Lima, 30 de Julio del 2025.- Durante el invierno, proteger a un recién nacido para que no se agripe va más allá de abrigarlo. Cada estornudo cercano puede representar un riesgo para su salud. La prevención empieza en casa; sin embargo, no se trata de vivir con miedo y enclaustrado, sino de tomar ciertas precauciones para evitar que se enferme. La doctora Wendy López, neumóloga pediatra de la Clínica Ricardo Palma, brinda algunos consejos al respecto:
Preste atención a estos signos
Un estornudo ocasional no es motivo para alarmarse, aunque los cuadros respiratorios pueden progresar muy rápido en recién nacidos. No obstante, los padres deben estar atentos a ciertas señales que indican que es mejor llevar a su hijo al médico. Por ejemplo, si respira hondo o se le hunden las costillas al hacerlo; si hace ruidos extraños al respirar (ronquidos, silbidos o quejidos); si tiene fiebre (más de 37.8° C en un pequeño de menos de 3 meses siempre es motivo de consulta urgente); si no quiere alimentarse o succiona débilmente; si se muestra muy irritable o, por el contrario, demasiado adormecida la mayor parte del día y presenta coloración azulada en labios y uñas.
En cambio, si el bebé respira muy rápido, rechaza el pecho o el biberón, tiene pausas para respirar y se pone morado, presenta secreción nasal espesa, tos persistente o dificultad para dormir, hay que acudir de inmediato al centro de salud más cercano. Jamás lo automedique, ya que esto podría agravar el cuadro.
En esta temporada de días grises, húmedos y fríos, no se descuide. Controle la temperatura corporal de su engreído, no lo abrigue en exceso, cumpla con su calendario de vacunación, acuda a los controles del niño sano, evite el humo del cigarro y busque atención médica temprana cuando algo no le parezca normal. Siga estos consejos y el invierno no será problema.