Sábado, 5 de Diciembre del 2020
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Nobel a Vargas Llosa

Publicado el 11/10/10

Mario Vargas Llosa ganó el premio Nobel de literatura. Este galardón, que se empezó a dar en 1901, ha sido entregado a casi 1,000 personas en 6 disciplinas: medicina-fisiología, química, física, economía, paz y literatura.

Sin embargo, es la primera vez que éste es otorgado a alguien nacido en Perú (el país que a nivel mundial figura como el número 20 en territorio y el 44 en población) o en lo que fuera el Incario (el mayor imperio precolombino).

No puedo dejar de ocultar cierta emoción por ello. Vargas Llosa es mi compatriota y con él comparto el haber vivido también en Bolivia y en residir como él en la Unión Europea. Desde menor de edad he podido leerlo y conversar con él en muchas ocasiones.

Me acuerdo cuando hace unos 3 lustros lo vi todo orgulloso en la London School of Economics asistiendo a la graduación de su hija Morgana, quien era conmigo la única otra peruana que cursaba historia en esa universidad. Me imagino, cuanto orgullo ahora debe sentir mi amiga por su padre, así como la celebración que debe haber por ello en mi patria.

Sin embargo, esa premiación no debe ser del total agrado para la mayor parte de los gobiernos izquierdistas de su subcontinente nativo, quienes lo ven como una especie de ‘renegado’.
El último Nobel de literatura que tuvo Iberoamérica (el comunista portugués José de Saramago) no pudo ver esa premiación pues murió pocas semanas antes y, en caso de haber seguido vivo, tampoco podía ver muy bien a Vargas Llosa.
Al igual que él y los otros 4 premios Nobel de literatura hispanoamericanos – Gabriela Mistral (1945), Pablo Neruda (1971), Gabriel García Márquez (1982) y Octavio Paz (1990) – Vargas Llosa había debutado como izquierdista. Los 2 primeros fueron chilenos que adoptaron seudónimos. Neruda fue comunista, García Márquez es amigo fiel de Fidel y Paz, si bien se fue apartando del castrismo, siempre se consideró como de una forma de izquierda.

Vargas Llosa, en cambio, transformó su admiración por el revolucionario con ‘fierros’ de una isla del Caribe por la de la ‘dama de hierro’ de una isla en Europa. De ser un hincha de la “revolución socialista” de Castro pasó a ser un ‘fan’ de su némesis: la “revolución privatizante” de Thatcher.
Las izquierdas han cuestionado como se le ha dado el Nobel de la paz a figuras estadounidenses que tildan de guerreristas como Kissinger (en 1973, el mismo año en que el promovía el Pinochetazo y poco antes de que reanudase la guerra vietnamita) o a Obama (en el 2009, poco antes de que él enviase más tropas para ocupar Afganistán). Sin embargo, éstas han ‘monopolizado’ los Nobel de literatura en Hispanoamérica.
Vargas Llosa ha roto esa tradición. El hace tiempo se distanció de todos sus antiguos camaradas que siguen simpatizando con el anti-imperialismo para convertirse en uno de los mayores propagandistas del nuevo liberalismo y pro-EEUU. A pesar de convertirse en el primer Nobel nacido en lo que fue la llamada “civilización socialista inca”, él es un oponente de los movimientos indigenistas y sus cercanías a España le llevó incluso a adoptar la nacionalidad de ésta.

El se convierte así en el primer derechista que gana un nobel de literatura en América Latina, algo que el finado Borges nunca pudo conseguir.
Suramérica es uno de los 6 continentes pero solo 10 premio Nobel han sido ganados por personas nacidas allí (un 1% del total), siendo la mitad de ellos a argentinos. A pesar que la mayoría de las naciones de América Latina nunca ha ganado un premio Nobel y que todos los que esta región ha obtenido solo suman 19 (igual que todos los obtenidos por el pequeño reino holandés y 16 veces menos que los 324 que ha sacado EEUU), los latinoamericanos debemos sentirnos orgullosos por el país que tiene más Nobel per cápita del mundo es una pequeña isla que ha creado su propio idioma criollo latinoamericano (Santa Lucía).

Santa Lucía: El país que más Nobel per capita tiene es uno que ha creado su propio idioma latinoamericano

En América Latina Brasil y Santa Lucía ostentan los lugares opuestos en cuanto al tamaño de su población y territorio. El primero es el mayor de todos y el segundo uno de los más chicos.

