Fierre Brochant mantiene junto a su grupo de amigos de extraña costumbre: Se reúnen todos los miércoles en lo que han llamado la cena de los idiotas, un encuentro en el que cada uno de los presentes debe ir acompañado de un personaje bizarro o esperpéntico, del que todos puedan reírse. Aquél que haya presentado al más idiota de la cena, recibe el reconocimiento de sus compañeros. Sin embargo, la víspera de uno de esos encuentros, Fierre sufre un ataque de lumbago. Pese a ello, con la oposición de su esposa Christine, está firmemente decidido a asistir a la cena, porque ha dado con quien juzga el mayor de los idiotas hasta ahora presentados en el cruel juego, un funcionario de Hacienda, de nombre Francois Pignon, aficionado a las maquetas con cerillas.
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Fotos: Jonathan Avellaneda.