Lima, 08 de Abril del 2026.- La minería ilegal en el corredor minero del sur viene registrando un crecimiento sostenido, evidenciado por el tránsito diario de aproximadamente 400 vehículos que transportan mineral hacia plantas de beneficio ubicadas en la costa sur del país.
De acuerdo con el análisis presentado por Iván Arenas en su segmento “Minería y Sociedad” en Rumbo Minero TV, este fenómeno no solo involucra oro, sino que ahora se ha extendido con fuerza hacia la explotación informal de cobre.
El flujo constante de transporte de mineral conecta diversas regiones y provincias del sur peruano, entre ellas Espinar, Chumbivilcas y Cotabambas, así como el distrito de Chalhuahuacho, consolidando un circuito logístico vinculado a actividades informales.
Estos volúmenes reflejan la existencia de una estructura organizada que ha permitido el desarrollo de una cadena productiva ilegal, articulada desde la extracción hasta el procesamiento en plantas ubicadas en zonas como Nazca y Chala.
«Un fantasma recorre la minería en el sur, en el llamado Corredor Minero del Sur. Es el fantasma de la minería ilegal, de la minería informal. Son alrededor de 400 vehículos que transportan mineral hacia las plantas de beneficio en Nazca, en Chala o en otras zonas cercanas a la costa sur. Hay un boom de la minería en esta parte, que involucra varias regiones y provincias, entre ellas Espinar, Chumbivilcas, Cotabambas, la propia Chalhuahuacho», dijo.
El crecimiento de la minería informal e ilegal en estas zonas responde, en parte, a la alta demanda de minerales y a la falta de control efectivo en corredores estratégicos, lo que facilita la expansión de estas actividades.
Asimismo, este fenómeno comienza a tener implicancias más amplias al vincularse con dinámicas sociales, económicas e incluso políticas en las regiones involucradas, generando nuevos desafíos para la gobernanza del sector minero.
Frente a este escenario, especialistas advierten la necesidad de fortalecer las estrategias de fiscalización y formalización minera, a fin de contener el avance de estas economías ilegales que ya muestran un impacto significativo en la cadena de valor del cobre en el sur del Perú.
«Estamos viviendo ese boom de la minería ilegal, ese fantasma está recorriendo y además está inmerso en la política, constituyendo cadenas productivas ilegales e informales. ¿Qué hacemos con todo eso? Es una gran pregunta, pero por ahora no podemos negar que más de 400 carros se transportan de manera diaria por el corredor minero del sur y que han consolidado y construido una industria ilegal alrededor del cobre. Vamos a seguir investigando», finalizó.