Jueves, 5 de Marzo del 2026
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Reducción de daños: cómo Noruega, Suecia y Nueva Zelanda están logrando caídas históricas en el tabaquismo

Publicado el 05/03/26

Lima, 05 de Marzo del 2026.- Mientras muchos países siguen enfrentando altos índices de enfermedades asociadas al tabaquismo, algunas naciones han comenzado a mostrar resultados contundentes en salud pública gracias a la adopción de estrategias de salud pública que incorporan alternativas libres de humo. Experiencias como las de Noruega, Suecia y Nueva Zelanda demuestran que ofrecer a los fumadores adultos opciones de nicotina sin combustión puede acelerar la caída del cigarrillo y reducir de forma significativa la carga de enfermedades asociadas.

Noruega: menos cigarrillos, menos muertes prevenibles

En Noruega, la proporción de fumadores diarios cayó de 36 % en 1991 a cerca del 7 % en 2023, según el Instituto Noruego de Salud Pública. Este cambio coincide con una mayor adopción de productos de nicotina sin combustión, especialmente alternativas orales reguladas. Este descenso ha ido acompañado de reducciones sostenidas en la carga de enfermedades relacionadas con el tabaco, particularmente en cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

Estudios del Global State of Tobacco Harm Reduction indican que esta transición ha contribuido a disminuir las muertes atribuibles al tabaquismo y a reducir enfermedades como cáncer de pulmón y afecciones cardiovasculares.

Suecia: pionera en Europa hacia un país libre de humo

Suecia, está a punto de convertirse en el primer estado europeo en alcanzar la categoría de «libre de humo», que según los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) corresponde a una tasa de tabaquismo inferior al 5 %. La razón del éxito es contundente: los suecos han aprendido a manejar la nicotina de una manera diferente.

La Agencia de Salud Pública de Suecia informó que hace 60 años el 49 % de los hombres suecos fumaban cigarrillos y para 2022, solo el 5,6 % de éstos continúa con este hábito, demostrando que sus ciudadanos han cambiado sus preferencias por esta nueva generación de productos.

El impacto en la salud pública de esta innovadora visión ha sido notable. Uno de los hallazgos más importantes, es que a pesar de que uno de cada cuatro adultos usa nicotina a diario, según la Base de Datos de la Carga Global de Enfermedades, Suecia presenta un 41 %[1] menos de incidencia de cáncer en comparación con el promedio europeo y una tasa de muertes relacionadas con el tabaco 39,6 %[2] menor que en el resto de la Unión Europea, incluyendo la menor incidencia de cáncer de pulmón en Europa, con solo 17.7[3] por cada 100,000 habitantes, como muestra la tabla (Observatorio Global del Cáncer).

Suecia cuenta con una estrategia regulatoria innovadora basada en ciencia y en la aceptación del consumo de alternativas libres de humo como bolsas de nicotina y cigarrillos electrónicos, lo que les ha permitido, según los reportes de la Agencia de Salud Pública de Suecia, reducir el número de fumadores desde 1963 en un 80 %[4]. A diferencia de otros Estados europeos con políticas públicas prohibicionistas, en los que el tabaquismo sigue siendo un problema grave de salud pública, Suecia ha demostrado que el acceso a productos de nicotina de menor riesgo puede ser una alternativa eficaz en la lucha contra el tabaquismo.

Nueva Zelanda: el enfoque de salud pública que acelera el “fin del cigarrillo”

Nueva Zelanda también ha mostrado un avance acelerado. Según la New Zealand Health Survey, la prevalencia de fumadores diarios pasó de 16,4 % en 2011/12 a 6,8 % en 2024/25, una de las reducciones más rápidas registradas a nivel internacional.

Autoridades sanitarias del país reconocen que este avance ha sido posible gracias a una estrategia integral, que combina prevención, cesación y ceso regulado a productos de nicotina de menor riesgo, como parte del plan Smokefree Aotearoa 2025.

Documentos oficiales del Ministerio de Salud de Nueva Zelanda indican que esta política ha permitido que miles de adultos abandonen el cigarrillo y ha mostrado resultados especialmente positivos en poblaciones más vulnerables.

Un patrón claro: cuando existen alternativas, el tabaquismo cae más rápido. El caso de estos países muestra que las estrategias de reducción de daño, cuando se implementan con regulación, vigilancia y comunicación responsable, pueden generar mejoras aceleradas en salud pública. La disponibilidad de opciones de nicotina sin combustión, sumada a políticas basadas en evidencia, favorece que más fumadores adultos dejen atrás los cigarrillos y reduce las enfermedades asociadas al consumo de tabaco.

Mientras el mundo busca soluciones más efectivas frente al tabaquismo, estas experiencias ofrecen una hoja de ruta clara para explorar modelos regulatorios modernos, pragmáticos y centrados en la salud pública.

 

[1] Ramström, L. “Institute for Tobacco Studies. Death rates per 100,000 attributable to tobacco – Sweden and the rest of the EU in 2019. Compiled from The Global Burden of Disease Study”, 2020.

[2] Data extracted from Global Burden of Disease Database, 2019.

[3] International Agency for the Research on Cancer: Global Cancer Observatory (https://gco.iarc.fr/today/online-analysis-map?v=2020)

[4] The Public Health Agency of Sweden, Use of tobacco and nicotine products (self-reported) by age, gender and year, 2022



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