Las historias de estos niños prodigio no solo inspiran a padres, docentes y compañeros, sino que confirman que el talento no tiene edad, y que, con disciplina, enfoque y apoyo familiar, es posible alcanzar metas extraordinarias desde la infancia.
Con solo 17 años, Mathías Ramírez rompió récord histórico e ingresó en primer puesto en cómputo general a la PUCP