Durante siglos, el peregrinaje ha sido un acto espiritual vinculado a la religión. Sin embargo, en la actualidad, miles de personas emprenden estos caminos sin una motivación religiosa, guiadas por el deseo de encontrarse a sí mismas. Este artículo explora cómo el peregrinaje moderno se ha transformado en una experiencia de introspección y crecimiento personal, un viaje en el que el cuerpo y la mente se alinean a través del movimiento, la naturaleza y el silencio.
El Papa Francisco afirmó que «el odio, la violencia y el derramamiento de sangre» son «incompatibles» con las Religiones