Sábado, 25 de Mayo del 2024
turismo



Murió técnico argentino Rodolfo Motta

Publicado el 05/08/14

El último año y medio luchó con su habitual entereza contra una complicada enfermedad. La amputación de su pierna derecha, donde se había focalizado inicialmente tumor, en octubre de 2012, no lo doblegó. Con buen ánimo Rodolfo Motta continuó peleándola, apoyándose en el cariño de su familia y amigos. Con una sonrisa y su habitual predisposición al diálogo y reiterando su pasión futbolera. Pero en las últimas semanas, el tumor se fue ramificando y expandiendo hasta que, internado en una clínica en el barrio de Palermo y con 70 años recién cumplidos -había nacido el 11 de julio de 1944- , esta tarde se apagó su vida.

Desarrolló su carrera de futbolista en Nueva Chicago -club con que consiguió una gran identificación y lo llevó a la categoría de ídolo-. También pasó por Deportivo Italiano, Deportivo Español, Deportivo Morón, Excursionistas, Quilmes y Estudiantes de Buenos Aires, siempre en los viejos torneos de Primera B en la década del 60, luego de sus primeros trabajos en una imprenta y una mimbreria de su querido Mataderos.

Como técnico tuvo una trayectoria extensa y sumó varias alegrías, como los ascensos con Nueva Chicago a Primera en 2006 y Brown de Arrecifes a la B Nacional en 2007. Su curriculum como entrenador incluyó, entre otros, a Estudiantes de Buenos Aires, Nueva Chicago, en cuatro etapas, Platense, Temperley, Racing de Córdoba, Ferro Carril Oeste, Chaco For Ever en nuestro país. Entre su recorrido internacional. se destaca su pasos por Emelec, saliendo dos veces campeón en Ecuador, y Sporting Cristal de Perú. Familiero al máximo se dio el gusto de conformar una dupla técnica con su hijo Pablo al frente de Nueva Chicago, Platense y Almagro.

Lo identificó, un largo tiempo, su larga melena enrulada, convirtiéndolo en un personaje singular. Durante una época se caracterizó como “salvador” de equipos que buscaban eludir el descenso. Amante de la táctica, le gustaba desarrollar sus ideas futbolísticas en largas charlas de café con sus amigos. Típico porteño, criado en Mataderos, su familia era otra de sus grandes pasiones. Su esposa Elida, sus hijos Andrea y Pablo y sus nietos Matías, Micaela y Gastón fueron su gran sostén, sobre todo en estos últimos tiempos.



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *