Martes, 6 de Diciembre del 2016


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China aprueba leyes sobre ciberseguridad y censura cinematográfica

Publicado el 08/11/16

Pekín, nov. 8. El Parlamento chino aprobó el lunes una polémica ley sobre ciberseguridad que limita la libertad de expresión en internet y obliga a las empresas, incluidas las extranjeras, a cooperar con el Estado para “proteger la seguridad nacional”.

 El parlamento también aprobó una ley de censura cinematográfica, que prohíbe a partir de marzo de 2017 los contenidos considerados como perjudiciales para “la dignidad, el honor y los intereses del país“.
En el caso de Internet, el gobernante Partido Comunista de China (PCC), restringe desde hace tiempo el acceso a los sitios extranjeros (entre ellos Google, Facebook, Twitter, YouTube, Instagram o Dailymotion) gracias a un sofisticado programa llamado “Gran Muralla Electrónica“.
Los artículos, blogs, foros y comentarios en las redes sociales también pueden ser censurados o simplemente borrados.
La ley aprobada por el comité permanente de la Asamblea Nacional Popular (ANP) este lunes busca aportar a la censura y la vigilancia de internet un cuadro legal.
La ley está centrada en la protección de las redes nacionales y los datos personales de los 710 millones de internautas que hay en China.
Pero, al mismo tiempo, la nueva ley prohíbe a los internautas la publicación de contenidos que atenten contra “el honor nacional”, “perturben el orden económico o social” o destinados a “derrocar el sistema socialista”, es decir, el PCC.
La ley, que entrará en vigor el 1 de junio de 2017, prohíbe el anonimato en internet y exige que las empresas, incluidas las extranjeras, identifiquen a los usuarios.
 Empresas deberán colaborar con gobierno 
Las empresas tendrán además la obligación legal de aportar “soporte técnico y ayuda” a las autoridades en el caso de investigaciones de crímenes o delitos.
“Esta ley peligrosa ordena a las empresas de internet a ser, de hecho, agentes del estado, al pedirles que ejerzan la censura y aporten datos personales de los usuarios a las autoridades”, declaró Patrick Poon, investigador de la organización Amnistía Internacional.
Empresas y ONG denunciaron las formulaciones ambiguas de la ley.
Las compañía extranjeras se preocupan en particular del artículo sobre la cooperación con las autoridades para “proteger la seguridad nacional”.
La Cámara de Comercio de la Unión Europea en China dijo que estaba preocupada por la nueva ley, que causa “mucha incertidumbre y reacciones negativas en los medios de negocios” y podría “frenar las inversiones y el desarrollo de las empresas extranjeras” en China.
El director del buró de coordinación de la ciberseguridad de la administración china afirmó que la nueva ley no apunta a limitar la entrada de tecnologías y productos extranjeros.
“Algunos amigos extranjeros la consideran sinónimo de barrera comercial. Es una interpretación errónea, un prejuicio”, declaró Zhao Zeliang.
China bloquea o censura desde hace tiempo contenidos en internet, pero las restricciones fueron reforzadas desde 2013 en el marco de una campaña contra quienes “propagan rumores en línea”, durante la cual centenares de periodistas y blogueros fueron detenidos.
Tras la medidas adoptadas en septiembre de 2013, los internautas chinos son pasibles de hasta tres años de cárcel por mensajes considerado difamatorios publicados más de 500 veces o consultados más de 5.000.
En varias ocasiones, las autoridades chinas utilizaron comentarios publicados en internet para condenar a disidentes.
 Ley sobre el cine 
En marzo, con la nueva ley, quedarán prohibidas las películas susceptibles de alentar la oposición a las leyes o a la Constitución, que perjudiquen la unidad, la soberanía y la integridad nacional o que desvelen secretos de Estado o dañen la seguridad de China, su dignidad, su honor o sus intereses.
El texto también rechaza las películas que “calumnien las excelentes tradiciones culturales populares” y aquellas que resulten dañinas para la unidad étnica.
Pekín critica con frecuencia a las estrellas del cine estadounidense como Brad Pitt por su simpatía hacia el dalai lama, el líder espiritual tibetano, considerado como un separatista por el régimen chino.