
Las tres integrantes del grupo de punk ruso Pussy Riot han sido condenadas a dos años de prisión, tras haber sido encontradas culpables de «vandalismo motivado por odio religioso y político», en uno de los procesos legales más polémicos y seguidos de la historia reciente rusa.
La jueza del caso, Marina Syrova, dijo que las acusadas cometieron «acciones provocadoras y humillantes en un templo religioso, que afectaron a un amplio círculo de creyentes».