano.

¿Qué es el “fair play”? En el fútbol mundial el fair play está ampliamente difundido. Se tiene claro cuál es su objetivo y cuáles son sus reglas. Para saber qué piensan tanto los jugadores locales en actividad como los jugadores retirados decidimos entrevistarlos. Aquí algunas respuestas:

“El fair play es juego limpio y todos los jugadores deben respetarlo y ponerlo en práctica” (Héctor Cumpitaz).

“Acá en el Perú hay discriminación, a mí siempre me cobran fair play pero a otros nada…Esto no es justo; el árbitro debe ser imparcial” (Juan Flores).

“Claro que sé qué significa fair play. Es cuando le das una patada un jugador del equipo  rival y luego le ofreces disculpas” (Luis Guadalupe).

“Vea, usted, en mis tiempos yo marcaba mi territorio repartiendo planchas a cuanto jugador se cruzara en mi camino. Eso de fair play no es para el fútbol; el fútbol es de varones. El fair play es un reglamento para hembras y gays…” (Orlando “Chito” La Torre).

“Yo no sé qué es el fair play, ni me interesa. Yo sólo sé que el fútbol es un deporte de vivos” (Aldo Olcese).

“Cuando la situación lo amerite uno tiene que repartir nomás. El fútbol es de machos y de pendejos; no es para maricas ni cojudos. El fair play está bueno para vóley, el bridge,  el ballet” (Mario “Machito” Gómez).

“Bueno, en casa no jugamos ni play off ni fair play; sólo jugamos play station” (José el “Puma” Carranza).

Ratonear. Término chileno que se usa para designar al equipo que se concentra en su zona posterior, esperando la ocasión propicia para contraatacar. Se trata de un sistema defensivo, conservador y resultadista. El término se hizo muy popular en la Copa América 2011, Argentina. En una conferencia de prensa llevada a cabo después del partido en que Perú perdiera por un gol ante Chile, Claudio Borghi, declaró que su equipo había ganado sin contratiempos porque practicaba un fútbol vistoso, vertical y ofensivo. Sergio Markarián, técnico de Perú, consideró que tales adjetivos expresaban una crítica solapada a su forma de juego. Cuando llegó su turno, en tono airado respondió: No estoy dispuesto a aceptar los rótulos ¡Ya estoy podrido de los rótulos! Estoy podrido de los medios, de los periodistas e incluso de los técnicos que ponen rótulos. Ya estoy cansado de eso. Así que de ahora en adelante ya voy a empezar a contestar cuando vengan los rótulos, porque me parece que es injusto e inmerecido”. Casual o intencional Borghi había tocado una fibra muy sensible del técnico charrúa. Pese a su encono Markarián ofreció un discurso lúcido, coherente y consistente. Amén de criticar las simplificaciones de los periodistas en la lectura de los partidos, dejó en claro la necesidad de los técnicos de adecuarse al material humano con que se cuenta para elaborar el sistema de juego más conveniente. Asimismo, recordó que cuando obtuvo el campeonato con la Universidad de Chile (2009) lo hizo poniendo en práctica el ratoneo. Todos los asistentes, periodistas, técnicos, dirigentes, jugadores y público en general, salieron convencidos de sus argumentos. Todos menos Sergio Markarián, quien, por razones que aún hoy se desconocen, abjuró de su posición. Si en la Copa América optó por el sistema del ratoneo, en las Eliminatorias Brasil 2014, se inclinó por un sistema de juego ofensivo, incluso jugando de visita. En su afán por dilucidar el misterio del cambio, el Dr. Luis Novoa García ha planteado cuatro hipótesis: La primera es que Markarián quiso patentizar lo disparatado que implicaba hacer jugar a la selección con un sistema que no sea el del ratoneo; la segunda, demostrar que él también era capaz de emplear con éxito un sistema de juego ofensivo con cualquier equipo, incluso con  la selección peruana; la tercera, admitir que se equivocó en utilizar el sistema del ratoneo; la cuarta, advertir el potencial que le ofrecía el plantel completo de los denominados Cuatro fantásticos.  La sola idea de que Markarián haya utilizado a la selección como conejillo de Indias para realizar experimentos resulta a todas luces espeluznante. Aún contando con la anuencia que le otorgaba las posibilidades mínimas de clasificación, la primera hipótesis es demasiada despiadada para ser aceptada. Por dignidad, por vergüenza y por salud mental debe ser descartada. La segunda revelaría un afán por prevalecer intereses personales sobre los de la selección. Y si bien hay cierta afinidad con la primera hipótesis, la determinación de emplear un sistema ofensivo nace de la convicción de su capacidad. No se descarta la tercera pero se trata de una posibilidad desoladora: El reconocimiento de un error es una prueba irrefutable de humildad, pero el giro de una verdad incuestionable al de un error evidente es una prueba irrefutable de ocaso mental. La cuarta hipótesis ha sido aceptada por casi todos los medios de prensa. Sergio Markarián se sintió deslumbrado con las innumerables posibilidades que le ofrecían Claudio Pizarrro, Jefferson Farkán, Paolo Guerrero y Juan Manuel Vargas. Sin embargo, de ser ésta cierta conllevaría a pensar  que Sergio Markarián siempre quiso emplear un sistema de juego ofensivo con la selección, y que si jugó la Copa América con un sistema defensivo, la del ratoneo, fue porque no pudo contar ni con Claudio Pizarro ni con Jefferson Farfán por estar éstos lesionados.

Raúl “Lalo” Maradona. Hermano mayor de Diego Armando Maradona y, al igual que éste, zurdo de padre y madre; de su misma estatura y corte de pelo, y ex jugador de Boca Junior. Argumentos más que suficientes para que los dirigentes del club Deportivo Municipal lo contrataran por la respetable suma de 70 mil dólares. Necesitaron de unos minutos para darse cuenta de que el tal Maradona era una estafa, dos partidos para prohibirle el ingreso al estadio y varias semanas para rescindirle el contrato. Al igual que los españoles, japoneses, canadienses y los propios argentinos, habían sido víctimas del gen maradoniano, endemia que consistía en explotar al máximo el gen de Maradona: Hermanos, primos, hijos, sobrinos, nietos, fueron inducidos a involucrase en el fútbol, a fin de que plasmaran en el campo el supuesto talento que poseían en estado latente. 

Reimond Manco. De un jugador de condiciones excepcionales se suele decir que nació con un balón entre sus pies. De Reimond Manco se puede decir, a juzgar por su corta carrera profesional, que vino al mundo con una pelota entre sus pies, un vaso de cerveza en la mano y una vedette en la otra. Desde sus inicios en el fútbol Reimond Manco se ha empecinado en querer demostrar que si es posible conjugar el deporte con el trago, las modelos y las malas noches. En sus cuatro últimos clubes, Atlante de México, Juan Aurich de Chiclayo, UTC de Cajamarca y el León de Huánuco, Reimond Manco se presentó a los entrenamientos con altos índices de alcohol. Parece inevitable establecer un paralelismo con la trayectoria de Carlos “Kukín” Flores. Si no fuera porque éste permaneció más tiempo jugando en Primera División, diríamos que la carrera de Reimond Manco es un remake de la de “Kukín”. Pese a que han pasado más de diez años, aún hoy se recuerda la frase que le profirió a la modelo Shirley Arica y que la dejó petrificada: ‘Tócame que soy realidad’. Quizás ahora sea él quien tenga que tocarse todas las mañanas para convencerse a sí mismo que se ha convertido en una lamentable realidad.

