El uso de sensores, plataformas de monitoreo y sistemas de control avanzados impulsa la eficiencia energética y fortalece las estrategias de sostenibilidad empresarial
Lima, 19 de Diciembre del 2025.- Los edificios representan cerca del 30% del consumo final de energía a nivel global, según la International Energy Agency (IEA). Sin embargo, entre el 10% y el 30% de ese consumo se pierde debido a infraestructuras eléctricas antiguas, sistemas de climatización ineficientes y una falta generalizada de monitoreo. En Perú, este problema se hace más evidente en edificaciones comerciales, corporativas y residenciales que continúan operando bajo modelos tradicionales que limitan el control y la eficiencia en el uso de la energía.
El incremento en la demanda de iluminación, refrigeración, aire acondicionado y equipamiento eléctrico ha elevado los costos operativos y evidencia la necesidad urgente de avanzar hacia edificios más eficientes y sostenibles. Sin herramientas de medición y control en tiempo real, los administradores desconocen cómo se comporta su consumo energético, lo que genera desperdicios, incrementa la probabilidad de fallas y limita la toma de decisiones.
“La electrificación moderna y la gestión digital ya no son iniciativas opcionales. Son tecnologías accesibles que permiten a los edificios operar de manera más eficiente, segura y sostenible. Gracias a los sistemas inteligentes, hoy es posible optimizar cada kilovatio consumido, reducir costos y tomar decisiones basadas en datos reales. Este es el camino para que más organizaciones en el Perú eleven su eficiencia operativa y fortalezcan sus estrategias de sostenibilidad”, señalo Gabriel Estay, director de Secure Power para el Clúster Andino.
Para avanzar hacia esta nueva generación de edificaciones, es fundamental comprender los pilares que sustentan esta transformación energética y tecnológica. Estos elementos permiten dar un salto significativo en la forma en que los edificios consumen, gestionan y optimizan sus recursos.
Modernización eléctrica: Implica renovar tableros, protecciones, cableado, transformadores y demás componentes que garantizan una distribución eléctrica segura y estable. Esta actualización permite soportar nuevas cargas, reducir riesgos de fallas, eliminar sobrecalentamientos y preparar el edificio para tecnologías inteligentes. Con una infraestructura modernizada, los equipos operan bajo parámetros óptimos y se minimizan las pérdidas energéticas asociadas a sistemas antiguos.
Sensores y automatización (IoT): La instalación de sensores de presencia, temperatura, iluminación y calidad del aire permite que los sistemas se ajusten automáticamente según el uso real de los espacios. Por ejemplo, el aire acondicionado puede regular su potencia según la ocupación, o las luces pueden apagarse cuando no hay actividad.
Plataformas de monitoreo energético (BMS/BEMS): Estos sistemas de gestión centralizada permiten visualizar en tiempo real el consumo energético, detectar desviaciones, anticipar fallas y optimizar la operación diaria desde un panel digital. Al habilitar el mantenimiento predictivo, se reducen los tiempos de inactividad, disminuyen los costos operativos y se obtiene información precisa para una gestión energética más eficiente y estratégica.
Integración de energías limpias: Una electrificación eficiente facilita la incorporación de paneles solares, baterías de almacenamiento y equipos de bajo consumo. Estas tecnologías reducen la dependencia de la red, disminuyen los gastos mensuales y permiten avanzar hacia metas de sostenibilidad. La combinación de energías renovables con sistemas digitales crea un ecosistema energético más resiliente y menos vulnerable a variaciones tarifarias o picos de demanda.
La modernización eléctrica dejó de ser una proyección futura para convertirse en una necesidad inmediata. Las organizaciones que inicien este proceso hoy estarán mejor preparadas para las demandas energéticas de los próximos años. Para avanzar en esta transición, se recomienda realizar auditorías energéticas especializadas, actualizar la infraestructura eléctrica, integrar sensores y plataformas inteligentes, y evaluar la incorporación de energías renovables según la naturaleza y uso de cada edificio.