Día Mundial del Agua: decisiones clave para un uso responsable del agua en proyectos de construcción
Publicado el 21/03/26
En el Perú, el acceso al agua potable sigue siendo un reto significativo. Según un estudio del
INEI, en 2024 solo el 28,1% de los hogares en situación de pobreza tuvo acceso a agua gestionada de manera segura. Esto significa que más del 70% enfrentó serias limitaciones para contar con este recurso esencial, una brecha que se acentúa aún más en los hogares en condición de pobreza extrema. En el marco del Día Mundial del Agua, estas cifras invitan a promover un uso más responsable y consciente de este recurso en todos los ámbitos.
Ante este escenario, distintas industrias vienen fortaleciendo sus prácticas orientadas al ahorro y la gestión eficiente del agua. En el sector construcción, el recurso hídrico es esencial en múltiples etapas: desde la preparación de materiales hasta la limpieza, el curado del concreto y la operación de plantas industriales. Por ello, cada decisión en obra puede contribuir a optimizar su uso, minimizar impactos ambientales y promover prácticas más sostenibles. La gestión eficiente del agua en obra no solo responde a una necesidad ambiental, sino también a un compromiso con el desarrollo responsable.
“En la construcción, la gestión eficiente del agua ya no es opcional, es un criterio de operación. Desde la planificación del consumo hasta su tratamiento y reutilización, cada decisión define no sólo el impacto ambiental de nuestros proyectos, sino también su eficiencia. El reto es avanzar hacia una gestión integrada del recurso hídrico, incorporándolo de manera estructural en la operación. Solo así podremos asegurar un desarrollo sostenible para el sector en el largo plazo”, comentó Marco Morales, Gerente Central de Seguridad, Medio Ambiente y Sistemas de Gestión en Cementos Pacasmayo.
En línea con este enfoque, el especialista comparte cinco decisiones clave que ayudan a gestionar el agua de forma más consciente:
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Planificar el uso del agua desde el diseño del proyecto: una adecuada planificación permite estimar cuánto volumen de agua se requerirá en cada etapa de la obra, evitando consumos innecesarios. Incorporar prácticas de eficiencia hídrica desde el inicio contribuye a reducir costos y prevenir impactos ambientales.
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Priorizar la reutilización del agua en obra: el tratamiento y reaprovechamiento del agua es una de las medidas más efectivas para reducir el consumo de fuentes naturales. Por ejemplo, los procesos implementados en plantas con sistemas de tratamiento de aguas residuales permiten reutilizar este recurso en distintas operaciones, disminuyendo la extracción de agua de fuentes naturales.
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Implementar sistemas de tratamiento de aguas residuales (PTAR): las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) permiten procesar el agua utilizada en las operaciones para su reutilización dentro de los procesos industriales, reduciendo así el consumo de agua fresca y el impacto ambiental. En el caso de Cementos Pacasmayo, en 2024 se trataron 3,997.53 m³ de agua mediante procesos biológicos, lo que permitió reutilizar este recurso dentro de la operación. (Fuente: Memoria Integrada 2024 de Cementos Pacasmayo)
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Monitorear el consumo y medir la huella hídrica: medir el uso del agua permite identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones informadas. El cálculo de indicadores como la huella hídrica o los niveles de consumo contribuye a optimizar procesos y reducir desperdicios.
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Promover una cultura de uso responsable del agua en el equipo de trabajo: Promover una cultura de uso responsable del agua en el equipo de trabajo: las buenas prácticas diarias también marcan la diferencia. Capacitar a colaboradores y contratistas en el uso eficiente del agua, prevenir fugas y optimizar tareas que requieren su consumo, son acciones simples que generan un impacto significativo.
La gestión eficiente del agua en obra no es solo un compromiso ambiental, es una decisión de eficiencia operativa que impacta directamente en la sostenibilidad del sector. Implementar estas prácticas permite establecer un estándar de crecimiento responsable, necesario para enfrentar los desafíos hídricos actuales y asegurar la viabilidad de los proyectos en el largo plazo.