Lima (Perú), 18 de Febrero del 2026.- La electromovilidad comienza a consolidarse en América Latina como una respuesta a la necesidad de reducir la huella de carbono, mitigar la contaminación urbana y avanzar hacia sistemas de transporte más sostenibles. En los últimos años, distintos países de la región han impulsado iniciativas para promover el uso de vehículos eléctricos e híbridos, tanto en el transporte público como en el privado, marcando una transformación progresiva en la manera de concebir la movilidad urbana.
Este avance regional se explica por una combinación de factores, entre ellos el aumento de la conciencia ambiental, la presión por cumplir compromisos climáticos y el desarrollo de nuevas tecnologías que permiten una gestión más eficiente de la energía. Sin embargo, el ritmo de adopción no es homogéneo y depende, en gran medida, del nivel de infraestructura disponible, los marcos regulatorios y los incentivos existentes en cada país.
En este escenario, Perú empieza a ganar relevancia dentro del panorama latinoamericano de la electromovilidad. Si bien el mercado local aún se encuentra en una etapa inicial frente a otros países de la región, los indicadores muestran una evolución constante. De acuerdo con cifras de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), entre enero y julio de 2025 se comercializaron 5.328 vehículos electrificados, lo que representó el 4,6 % del mercado automotor nacional, evidenciando un crecimiento sostenido frente a años anteriores.
Este dinamismo también se refleja en el parque vehicular acumulado. Según información difundida en el mercado, durante 2024 se comercializaron 6.603 unidades eléctricas, superando las 16.000 unidades electrificadas en circulación en el país, una cifra que confirma el creciente interés por alternativas de movilidad más eficientes y con menor impacto ambiental.
En este contexto de crecimiento y transformación del transporte, Schneider Electric reafirma su compromiso con el impulso de una movilidad eléctrica más eficiente y sostenible en América Latina, acompañando a países como Perú en el desarrollo de infraestructura y soluciones tecnológicas. A través de su plataforma EcoStruxure, basada en Internet de las Cosas (IoT), la compañía ofrece soluciones que permiten optimizar la gestión energética, mejorar la experiencia de carga eléctrica y asegurar la disponibilidad y eficiencia de la infraestructura en distintos entornos, desde ciudades hasta zonas interurbanas.
No obstante, el desarrollo de la electromovilidad en Perú aún enfrenta desafíos estructurales relevantes. Entre los principales se encuentran la insuficiente red de infraestructura de carga pública, los altos costos de inversión inicial y la necesidad de fortalecer la articulación entre el sector público y privado para impulsar políticas, incentivos y proyectos de largo plazo que aceleren la adopción de estas tecnologías.
Estos retos son compartidos por varios países de América Latina, donde la transición hacia una movilidad eléctrica requiere no solo de avances tecnológicos, sino también de una planificación integral que contemple la expansión de la infraestructura, la capacitación técnica y la definición de marcos regulatorios claros que fomenten la inversión y la innovación.
Con un enfoque integral que combina tecnología, digitalización y sostenibilidad, la electromovilidad se proyecta como un eje clave para el desarrollo del transporte en la región. En el caso del Perú, su avance representa una oportunidad estratégica para construir ciudades más limpias, resilientes y conectadas, contribuyendo a la reducción del impacto ambiental y a una mejor calidad de vida para sus ciudadanos.