Domingo, 19 de Noviembre del 2017
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El cerro San Cristóbal: tradicional espacio de peregrinaje por Semana Santa

Publicado el 12/04/17

Lima, abr. 12. Desde la cumbre del cerro San Cristóbal, ubicado a 400 metros sobre el nivel del mar, se puede observar a los 10 millones de habitantes de Lima y Callao e, incluso en día de neblina, se puede ver el litoral y la isla San Lorenzo. Hace 90 años se construyó la Cruz Monumental en lo alto de este macizo, convirtiéndose hoy en un tradicional espacio limeño de peregrinaje y recogimiento por Semana Santa. 

El cerro San Cristóbal, y su cruz de hormigón y fierro, está ubicado entre los distritos del Rímac y San Juan de Lurigancho. Fue el apu en tiempos precolombinos, en los que se celebraban rituales, cultos paganos que aún se siguen cumpliendo soterradamente.
 
Francisco Pizarro bautizó al cerro como San Cristóbal en 1535, tras el sitio de diez días que impusieron a los españoles Titu Yupanqui y sus 60,000 hombres por orden de Manco Inca. Se cuenta que el triunfo de los españoles se facilitó por el miedo de los andinos a los caballos, animales que nunca habían visto, y a un repentino aumento del nivel de las aguas del río Rímac.
 
Da más luces al respecto el historiador Raúl Porras Barrenechea en Pequeña Antología de Lima. El río, el puente y la alameda (1965): “Mejor que los paralelos y los meridianos, determina la posición de Lima dos fáciles accidentes geográficos: el Rímac y el San Cristóbal; los dos, testigos inmemoriales del auge limeño. 
 
Río y cerro que tienen tradición y leyenda y que viven indisolublemente unidos a la historia de la ciudad. Una sublevación de indios, en tiempos de la conquista, fue denominada el día de San Cristóbal, y dio nombre cristiano y castizo al montículo.”
 
Cruz moderna
 
La cruz que hoy vemos, monumento que identifica a la capital, se empezó a construir en 1927. La mañana del 23 de diciembre de 1928, fue inaugurada en una ceremonia en la que participó el presidente Augusto B. Leguía y el arzobispo de Lima, monseñor Gaetano Cicognani. 
 
En la cima del cerro, las autoridades acompañadas por una multitud escucharon “una interesante alocución, llena de reminiscencias históricas y piadosas, del R. P. Fray Francisco Aramburú, ilustre sacerdote, mantenedor de la iniciativa de elevar la Cruz”, tal como señala la edición de la revista Mundial del 4 de enero de 1929.
 
Se debe a Aramburú tanto la iniciativa de organizar una colecta pública para construir la cruz como el inicio de las romerías al santuario; fue en mayo de 1929, con ese religioso franciscano a la cabeza, que se cumplió la primera peregrinación al cerro.
 
Escenario religioso
 
Desde entonces, cada Semana Santa, Lima transmuta en ‘Jerusalén’, el río Rímac en nuestro particular ‘Jordán’ y el cerro San Cristóbal en la versión nacional del ‘Gólgota’. Sufrimiento y reflexión. 
 
Los viernes Santo, cientos de familias y grupos religiosos ecuménicos, desde las 7 de la mañana, recorren los cuatro kilómetros hasta la cima. Los fieles se detienen en las 14 estaciones para orar y recordar la pasión de Cristo. 
 
El San Cristóbal también fue el escenario que cada Viernes Santo recorrió, por más de 30 años, el actor Mario Valencia y el grupo de teatro Emanuelle, en su elogiada versión del ‘Cristo Cholo’ y Vía Crucis. 
 
Cuando la procesión terminaba y el atardecer rayaba el cielo panza de burro, el actor repetía, atado a una cruz, la Séptima Palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. 
 
Datos
 
Óscar Zagazeta dirigió la construcción de la cruz. Mide 20 metros de altura y es de hormigón y acero. Ha soportado los terremotos de 1940, 1966 y 1974.
 
Es muy visitada tanto en Semana Santa como en la Fiesta de Las Cruces (primer domingo de mayo).
 
La Policía Nacional y la municipalidad del Rímac recomiendan no llevar a la peregrinación bebés, niños o adultos mayores con problemas de salud.
 
Este año se prohíbe el acceso a la cima a personas con objetos contundentes, bicicletas, patines, motos y autos.