Martes, 6 de Diciembre del 2016


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Arequipa, avancemos más

Publicado el 16/09/15

Por: Guillermo Vidalón del Pino

La región Arequipa es una de las que más ha avanzado en el periodo comprendido entre los años 2007 y 2013, el crecimiento de su PBI ha sido de 56%.  Esta evolución repercutió favorablemente en sus indicadores sociales, la población con al menos una necesidad básica insatisfecha disminuyó de 23% a 13%, el analfabetismo cayó de 5.4% a 4.6%, los centros de salud se incrementaron de 91 a 111.

Lo sucedido demuestra que cuando se incentiva la inversión, los niveles de productividad se incrementan, la pobreza y la pobreza extrema disminuyen, esta correlación positiva continuará cuando recuperemos la velocidad de crecimiento.

¿Arequipa pudo crecer más?

Sí, o lo que es lo mismo, pudo disminuir aún más sus indicadores de pobreza. ¿Quiénes obstaculizan su desarrollo?, todos aquellos que se oponen a la inversión, sea ésta grande o pequeña.  ¿Por qué resultan especialmente importantes los grandes proyectos de inversión?, porque establecen complementariedades entre las diferentes actividades productivas que se desarrollan en una localidad, en una provincia, en una región.

¿Cómo así?

Un proyecto minero, sea cual fuere, requiere para concretarse construir caminos de acceso a la zona donde se ubicará la mina, generando mano de obra desde la etapa inicial, el tendido de redes eléctricas también resulta indispensable; por lo tanto, más trabajadores.  El personal demanda alimentos todos los días, hospedaje, consumo de combustible para sus vehículos, servicios de internet, telefonía, transporte, etc. Estos servicios son consumidos en la localidad más cercana.  Por consiguiente, el establecimiento de una mina genera oportunidades para el surgimiento de nuevos emprendimientos en el comercio y los servicios, pero también, en favor de la agricultura local.

Si el consumo de alimentos aumenta como consecuencia de la presencia de un gran número de personas, lo lógico y lo más conveniente en términos económicos es consumir la producción local y no traerla de lejos, lo que encarecería el costo del producto para el consumidor en virtud de que habría que añadirle el costo del flete.

A las minas le conviene el desarrollo de la agricultura local, así como a la agricultura le conviene la ejecución de los proyectos mineros.  Si las ecuaciones antes reseñadas son entendidas por las autoridades, en todos los niveles de gobierno, lo razonable es esperar de ellas que cumplan con su función de conductores y líderes sociales.

En algunos lugares puede existir desconfianza respecto de la actividad minera pero, analicemos esa aseveración.  La desconfianza es un intangible que se revierte comunicando y liderando, es decir, cuestionando las bases en las que se sustenta la desconfianza para posicionar ante ella un discurso esperanzador sobre bases sólidas.

Hay algunas autoridades que sugieren empezar a hablar sobre temas de desarrollo, pero por supuesto que todos queremos tratar estos temas.  ¿Qué se demanda a la autoridad?, identificar las carencias, elaborar proyectos y comprometerse con su desarrollo en función a su presupuesto (si éste resultase insuficiente tendría que promover su incremento en base al fortalecimiento de las capacidades productivas y sus potencialidades), ejercer su capacidad de persuasión y convocatoria, liderar y decidir.

La autoridad debe evitar que el diálogo devenga en una estrategia que lo desvirtúe y lo instrumentalice políticamente, más aún cuando estamos ad portas de un nuevo proceso electoral. La autoridad debe garantizar la seguridad y proponer la agenda. Si como se señala, la agenda es el desarrollo, entonces empecemos a dialogar, establezcamos mesas de trabajo sobre los temas sociales y productivos.  Definamos un plazo razonable y que el encuentro o reencuentro sea transmitido en tiempo real.  No teme a la transparencia quien en su fuero interno busca generar bienestar.

Muchas gracias por leerme. Se autoriza su reproducción (siempre que se respete la autoría del mismo) para que más peruanos seamos conscientes de la importancia de la minería en el proceso de desarrollo y generación de bienestar en el Perú.