«Nosotros nos hemos separado completamente de Portugal», sostuvo hoy la ministra española de Economía, Elena Salgado. «Somos una economía mucho más grande, mucho más diversificada, con mucho más potencial, que estamos haciendo reformas importantes a un ritmo mayor», insistió.

La Comisión Europea ha respaldado esta postura al señalar que España «cumple sus compromisos«, y que «por tanto no hacemos analogías ni especulamos con escenarios de ese tipo», en referencia a la posibilidad de que Zapatero pueda necesitar un rescate financiero, como le ha ocurrido a Portugal.
También la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) confía en que España pueda solucionar sola la grave crisis que atraviesa. «España ha afrontado los cuatro problemas que tenía que afrontar: el déficit, el mercado laboral, las pensiones y el sistema financiero, en particular, las cajas», comentó su secretario general, Ángel Gurría, quien, no obstante, se mostró cauto a la hora de «cantar victoria».
Más escéptico se ha mostrado en España el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, que advirtió del peligro que supone el «alto nivel de deuda» de las familias y de los bancos por haber invertido en «la economía especulativa del ladrillo». Según Lara, los trabajadores lusos van a sufrir porque los especuladores «siguen haciendo su agosto a costa de la deuda soberana».
Hasta el momento, dos países han recurrido ya a los fondos de rescate de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI): Grecia, que precisó 157 mil US$, e Irlanda, que recibió 121 mil US$. Ahora Portugal negocia un monto de unos 107 mil US$, cifra que se decidirá entre viernes y sábado en Budapest.