Viernes, 9 de Diciembre del 2016


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“Johanna Hamann / 1977-2015”

Publicado el 27/02/16

Inauguración: martes 1 de marzo a las 7:00 p.m.

Galería Germán Krüger Espantoso (Av. Angamos Oeste 120

Hasta el 10 de abril

El ICPNA presenta la muestra antológica de Johanna Hamann, una de las más importantes representantes de la escultura en nuestro medio. La exposición reúne sus obras emblemáticas a lo largo de cerca de cuatro décadas de prolífica producción artística, desde expresivas esculturas en madera, bronce, fierro, cera y mármol, hasta obras que pierden la autonomía formal y se proyectan en el espacio expositivo. En esta exploración plástica el cuerpo humano ha jugado siempre un papel central. La muestra estará en exhibición en la Galería Germán Krüger Espantoso (Av. Angamos Oeste 120) del 1 de marzo al 10 de abril. De martes a domingo de 11:00 a. m. a 8:00 p. m. Ingreso libre.

Sharon Lerner, curadora de la exposición, hace un recuento de la producción de Hamman: “Su celebrada primera individual fue en la galería Fórum en 1983, solo seis años después de egresar de la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica. A lo largo de las décadas de los ochenta y los noventa su obra se revela visceral y con una fuerte carga tanática. Uno de los puntos más altos en su producción se da en 1997 cuando presenta Cuerpo blasonado, una secuencia de cuatro esculturas que, en clave alegórica, plantean una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la transición hacia la muerte como evento liberador de la materia-cuerpo. Esta transición del cuerpo íntegro hasta el umbral de una virtual desaparición material parece anunciar el giro radical que experimentaría su obra cinco años después en Cuerpo, frágil refugio. Más recientemente la preocupación por lo anatómico encuentra un nuevo desarrollo en la obra de Hamann una constante primordial en la fascinación de la artista”.

Sobre la artista

Johanna Hamann obtuvo una licenciatura en Arte (1985) y una maestría en Humanidades (2005) por la Pontificia Universidad Católica del Perú, además de un doctorado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona (2011). Entre sus exposiciones individuales se encuentran: Ese nudo sutil, Galería Cecilia González, Lima (2013); Cuerpo, frágil refugio, Sala Luis Miró Quesada Garland, Lima (2002-2003); El cuerpo blasonado. Esculturas, Centro Cultural de la Municipalidad de Miraflores, Lima (1997); Muestra antológica 1983-1991, I Bienal Iberoamericana de Lima (1997); Johanna Hamann: esculturas y dibujos, Centro Cultural de la Municipalidad de Miraflores, Lima (1991); Johanna Hamann, Galería Enrique Camino Brent (1985); y Johanna Hamann. Esculturas, Galería Forúm (1983).

Además ha participado en la II Bienal de Máscaras, Museo de la Nación, Lima (1990); I Bienal Arte y Empresa, Museo de Arte de Lima (1990); la I Bienal de Máscaras, Museo de Arte de Lima (1988); II Bienal de La Habana (1986); la II Bienal de Arte Contemporáneo de Trujillo (1985); y la II Bienal de Grabado Latinoamericano en San Juan, Puerto Rico (1985). Actualmente se desempeña como docente en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Vive y trabaja en Lima.

Agradecemos su difusión.

Texto de la curadora

El desarrollo plástico de Johanna Hamann es uno de los más sólidos e interesantes en el panorama de la escultura en el Perú de las últimas cuatro décadas. Este hecho se podía avizorar desde su celebrada primera individual en la galería Fórum en el año 1983, sólo seis años tras egresar de la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica, donde fue discípula del pintor austriaco Adolfo Winternitz y de la escultora italiana Anna Maccagno. En dicha muestra, que la alejaba del trabajo abstracto de corte informalista de sus años formativos, la artista presentó obras que, desde distintas técnicas y materiales, proponían una exploración crítica sobre múltiples significados en torno a la maternidad. Una de las piezas más impactantes de la exhibición fue Barrigas, ensamblaje a partir de moldes en yeso del vientre de una gestante, lacerados y suspendidos de garfios, en una configuración que recuerda los cuerpos inertes en un camal. La pieza –que sugiere el desgarramiento físico y psicológico experimentado por la mujer tras el alumbramiento– ha sido considerada como una de los primeros abordajes a cuestiones vinculadas al género en el campo de la plástica local.

Hamann asume la representación del cuerpo como un lugar privilegiado para la construcción de la identidad. A lo largo de los ochenta y los noventa su obra se revela visceral y con una fuerte carga tanática. Entonces predominan esculturas que semejan estructuras óseas y cuerpos en descomposición, así como macizas figuras femeninas y masculinas en madera, cercenadas y en precario balance. Este imaginario –que ubica a Hamann como parte representativa del expresionismo plástico de la época– no es producto de una subjetividad atribulada, sino que responde a un sentimiento generacional y da cuenta del clima de zozobra e incertidumbre que se experimentaba en el país debido a la crisis económica y a la violencia social de esos años.

Uno de los puntos más altos en su producción se da en 1997 cuando presenta Cuerpo blasonado, una secuencia de cuatro esculturas que, en clave alegórica, plantean una reflexión sobre la fragilidad de la vida y la transición hacia la muerte como evento liberador de la materia-cuerpo; algo en lo que algunos críticos han visto símbolos del orden de lo sacrificial, en diálogo con las tradiciones propias de la escultura occidental. Esta transición del cuerpo íntegro hasta el umbral de una virtual desaparición material parece anunciar el giro radical que experimentaría su obra cinco años después en Cuerpo, frágil refugio. Ahí la expresión figurativa y dramática cede el paso a otro tipo de escenificación, una preocupada por el cuerpo en tanto sistema de relaciones complejas y donde las obras asumen formas similares a la representaciones científicas de órganos en las enciclopedias del s. XVIII. En este conjunto la forma escultórica se libera del pedestal y se expande en el espacio, como un dibujo hecho de filamentos y de sombras. Más recientemente la preocupación por lo anatómico encuentra un nuevo desarrollo en la obra de Hamann. Del trabajo con los sistemas circulatorios pasa a centrar su interés en los estudios de Santiago Ramón y Cajal sobre la estructura de la corteza cerebral, iniciando una exploración plástica sobre los límites de lo corpóreo desde elementos mínimos como las neuronas y las relaciones que éstas establecen. Dicho trabajo sintetiza a cabalidad una constante primordial en la fascinación de la artista por la representación anatómica: no sólo un interés por explorar los límites de la materialidad corporal sino, antes que todo, por construir artefactos de un carácter evocativo que denotan un singular —y, para efectos cotidianos, romántico en su extrañeza— anhelo de trascendencia espiritual.

 

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