Roberto Agüero. Se parecía a Teófilo Cubillas porque jugaba con las medias caídas, a Perico León porque le gustaba escaparse de las concentraciones y a César Cueto por el corte de cabello y sus pases matemáticos a jugadores rivales. Roberto Agüero nació el 24 de marzo de 1952 en Chincha (Ica), esa sucursal en gran escala de La Victoria (Lima). A los 14 años pasó de las barriadas de El Carmen (Chincha) a formar parte de las divisiones inferiores del club Alianza Lima. Debutó a los 19 años pero nunca pudo alternar de titular en el club de La Victoria. “No era malo como para no ser tomado en cuenta, pero tampoco lo suficientemente bueno como para jugar en el equipo titular. Estaba destinado a ser, pues, un calentador de banca”, comentó. Roberto Agüero tenía que ganarse un puesto en un equipo lleno de estrellas, considerado el último rodillo negro: “Pitín” Zegarra, Julio Baylón, “Perico” León, Teófilo Cubillas. Además, acababa de debutar César Cueto. Rodeado de jugadores de tanto nivel pensaba que el destino le estaba escamoteando la posibilidad de jugar. “Acepto cuando me dicen que fui un privilegiado por haber entrenado y jugado partidos de práctica con jugadores de gran calidad, pero no cuando me dicen que yo he jugado en la época dorada del fútbol peruano. Nada más falso. La época dorada del fútbol peruano empezó a fines de los ochenta, continuó  en los noventa y el dos mil, y prosigue hasta el día de hoy. Está visto que hoy en día no se requiere de mucho talento para jugar; es más, jugadores de un nivel muy discreto ganan sumas elevadas, se pasean con carros último modelo, cortejan a las modelos más ricas y, como si fuera poco, aparecen en las páginas policiales y del espectáculo más que en las deportivas” refirió con cierto malestar  Roberto Agüero. Como por encima de todo quería jugar y sabía que no tenía ninguna posibilidad en el cuadro íntimo optó por irse a otro club. Al año siguiente, José Gálvez de Chimbote, equipo recientemente ascendido a la primera división, decidió contar con sus servicios. Sin embargo, la alegría no le duró mucho. El equipo chimbotano recibió ayuda económica de empresarios vinculados a Pesca Perú y Sider Perú para conformar un equipo con serias aspiraciones. Así, pues, contrató a César Cueto, aunque en calidad de préstamo.  “Su sola presencia ya era motivo para rescindir contrato, pero además el club contrató a Luis La Fuente, Mariano Loo, Rubén Techera, Mazzo, entre otros de calidad indiscutible”, comenta Agüero. Sin embargo, Agüero alternó en el equipo titular en varios encuentros. “Era, digamos, el suplente oficial de César Cueto; en los minutos finales ingresaba para reemplazarlo”, añadió. Una vez que finalizó su contrato con el club de Chimbote se fue al Callao y llegó a un buen entendimiento económico con el presidente del Sport Boys. “Siempre quise jugar en equipos de fuerte arraigo popular; en la vida hubiese jugado por Sporting Cristal”. En el club porteño se encontró con otro jugador de zurda prodigiosa, Wálter Daga, quien no escribía poemas con el balón como Cueto; disparaba el balón como si fuera un misil. “Era capaz de convertir goles de larga distancia, de tiro libre y, sobre todo, de tiro de esquina, los llamados goles olímpicos”, refirió. Con él aprendió a perfeccionar los pases largos y los tiros libres, pero sobre todo a tomar alcohol. “Se decía de él que era un bebedor metódico, porque le metía de todo. A mí no me consta; yo solo lo vi tomar cerveza en grandes cantidades. Y, sí, no lo puedo negar, me inculcó el culto a la bebida, pero nunca llegué al extremo de llegar borracho a los entrenamientos o llegar a mi casa cargado por un taxista como Reimond Manco”, aseguró. Aun cuando jugaba menos que en José Gálvez, permaneció muchos años en el equipo chalaco. A diferencia de otros clubes, Roberto Agüero no se sentía desarraigado; por el contrario por vez primera se sentía que estaba en su casa. “Tenía todo lo que un futbolista deseaba tener, amigos, dinero, al menos el suficiente, alcohol y, por supuesto, mujeres. Y cuando digo mujeres, hablo de chicas A1, no de chuchumecas. Si bien estaba casado y con hijos, siempre me las ingeniaba para darme mis escapadas. En el Callao había harto lugares para pasarla bien”, señaló. Cuando Walter Daga acabó su contrato, recibió una oferta de Alfonso Ugarte de Puno. “A mí me quiso llevar. Físicamente estaba bien, pero me sentía demasiado viejo para adaptarme a la altura. Walter, en cambio, pese a contar con una barriga descomunal, forjada por el exceso de rabioles y chelas, se adaptó rápidamente, y convirtió goles de todo calibre”, expresó. Agüero. La salida de Daga le permitió a Agüero convertirse en titular indiscutible. “En el declive de mi carrera recién pude lograr el objetivo de mi vida como futbolista: Ser titular en un equipo grande. Es cierto que el Boys bajó de nivel con la salida de Wálter, pero no me podía quejar”, señaló Agüero. No sabía que estaba jugando sus últimos partidos, no sólo en el equipo chalaco sino en el fútbol profesional. “Si hubiese jugado en esta época, les aseguro que habría jugado hasta los cincuenta años, como Sergio Ibarra, quien militó en todos los equipo peruanos de primera división” puntualizó.

Samoa. En Oceanía conviven dos Samoas: El Estado Independiente de Samoa y Samoa Americana. Ambos forman parte de la Confederación de Fútbol de Oceanía (OFC) y califican como las peores selecciones de fútbol. Sin embargo, Samoa Americana se desmarcó de la otra Samoa con una goleada histórica: En un encuentro con la selección de Australia por la clasificación de OFC para la Copa Mundial de Fútbol de 2002 perdió por 31 goles a 0. Sin aspaviento pero con determinación Australia superó el resultado renunciando a la Confederación de Fútbol de Oceanía  (OFC) y afiliándose a la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). Desvinculada Australia de la OFC, Samoa Americana desechó la idea de cambiar de confederación por una cuyo nivel futbolístico fuese menos exigente. Con algunos reparos, Samoa Americana vendría a ser la Bolivia de Oceanía. Ambas carecen de altura futbolística, ciertamente, pero Bolivia cuenta con la altura de La Paz, los 3640 metros sobre el nivel del mar le permiten en no pocos casos emparejar e incluso colocar la balanza a su favor cuando se enfrenta a equipos de mayor jerarquía; Samoa Americana, en cambio, no posee ningún fenómeno geográfico del cual pueda sacar beneficio, sus volcanes y tifones no han podido ser explotados hasta ahora contra los equipos rivales. De otro lado, Bolivia está ubicada en el último lugar de Sudamérica y ocupa el puesto 69 en el ranking de la FIFA, Samoa Americana está penúltima en Oceanía y ocupa el puesto 196 en el ámbito mundial. Entre Bolivia y Samoa Americana hay, pues, 127 escalafones de diferencia. Así también, Samoa Americana está a tan solo 11 posiciones de Turcas y Caicos, el último en la tabla de la FIFA. Samoa Americana es, por tanto, una Bolivia, pero una Bolivia considerablemente devaluada. La FPF no debería descartar la posibilidad de programar partidos amistosos con Samoa Americana; podría ser el libro de autoayuda que la selección peruana necesita para afrontar las Eliminatorias.

Sanción al Estadio Nacional. Al final del encuentro entre Perú y Uruguay, penúltimo partido de las Eliminatorias Brasil 2014, un hincha invade la cancha y se dirige al árbitro Patricio Loustau para insultarlo e intentar agredirlo físicamente. Como consecuencia de este acto, el Estadio Nacional es suspendido. La FPF apela ante la FIFA para jugar el partido contra Bolivia con público. La FIFA estudia el asunto y acepta el reclamo. La FPF capta el mensaje, retrocede y decide jugar el encuentro a puertas cerradas. No se equivocó. Perú, antepenúltimo en la tabla, igualó 1-1 con Bolivia, última en la tabla.

