Los sonidos que explora la artista en la canción están llenos de fusiones musicales que escuchaban sus familiares: desde el vals ranchero y el folklore suramericano, hasta una armonía muy común en las antiguas milongas. También usa un pequeño fragmento de una canción popularizada a mediados del siglo XX por el dueto de antaño, ya que Camilo García integrante del dueto, es un familiar lejano.
Jorge Zuluaga cumple un papel muy importante en el proyecto Catalina Marín porque es el productor e ingeniero de mezcla en todas las canciones de la artista. También ha hecho parte del proceso compositivo e interpretativo en algunas creaciones musicales, aportando una sonoridad estética especial en cada canción. En su estudio de grabación y mezcla El Andén, ubicado en Medellín, Jorge también ha trabajado con artistas de la escena alternativa de la ciudad como Estefanía Álvarez, Gissell, María del Alba, Emanuel Baéz, Kakatua, entre otros.
«Lo que yo busco con estos lanzamientos, es poder contar estas pequeñas historias que han sido parte de mí y que han forjado de alguna manera mi camino creativo. También busco conectar con más gente para seguir aprendiendo y crecer cada vez más como artista, pero sobre todo como persona», enfatiza Catalina Marín.
‘Reflejos’ y ‘Aranjuez’, hacen parte del álbum debut de Catalina Marín el cual está enfocado en la contemplación de la vida y la muerte y en las diferentes formas del duelo. La artista y su productor planean lanzar un sencillo más en los próximos meses para poderse enfocar en impulsar el disco completo, incluido un concierto de lanzamiento del mismo.
«Mis canciones tienen un sentir muy contemplativo y pausado, por eso es recomendable escuchar mi música en momentos del día donde las personas puedan tener una atención más plena o por lo menos reflexiva», puntualiza la cantautora colombiana.
«Mis expectativas a nivel general, son más que todo, la conexión con otras personas. Crear canciones para mí se ha convertido en una especie de catarsis y abrigo para mi alma y espero de alguna manera poder abrigar y llenar el alma de otras personas», concluye Catalina Marín.