Lima, 16 de Febrero del 2026.- La continuidad del servicio de agua potable en Lima Metropolitana y el Callao continúa siendo un desafío estructural. De acuerdo con el último informe elaborado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) y la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), solo 19 de 46 distritos analizados disponen de agua potable durante las 24 horas del día.
El reporte advierte que menos de la mitad de la ciudad cuenta con suministro continuo, mientras que 11 distritos no alcanzan siquiera las 18 horas diarias de servicio. En promedio, un hogar en Lima y Callao recibe 21.6 horas de agua al día, según precisó Mauro Gutiérrez, presidente ejecutivo de la Sunass.
Durante el año 2025 se registraron 5,971 interrupciones del servicio, con un tiempo promedio de reparación superior a 8 horas. Distritos como Villa María del Triunfo, Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, Ate y San Juan de Lurigancho reportaron más de 100 interrupciones. En algunos casos, como Villa María del Triunfo y San Juan de Lurigancho, las interrupciones alcanzaron hasta 18 horas.
El informe señala que el consumo promedio de agua potable en Lima Metropolitana y Callao fue de 134 litros por persona al día en 2025, cifra menor a los 151 litros diarios registrados entre 2016 y 2019. Si bien esta reducción evidencia una tendencia decreciente, el consumo promedio aún supera los 100 litros diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para cubrir necesidades básicas.
Sin embargo, existen marcadas diferencias entre distritos. Mientras que San Isidro (227 litros diarios), La Molina (208), Miraflores (199), San Borja (181) y Santiago de Surco (179) concentran los mayores niveles de consumo, distritos como Mi Perú (102), Puente Piedra (103), Ventanilla (103) y Carabayllo (104) registran los valores más bajos.
Estas brechas responden tanto a factores socioeconómicos como a la continuidad del servicio y la disponibilidad de infraestructura doméstica. Según Giacomo Puccio, economista de REDES, donde el suministro es intermitente el consumo se limita a lo indispensable, mientras que en zonas con mayor ingreso se destina agua a riego y otros usos complementarios.
El estudio advierte que el consumo promedio en todos los distritos supera el estándar internacional recomendado, lo que representa un riesgo para la disponibilidad hídrica en Lima, especialmente ante los escenarios de estrés hídrico proyectados a mediano y largo plazo.
Asimismo, la limitada continuidad del servicio tiene impactos en la salud pública. En zonas con menores niveles de ingreso y menor continuidad de agua, se registra una mayor prevalencia de enfermedades diarreicas, particularmente en menores de 5 años, según datos del CDC MINSA.
En consecuencia, los resultados evidencian la necesidad de fortalecer la infraestructura de saneamiento, optimizar la gestión operativa y promover un uso más eficiente del recurso hídrico. Garantizar la continuidad del servicio no solo mejora la calidad de vida, sino que también reduce brechas sociales y contribuye a la sostenibilidad urbana.