SPORT HUANCAYO VS UNION COMERCIO

Sergio Ibarra. Argentino de nacimiento, el “Checho”, como usualmente se le conoce, debutó en el club Sportivo y Biblioteca Atenas (1990) de la Ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina. Durante dos años jugó de titular en la Primera División pero sin lograr el objetivo que se había trazado cuando se dedicó de lleno a esta profesión: destacar, hacer la diferencia, trascender. Sin vacilaciones, Sergio Ibarra tomó la determinación de elevar su nivel futbolístico. De las dos vías que se le presentaron para hacer realidad su propósito, la normal, que consiste en esforzarse al máximo para mejorar en la parte física, técnica y mental, y la excepcional, que consiste en competir en un fútbol de menor jerarquía, el argentino optó por esta última. Para que su proceso de adaptación y figuración sea lo más rápido posible eligió la Segunda División del fútbol peruano como destino. Una temporada en el Ciclista Lima (1992) le bastó para emprender una carrera exitosa en el fútbol peruano. Al año siguiente ya estaba jugando en un club de Primera División, Alianza Atlético Sullana, equipo en el que convirtió 24 goles.  Deportivo Municipal (1996-1998) y Sport Boys (1998-1999) fueron los siguientes equipos donde demostró su capacidad goleadora. En éste convirtió 19 goles y en aquél 13 goles. Vistiendo la camiseta del FBC Melgar de Arequipa (2008) logró convertirse en el goleador histórico del fútbol peruano con 215 goles, superando el récord del peruano Oswaldo “Cachito” Ramírez, quien registra195 goles en torneos nacionales oficiales. Cuatro años atrás había obtenido la Recopa con el Cienciano del Cusco, club al cual regresaría en el 2010. Debido a la crisis que atravesaba, no sólo se desempeñó como jugador sino como entrenador, psicólogo, masajista y hasta utilero. Algunos señalan que de haber tenido más ambición, habría ocupado el cargo de presidente del club y, más adelante, el de presidente regional del Cusco. Para el 2011 Ibarra había convertido un total de 276 goles en torneos locales, destacando a nivel mundial por encima de jugadores de la talla como Thierry Henry y Sebastián Abreu. Por sus años de entrega al fútbol nacional; por la cantidad de goles convertidos; por haber realizado mucho con tan poco en un medio tan pobre; Sergio Ibarra se convirtió en un emblemático del fútbol peruano. Sin embargo, el fútbol peruano no ha sabido corresponder  su aporte, entrega y dedicación. En el ocaso de su carrera, cuando Ibarra jugaba en condición de futbolista jubilado, con movimientos y desplazamientos más propios de un reumático que el de un atleta, ningún equipo de la Primera División quiso contar con sus servicios. Sacando a relucir su profesionalismo, optó por culminar su carrera en la Segunda División, donde demostró que aún tenía mucho que ofrecer. No son pocos los que piensan que la Dirección General de Migraciones y Naturalización (DIGEMIN) debió de haberle concedido la ciudadanía peruana de modo automático. De haber nacido en el Perú la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP) se habría visto compelido a realizar las gestiones pertinentes en el Ministerio de Cultura para que se lo declaren Patrimonio Arqueológico del Fútbol Peruano.

SERGIO MARKARINA COLLAGE copia

Sergio Markarián (2010-2013).  No confundir con el “Mago”, que dirigió con éxito a la selección paraguaya (mayores y Sub 23) y clubes como Olimpia, Universitario de Deportes, Sporting Cristal y Universidad de Chile. Ambos poseen el mismo nombre y apellido, han nacido en Uruguay, tienen el mismo volumen físico, son pocos tolerantes con los periodistas, deploran las críticas y gustan de las citas bíblicas. El Markarián que vino a Lima dirigió a Perú para clasificarlo al Mundial Brasil 2012, objetivo que él denominó la Tierra Prometida. Empero, a la selección la dejó varada en el desierto de la eliminación. Este Markarián dista mucho, pues, de ser un mago; es más bien un ilusionista, un maestro en el arte de ilusionar pero sin contar con los medios para materializar nada. Dejó para el recuerdo los denominados microciclos, períodos cortos de entrenamiento con miras a descubrir, repotenciar y consolidar jugadores. Sus detractores no tardaron en rebautizarlos como microsiglos, dado que contaba con jugadores de un nivel tan discreto que podían estar per seculum seculorum  entrenando sin lograr ningún avance. Más polémico resultó su trato condescendiente con Claudio Pizarro, Paolo Guerrero, Juan Vargas y Jeffersson Farfán, quienes fueron bautizados como los Cuatro Tanáticos, mejor dichos, los Cuatro Fantásticos. Al aficionado le quedó claro que el hiperbólico apelativo no trascendió del plano nominal. Memorable por lo desconcertante de su propuesta fue el sistema que empleó con la selección cada vez que jugaba de visitante. Al parecer quiso despojarse del rótulo que le impusieron en Chile de técnico ratonero, por su tendencia a retrasar a sus dirigidos para defender con todo. Con una selección repleta de pericotes y apenas cuatro gatos se imponía a toda costa un sistema de juego defensivo. Pero quizás el recuerdo que perdurará por muchos años es la vez que Markarián tildó a un hincha de miserable por haber criticado su labor al frente de la selección. A medida que el proceso eliminatorio llegaba a su fin el adjetivo se fue descafeinando hasta adquirir un tono más bien irrisorio.

SHIRLEY ARICA

Shirley Arica. La distancia entre las canchas de fútbol y las pasarelas se ha estrechado considerablemente desde hace muchos años. Carece de importancia saber si fueron los futbolistas o las modelos los que tomaron la iniciativa de aproximarse. Se buscaron porque ambos se necesitaban: Las modelos para encontrar un punto de apoyo que les permita consolidar su carrera; los futbolistas para abocarse a una actividad que les permita distenderse de la rigidez de los entrenamientos. Nacida en Santa Marina el Callao, de piel canela, pequeña de estatura, pero con una mirada penetrante, pechos desafiantes y un derriére demoledor, Shirley Arica alborotó  las portadas de los diarios con una revelación (2010) sobre Reimond Manco. Aunque en el ámbito deportivo ya se hablaba de sus aires de grandeza, la inmensa mayoría de aficionados lo ignoraba. Reimond Manco había invitado a Shirley Arica para ir a Chiclayo. En una reunión Reimond le pidió tener una relación y Shirley le contestó que lo iba a pensar. “Déjame masticarlo” le remarcó. Desconcertado por su diplomática negativa, Reimond la miró fijamente a los ojos y le dijo: ‘Tócame que soy realidad’. Shirley repitió mentalmente la frase en varias oportunidades tratando no de descifrar su contenido, sino de entender al cretino que la profirió. Cuando la invitó a Chiclayo, le pagó los pasajes y le envió a su mayordomo para llevarla al aeropuerto, Shirley pensaba que sus encantos físicos habían doblegado su ego hasta ponerlo de rodillas. Con argumentos físicos suficientes como para hacer sucumbir al futbolista más exigente, era Reimond quien debía tocarla a fin de asegurarse que era realidad. Y se pretendía ingresar a su fabulosa anatomía, explorar los lugares más recónditos de su ser y activar sus zonas más sensibles sólo exigía tres condiciones: Cortesía, amabilidad y cariño. Pero estaba claro que había cifrado demasiada expectativa en Reimond, quien había demostrado que no era otra cosa que un creído, un patán y un ridículo.

Talento Peruano. El talento del futbolista peruano es uno por ciento inspiración y noventa y nueve por ciento transpiración, cuarenta y tres de disipación, treinta y cuatro de excitación y  veinte y dos de intoxicación”. 

Técnico fusible. Director técnico inexperto dispuesto a dirigir a un equipo por un período determinado de prueba y a asumir las consecuencias en caso los resultados no lo favorezcan. Sin embargo, aun cuando sea la pieza descartable del proceso, no se puede afirmar que el club (o la selección) sea inmune al mismo. Es más, en el balance el club (o la selección) suele salir más perjudicado que el profesional neófito. Este último no tiene nada que perder porque carece de hoja de vida; en cambio, el club (o la selección) se expone a perder dinero y, sobre todo, a perder un tiempo valioso. Cuando Pablo Bengochea aceptó dirigir a Perú sabía que lo hacía en condición de técnico fusible. “Siento que me ofrecen lo que merezco, porque nunca fui entrenador. Me conocen como asistente. Es normal que la federación haga eso”, manifestó Bengochea. Empero, el cortocircuito que se vaticinaba para la Copa América 2015 en Chile se adelantó; el fenómeno eléctrico se produjo el 18 de diciembre del 2014 en la Federación Peruana de Fútbol y el mayor perjudicado fue Manuel Burga. Presto a postular a un cuarto período presidencial al máximo organismo del fútbol peruano, Manuel Burga se vio obligado a desistir. Federico Cúneo, presidente de Sporting Cristal, y Edwin Oviedo, presidente de Juan Aurich, fueron los candidatos que se presentaron a las elecciones. Edwin Oviedo derrotó a su contendor con un amplio margen. En su primer pronunciamiento señaló que Pablo Bengochea no estaba en sus planes. Así, pues, el técnico fusible quedó descartado sin haberse siquiera calcinado parcialmente.

