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Anemia en el Perú: una amenaza silenciosa que afecta en gran medida a menores de 3 años y mujeres en edad fértil

Publicado el 09/07/25

Uno de cada 3 niños menores de 3 años y una de cada cuatro mujeres en edad fértil padecen anemia, con graves consecuencias para la salud y el futuro del país.

Lima, 9 de julio de 2025 . – La anemia sigue siendo una de las principales amenazas para la salud pública en el Perú. Según la más reciente Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES 2024), el 35,3% de los niños entre 6 y 35 meses tiene anemia, una condición que compromete su desarrollo, cognitivo y emocional desde los primeros años físicos de vida. En paralelo, el 24,6% de las mujeres en edad fértil también sufre esta deficiencia, aumentando los riesgos durante el embarazo y el parto.

Además, en enfermedades muy específicas como el cáncer el problema puede llegar a ser más grave todavía. Por ejemplo, al momento del diagnóstico, la anemia puede afectar al 30-90% de los pacientes oncológicos.

Este panorama alarmante no solo exige respuestas urgentes del Estado, sino también un cambio de actitud desde la ciudadanía. “La anemia no puede seguir viéndose como un problema técnico o ajeno. Cada familia, cada comunidad, cada madre debe asumir un rol activo en su prevención y control”, señala el Dr. Robinson Cruz nutricionista clínico y además especialista en nutrición oncológica, presidente de la Asociación Peruana de Nutrición Clínica Oncológica (ASPENCO).

Gestantes y niños: el rostro más vulnerable de la anemia

En las mujeres en edad fértil la deficiencia de hierro puede reducir la respuesta inmune, generar fatiga crónica, afectar el rendimiento físico e intelectual y durante el embarazo puede afectar negativamente la gestación y el feto. La anemia produce generar bajo peso al nacer, retardo en el crecimiento fetal y parto prematuro.

En niños pequeños, la deficiencia de hierro puede provocar un deterioro permanente e irreversible en las funciones cognitivas, la concentración, la memoria y las habilidades de aprendizaje. Estudios recientes indican que una disminución de 1 g/dl de hemoglobina puede reducir hasta en 1,73 puntos el coeficiente intelectual (IQ), lo que impacta directamente en las oportunidades educativas y laborales futuras. [1]

En el paciente oncológico, la anemia puede afectar la evolución de la enfermedad y reducir significativamente la respuesta al tratamiento, reducir la calidad de vida de la persona y, en general, su presencia es considerada como un factor pronóstico negativo que acorta potencialmente la esperanza de vida.

Factores cotidianos que perpetúan la anemia.

Errores comunes en la alimentación como, por ejemplo, creer que la espinaca o la betarraga “curan” la anemia, siguen muy extendidas. Sin embargo, la espinaca presenta muy poco hierro de mala calidad y la betarraga no contiene hierro. La dieta en muchas zonas del país es deficitaria en carnes, menestras y frutas ricas en vitamina C que favorecen la absorción del hierro. A ello se suman infecciones intestinales frecuentes, escaso acceso a agua segura y controles prenatales insuficientes en regiones rurales.

 

Recomendaciones clave para la prevención

El Dr. Cruz recuerda que hay acciones concretas que se pueden adoptar hoy para prevenir esta enfermedad:

  • Diversificar la dieta incluyendo fuentes de hierro como carnes y menestras acompañandolas de frutas y verduras ricas en vitamina C para mejorar la absorción del mineral.
  • Fortalecer la educación nutricional para contrarrestar mitos alimentarios y promover hábitos saludables.
  • En el embarazo: asistir desde el primer trimestre a los controles prenatales, seguir estrictamente la suplementación con hierro y mejorar la calidad de la dieta.
  • En niños pequeños: continúe la lactancia materna, asegure una alimentación variada desde los 6 meses (incluyendo hígado, sangrecita, menestras con limón, frutas cítricas), y complete los suplementos indicados por el especialista.
  • En el paciente oncológico consulte con un especialista en nutrición oncológica sobre cualquier decisión nutrición que desee implementar.
  • En general: evite remedios caseros no comprobados, informese con fuentes confiables y mantenga condiciones de higiene básicas para prevenir infecciones que afecten la absorción de nutrientes.

 

Prevalencia se mantiene en el Perú

A pesar de que el MINSA adoptó, en 2024, los nuevos puntos de corte para el diagnóstico de anemia propuestos por la OMS y esto generó un ajuste en las tasas de prevalencia que pasaron de 43,7% a 35,3%, la realidad sigue siendo dramática y amerita un abordaje integral urgente. La caída en las cifras no son resultado de una gestión exitosa. En Latinoamérica, el Perú comparte con Bolivia, Ecuador y Honduras, las tasas más altas de anemia por deficiencia de hierro en niños superando en cada uno de ellos el 30%. [2] “Menos anemia en las cifras no significa menos anemia en la realidad si no hay cambios sostenidos en los hábitos”, puntualiza el especialista.

Los resultados del informe exigen la cobertura de programas de suplementación, educación nutricional y acceso a servicios básicos, de parte de las autoridades, pero la responsabilidad de evitar la enfermedad es compartida. “Mientras una madre interrumpe su tratamiento o no introduce adecuadamente los alimentos ricos en hierro en la dieta de su hijo, la anemia gana terreno”, advierte Cruz.

 

Señales de alarma

La palidez en las palmas de las manos es un signo clásico de deficiencia de hierro, también sensación de fatiga y debilidad. En casos más graves se podría presentar dificultad para respirar, mareos, dolor de cabeza. Los cuadros leves de anemia no suelen presentar manifestaciones.



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