Martes, 7 de Abril del 2026
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EsSalud advierte incremento de infartos y brinda claves para prevenirlos

Publicado el 06/04/26
  • El INCOR alerta sobre el aumento de casos de infarto en personas menores de 50 años e insiste en la importancia de hábitos saludables.

Lima, 06 de Abril del 2026.-El infarto agudo de miocardio es una de las principales emergencias médicas y la causa más frecuente de paro cardíaco. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo y cobran la vida de cerca de 20 millones de personas cada año.

Para comprender esta condición, el director del Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) de EsSalud, Dr. Luis Alberto Mejía, señala que es fundamental diferenciar el infarto de un paro cardíaco. El infarto ocurre cuando se obstruye el flujo de sangre que llega al músculo del corazón, lo que genera daño progresivo en el tejido. En cambio, el paro cardíaco, también conocido como “muerte súbita”, se produce cuando el corazón deja de latir de manera repentina.

Las estadísticas del INCOR reflejan la alta incidencia de esta enfermedad en el país. El registro institucional reporta más de 350 pacientes al año con infarto agudo de miocardio; es decir, en promedio, se atiende un caso diario. La mediana de edad de estos pacientes es de 66 años. Además, esta emergencia afecta predominantemente a los hombres, quienes representan el 80 % de los casos, frente al 20 % de mujeres.

 

Causas principales de un infarto

Existen factores de riesgo determinantes para sufrir un infarto. Entre los pacientes atendidos en el INCOR, la hipertensión arterial es la condición más frecuente, presente en el 47,5 % de los casos, seguida de la diabetes mellitus (33,9 %). El sedentarismo, el tabaquismo y la concentración elevada de colesterol también cumplen un rol importante. Asimismo, el Dr. Mejía advierte que, tras la pandemia de COVID-19, se ha observado un preocupante incremento de casos en personas menores de 50 años.

En el INCOR, el abordaje estandarizado es la estrategia fármaco-invasiva, que consiste en administrar medicación temprana para disolver el coágulo y, posteriormente, realizar una angioplastia. Tras superar la fase crítica, el paciente es incorporado a un programa integral de rehabilitación cardíaca multidisciplinaria, orientado a consolidar un nuevo estilo de vida.

 

Síntomas de un infarto

Reconocer los síntomas a tiempo puede salvar vidas. Hasta el 50 % de los pacientes presenta señales de alerta hasta 48 horas antes, como fatiga extrema o molestias en el pecho difíciles de precisar. El síntoma más característico de un infarto en curso es un dolor opresivo —como un peso intenso en el pecho— que dura más de 20 minutos. Este dolor puede irradiarse hacia la mandíbula, los hombros o la zona abdominal, y suele acompañarse de falta de aire, sudoración fría, mareos o palpitaciones.

Ante estas señales, la atención médica debe ser inmediata, ya que retrasar el traslado a un servicio de emergencia incrementa significativamente el daño al corazón. “En cardiología decimos: el tiempo es músculo. A mayor tiempo, mayor daño”, enfatiza el Dr. Mejía.

La mejor manera de prevenir un infarto es mantener hábitos saludables. Se recomienda realizar chequeos médicos anuales, dormir entre 7 y 8 horas diarias y evitar por completo el consumo de tabaco y vapeadores. Asimismo, es importante mantener una dieta baja en sal, azúcares y grasas, y realizar actividad física regular, como caminar al menos 150 minutos a la semana.

“El estrés no siempre se puede eliminar, pero no debemos permitir que afecte nuestro estilo de vida saludable. Vivir saludablemente permitirá llegar en óptimas condiciones físicas a la adultez mayor”, concluye el titular del INCOR.



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