Jueves, 23 de Noviembre del 2017
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Canadá da por muerto el TLC

Publicado el 25/01/17

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta o TLCAN en sus siglas en inglés), una de las promesas de Donald Trump en campaña, nace viciada para México. El país hispanoamericano, cuyas exportaciones dependen en un 73% del mercado estadounidense, tendrá que negociar en solitario el nuevo esquema que regirá sus relaciones comerciales con Estados Unidos. Así lo han anunciado fuentes oficiales canadienses consultadas por la agencia Reuters al término de una reunión gubernamental en Calgary: “Queremos a nuestros amigos mexicanos, pero nuestros intereses nacionales van primero y la amistad después. Las dos (cosas) no son mutuamente excluyentes”. De estas declaraciones se infiere que Canadá optará por negociar un acuerdo bilateral, en detrimento del actual pacto trilateral. El testimonio recabado por la agencia británica de noticias contrasta con lo afirmado en público hasta ahora por el Gobierno de Justin Trudeau, que ha negado que vaya a abandonar a México en las negociaciones.

“Nuestras posiciones negociadoras son totalmente diferentes”, ha explicado a Reuters una segunda fuente gubernamental. “México está colgado por los pies de una ventana de un rascacielos. Está en una situación terrible. Nosotros no”. Las exportaciones canadienses dependen en un 74% de EE UU, un nivel similar al de las mexicanas. Sin embargo, a diferencia de México, su economía está más diversificada y su mercado interno es mucho más maduro.

Las declaraciones de las autoridades canadienses llegan solo 24 horas después de que Trump anunciase que su país no ratificará el TPP —el acuerdo comercial en ciernes de EE UU, Canadá, México, Perú y Chile con siete países de Asia-Pacífico, entre ellos Japón y Australia—. Y justo una semana antes de que Trump reciba a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, en la Casa Blanca en una reunión que será el pistoletazo de salida para las negociaciones sobre el nuevo esquema comercial entre ambos países.

Este martes, la titular canadiense de Exteriores, Chrystia Freeland, ha recordado en una rueda de prensa celebrada en Calgary que “el TPP está construido de tal manera que solo puede entrar en vigor con Estados Unidos como país ratificante”, por lo que “el TPP no puede existir sin que Estados Unidos sea parte”. De esta forma, el Ejecutivo de Trudeau se desmarca de los planes de los otros países firmantes —entre ellos Australia y Nueva Zelanda— de resucitar el tratado, aun sin la presencia de EE UU. Una de las ideas que se han planteado en las últimas horas pasa por incorporar a China y a otras naciones asiáticas que no estaban presentes en el TPP.

México dejará caer el TLC si el acuerdo no es ventajoso

El Gobierno mexicano, por boca de su ministro de Economía, Ildefonso Guajardo, ha afirmado este martes que no aceptará un nuevo pacto comercial con EE UU y Canadá que no sea ventajoso para todas las partes. “Si vamos a ir por algo que sea menos de lo que tenemos, no tiene sentido quedarnos”, ha apuntado Guajardo en declaraciones a la cadena Televisa. Si el resultado de la negociación no implica ganancias para ambas partes, el responsable económico ha dicho que el país latinoamericano se negará a permanecer en el tratado: “no habría otra opción”, ha señalado. “No se puede sentar uno a la mesa sin traer parque con que jugar, porque simplemente solo estaría aceptando condiciones”. Sin embargo, Guajardo en ningún momento se ha referido a la posibilidad de apostar por acuerdos bilaterales en vez de trilaterales, como han sugerido las citadas fuentes canadienses.

Tanto Guajardo como el canciller mexicano, Luis Videgaray —un hombre de la máxima confianza de Peña Nieto—, viajan este martes a Washington para preparar el terreno de cara al encuentro entre ambos presidentes. El Nafta será uno de los grandes temas que se pondrán sobre la mesa de la reunión, pero no será el único: también se tratarán aspectos relativos a la seguridad y a la migración entre ambos países. El encuentro al más alto nivel se presume vital para el futuro económico de México a corto y medio plazo. Con el peso muy debilitado frente al dólar y al resto de grandes divisas internacionales, el país latinoamericano ha sufrido un fuerte incremento de la inflación, que en la primera quincena de enero ha tocado máximos de cinco años. Y, aún más importante, ha visto cómo la sombra de la incertidumbre se ha posado sobre la inversión extranjera directa, buen predictor del desempeño una economía tan abierta como la mexicana.