Lima, 24 de Febrero del 2026.- Con el inicio del año escolar, muchos niños retoman rutinas que implican mayor actividad física, uso prolongado de calzado y jornadas más largas de pie. En este contexto, el pie plano infantil, una condición frecuente que suele pasar desapercibida, puede alterar la postura, la marcha y el desempeño físico de los menores.
“El pie plano se relaciona con una disminución del arco interno del pie, una estructura fundamental para la estabilidad, amortiguación y soporte del cuerpo”, explica Juan Candia Ruiz, coordinador de la carrera de Fisioterapia y Rehabilitación del Instituto Carrión. Si bien esta condición puede ser parte del desarrollo normal, su diagnóstico preventivo puede realizarse desde los 2 años y medio, ya que el arco plantar termina de formarse aproximadamente entre los 8 y 10 años.
Durante la etapa escolar, el pie plano puede generar alteraciones en la postura y la forma de caminar. Es común que los niños presenten rodillas en valgo (formando una figura en “x”), caminen con la punta de los pies hacia adentro o desarrollen hiperlordosis (curvatura exagerada hacia adentro en la zona lumbar). Estas alteraciones pueden provocar dolor en el talón, las rodillas o la cadera, además de cansancio muscular, lo que reduce la actividad física y afecta su rendimiento.
Señales de alerta que los padres deben observar
Existen signos claros que pueden indicar la necesidad de una evaluación profesional, especialmente durante el regreso a clases:
El diagnóstico del pie plano infantil se realiza mediante la observación de la marcha, pruebas funcionales como caminar en puntas de pie y la medición de la huella plantar con podógrafo, recurriendo a radiografías en casos severos. El tratamiento depende del grado de la condición e incluye ejercicios de fortalecimiento del arco plantar, el uso de plantillas o calzado ortopédico y, en situaciones específicas, intervención quirúrgica.
El calzado escolar cumple un rol clave, ya que los zapatos rígidos, apretados o sin soporte adecuado pueden agravar el pie plano. Por ello, se recomienda optar por modelos flexibles, con buena sujeción en el talón y un taco mínimo.
“Fomentar que los niños caminen descalzos en superficies irregulares, realicen ejercicios en puntas de pie y utilicen calzado adecuado ayuda a prevenir molestias y fortalecer el arco plantar. Ante la presencia de dolor, cansancio excesivo o dificultad al caminar, es fundamental acudir a una evaluación especializada para evitar complicaciones a futuro”, señala el especialista del Instituto Carrión.