Técnico Nacional/Técnico extranjero. Dicotomía que se manifiesta en la deliberación para designar al técnico de la selección nacional. Según la posición nacionalista, el técnico debe ser peruano ya que está tanto o más capacitado que uno del extranjero, trabaja en el medio nacional y conoce la idiosincrasia de los jugadores. Además, es preferible darle trabajo a un peruano que a un extranjero. La posición contraria sostiene que debe buscarse al técnico en el extranjero porque está mejor preparado y se desenvuelve en un medio mucho más exigente que el local. Otra posición plantea que la elección debe darse entre un técnico capaz y experimentado frente a uno menos capacitado y sin experiencia, al margen que sea nacional o extranjero. La experiencia de las últimas Eliminatorias trajo a colación una inopinada oposición: Técnicos Inflexibles frente a flexibles, siendo preferible para muchos estos últimos porque los entrenamientos arduos, planteamientos demasiado rígidos y una disciplina exigente no le permiten al jugador peruano volcar en el campo todo su potencial. De oro lado, el fracaso de Sergio Markarián en las Eliminatorias (Brasil 2014) ha puesto en tela de juicio al técnico veterano; su experiencia podrá ser muy provechosa pero al no estar en la plenitud de sus facultades ésta resulta contraproducente. Finalmente, la FPF no ha sido ajena a las dicotomías. Considera que es preferible el pragmático al revolucionario, el que se adapta a las condiciones del fútbol nacional que al que pretende cambiar las estructuras. Un profesional que aspire reorganizar el fútbol nacional no debe tener cabida, puesto que podría ocasionar la desestabilización del fútbol peruano y provocar una crisis laboral.

Técnico renunciante. No existe profesión más inestable que la de director técnico de fútbol, máxime si lo es de una selección. Conocida es la frase del profesor colombiano Gabriel Ochoa Uribe, quien aseguraba que su contrato vencía cada día y que se renovaba al día siguiente. Fred Everiss, quien estuvo al mando del West Bromwich Albion por un período de 46 años, Sir Alex Ferguson, quien dirigió al Manchester United por 27 años y Arsène Wegner, quien dirige al Arsenal por espacio de 18 años son casos excepcionales. Por lo general los técnicos no suelen durar en sus cargos más de dos años. El técnico está sometido a la dictadura del resultado. Cuando éste no le es favorable en el balance, la prensa y los aficionados presionan a la directiva para que lo remueva de su cargo. Pero también existen técnicos con predisposición para la renuncia, los denominados técnicos renunciantes. Figura representativa de esta categoría es sin duda el técnico uruguayo Sergio Markarián, quien fuera técnico de la selección peruana en las Eliminatorias Brasil 2014 y de equipos peruanos como Universitario de Deportes (1993) y Sporting Cristal.(1996-1997) Tanto en éste como en aquél se le recuerda no sólo por sus importantes aportes sino por sus frecuentes renuncias. Su renuncia no eran abruptas, sino consecuencia de una serie de renuncias previas, una cadena de renuncias que desembocaba en la renuncia definitiva. Por fuentes confiables se sabe que en club merengue Markarián renunció ocho veces. Cuando el club Sporting Cristal anunció su contratación, Alfredo González, en ese entonces presidente de la “U”, comentó socarronamente: “Ojalá que al llegar al aeropuerto no presente su renuncia”. Sin embargo, aun cuando el técnico charrúa abdicó en no pocas oportunidades al club rimense, al final fueron los dirigentes los que lo obligaron a renunciar. Por lo menos esa fue la versión oficial que se difundió en los medios. En los tres años que estuvo a cargo de la selección peruana no se le conoció ninguna renuncia. Para muchos entendidos éste fue un síntoma inequívoco de que ya estaba en un franco proceso de decadencia.

Tecnología en el fútbol. Refractaria por muchos años al uso de la tecnología, aduciendo entre otras cosas que la incertidumbre en el juego incrementa su intensidad y emoción, la FIFA incorporó en el mundial Brasil 2014 un sistema para evitar que se legitimaran los llamados goles fantasmas. Se trata del balón CTRUS, un balón que cuenta con un chip GPS y RFID, lo que permite que cambie de color en distintas situaciones de juego, como el offside. Funciona con el soporte de 7 cámaras colocadas estratégicamente en la zona de gol. También permitió que el árbitro principal contara con el auxilio del aerosol evanescente para delimitar la posición de la barrera y el balón en los tiros libres. Se prevé que en un futuro no muy lejano se irán incorporando nuevos inventos con miras a desterrar las llamadas jugadas polémicas. Sin embargo, también se viene confeccionando dispositivos con el propósito de mejorar el nivel de los partidos en los países en vía de desarrollo futbolístico. Desde hace varios años se está probando un mecanismo que permita que todo balón pateado con dirección al arco se dirija indefectiblemente hacia él. Para ello, las dos áreas contarían con un campo magnético y tanto el balón como los arcos serían imantados. De este modo se evitará que los jugadores envíen la pelota a los paneles publicitarios, las graderías o al cielo. Para un deporte que cuenta con más de un siglo de existencia se trataría de un paso importante en su propósito de exigir que se presenten espectáculos de calidad. En cuanto a los inventos que pretenden controlar las conductas inadecuadas, la FIFA ha descartado dos de ellos por considerar  que podrían poner en peligro la integridad física del jugador: La camiseta de fuerza, con cables adheridos para emitir descargas eléctricas de alto voltaje, y el aerosol de pimienta, un recipiente que dispara un gas que irrita los ojos. Igual suerte corrió un artefacto que sirve para frenar a los jugadores con proclividad a cometer torpezas en el campo (bloopers): Los chimpunes con púas. Se tratan de zapatos de fútbol en cuyas plantillas se encuentran incorporadas unas púas que se activan ante la sospecha de que el futbolista incurra en errores groseros. Advertida de que el espectáculo futbolístico no se acaba en el minuto noventa, la FIFA viene estudiando con sumo cuidado la posibilidad de incluir el polígrafo, también conocido como el detector de mentiras, en las conferencias de prensa. “En el Perú las declaraciones de los técnicos y jugadores son anodinas, previsibles, plagadas de lugares comunes; compelidos a decir la verdad mediante el sistema del polígrafo, las conferencias de prensa podrían convertirse en un atractivo mayúsculo, que compensarían en algo la pobreza que ofrecen los encuentros de fútbol”, señaló el Dr. Luis Novoa García.

