Viernes, 9 de Diciembre del 2016


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La estrecha relación entre Podemos y Venezuela

Publicado el 11/08/16

La estrecha relación entre Podemos y Venezuela ha sumado hoy un episiodio con la denuncia de un diputado opositor contra Alfredo Serrano Mancilla, asesor español de Maduro y simpatizante de Podemos. Según Carlos Valero, que pide al parlamento venezolano que le investigue, el asesor gadiatano es el reponsable de las últimas medidas «más radicales» del gobierno de Nicolás Maduro en materia económica y que están llevando al país al «desastre». Recetas tan singulares como la confiscación de empresas y propiedades sin indemnización, la creación de los «soviets de alimentación» o que los funcionarios trabajen durante sesenta días en la producción de alimentos.

Pero la influencia de los simpatizantes de Podemos, o de los propios dirigentes de la formación, en el gobierno chavista va más allá y se remonta a los primeros pasos que Iglesias y sus compañeros de partido dieron para fundar el partido.

Asesoramiento, y alojamiento de lujo
El primer escándalo que relacionó a la formación que lidera Pablo Iglesias con Venezuela fue el pago de 7 millones de euros por parte de Hugo Chávez para «crear en España fuerzas políticas bolivarianas» –desglosados en diferentes y múltiples pagos–. Una partida presupuestaria firmada por el propio Hugo Chávez, según un informe al que tuvo acceso ABC titulado «Punto de cuenta al Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela», con fecha 28 de mayo de 2008, y que estaba redactado por Rafael Isea, ministro del Poder Popular para las Finanzas.

La fundación CEPS también recibió un trato preferencial con aquellas actitudes que los líderes de Podemos tildan, repetidamente, como «privilegios de la casta». Esto es el uso de coches oficiales o estancias en alojamientos de lujo. La cúpula de CEPS disfrutó de hasta seis apartamentos en uno de los barrios más exclusivos de la capital de Venezuela. Fue en el Country Club de Caracas donde se alojaron, entre otros, Luis Alegre y Carolina Bescansa.

Juan Carlos Monedero también se aprovechó de su estatus de asesor para dormir en el Hotel Anauco. Allí se alojan los asesores cubanos del régimen, cerca del Palacio Presidencial de Miraflores.

Monedero, sancionado por sus cobros
La Universidad Complutense de Madrid (UCM) resolvió el pasado mes de julio el expediente disciplinario abierto a Juan Carlos Monedero por ocultar a la entidad sus cobros por asesoría a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. La resolución dictaminó una suspensión de empleo y sueldo durante seis meses, y la retribución del 10 por ciento del dinero cobrado.

Monedero fue contratado para realizar un informe –que no se ha hecho público– que impulsase el Sucre, la moneda común latinoamericana, y justificó su papel con el hecho de haber trabajado para el BCE realizando informes del impacto de la entrada del euro en España. En total, el fundador de Podemos percibió 425.000 euros por parte del Banco del ALBA. Este no es el único pago de Monedero, y aunque se desconoce la cantidad total, ABC sí ha acreditado que recibió 35.000 euros en 2010 por asesorar a Hugo Chávez.

Influencia ideológica entre ambos países
Por otra parte, los informes de CEPS recomiendan al gobierno chavista «liberar a periodistas» puesto que «deja abierto un flanco para la deslegitimación del Proceso a nivel internacional». O lo que es lo mismo, la liberación de un informador solo es adecuada por la imagen que el país puede proyectar en el exterior.

Pero la relación entre Podemos y Venezuela es bilateral, y en la apertura de la XII Legislatura los diputados de la formación dieron muestras de la influencia chavista en su discurso. Al prometer su cargo ante la Constitución, enunciaron: «Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla. Nunca más un país sin su gente. Nunca más un país sin sus pueblos». Esta frase, repetida -y completada- por todos los diputados de Podemos, se inspira en la utilizada por Hugo Chávez diecisiete años antes, la primera vez que juró como presidente. Ambas fórmulas tienen dos aspectos en común: la promesa de reformar la Constitución y el abuso de las referencias al «pueblo» y la «gente».