Lima, 12 de Agosto del 2025.- Cuando se trata del 21, más conocido como Blackjack, uno de los nombres más sonados es el de Ken Uston. Tanto es así, que, con el tiempo, fue apodado como “The Blackjack Man”. Y su gran estrategia le habría permitido obtener increíbles recompensas, como todo un maestro.
Existen muchas leyendas en torno a Al Francesco, nacido como Frank Schipani, un extraordinario jugador de blackjack, que fue reconocido por desarrollar la táctica de la carta descartada del 21 (un modelo que también se encuentra en el blackjack online).
La fama de Frank Schipani le precede, y es que habría logrado formar parte del Salón de la Fama del Blackjack. Además, su experiencia le permitió recibir el título de “El Padrino del Blackjack”, gracias a su influencia en la creación de métodos avanzados.
Por esta razón, este personaje, aproximadamente en los 60, fue el gran protagonista del punto de inflexión de este juego de cartas. Esto habría ocurrido casi al mismo tiempo cuando Edward O. Thorp fue pionero de una metodología que logró revolucionar el juego, en su momento, y ello fue descrito en su obra “Beat the Dealer”.
El punto es que Uston tuvo la oportunidad de entrar en contacto con Francesco (para algunos esto ocurrió durante una partida de poker, aunque no hay registro exacto del momento). Fue así como formó parte de su equipo, el cual viajaba a diferentes casinos para obtener recompensas en las mesas de blackjack.
A mediados de los años 70, Uston ya tenía su propio equipo para ir a los casinos y obtener recompensas en las mesas de blackjack. Con ayuda de su estrategia, habría logrado grandes victorias. Esto incluía algunos de los casinos más famosos en territorios como Las Vegas y Atlantic City.
En Las Vegas, Uston logró conseguir recompensas que superaban los $12.000 en una sola mano. Pero eso no fue todo, en Atlantic City participó en una mesa donde las ganancias se acercaron a los $150.000.
Fue así como este personaje se hizo bastante famoso hasta fallecer, a los 52 años de edad. Y para su hermana Lynn, a lo largo de su vida nunca fue realmente feliz, ni por felicidad laboral ni en otros ámbitos, ya que, según ella, “los genios nunca lo son”.
Uston fue hijo de un hombre de negocios japonés. Sin embargo, no por ello dejó de enfrentar ciertas dificultades durante la Segunda Guerra Mundial, sobre todo con lo ocurrido en Pearl Harbor. A pesar de ello, creció y se trasladó, junto a su familia, a Connecticut.
A pesar de lo ocurrido en su infancia, fue un joven brillante, se graduó con las mejores notas y tuvo la oportunidad de estudiar en Harvard. Fue así como logró ser un operador de bolsa exitoso en San Francisco, misma suerte que tuvo al conocer a su pareja afectiva, Betty, con quien contrajo matrimonio.
Esta historia relata la forma en como las personas pueden aprovechar el azar para obtener increíbles victorias. Y eso no es todo, porque al aplicar la estrategia correcta, es posible disfrutar en cada paso del proceso mientras se prueba suerte.