
Derrotado, triste y ojeroso, Henrique Capriles recibió el domingo su primera derrota electroral en Venezuela, ante Hugo Chávez, pero, quizá sin saberlo, logró algo que la oposición buscaba tanto como el poder: un líder.
A pesar de haber aceptado los resultados con lágrimas en los ojos e impotencia, la oposición deberá pasar del duelo a la acción para unos comicios regionales en diciembre, cuando se medirá nuevamente al oficialismo con la meta de demostrar que ofrecen algo más que el sentimiento anti-Chávez.