Miercoles, 22 de Mayo del 2019
turismo

Artesania en Ayacucho

A PIEDRA DE HUAMANGA

La piedra de Huamanga es el alabastro, un mineral de color blanco y a veces, con tonalidades que van del gris o plomo al sepia. Conformado por sulfato cálcico hidratado (S04CA – 2H2O), se trata de un sedimento de origen volcánico. Se caracteriza por su fácil maleabilidad, su color blanquecino y su exclusividad.

Durante la colonia se desar rolló en Huamanga una escuela escultórica, influenciada por talladores españoles de Navarra y Aragón, que supo asimilar las cualidades del material para elaborar diversos objetos decorativos y de culto. Los objetos que se confeccionaban eran religiosos: nacimientos, Vírgenes, Cristos, santos, figuras para los cajones de San marcos, y se solían colorear o dorar.

A fines del siglo XVIII, se elaboran objetos decorativos, figuras de mujer, camafeos, figuras de animales, etc., con presencia cada vez menor del color.

A lo largo del siglo XIX prevalece la piedra pulida incolora, y en el siglo XX se utiliza la de color blanco y se realizan objetos como nacimientos, figuras de animales, de escenas rurales, etc. Entre los artesanos más destacados se encuentran: Julio Gálvez Ramos, Sergio Pillaca y Benjamín Pizarro Lozano.

EL RETABLO AYACUCHANO

El retablo ayacuchano procede del cajón de San Marcos, objeto mágico religioso para los ganaderos. El cajón de San Marcos se usa para presidir el ritual de la herranza, o fiesta de Santiago, y para invocar a los espíritus que viven en las montañas.

Las dimensiones de los cajones suelen ser de 25 a 30 centímetros de altura; de 20 a 25 centímetros de largo; y de 5 a 10 de profundidad. Al interior de los cajones hay una división de dos niveles: superior (hanan) e inferior (hurin). En la parte superior se ubica a los santos patronos, acompañados de animales domésticos; y en la parte inferior se encuentran músicos, bailarines o personajes del campo, representando escenas de la vida del indio: sufrimiento, alegrías y tareas agrícolas.

Hacia la década de 1940 el cajón de San Marcos sufre una transformación, debido a la penetración de productos industriales, la importación de nuevos medios de transportes y comunicaciones, así como al incremento de la mercantilización de la vida económica y social de la región. Entonces el cajón de San Marcos estuvo a punto de desaparecer, sin embargo supo adecuarse a los gustos del mercado de la ciudad. En este proceso de adaptación el cajón perdió su carácter mágico religioso.

A fines de la década de 1950, se comenzó a representar aspectos propios de la localía. A las obras de estilo antiguo se les siguió llamando cajón de San Marcos; en cambio, a las de estilo nuevo se les comenzó a denominar retablo.

En la década de de 1960, la introducción de modelos extranjeros se hizo masiva. Joaquín López Antay fijó el actual estilo y colorido costumbrista de los retablos ayacuchanos. José María Arguedas dice al respecto: “El renacimiento del retablo, la transformación del San Marcos estereotipado por el prodigioso mundo del retablo profano, fue obra de don Joaquín López; él no solamente quiso hacerlo, sino que pudo hacerlo, y de tal manera, que realizó el milagro artístico de que en tan peligrosa transformación la obra no solamente no perdió su valor estético, sino que fue convirtiéndose además en una pieza documental etnográfica”.

En las últimas décadas el retablo ayacuchano ha seguido evolucionando. Los niveles de representación son ahora cuatro o seis; los soportes son de metal o de vidrio; los personajes principales suelen ser caudillos históricos y políticos de moda.

CERÁMICA DE QUINUA

En el distrito de Quinua, en la provincia de Huamanga, se fabrican utensilios y obras en cerámica en Quinua. Se elaboran a base de una arcilla llamada linco y para los adornos se utilizan engobes (pasta) de color blanco, crema, ocre rojo o pardo oscuro aplicado con plumas de ave. El producto más conocido son las iglesias. Esta se acostumbra colocarse en los techos de las casas recién construidas para alejar los malos espíritus.

También formas se representan músicos ambulantes, chuncos y sobre todo expresiones de religiosidad popular.