Viernes, 2 de Diciembre del 2016


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Cintura gruesa es señal casi segura de hígado graso, advierten especialistas

Publicado el 04/05/15

Lima, may. 04. Una cintura gruesa y con rollitos, de mayor dimensión que la cadera, es una señal casi segura de la presencia de un hígado graso o esteatosis, enfermedad que puede llevar a la fibrosis hepática y a la cirrosis, advirtió hoy la especialista del Hospital Loayza, Adelina Lozano.

Precisó que el máximo de índice masa corporal en una persona es 25 y que un nivel mayor indica sobrepeso“La mejor forma de determinar el exceso de peso es a través de la talla. es decir si una persona mide un metro con 60 centímetros debe pesar como máximo 60 kilos y si superar esa cifra es probable que tenga hígado graso”, detalló .
La enfermedad grasa del hígado es un problema muy común y la principal causa de consulta en la Unidad del Hígado de ese nosocomio. Generalmente no da mayores síntomas pero es causante de muchos problemas de salud.
Existen dos posibilidades para una persona con hígado graso: que no tenga inflamación del hígado ni fibrosis, en cuyo caso el riesgo de desarrollar cirrosis es de apenas el 3%.
Pero si ya existen esos factores asociados – inflamación o fibrosis – en el curso de 10 años estos problemas pueden ocasionar hasta el 30% de los casos de cirrosis.
Cabe anotar que la fibrosis es la materia colágena instalada en las células del hígado que le deja “cicatrices” a este órgano y que disminuye su tamaño y sus funciones de procesamiento de sustancias, de factores de coagulación y de metabolización y desintoxicación, por lo que no podrá trabajar al cien por ciento.
“Eso evidencia que la grasa en el hígado no es un tema poco importante”, declaró la especialista a la agencia Andina.
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Por esa razón, dijo, los médicos especializados de la Unidad de Hígado del Loayza tienen que trabajar en acciones preventivo promocionales “sino la gente seguirá viviendo igual sin saber que tiene un problema en el hígado que lo pone en riesgo.
Generalmente, explicó, el hígado graso no da síntomas ni molestias pero sí genera en el futuro serias complicaciones a la salud, por lo que es necesario que las personas que lo sufren reciban asesoría médica que los haga cambiar de costumbres hacia una alimentación y modo de vivir sanos. 
Si el paciente además del hígado graso tiene co-morbilidades como resistencia a la insulina, diabetes o sobrepeso, los especialistas de la Unidad le proporcionan al paciente educación integral y lo derivan al médico endocrinólogo.
En el caso se le detectara un grado de fibrosis avanzada pero que aún no es cirrosis, el paciente debe ser vacunado contra la hepatitis B para evitar contraer esa enfermedad que le afectaría más el hígado, al igual que si sufre de diabetes.
A la par debe observar un régimen alimenticio especial y de ejercicios físicos y ser monitoreado permanentemente por los médicos para confirmar que efectivamente se esta evitando la progresión de la fibrosis.
Explicó que cuando se estudió las causas de la cirrosis que sufrían los 156 pacientes hospitalizados por ese problema, se pudo comprobar que la primera eran los factores asociados al hígado graso y la segunda el consumo excesivo de alcohol.
Lozano afirmó que el problema del hígado graso ha crecido tanto que la cantidad de pacientes que requieren trasplante por esta causa es casi similar a la necesidad de trasplante por hepatitis.
“Lo importante es hacer un manejo multidisciplinario de la salud del paciente y eso es lo que se aplica en el Hospital Loayza”, señaló la especialista.
La Unidad de Hígado del Hospital Loayza cuenta con dos especialistas que se formaron en universidades de Francia y España. Ellos atienden de lunes a viernes por las mañanas y las tardes y los sábados solo por las mañanas.