Viernes, 9 de Diciembre del 2016


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EE.UU.: Texas ejecuta a hombre que mató un niño y bebió su sangre

Publicado el 07/04/16

El hispano Pablo Vásquez, de 38 años, fue declarado muerto tras recibir una inyección letal en la prisión en Huntsville por ser el responsable del asesinato de un niño de 12 años, David Cárdenas, del que se bebió la sangre cuando este todavía seguía con vida de acuerdo con la orden e información que proporciona el Departamento de Justicia Criminal de Texas, Estados Unidos.

Horas antes de la ejecución, el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó un recurso de última hora presentado por los abogados del preso en el que argumentaron que Vásquez no tuvo un “juicio justo”. Las últimas palabras de Pablo Vásquez fueron: “Lo siento por la familia de David. Esta es la única manera de que me perdonen. Aquí tienen su justicia”.
El crimen de Vásquez
En la madrugada del 18 de abril de 1998, Cárdenas, Vásquez y su primo Andy Chapa se fueron de una fiesta a la que habían acudido juntos en el municipio de Donna, ubicado en la frontera sur de Texas, a pocos metros de México.

Según confesó tras su detención, Pablo Vásquez había consumido drogas -marihuana y cocaína- y alcohol en la fiesta.

El ahora ejecutado escuchó entonces “voces” en su cabeza que lo incitaron a matar a Cárdenas. Con un trozo de tubería lo atacó por la espalda y después le cortó la garganta mientras Chapa, que tenía 15 años, empezaba a cavar un hueco.

“Él todavía hablaba, fue entonces cuando lo alcé. La sangre le chorreaba y me empapó toda la cara. Algo me dijo entonces que me la bebiera”, dijo Vásquez a la Policía.
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Después de esa macabra escena, Chapa remató al niño golpeándolo con la misma pala con la que estaba cavando la tumba y entre los dos le cortaron los brazos, un pie y trataron de descuartizarlo, sin éxito.

El cadáver lo escondieron en el hueco y lo cubrieron con hierba y ramas.

“El diablo me estaba diciendo que lo hiciera”, apuntó Vásquez, lo que llevó a los investigadores a barajar como hipótesis un crimen satánico, aunque después lo descartaron.

La Policía halló el cuerpo de Cárdenas al cabo de cuatro días después de que su hermana denunciara la desaparición. Una pista anónima condujo a los investigadores a Chapa, y de él a Vásquez, que había huido a un suburbio de Houston tras cometer el crimen.

A Vásquez lo condenaron a muerte, mientras que Chapa -menor de edad en ese entonces-, cumple una pena de 35 años de cárcel. Las autoridades le denegaron en 2015 una solicitud para salir en libertad condicional.

Además, otros tres familiares de los primos salieron salpicados con penas menores por ayudar a Vásquez en su intento de huida y uno de ellos fue deportado a Guatemala.

Fuente: EFE.