Domingo, 17 de Enero del 2021
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ISAAC BIGIO

Publicado el 13/05/10

Cleggmeron

David Cameron y Nick Clegg son el nuevo dúo que anuncia que gobernarán al Reino Unido hasta el 2,015. El primero es el primer ministro más joven que haya tenido ese país en casi dos siglos y el segundo es el vice-primer ministro que haya tenido ese país desde que se creó dicho cargo durante la II Guerra Mundial.

Los dos han hecho el primer gobierno de coalición desde que en 1945 los británicos derrotaron a los alemanes. Ambos han logrado la primera alianza en la historia entre conservadores y liberales para echar a los laboristas del poder.

Tony Blair, al iniciar 13 años de gobiernos laboristas, creó tal crisis en el conservadurismo que produjo que este partido por primera vez en su existencia perdiese 3 elecciones generales consecutivas y cambiase manteniéndose en la oposición 4 veces a su líder.

Con Cameron el ostracismo ‘tory’ fue cambiando. Los liberales, bajo tal impacto, decidieron elegir a alguien quien se le parecía mucho en edad y rasgos: Clegg.

Si Cameron hizo girar a los conservadores de la derecha dura a la centro derecha, Clegg quiso hacer lo mismo con los liberales llevándolos de la centro izquierda más al centro.

Alguna prensa empezó a hablar de ‘Cleggmeron’ como un intento liberal de copiarse del nuevo líder conservador, así como antes Cameron había sido acusado de ser otra versión juvenil y renovadora de lo que en su momento representó Blair con su ‘nuevo laborismo’.

Sin embargo, el debate electoral mostró que Clegg y Cameron se ubicaban en polos opuestos. Los conservadores son más reacios al desarme nuclear, al euro y a más inmigración, mientras que los liberales son más proclives a ello.

Hoy ambos han decidido pactar haciéndose mutuas concesiones aunque la más importante es la que le permitirá a los conservadores dar paso a su plan de ajuste radical de unos $US 10 mil millones en recortes financieros, así como poder gobernar durante un lustro. Por primera vez en su historia los liberales ocupan la cartera de vice-primer ministro mientras que 20 de sus parlamentarios tendrán puestos gubernamentales.

Hoy los liberales sufrirán los embustes del laborismo quienes le atacarán por haber traicionado la posibilidad de haber hecho un gobierno ‘progresista’ y haberse vendido a los ‘ricos’. No obstante, Clegg cree que él podrá ir ‘civilizando’ a los conservadores y aislando a los duros thatcheristas.

Mientras Clegg y Cameron son una pareja en luna de miel, el grueso de la prensa y de la opinión pública les estará ofreciendo su propia luna de miel. Sin embargo, este romance va pronto a tener que hacer frente a un gran desafío. Apenas se anuncien los grandes recortes que dicen que se darán en menos de 2 meses habrá que ver como manejan la ola de protestas sociales y si estas no logran quebrar la nueva coalición.

Cleggon: ¿Por qué falló un posible pacto Clegg-Brown?

Tras las elecciones del 6 de Mayo los laboristas hicieron todo lo posible por cortejar a los liberales para que aceptasen cogobernar con ellos. Incluso estuvieron dispuestos a hacerles más concesiones programáticas que las que les hicieron los tories.

Laboristas y liberales provienen de la misma tradición anti-conservadora. El laborismo nació al filo del siglo XIX como una escisión de los sindicatos del viejo partido liberal. El Partido Liberal Demócrata hunde sus raíces en la alianza que hizo el viejo liberalismo con una ruptura a la derecha del laborismo ocurrida en los ochentas: el Partido Social Demócrata.

En la Asamblea del Gran Londres laboristas, liberales y verdes conforman una leve mayoría que está en oposición al alcalde ‘tory’ Boris Johnson.

