Jueves, 22 de Octubre del 2020
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La Responsabilidad Social como estrategia para el manejo del Capital Humano

Publicado el 24/04/15

Por Martín Cayón, Director TOTVS Norte de América Latina

Hablar de Empresa Socialmente Responsable (ESR) en Perú es un tema cada vez más común en las organizaciones. Hoy, muchas son las organizaciones que dejaron de ocuparse sólo de la generación de utilidades y están desarrollando iniciativas que tienen como objetivo defender los derechos humanos de sus trabajadores y del mismo modo, respetar y salvaguardar los de su entorno y grupos de interés.

En los últimos cinco años, la ESR fue ganando terreno ya no como sinónimo de filantropía, sino como el modelo que detona la oportunidad de potencializar el negocio a la vez que impacta de manera positiva tanto a la comunidad como al medio ambiente. Prueba de ello es que en el presente año, 65 empresas – entre grandes y pymes– recibieron el Distintivo ESR (2014) que otorga la asociación sin fines de lucro Perú 2021, líder en la promoción de la Responsabilidad Social y desarrollo sostenible del país.

Este fenómeno se vio fortalecido gracias a las características de las generaciones actuales que buscan comprometerse con causas sociales y pro medio ambiente. Y es que ahora son las que prefieren las marcas socialmente responsables, desean formar parte del impacto positivo y están dispuestas a invertir en caso de ser necesario.

El principio de la ESR: el capital humano

De acuerdo con Marta Curtu en sus escritos de la Cátedra “La Caixa”[i], dentro de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) existen cuatro dimensiones que no debemos perder de vista: Dimensión Organizativa, de Personas, de Relaciones y de Ambiente. En ese sentido, el primer paso para adoptar a la RSE como una estrategia de negocios es a partir del diseño de un marco filosófico muy claro donde se plasmen la misión, la visión y los valores. De este ejercicio derivará un código de conducta para los empleados.

Para que una estrategia de RRHH sea considerada socialmente responsable no se requiere de una fuerte inversión; basta con implementar iniciativas que dignifiquen la labor de los colaboradores. Por ejemplo, si un empleado está enfermo de gripe, la empresa puede darle la opción de hacer home office. ¿Pero en dónde está el beneficio?

Mientras que el empleado se ausentará menos días, no contagiará al resto del equipo y tendrá la sensación de trabajar en una empresa que valora al ser humano, la organización disminuirá la rotación de personal, evitará pólizas de seguros más altas y ahorrará recursos como energía, teléfono e insumos. Y es que según una investigación realizada por Harvard Business Analytic Services, 60% de los especialistas en recursos humanos entrevistados dijo que un atractivo paquete de beneficios es vital al momento de reclutar y retener empleados de calidad.

Ambientes colaborativos: la clave del éxito

Otra vía para hacer partícipe al capital humano de una estrategia de responsabilidad social es a través del voluntariado. Muchas veces, la gente quiere formar parte de una iniciativa de responsabilidad social pero no tiene más que su tiempo para apoyar. Por eso son tan populares entre los empleados las actividades que, sin interrumpir sus labores, les permitan generar un cambio entre su comunidad. Así, sin caer en la donación o la filantropía, la organización habrá conseguido sumarse a la tendencia.

Si usted se interesa en sumar a su negocio a la RSE, en la tecnología puede encontrar un aliado estratégico. Por ejemplo, actualmente, las redes sociales ofrecen la oportunidad de que grupos de personas con intereses en común puedan intercambiar información, experiencias y mejores prácticas. Al trasladar esta dinámica al mundo de negocios, el resultado son ambientes colaborativos que fomentan la competitividad y el trabajo en equipo.

En el mercado existen soluciones que facilitan el trabajo en equipo y la comunicación interna para determinados proyectos, como Fluig, una plataforma de colaboración y productividad que ayuda a integrar procesos, personas y documentos con base en necesidades puntuales de las organizaciones. A partir de 7 Cards, Fluig hace que la información dentro de la empresa fluya mucho mejor.

Una de las innovaciones de Fluig es incluir en su oferta Social Card, una interfaz colaborativa que acerca entre sí a las distintas áreas de su organización para crear comunidades virtuales que comparten algo en común, desde intereses u objetivos de negocio hasta proyectos puntuales. En ellas, los empleados pertenecen a diversos grupos en los que se promueve el intercambio productivo de ideas. Todo conectado al contexto del negocio.

Una compañía que apoya su día a día en Fluig tendrá la oportunidad de diseñar estrategias de responsabilidad social y asignarlas a determinados integrantes para que las desarrollen y lideren, las ejecuten en tiempo y forma (mientras las mejoran a través del intercambio de buenas prácticas prácticamente en tiempo real) y apliquen métricas estrictas en un entorno 100 % seguro.

A veces poco explorada, muchas veces juzgada y otra más calificada como “Marketing filantrópico empresarial”, lo cierto es que la ESR llegó para quedarse. Sin embargo, habrá que continuar con la labor de evangelización a fin de involucrar a todos los actores de la cadena de valor y lograr un Ganar-Ganar en beneficio de las futuras generaciones y el planeta.



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