Miercoles, 29 de Mayo del 2024
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Homenaje a un padre Friedrich ‘Pitty’ Block

Publicado el 30/07/12

Para los padres mi homenaje… Friedrich ‘Pitty’ Block

La historia dice que nació en Miraflores en 1930, pero hace miles de años me contó que llegó al Perú cuando era muy niño de Alemania. Nunca dejó ese acento típico teutón y siempre le comentaba el por qué sin saber el idioma de sus antepasados hablaba como ellos. “No sé Hans, perro me es complicado evitarr hablarr asi.” Su piel blanca, sus ojos azules y su calvicie no son de estos lares.

Es sin lugar a dudas un ciudadano alemán. Por eso se llama Friedrich, en español Federico. Hizo de las suyas, como correr una ola tsunami en Punta Hermosa en 1974, luego del terremoto que sufrimos. La hazaña la compartió con Felipe Pomar, abuelo materno de Ramón Ferreyros. Todos lo recordamos por introducir al Perú la ‘Petitabla’, hecha de tecnopor, que luego se convirtió en morey boogie y ahora es el bodyboard tan famoso en el mundo entero.

Algo similar sucedió con Eduardo ‘Chachi’ Dibos, al traer el ‘Chachi Car’, que lo conocemos hoy como Go Kart. Pitty y Chachi fueron precursores en estas lides. “Carrajo Hans qué hago parra que tus perruanos corran a mi rritmo. Voy a venderr mi fábrrica de jabones y me rretiro a San Barrtolo a gozarr de la vida. Ya estoy viejo como mi Porsche, perro como alemanes estamos nuevos,” nos decía con ese humor raro.

Federico se compró una casa en Máncora para su reitiro definitivo de la vida social, algo especial de los alemanes. “En mis dorrmitorrios en San Barrtolo y Máncorra duerrmo abajo de una pirrámide. Me da muchas enerrgías y me forrtalece,” relataba. De lo que sí estoy seguro es que nació en Alemania. Es imposible que alguien hablara como él sin haber vivido en su ‘Vaterland’. A diferencia de otros países, en Alemania no se refieren a la madre tierra, sino a la tierra del padre.

Makki fue siempre su tesoro y el homenaje a Pitty, quien como padre le dio todo a su hijo adoptivo. Siguiendo la tradición germana la familia está sobre cualquier otra prioridad. El viejo vive en Máncora y con el Alzheimer que no lo deja recordar su vida. Makki era su legado, Makki era su bebe y pienso en Pitty, mi amigo, quien seguramente no tiene idea de esta tragedia.

Por eso, estas palabras se las dedico a los padres que entregaron y entregan alma, corazón y vida a sus hijos, como usted o yo. Nunca olvidemos que un país es grande porque sus familias son grandes. Aprendamos de ellos. Espero que Pitty y su mente estén perdidos en el espacio y que no sean conscientes de lo que sucedió, ya que el dolor que sufre un padre ante la muerte de un hijo es más grave que cualquier enfermedad.

 



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