Tilsa Lozano. Musa inspiradora del jugador Juan Manuel Vargas, más conocido en el ámbito local como el “Loco” Vargas. A pesar de ser feliz con su pareja y con sus hijos, y de contar con una casa lujosa, un automóvil último modelo, relojes de las mejores marcas y vestimenta europea, Juan Manuel Vargas sintió, al contemplar a la popular modelo Tilsa Lozano, que su vida era insípida, vacía y sin sentido, en buena cuenta miserable. Si su despampanante figura de metro setenta y tres de estatura perturbó la solidez de su posición en el mundo, sus movimientos de cadera le hicieron remover los cimientos de sus principios morales, y su tono de voz y maneras de chiquilla  consentida resquebrajaron totalmente lo que hasta ese momento entendía por felicidad. Tilsa Lozano  logró, pues, lo que parecía improbable: Apartarlo, siquiera temporalmente, de su familia y desplazar su máxima pasión, el fútbol a un segundo plano. En adelante Juan Manuel Vargas concentraría toda su atención en la persona de Tilsa Lozano, la felicidad en carne y hueso, a la cual podía tocar, jugar, disfrutar y desvariar. El “Loco” requirió de la voluntad mancomunada de su familia y amigos para recuperar el equilibrio emocional y enrumbar su carrera profesional. Tilsa, por su parte, no pudo soportar la traición de un hombre que luego de dos años de relación terminara con ella y regresara con su mujer e hijos, razón por la cual decidió participar en El Valor de la Verdad a fin de ventilar su relación en dos capítulos. Así como no permitió que factores económicos contaminaran su relación, motivo por el cual rechazó el departamento que el “Loco” le propuso en Italia, de la misma manera no dejó que el dinero que iba a obtener por su participación en el programa televisivo afectara su versión de los hechos. Su escultural anatomía podrá oscilar (en las pasarelas del mundo), pero su honra, su imagen y su prestigio jamás.

LOS 4 FANTASTICOS

Tipología del aficionado nacional. Según la postura que se adopte con la selección peruana de fútbol, se puede establecer tres tipos de aficionados: El optimista, el realista y el pesimista. Poseedor de un sistema inmunológico a prueba de toda postura crítica, el optimista es el único que se mantiene fiel a la selección hasta las últimas consecuencias. La historia, los datos estadísticos, la carencia de jugadores de calidad, la superioridad de los adversarios, nada, absolutamente nada quebrantará su fe en la clasificación. Ni siquiera cuando la selección esté prácticamente desahuciada, que suele ocurrir a mitad del proceso eliminatorio, dejará de soñar con uno de los cupos mundialistas. Poco apto para las operaciones elementales, será el primero en recurrir a la calculadora a fin de expresar en cifras las posibilidades de clasificación de la selección. Una vez sepultada toda esperanza, el optimista entrará en un proceso de negación: Culpará a la suerte, hablará de la incompetencia de los árbitros, responsabilizará de la eliminación a la CONMEBOL y a la FIFA. Superada esta etapa, buscará una explicación astrológica, numerológica y cabalística de la eliminación. Pragmático y objetivo por naturaleza, el realista se ajusta a la realidad del fútbol peruano. Sabe que la selección no cuenta con material humano suficiente para aspirar con posibilidades reales a una de las vacantes para el mundial. Que la contratación de un técnico capaz, exitoso y con mucha experiencia no cambiará su suerte. Y que todo intento por revertirla, a través de mecanismos como la religión, la cábala y el esoterismo, serán inútiles. Con tendencia a ver y juzgar las cosas en su aspecto más negativo o desfavorable,  el pesimista es el más clarividente de los tres. Desde el punto de vista dialéctico el pesimista es la síntesis del optimista y del realista, vale decir, se encuentra en una fase superior. A diferencia del realista, que sólo es capaz de vaticinar la eliminación de Perú, el pesimista predice resultados, pronostica scores catastróficos y vaticina la ubicación exacta del equipo al final del proceso clasificatorio. Es un oráculo del fútbol, un oráculo del fútbol peruano. Deplora los escasos triunfos y empates por considerar que desvía la atención del camino inexorable que le espera a la selección en el final del proceso.

Tipología de técnicos. Sobre la base de las experiencias que los directores técnicos han tenido con la selección peruana de fútbol en los últimos treinta y cuatro años se puede establecer una clasificación. Aun cuando se ha logrado determinar hasta ocho categorías, gracias a la riqueza y variedad de profesionales, la clasificación es de carácter abierta, apta para incorporar nuevas categorías. Las categorías están ordenadas de manera alfabética y son las siguientes: Aprendiz, Decadente, Egocéntrico, Honesto, Kamikaze, Positivo, Pragmático y Soñador. A continuación el desarrollo de cada uno de ellas:

Aprendiz. Director técnico que asume la conducción de una selección para aprender los secretos de la profesión. Hasta el momento no se sabe de otro puesto de trabajo en el cual se cobre por aprender. De otro lado, ninguna federación elige de manera intencional a un alumno para hacerse cargo de una selección. Sólo un error de concepto o de criterio puede conllevar a la designación de un neófito. Sin duda José Del Solar reúne todas las condiciones para ser incluido en esta categoría. La Federación Peruana de Fútbol formó una comisión (Eliminatorias Sudáfrica 2010) para que se hiciera cargo de la designación del técnico. Digamos, pues, que la Federación Peruana de Fútbol ignoraba que la comisión ignoraba que José Del Solar ignoraba que era un técnico aprendiz. En esta cadena de supinos ignorantes la que llevó la peor parte fue la selección. Para cuando Del Solar se dio cuenta que estaba aprendiendo con la selección, ésta ya se encontraba lógica, técnica y matemáticamente eliminada.

Decadente. Director técnico que se encuentra en la declinación de sus facultades físicas y mentales. El uruguayo Sergio Markarián encaja sin mayores reticencias en esta categoría. Manuel Burga Seoane, presidente de la FPF (2002 – 2014), se encargó personalmente de contratarlo para dirigir a la selección nacional en las Clasificatorias Mundial Brasil 2012. En vista de que la declinación no está necesariamente en proporción directa con la edad, resulta muy difícil detectar el comienzo del ocaso de una persona. Manuel Burga carecía, pues, de una información cabal sobre el estado de salud del técnico uruguayo, razón por la cual estaría  exento de toda responsabilidad. Aunque algunos argumentan que el sólo hecho de haber aceptado la propuesta de dirigir a Perú era ya un síntoma inequívoco de su decadencia, lo cierto es que a lo largo del proceso eliminatorio recién se pudieron establecer indicios de su declive. Cuatro de éstos han sido los más evidentes: Empecinamiento en hacer jugar a los Cuatro Fantásticos en todos los partidos, falta de reacción en los encuentros con el marcador adverso, estrategias de juego similares ante rivales distintos, poca tolerancia hacia las críticas.

Egocéntrico. Profesional que posee una autoestima muy elevada, a tal punto que se considera el mejor técnico del mundo. Diametralmente opuesto al técnico aprendiz, que desconoce su ignorancia, el técnico egocéntrico considera que lo sabe todo y que, por tanto, ya nada tiene que aprender. El fútbol peruano cuenta con dos ejemplos insuperables. Uno de ellos es Julio César Uribe, quien se hizo cargo de la selección nacional faltando tan sólo una fecha para terminar la primera ronda de las Eliminatorias Corea-Japón 2002. Francisco Maturana se había encargado de dirigirla en las  primeras ocho fechas, pero luego se vio obligado a renunciar por malos resultados, dejando a la selección nacional en estado de coma. Si bien no se trataba que el técnico sustituto le aplicara la eutanasia, tampoco se trataba de ilusionar a la afición con la idea de la clasificación. Se imponía, pues, una tercera vía: La de trabajar para las próximas eliminatorias.  Sin embargo, Julio César Uribe asumió que la selección nacional aún podía pelear por uno de los cupos clasificatorios. Posición a todas luces fatal, pues mucho antes de que el proceso eliminatorio culminara, la selección recibió su certificado de defunción. La autopsia no pudo ser más concluyente: Cáncer terminal. El otro ejemplo de técnico egocéntrico es Roberto Mosquera, quien aceptó conducir a la selección nacional en un partido amistoso ante País Vasco. Aun cuando País Vasco no era la selección de España, se trataba de un equipo muy respetable. Además, Roberto Mosquera no iba a contar con los denominados “extranjeros” ni tampoco con los jugadores de los principales equipos del campeonato nacional. Sin embargo, Roberto Mosquera estaba seguro que con sus conocimientos, experiencia y sapiencia iba a cubrir con creces tan importantes ausencias. Estructuró la selección con jugadores del Juan Aurich de Chiclayo, equipo que conocía muy bien dado que él era su director técnico, y la completó con jugadores de otros equipos del campeonato local. En buena cuenta, confiaba que con un equipo B reforzado con jugadores de nivel C, D y E iba a obtener una buena presentación. Con un fútbol ordenado, rápido y efectivo, País Vascó se encargó de nivelar el accionar de los peruanos, los puso contra su arco y los obligó a sacar la pelota de la portería hasta en seis oportunidades.

