Experto advierte que, antes de aumentar la presión académica, es clave identificar si detrás de las bajas notas existen factores como ansiedad, baja autoestima o dificultades familiares no atendidas.
Lima, 17 de Febrero del 2026.- Próximos a iniciar el año escolar, miles de padres en el Perú se preparan para comprar útiles, uniformes y organizar horarios. Sin embargo, más allá de la logística, este también es un momento clave para reflexionar sobre el rendimiento académico de los hijos y preguntarse si las bajas notas del año pasado respondieron realmente a falta de disciplina o a factores emocionales no atendidos.
“Cada inicio de clases es una oportunidad para hacer las cosas distinto. Si el año anterior hubo bajo rendimiento, no basta con prometer ‘más exigencia’. Es importante preguntarnos qué estaba sintiendo ese niño o adolescente”, señala Sandro Farina, psicoterapeuta experto en psicopatología y dinámicas familiares.
En los últimos años, el Ministerio de Educación del Perú (MINEDU) ha reportado brechas en aprendizajes clave como comprensión lectora y matemáticas, además de alertas sobre convivencia escolar y bienestar socioemocional. Para Farina, estas cifras deben analizarse más allá de lo pedagógico. “Un niño con ansiedad, miedo constante a equivocarse o baja autoestima difícilmente podrá concentrarse. La emoción impacta directamente en el aprendizaje”, afirma.
Además, advierte que el bajo rendimiento puede ser un síntoma temprano. “No se trata de etiquetar ni diagnosticar, sino de observar conductas: aislamiento, irritabilidad, desmotivación extrema o dependencia excesiva de la aprobación. Muchas veces el mensaje no es ‘no quiero estudiar’, sino ‘no me estoy sintiendo bien’”, explica el especialista.
Seis claves para empezar el año escolar con un enfoque más saludable
Farina refiere que, el inicio del año escolar es también una oportunidad para revisar el estilo de crianza. “La exigencia sin acompañamiento emocional puede generar miedo al error. Y un niño que vive con miedo no aprende, solo intenta no fallar”, enfatiza.
Sin duda, mirar el rendimiento académico desde una perspectiva integral permite empezar el año con una estrategia más consciente. Más que aumentar la presión, el desafío está en fortalecer la seguridad emocional, la comunicación y los límites saludables para que el aprendizaje fluya desde la confianza y no desde el temor.