Perú, febrero de 2026 — Bajar de peso y ponerse en forma es uno de los propósitos infaltables en la lista de metas del año nuevo. Adquirir el hábito del ejercicio, sea para mejorar la salud, o para recuperar la delgadez es un reto arduo, pero no imposible, solo si se tiene en cuenta que además de sudar, lo que ingerimos y cómo lo hacemos es clave en el proceso.
Al comenzar el año, muchos se enfrentan a la frustración de haber roto la dieta, y se ha normalizado el hacer esos paréntesis donde se da rienda suelta a los impulsos, pero el secreto de la vida sana no está en la restricción temporal, sino en la coherencia a largo plazo.
Por eso, Juan Revenga Frauca, docente en la Maestría Oficial en Nutrición y Salud de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, brinda cinco consejos para mejorar la manera en que te alimentas, especialmente cuando los momentos especiales tientan a romper el hábito.
La primera gran lección es que una alimentación equilibrada es un compromiso de 365 días. La lógica de «portarse bien» para luego «portarse mal» no funciona.
Según el experto, nunca, absolutamente nunca, se debe salir de una rutina dietética saludable, incluidas las celebraciones. Si, por ejemplo, se siente que no se puede disfrutar sin perder el control, es recomendable acudir a un profesional.
El sentimiento de culpa es el mayor enemigo de una nutrición consciente. Sentir culpa por haber comido de una determinada forma es el reflejo de una muy mala relación con el acto alimentario.
El foco no debe estar en los eventos sociales, como los cumpleaños, sino en cómo planificamos los excesos a lo largo del año. Para un 2026 más sano, es clave priorizar recetas caseras, típicas, familiares y con productos de temporada.
Hay una idea implantada de quepara celebrar se necesita alcohol, pero es un concepto que debemos desterrar. Para celebrar no es necesario hacerlo con bebidas alcohólicas. La regla de oro para este año debe ser que cuanto menos alcohol, mejor, independiente de la ocasión que se celebre.
Si se tiene hijos, la educación alimentaria no puede improvisarse. Debe ser un proceso constante desde el nacimiento. El experto advierte que si esperamos a que haya una ocasión especial para imponer reglas, estas sonarán más a restricciones o prohibiciones que a otra cosa. El ejemplo diario es la mejor herramienta educativa.
Tendemos a culpar a las fechas especiales por nuestra salud, pero la realidad es que el entorno actual nos empuja al exceso todo el año. Nuestro día a día alimentario está caracterizado por el exceso alimentario, sea o no sean fiestas. El reto para este 2026 es vigilar la calidad de lo que comemos un martes cualquiera, no solo en los grandes banquetes.
Al mejorar la relación con la comida y convertirla en un hábito, más que en un juego de castigo-recompensa, los resultados en la salud se verán reflejados, y pueden contribuir a que alcanzar los objetivos de ponerse en forma y mejorar la salud en 2026 sea más sencillo.
Joselyne Torres