Lima, 20 de febrero de 2026. La elección de José María Balcázar como nuevo presidente interino abre una etapa decisiva para la economía peruana en un contexto marcado por la incertidumbre política y un intenso calendario electoral. Para los economistas José Luis Nolazco, docente de la Universidad de Lima, y Víctor Fuentes Campos, gerente de Poliìticas Puìblicas y Estudios Econoìmicos del IPE, el principal desafío será preservar la confianza y evitar que la volatilidad política repercuta en la inversión privada.
El impacto inmediato: expectativas y confianza
De acuerdo con Nolazco, el impacto de la coyuntura política no necesariamente se reflejará de inmediato en los indicadores macroeconómicos, sino en las expectativas de los agentes económicos. “La economía no se deteriora de un día para otro por un cambio político, pero sí se afectan las expectativas. Y, cuando las expectativas se deterioran, la inversión y el consumo se frenan”, señaló.
En su opinión, la reiteración de episodios de inestabilidad genera un desgaste acumulativo que acaba por incidir en el crecimiento. “Cada crisis va erosionando la confianza. No es un evento aislado, es la suma de señales lo que termina debilitando la dinámica económica”, sostuvo.
En ese sentido, el economista consideró fundamental que el nuevo Gobierno envíe señales claras sobre disciplina fiscal, respeto a las reglas de juego y continuidad institucional. “El mercado necesita certidumbre. Necesita saber que no habrá cambios abruptos en la política económica y que se respetará la autonomía del Banco Central de Reserva”, afirmó.
Proyecciones en revisión
Desde el Instituto Peruano de Economía (IPE), Víctor Fuentes Campos explicó que inicialmente proyectaban un crecimiento de 2,7 % para 2026, una ligera desaceleración frente al 3,4 % del año previo. Sin embargo, los indicadores recientes han sido más favorables de lo previsto. “En enero y lo que va de febrero, vemos perspectivas muy positivas, en línea con las que teníamos en diciembre. Eso nos va a llevar a revisar nuestras proyecciones al alza”, indicó.
No obstante, advirtió que la principal variable que definirá el resultado final será el desarrollo del calendario electoral. “No es solo la primera y segunda vuelta presidencial; también están las elecciones regionales y municipales. Todo ese proceso marca la cancha para la inversión”, precisó.
El factor regional y la inversión
Fuentes recordó que, en el proceso de descentralización iniciado hace más de dos décadas, se transfirieron numerosas funciones a los gobiernos regionales, pero no siempre las capacidades necesarias para ejecutarlas eficientemente. Esta situación influye tanto en la inversión pública como en la privada. “Los gobiernos regionales pueden facilitar grandes proyectos o demorarse. Tienen un rol clave en el clima de inversión”, explicó.
Pese al contexto político, ambos especialistas destacaron el dinamismo reciente del capital privado. José Luis Nolazco subrayó que este representa la mayor parte de la inversión total en el país y que su comportamiento será determinante para el empleo y la reducción de la pobreza. “Sin estabilidad no hay inversión, sin inversión no hay empleo”, remarcó.
En la misma línea, Fuentes apuntó que el desembolso privado ha alcanzado tasas de crecimiento de dos dígitos, algo que no se observaba en más de una década, si excluimos el rebote posterior a la pandemia. “La inversión privada de doble dígito genera empleo y permite reducir la pobreza. Lo interesante es que, incluso en un contexto preelectoral, este dinamismo no se ha apagado”, afirmó.
Señales que sostienen el optimismo económico
El representante del IPE señaló que indicadores como la construcción, las importaciones de bienes de capital y las expectativas empresariales sugieren que el buen desempeño podría mantenerse durante el primer semestre. Incluso consideró que el crecimiento podría acercarse al 3 % si las condiciones continúan favorables.
Para Nolazco, el mensaje central en esta nueva etapa debe ser claro: “La estabilidad política no es un tema abstracto, es una condición básica para el crecimiento. Hoy más que nunca se necesita previsibilidad y responsabilidad”, concluyó.