Santa Lucía es una isla antillana con solo 616 km2 y unos 175,000 habitantes. Brasil, en cambio, tiene una población más de mil veces superior (casi 200 millones de habitantes) y un área casi 14,000 veces mayor (8,514,877 km2).

Estas dos naciones tienen en común una fuerte influencia africana y una pasión por carnavales. Sin embargo, a nivel de premios internacionales ambos ocupan lugares opuestos. En el mayor deporte de todos los tiempos Brasil es quien más copas detenta mientras que Santa Lucía nunca ha entrado a un solo mundial.

En cambio, en cuanto a premios Nobel se refiere (el principal galardón que se otorga a cada una de estas 6 especialidades: física, química, medicina, literatura y economía) a nivel mundial Santa Lucía es el Estado que tiene la relación más alta entre haber conseguido éstos y su cantidad de habitantes, mientras que Brasil es la potencia geográfica que menos de esos galardones ha conseguido.

Brasil solo ha logrado un Nobel (el de medicina de 1960), el mismo que recayó en Sir Peter Medawar (1915-87), un británico que solo pasó sus 3 primeros años de vida en Petrópolis y el resto de sus 72 años en Reino Unido (país que ha tenido 117 premios Nobel).

Santa Lucía ha conseguido dos Nobel. Uno al de economía de 1979 a Sir William Arthur Lewis (la única persona de raza africana que haya recibido ese galardón) y otro al de literatura de 1992 a Derek Walcott. Algo que distingue a estos santa-lucianos es que ellos detentan la mitad de los 4 premios Nobel otorgados en las 5 disciplinas de ciencias y artes a gente negra. Los otros 8 negros que han recibido un Nobel han sido al de la paz, lo que muestra, paradójicamente, cuan envueltos en violencia se encuentran los que provienen de la raza que más guerras y discriminación padecen.

Pese a que cualquier latinoamericano debería estar orgulloso de saber que uno de los países que integra a su región tiene todos esos meritos, más del 99% de ellos no sabe de eso o si quiera de que esa nación existe o donde está localizada.

Es más, muchos ni siquiera cuentan a Santa Lucía como si fuera parte de América Latina, pues su jefa de Estado sigue siendo la reina británica. No obstante, el 75-90% de la población de Santa Lucía habla un derivado del francés (un porcentaje mayor a los de hablantes nativos de una lengua latina en Bolivia o Paraguay). Esta, además, puede ser uno de los Estados más realmente latinoamericanos que existen.
Todos los países de América Latina tienen como oficial a una lengua latina y varios de ellos también a una amerindia. Sin embargo, Santa Lucía, al igual que Haití y las Antillas holandesas, son los únicos que han producido un idioma latino pero netamente americano.

Los franceses criollos de Haití y Santa Lucía tienen un léxico francés sobre una gramática africana. El primero se habla primordialmente en ese país mientras que el santaluciano es el que más se ha extendido internacionalmente en relación a su población.

Según Ethnologue hay más del doble de hablantes del criollo santaluciano que los que lo hablan en su isla madre, siendo ésta una lengua que emplea la mayoría de los de Dominica (otra isla que es miembro del ALBA).

El Reino Unido es el país europeo que puede que tenga el mayor número de nacionales de Brasil o Santa Lucía. Estas dos naciones, junto con la de Colombia, encabezan la lista de los países latinoamericanos con más residentes en Gran Bretaña. Claro está que si sumamos a los que vienen de Dominica, tenemos que la mayor minoría latinoamericana en Inglaterra la componen quienes vienen de los países de habla latina santa-luciana.
Sin embargo, ni los santa-lucianos se consideran latinoamericanos ni ninguno de ellos participa en los eventos, festivales o asociaciones de la comunidad latinoamericana local. Los brasileros, por su parte, a pesar a ser la mayor nación latinoamericana, tanto en Reino Unido como en EEUU tienden a crear sus propias instituciones, iglesias y prensa que se catalogan como brasileras en contraposición a las latinoamericanas.
Los que provenimos de la América del sur y central es hora que aprendamos a ver a nuestra región como un todo, que desechemos términos obsoletos como el de América Latina que nos crean vallas innecesarias y que aprendamos a trascender las barreras que tenemos con el Caribe no ibero-hablante, el cual comparte una misma historia con nosotros y cuyos habitantes originarios fueron miembros de la gran familia arahuaca que se extendía desde Argentina a La Florida y en la cual estuvieron los primeros incas.



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