Honesto. Es un técnico que desde que le llega la propuesta de hacerse cargo de una selección se muestra como un profesional a carta cabal. Antes de discutir sobre el cobro de sus servicios, se informa sobre el nivel futbolístico del país, la organización de sus campeonatos, la capacidad y calidad moral de los dirigentes, y, claro está, el material humano con el cual va a trabajar, a fin de determinar si se puede aspirar con argumentos sólidos a uno de los cupos de la Clasificatoria Mundialista. Ejemplo paradigmático de esta categoría es Marcelo Bielsa, quien rechazó hasta en dos oportunidades la propuesta de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) de dirigir a la selección nacional por carecer de jugadores de jerarquía mundial. Se trata sin duda del director técnico más rentable del fútbol peruano en los últimos treinta y cinco años.

Kamikaze. Es un técnico  que, pese a dirigir una selección con un material humano de escasa calidad y, por tanto, con posibilidades mínimas de clasificación, tiende a correr riesgos extremos. Ningún técnico nacional ni extranjero ha llevado esta pulsión de muerte a un nivel tan extremo como José Del Solar. En el proceso clasificatorio Sudáfrica 2010, cuatro de sus jugadores incurrieron en una falta de indisciplina. De los cuatro, tres de ellos eran imprescindibles: Claudio Pizarro, Jefferson Farfán y Santiago Acasiete. El cuarto, Andrés Mendoza, era reemplazable. Sin embargo, Del Solar tomó la determinación de castigarlos de manera drástica: Dejó de convocarlos para el resto de la Eliminatoria. Con un panorama tan ófrico solo cabía esperar que Bolivia le sirviera a Perú de amortiguador en su caída libre hacia el final de la tabla, permitiendo que ocupe el penúltimo lugar. Pero Bolivia, sin salir de su fútbol indigente, no respetó ni la historia ni las estadísticas. Perú acabó en el último escalafón de la tabla general de las Eliminatorias Sudáfrica 2010. 

Positivo. Director técnico que considera la parte emocional tan primordial en la preparación de jugadores como la parte física y técnica.  Convencido de que la autoestima del jugador peruano es muy deficiente, se preocupa por esbozar y plasmar una estrategia que le permita persuadirlos de su potencial futbolístico. Freddy Ternero es el personaje más representativo en esta categoría. Cuando asumió la conducción de la selección nacional (Eliminatorias Alemania 2006), ésta ya se encontraba al borde de la eliminación. Si aún pretendía lograr el objetivo estaba obligada a acumular un puntaje casi perfecto. Con tan poco jugadores de jerarquía internacional y muchos de cuestionable calidad, se trataba de un milagro. Sin embargo, Freddy Ternero se impuso el reto de obtener uno de los cupos mundialistas poniendo en práctica la misma estrategia que le trajo muchos éxitos dirigiendo al Cienciano del Cusco. No lo intimidó el poco tiempo que disponía para trabajar con el plantel, factor importante en el proceso de concientización del jugador, así como tampoco vio por conveniente focalizar su filosofía del “Sí se puede” en los jugadores que en verdad lo requerían. Su estrategia motivacional consistió en colocar carteles con frases estimulantes en las instalaciones de La Videna. De esta manera, estaba convencido que el jugador exitoso podía rendir en su máximo potencial, que el competente podía incrementar su capacidad, que el dubitativo podía convencerse, que el limitado podía superarse, que el deficiente podía corregirse, que el invidente podía ver, que el paralítico podía caminar, …. Sin embargo, el balance de su gestión no pudo ser más desastroso: De 15 puntos posibles sólo obtuvo 4 puntos. Al final, muchos aficionados se vieron compelidos a someterse a exigentes sesiones de autoayuda, a fin de superar un fracaso tan descomunal. 

Pragmático. Profesional que se adapta sin mayores inconvenientes al medio local. Convoca a los jugadores más destacados, los ubica en los puestos donde mejor rinden, elige el sistema de juego más adecuado, elabora la estrategia de acuerdo con el rival de turno. Quién mejor se ajusta a este perfil es el brasilero Paulo César Autori. En su gestión Paulo César Autori (Eliminatorias Alemania 2006) fue muy criticado por la prensa local por mantener su posición de no convocar nuevos jugadores, que supuestamente venían destacando en el campeonato nacional, y por no modificar su sistema de juego a lo largo del proceso, incluso jugando de local. Sin embargo, el tiempo acabó por darle  la razón. Y no porque la selección llegara a acumular los puntos necesarios que le permitieron clasificar al mundial, sino porque su sucesor, Freddy Ternero, al desarticular la estructura del equipo, convocar nuevos jugadores, modificar el sistema de juego y poner en práctica una estrategia más arriesgada, la selección acumuló menos puntos, cosechó más derrotas, y asimiló goleadas estrepitosas. En suma, el clamoroso fracaso de Freddy Ternero exoneró a Paulo César  Autori de toda responsabilidad en la eliminación. Para los aficionados la selección de Perú podrá ser un valle de lágrimas, pero para muchos técnicos es una escuela de entrenadores, un proyecto divino, una academia de superación, un pueblo elegido de Dios, un instrumento de desagravio, etc. Se lo permite una selección cuyas posibilidades de clasificación se mantienen latentes sólo hasta la mitad del proceso clasificatorio.

Soñador. Profesional que considera que la contratación de sus servicios por parte de la Federación es producto de la predestinación. Francisco Maturana clasifica en esta categoría; podría incluso proclamársele como un caso emblemático. Desde su punto de vista, su contratación no se produjo por los méritos adquiridos en su trayectoria profesional – el primer título de la Copa Libertadores de América con un club colombiano y la Copa América con la selección nacional de Colombia – ni tampoco por el azar ni por la casualidad, sino por un designio divino. Si llegó al Perú fue porque había llegado al lugar indicado en el tiempo preciso para emprender una misión determinada: Clasificar a Perú al mundial Corea-Japón 2002. Esta suerte de epifanía la sintetizó con la frase: “Tengo un sueño”, frase prestada del luchador social Martir Luther King. Una prueba irrefutable de su plena confianza en este designio divino fue el hecho de que pasó más tiempo en el Hipódromo de Monterrico que en La Videna. Empero, en ocho fechas eliminatorias, la selección sólo pudo sumar ocho puntos. De este ostentoso fracaso se podría deducir que nunca hubo tal predestinación. Sin embargo, debe tenerse presente que Francisco Maturana siguió cosechando fracasos con los equipos que dirigió posteriormente, en tanto que la selección peruana de fútbol siguió quedando eliminada en las subsiguiente clasificatorias mundialistas. Por tanto, no es descabellado sostener que la confluencia de un técnico en declive con una selección en decadencia fue obra de Dios.

Tócame que soy realidad. Frase proferida por el jugador Reimond Manco a la modelo Shirley Arica. Reimond Manco ya era un personaje conocido del fútbol. En el Campeonato Sudamericano Sub 17 realizado en Ecuador (2007), el combinado nacional clasificó a Corea del Sur y la Conmebol lo eligió a él como el mejor jugador del torneo. En el mundial no fue el mejor pero destacó entre sus connacionales. PSV Eindhoven (Holanda), equipo donde militó su compatriota Jefferson Farfán, se fijó en él y lo contrató. Sin embargo, Manco no se adaptó al fútbol holandés y regresó al Perú para jugar por Juan Aurich de Chiclayo. En esta ciudad conoció a la modelo Shirley Arica. Reimond, quien se había separado hacía poco de su esposa, Fiorella Vento Días, contaba con una nueva pareja. Quería, pues, que Shirley desempeñara el papel de trampa. En el culmen del romance Reimond le pidió que fuera su enamorada. Shirley le contestó que lo pensaría; “Déjame masticarlo” fueron sus palabras. Reimond trató de entender su negativa y sólo pudo concluir que Shirley no había calibrado bien su propuesta. A lo mejor se sintió abrumada con su presencia. Es entonces que le dirigió la famosa frase  ‘Tócame que soy realidad’, cuya traducción más exacta sería: Te estoy concediendo el privilegio de tenerme frente a ti, de modo que no desaproveches la oportunidad.

