Para el Gerente de Estudios Económicos de la AAP, la tendencia actual de la venta de vehículos usados se explica por varios factores. Por un lado, dijo que es importante recordar que en el 2021 un número de importante de familias recibió ingresos extraordinarios provenientes de la liberación de la CTS, así como de los fondos de las AFP; lo cual sumado a los ahorros privados impulsaron el interés en la adquisición de vehículos. A lo anterior se agregó la necesidad de transportarse mediante medios seguros que permitan mantener el distanciamiento social recomendado, y que a su vez puedan ser usados como herramientas de trabajo realizando servicios de taxi o entregas a domicilio, incentivando a que más personas adquieran vehículos para uso particular. Sin embargo, el impulso recibido, principalmente durante el primer semestre del 2021, se ha ido desvaneciendo, generando la desaceleración que comentamos líneas arriba.
Para los siguientes meses, Morisaki espera que la tendencia de la venta de vehículos usados observada en los meses previos se mantenga, una tasa de crecimiento que irá disminuyendo progresivamente. “Sin embargo en la AAP consideramos que continuará en terreno positivo hacia el cierre del año”, apuntó.
Para el especialista, los factores que estarían detrás de dicho comportamiento son diversos. Por el lado de la oferta, dijo, “la competencia en este sector se ha incrementado en los últimos años, gracias a la mayor disponibilidad de plataformas para la venta de vehículos de dicha condición, particularmente virtuales, así como el ingreso de empresas especializados en la compra y venta de vehículos usados, elementos que le dan un impulso al mercado”.
Por el lado de la demanda, acotó Morisaki, podemos identificar factores con efectos disimiles; “por ejemplo, las últimas cifras sobre el mercado laboral muestran que tanto el nivel de empleo como de ingresos han ido mejorando (sin alcanzar los niveles prepandemia aun), sin embargo, el aumento de precios reduce progresivamente la capacidad adquisitiva de las personas, por lo que el ingreso disponible para la adquisición de bienes duraderos -como vehículos- es menor.
Finalmente, señaló, que a lo anterior se suman las condiciones actuales de inestabilidad tanto a nivel interno como externo, que aumenta el nivel de incertidumbre en los agentes económicos, provocando el deterioro de las expectativas empresariales y de los consumidores.