Sábado, 15 de Diciembre del 2018
turismo


Pueblos indígenas de Madre de Dios ofrecerán al Papa Francisco un regalo de valor incalculable

Publicado el 18/01/18

Integrantes de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD) con motivo de la visita del papa Francisco a la región, darán a conocer los graves problemas de la Amazonía y los pueblos indígenas, y elaborarán una ofrenda denominada “Un regalo de valor incalculable”, la cual desean entregar al Santo Padre mañana 19 de enero en el Encuentro con los pueblos de la Amazonía. 

Este presente que retrata de manera simbólica el valor de la Amazonía para los pueblos indígenas y la humanidad, desea sensibilizar a la comunidad nacional e internacional sobre la importancia de proteger la Amazonía y visibilizar el papel clave que los pueblos indígenas aportan para la humanidad, pero también el costo del daño que se está haciendo al planeta.

“Somos alrededor de 10.000 personas, de siete pueblos indígenas que defendemos los derechos indígenas y promovemos modelos de desarrollo armónicos con el medio ambiente. Nuestro rol como comunidades indígenas y como guardianes originarios de la Amazonía está enfocado en asegurar la preservación de la biodiversidad y un territorio integral”, comenta Julio Cusurichi, líder de FENAMAD y premio Goldman a los defensores de la naturaleza y del medio ambiente.

A través de este regalo de valor incalculable, las comunidades quieren exponer aquella problemática que desean resolver desde hace muchos años, y que involucran el respeto a tener territorios integrales así como la defensa de los Derechos Humanos, políticas públicas en favor de los pueblos indígenas, y la visibilización y sensibilización de la opinión pública en relación con la problemática de los pueblos indígenas,  entre otras.  

“Nos encontramos elaborando este regalo para  el Santo Padre Esperamos que el Papa  nos brinde un mensaje de esperanza y nos ayude a seguir trabajando por un mundo más justo y equitativo con respeto a la identidad de los pueblos indígenas y de todos los seres humanos del mundo”, finaliza Cusurichi.