Trabajo genético. A partir del último encuentro de Perú en las Eliminatorias México 86, que echó por tierra el sueño de ir por cuarta vez a un mundial por mérito propio, comenzaron a surgir planteamientos para superar la crisis del fútbol peruano. Expresiones como “Hay que reestructurar el fútbol peruano”, Se debe trabajar desde las divisiones inferiores”, entre otras, se convirtieron en fórmulas recurrentes una vez que Perú quedaba eliminado. Sin embargo, en el último encuentro que jugó Perú ante Polonia en el Mundial España 82 y que perdió por un marcador escandaloso ya se expresaban críticas que pedían cambios radicales. Hubo una que se distinguió por su audacia y originalidad y que rezaba así: “Hay que realizar un trabajo genético”, dejando en claro que el problema sustancial no era de corte estructural ni formativo sino anatómico: El biotipo del futbolista peruano estaba poco calificado para desenvolverse con propiedad en este deporte. Aunque no postuló una solución, no cabe duda que ésta debía estar ligada a la idea de importar espermatozoides u óvulos, quizás de algún país europeo. Cuando todo indicaba que la frase sentenciosa había pasado al olvido, un técnico peruano, César Gonzales, apodado “Chalaca”, realizó un análisis apocalíptico del futbolista peruano, que parecía refrendar la propuesta genética. En resumen, sostenía que el futbolista peruano era el producto de una mezcla desafortunada de razas, dado que al Perú habían llegado lo peor de África, de Asia y de Europa. Lamentablemente “Chalaca” acababa de cumplir una pésima perfomance con la selección sub 20, lo cual conllevó a que sus detractores interpretaran su análisis como una manera de desembarazarse de su responsabilidad.

TRES TRISTES TIGRES

Tres tristes tigres. Un tigre le recrimina a otro tigre por no haberse comportado como tal ante sus adversarios, pero éste le aclara que aun cuando todos lo vean como un tigre él no se considera un tigre. Desconcertado por semejante revelación, el tigre recriminador reflexiona sobre su condición y comienza a dudar de su identidad. Como las fábulas de Esopo, Samaniego y La Fontaine, ésta también tiene su moraleja: No todo lo que parece es ni todo lo que es parece. En el medio local existen tres personajes con apodo de felino: Tito Navarro, “El Tigre”, José Alberto Navarro. “El Tigrillo” y Ricardo Gareca, “El Tigre”. La génesis de sus apelativos difiere en los tres casos: Tito Navarro lo lleva – quizás sea mejor decir que lo ostenta – por su estilo agresivo, grosero e insolente; José Alberto Navarro, por practicar el mismo estilo que su padre, Tito Navarro, aunque en un tono más moderado; Ricardo Gareca, por su ferocidad en el área de juego en su etapa de futbolista. Tras la derrota ante Chile en Lima (Eliminatorias Rusia 2018), José Alberto Navarro, periodista del programa TV Perú Deportes, le formuló la siguiente pregunta a Ricardo Gareca, técnico de la selección peruana de fútbol:A usted le dicen ‘Tigre’. Cuando a alguien le dicen ‘Tigre’ es porque es un tipo que mide a su presa y cada rival debe ser una presa para un entrenador porque debe comérsela y ganar. Lo que me sorprende es cómo se le pudo escapar dos partidos”. Como es notorio, el periodista deportivo no le formuló una pregunta sino que lo increpó por haber perdido dos partidos, ante Colombia y ante Chile. En segundo lugar, que estas derrotas se produjeron porque la selección peruana careció de actitud, empuje, garra, componentes primordiales en el fútbol actual y que el técnico Ricardo Gareca no supo transmitirles a sus pupilos. En suma, el técnico argentino no estuvo a la altura de su apelativo. No se comportó como un tigre sino como un cordero; no actuó como un valiente sino como un cobarde. Con tranquilidad, frialdad y sapiencia, el técnico argentino le contestó que su nombre es Ricardo Gareca y que el apodo no tiene nada que ver con lo futbolístico. Como se sabe, el apodo es el sobrenombre que se le da a una persona y, aunque algunos sostengan que el apodo no se impone sino que se descubre, éste se lo adjudica otra persona y no cuenta necesariamente con la anuencia del apodado. Resquebrajado todo el montaje de su argumentación, José Alberto Navarro sintió que a él también se le había escapado una presa. Más aún, sintió que había perdido su identidad. Como si no fuera suficiente, a las pocas horas se enteró que también había perdido su puesto de trabajo en TV Perú. Con la moral por los suelos, buscó el auxilio de una persona que lo ayude a recuperar su condición de depredador. Aunque conocía todos los locales de periódicos, canales de televisión y emisoras de radio, se dirigió directamente a uno de ellos: Radio Capital. Phillip Butters lo recibió con los brazos abiertos. No sólo aprobó su proceder en la conferencia de prensa sino que también aprovechó para descalificar a Ricardo Gareca, a Edwin Oviedo, presidente de la FPF, y a Juan Carlos Oblitas, gerente deportivo. Asimismo, tuvo palabras muy duras para con el gerente de TV Perú. José Alberto Navarro, “El Tigrillo”, salió reconstruido de la emisora, listo para dirigirse a La Videna y elegir a su próxima presa.

TV MUNDIAL copia

TV MUNDIAL En 1970 el mundial llevado a cabo en México acaparó la atención de los televidentes pues por vez primera Perú participaba en un evento de tal magnitud, luego de haber eliminado a una potencia sudamericana: Argentina. En el mundial de 1930, realizado en Uruguay, Perú había participado pero en calidad de invitado. Gracias al satélite de comunicaciones, los aficionados pudieron contemplar los encuentros de Perú en vivo y en directo, aunque en solo dos colores: Blanco y negro. Para el mundial Argentina 78, la situación no varió mucho. Aun cuando ya había la tecnología que permitía ver la televisión a colores, la mayoría de peruanos contaba con televisor en blanco y negro. Cuatro años después la situación cambió radicalmente: El mundial España 82 fue apreciado a colores por una amplia mayoría. Como se recuerda, el común denominador de la participación de Perú en estos mundiales fue que en los últimos encuentros encajó goleadas estrepitosas. En México 70, Perú perdió por 4 a 2 contra Brasil; en Argentina 78, cayó por 6 – 0 ante el equipo anfitrión; y en España 82 sufrió una nueva humillación al caer por 5 a 1 contra Polonia. Muchos aficionados se sintieron decepcionados, frustrados e impotentes ante una realidad tan desoladora. Si bien no se habían hecho demasiadas ilusiones con el equipo, tampoco esperaban una despedida tan calamitosa. Sintieron que todo lo buenos que había logrado en la primera fase lo había borrado de un plumazo. Con el objeto de volcar toda su rabia, algunos aficionados optaron por arrojar su televisor por la ventana de su departamento. Dos ciudadanos, uno de sesenta años y otro que frisa los cincuenta, narran sus testimonios de lo ocurrido: “Lo recuerdo muy bien. Fue un arranque de furia. Cuando se produjo el quinto gol de los polacos, cargué mi televisor Sonny Trinitron de 19 pulgadas y lo arrojé desde el séptimo piso. Apenas impactó contra la acera el aparato se hizo trizas. Por suerte, no había ni la más mínima posibilidad que el aparato le cayera encima a un transeúnte. Cuando Perú jugaba las calles estaban desiertas. Si esta operación la hubiese realizado en esta última eliminatoria, por lo menos hubiera matado a un par personas. Pero hoy en día por esta selección no sacrifico ni mi celular”, señaló A.M. Fernández. “Creo que nací con la predisposición de arrojar aparatos eléctricos por las ventana. En el quinto gol que los argentinos nos propinaron en su mundial, cogí el televisor en blanco y negro y me dirigí a la ventana, y cuando ya estaba a punto de tirarlo, mi padre me detuvo. Me dijo que el televisor lo había comprado él. Entonces fui a la cocina y le pedí permiso a mamá para que me permitiera arrojar su waflera. Como era de esperarse, también se negó. Para el mundial de España yo ya trabajaba, de manera que pude comprarme mi televisor Phillips de catorce pulgadas. Cuando vino el cuarto gol de los polacos, lo tiré por la ventana. Sentí un alivio que ni diez libros de autoayuda leídos al hilo me lo hubieran brindado”, sostuvo M.J. Ramírez.

