Miercoles, 26 de Abril del 2017


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Balta vs. Solidaridad: ¿Qué determina la duración de un Puente?

Publicado el 23/03/17

Uno caído y el otro sostenido por una grúa. Los dos Puentes construidos por la Municipalidad de Lima en la Av. Malecón Checa (Solidaridad y Los Libertadores) sufrieron los estragos de la crecida del Río Rímac, cuyo caudal también discurre debajo del Puente Balta que, en sus más de 140 años de creado, sigue en pie.

Si bien el caso del puente Solidaridad llamó la atención por su corta duración, 7 años, y por la cuestionada justificación del gerente de Emape, José Justiniano, este no fue el único dañado en Lima. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), 30 puentes resultaron afectados por las lluvias y huaicos tanto en el área metropolitana como en las provincias limeñas.

Entre ellos se cuentan el puente peatonal Javier Pérez de Cuellar (Chaclacayo), el puente Tambo Río (entre Comas y Puente Piedra) y el puente sobre el río Huaycoloro (San Juan de Lurigancho). Estas estructuras tenían entre 10 y más de 30 años de antigüedad. Según el Manual de Puentes del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) los puentes definitivos deben ser diseñados para una vida de servicio de 75 años.

DISEÑO Y NATURALEZA

Para el arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos, la diferencia entre un puente apropiado para soportar la fuerza de un río y otro deficiente es un diseño que toma en cuenta la naturaleza que lo rodea.

“El puente Balta y el Puente de Piedra (Puente Trujillo), que es de 1600, tienen una tecnología perfectamente inteligente”, señala. Su afirmación se sostiene en que ambas estructuras cuentan con un tajamar en sus bases que, cuando recibe la corriente del río Rímac, divide el agua en dos, disminuyendo su fuerza y evitando la afectación del puente.

“Los dos puentes están diseñados para soportar el flujo a pesar de que con el tiempo han cambiado. Ahora hay más fuerza en el río porque se ha invadido y se ha estrechado (el cauce)”, detalla a El Comercio.

Si bien dichas estructuras han tenido reparaciones a lo largo de los años, el ingeniero Víctor Sánchez Moya, director de posgrado de la Facultad de Ingeniería Civil de la UNI, destaca que por su gran tamaño “trabajan por gravedad” y pueden soportar caudales superiores a los puentes de ahora. En su opinión, ya no se construyen estructuras de este tipo porque saldrían muy caras. “Ahora las estructuras son más livianas y económicas”, indicó.

Otro punto a considerarse es si los pilares que sostienen un puente fueron colocados con la profundidad suficiente para que no se dañen por el efecto de socavación. El ingeniero Luis Antonio Zegarra, del departamento de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) lo explica así: “Cuando el río trae mucha agua y a mucha velocidad filtra corrientes de agua por debajo del suelo y esas aflojan el terreno. Si el diseño tiene la cimentación por debajo del nivel de socavación no pasa nada porque está apoyado en terreno firme”.

Esta profundidad depende de los estudios hidráulicos que se hayan considerado en el diseño del puente. Siempre considerando los máximos históricos por cada río.

En el caso del río Rímac, Sánchez Moya indica que cuando se realiza el diseño se estiman caudales de 250 o 300 m3/s. Durante este periodo de lluvias, el caudal se encuentra por debajo de los 120 m3/s. De hecho, el día que el puente Solidaridad se desplomó, jueves 16 de marzo, el río Rímac alcanzó los 116 m3/s, su nivel máximo en este verano. “Uno hace estudios hidrológicos y busca el caudal máximo que va a pasar en la vida útil del puente. Normalmente asumimos un periodo de retorno de 100 años y para el caso de la socavación es de 500 años”.

Según la gestión de Luis Castañeda Lossio, la caída del puente Solidaridad, que unía San Juan de Lurigancho con El Agustino, no tuvo que ver con su construcción sino con el daño que causó el fuerte caudal en uno de los márgenes del río Rímac. No obstante, de acuerdo al ingeniero Zegarra el diseño de un puente debe ser integral, considerando las especialidades de ingeniería estructural, hidráulica, estudio de suelos y geología, etc.

Por su parte, Ortiz de Zevallos enfatiza en que dicho puente al ser atirantado debía sostenerse en los cables que dependan de un brazo fuerte anclado en el piso. Sin embargo, uno de los extremos no tenía el suficiente apoyo por lo que necesitaba una cimentación fuerte y pilotes. También era indispensable reforzar la ribera con muros de contención o rocas grandes.