“Un hueso duro de roer”. Un hueso y un ratón sirvieron de inspiración para crear la conocida metáfora que se usa para poner de manifiesto la dificultad de un determinado equipo. Actualmente, para inspirar una metáfora que determine el grado de dificultad de la selección peruana de fútbol, bastaría con uno de estos términos. 

Vaticinar. La crítica periodística de fútbol en la actualidad no se circunscribe a informar, comentar y analizar, sino también a pronosticar resultados. Según la RAE, vaticinar es adivinar o pronosticar lo que va a ocurrir en el futuro. En el oficio periodístico, el pronóstico no es fruto de la intuición ni de señales ni indicios, sino de una información adecuada y un análisis concienzudo de todas las variables posibles que se presentan en un partido de fútbol.

Vía Crucis. Expresión cristiana que pretende ilustrar la participación de la selección peruana en las Eliminatorias Mundialistas de los últimos treinta años. Un equipo que sufre caídas y se levanta de cada una de ellas, para sufrir caídas aún más estrepitosas y que luego se vuelve a levantar, dispuesto a continuar el camino que lo conducirá inexorablemente a la crucifixión, vale decir, a la eliminación.

Wilmer Aguirre. Un delantero eficaz conforma con el balón y las redes del arco una tríada indisoluble. A fin de rendirle un homenaje de despedida a Martín Palermo, goleador histórico del Boca Juniors, la barra le obsequió un arco de fútbol. Si Alianza Lima se viera compelida a rendirle un homenaje a Wílmer Aguirre, ¿qué objeto simbólico le obsequiaría la hinchada? ¿El vértice de un arco? ¿El horizontal? ¿El parante? ¿Una foto del arco iris? Su poco domino del balón no se limita únicamente a los pies; Wílmer Aguirre falla, con igual eficacia, con la cabeza o con cualquier parte permitida del cuerpo. Por la derecha, por el centro o por la izquierda de la zona de ataque, Wílmer Aguirre no desaprovecha la oportunidad de enviar la pelota a cualquier parte menos al fondo del arco. Lejos de ser el enemigo acérrimo de los arqueros, Wílmer Aguirre se ha convertido en el delantero que todos los arqueros sueñan tener en el bando contrario. Saben que a lo largo de los noventa minutos se convertirá en el socio involuntario de sus defensores. Si bien hasta el momento ha acumulado 122 goles en su carrera profesional, debe tenerse presente que fueron convertidos en 476 partidos, haciendo un promedio de 0.25 por encuentro, una cifra a todas luces deficiente. Y si se tiene presente la cantidad de goles fallados, las anotaciones quedan reducidas a su mínima expresión, casi desintegradas en su totalidad. Dada su tendencia a fallar goles, muchos entendidos se preguntan si sus goles anotados no habrán sido consecuencia de errores involuntarios. Empero, el destino, que no pocas veces suele ser inescrutable, le reservó en la Copa Libertadores del 2010 un partido excepcional ante el Estudiantes de la Plata. Excepcional no sólo por su extraordinaria actuación, en la cual convirtió tres soberbios goles y dio una asistencia de gol, sino por su carácter de excepción, pues por única vez justificó su apelativo de “Zorrito”, mostrándose veloz, movedizo, inteligente, astuto e infalible. La imperiosa necesidad de los dirigentes de vender al delantero a un precio exorbitante y la urgencia de un club mexicano de contar con los servicios de un jugador excepcional hicieron posible la contratación de Wílmer Aguirre por club San Luis. A juzgar por la permanencia de Wílmer Aguirre en el San Luis –nada menos que tres temporadas- , todo parece indicar que a los dirigentes aztecas les tomó mucho trabajo asimilar que el costo del producto no estaba en proporción directa con la calidad del mismo.

 

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Yahaira Plasencia. Forjadora de su propio destino, Yahaira Maciel Placencia Quintanilla supo desde muy temprana edad cuáles eran los cambios corporales y faciales que debía realizar a fin de mejorar su imagen, así como también cuáles eran los espacios donde debía explotar al máximo sus indiscutibles talentos. Invirtió cerca de 15 mil dólares en perfilar su rostro, emparejar sus dientes, reducir su masa abdominal y afinar sus prominentes pechos. Concluida la construcción de su nueva persona, Yahaira Plasencia se desenvolvió a sus anchas en las cuatro coordenadas de su carrera artística: Centros comerciales, pasarelas, escenarios y campos de fútbol. Como anfitriona y modelo superó con creces las expectativas cifradas en ella, pero como cantante y bailarina no tuvo quien la igualara ni mucho menos la superara. Sin embargo, es en el arte de la seducción donde cosechó sus mayores logros, logros que no fueron fruto del azar sino de una elaborada estrategia consistente en estudiar detalladamente a sus candidatos, seleccionarlos con tino y concertar citas inopinadas. No le tomó mucho tiempo darse cuenta que las relaciones con sus preciadas conquistas no eran otra cosa que la prolongación de un encuentro de fútbol: un espacio delimitado, relaciones públicas, reglas de juegos propios, avances y retrocesos, ataque y defensa, y en el culmen del día, anotaciones, hartas anotaciones. Y si su pareja había tenido un mal partido, estaba compelida a hacer todo lo posible para ayudarlo a sortear los obstáculos que no pudo sortear, a convertir los goles que no pudo convertir, a ganar el partido que no pudo ganar. Con este gasto ingente de energías Yahaira Plasencia no solo consolidaba el vínculo con su pareja, sino que construía los cimientos sobre los cuales iba a edificar sus exigencias materiales. Tomando en cuenta las dimensiones del pedido que le formuló al jugador Hernán Hinostroza, un departamento para toda su familia y la manutención de todos sus integrantes, cuesta trabajo imaginar el grado de entrega, intensidad y despliegue de energías que debe haber derrochado en el campo de juego. Empero, Hernán Hinostroza no fue la valla más alta que superó en su trayectoria artística; Yahaira Plasencia sedujo a uno de los jugadores nacionales más cotizados del mercado internacional: Jefferson Farfán, un dribleador irreverente, titular indiscutible en la selección nacional, triunfador en un medio tan exigente como el fútbol europeo, en suma, un moreno de oro de 24 quilates. Mediante un bamboleo excitante, frenético e hipnótico, la Reina del Totó suspendió por varios segundos las facultades cognitivas y volitivas del delantero para luego incrementarle su ritmo cardiaco, desorientarle su sistema hormonal y descomponerle su reloj biológico. Cuando se despertó del éxtasis libidinal, sintió que se había despojado de un peso descomunal. Atando cabos descubrió que se trataban de las rígidas ataduras maritales y familiares, y las responsabilidades profesionales para con su club y con la selección. Ya ligado oficialmente a ella, Yahaira no tardó en superar el inconveniente de la distancia geográfica – Farfán jugaba en el fútbol de Turquía -, pues sin mayores inconvenientes encontró su suplente, Jerson Reyes, que si bien no estaba a la altura del titular al menos lo cubría satisfactoriamente. Segura de que su flamante relación con el arquero de la Copa Perú y de la Segunda División era un secreto bien guardado, se quedó paralizada cuando vio al propio jugador haciéndolo público en un programa sintonizado de televisión. Jamás imaginó que la gratitud y la lealtad, la privacidad y la intimidad alcanzaran una cotización tan elevada en los medios de comunicación.

Redacción: Rivarpi, “El Gallo”

Arte gráfico: Benjamín Roberto V.R.