Una alianza entre esos tres partidos hubiese dado una coalición ‘semáforo’ (por los 3 colores de ellos: rojo, amarillo y verde). La suma de ellos con las de sus partidos hermanos en Irlanda del Norte daba un 53.5% de los votos y 320 parlamentarios. Esto implicaba 3 curules menos de lo que se necesitaría para conseguir la mayoría absoluta que es 323 (la cifra real es 326 pero se reduce debido a que los 5 parlamentarios del nacionalista republicano irlandés Sin Feinn se niegan a tomar sus puestos en protesta por lo que denominan la ocupación imperial británica de su nación).

El Partido Nacionalista Escocés (SNP con 5 bancas) y el de Gales (3 bancas) bien pudiesen haber sido agregados, con lo cual se hubiese dado una coalición ‘arco iris’, algo que el propio SNP planteó para evitar que los conservadores sean gobierno.

Los liberales, sin embargo, decidieron hacer por primera vez en la historia una alianza der con los conservadores para echar del poder a sus ‘parientes’ laboristas. Si bien liberales y conservadores han efectuado varios gobiernos municipales conjuntos contra los ‘rojos’ en numerosos distritos, jamás habían hecho tal entente a nivel nacional.

Laboristas, verdes y nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte estarán tentados a denunciar la ‘traición’ liberal o a presentar a los ‘amarillos’ como una veleta o un ente oportunista dispuesto a coquetear con todos.

Sin embargo, la razón por la cual Clegg no quiso unirse a Brown tiene un claro calculo estratégico.

Varias importantes figuras laboristas (como Reed o Blunkett) pidieron a Brown que dejase de hacer tantas concesiones a los liberales porque el partido quedaría desgastado si persistía en hacer una ‘coalición de perdedores’. Para ellos el laborismo lograría recuperarse mejor desde la oposición. El hecho de que haya un cogobierno azul-amarillo que inicie varias medidas de cortes económicos creara un gran descontento social que los ‘rojos’ buscaran canalizar para evitar grandes desbordes tipo Grecia y utilizar tal energía para retornar pronto al poder.

Un gobierno arco-iris es algo posible en Europa o Israel, pero que nunca ha existido en Reino Unido. Muchos liberales y laboristas lo veían como muy frágil y que estaría a merced del chantaje de varios grupos internos de poder dentro de los ‘rojos’ o los ‘amarillos’ o de partidos locales de Irlanda del Norte, Escocia o Gales quienes demandarían como precio de su aval el que las medidas de ajuste hagan excepciones a sus respectivas zonas.

La alianza liberal-conservadora suma 363 parlamentarios (y lo más probable es que crezca un curul más pues los conservadores tienen a ganar en el único distrito donde las elecciones debieron ser pospuestas por la muerte de un candidato). Esta cifra implica una mayoría de 30 a 31 por encima del 50% de los parlamentarios que ocupan sus puestos.

Desde el punto de vista aritmético se trata de la mejor y más estable alianza posible en este parlamento.

Otra ventaja que Clegg ve es que con su nueva alianza él logra evitar que los duros del conservadurismo se potencien o radicalicen y obliga al partido que lidera una escisión continental a la derecha del derechista  ‘partido popular europeo’ a que se ‘modere’.

Clegg cree que ha logrado que el partido más reacio a cualquier reforma electoral se mueve hoy en esa dirección y que calme tanto anti-europeísmo.

Clegg debía apostar a dos riesgos. Si decidía aliarse a los laboristas hubiese implicado aceptar como primer primer ministro a Brown (quien llegó a su puesto sin ganar una sola elección a nivel nacional, incluyendo la de su propio partido, y, es más, venía de perder por 6 puntos de diferencia ante Cameron) y luego (cuando Brown renunciase en Septiembre) a un segundo primer ministro laborista que tampoco hubiese ganado una elección.

Se hubiese tratado de apostar por dos primeros ministros no electos, algo inusual en Reino Unido. Todo ello, a su vez, hubiese potenciado a los ‘tories’ en la oposición y les hubiese empujado tal vez más hacia la derecha y el anti-europeísmo mientras que los liberales corrían el riesgo de asumir el contagio del desgaste de los ‘rojos’ quemados tras 13 años en el poder.

Para muchos un gobierno Clegg-Brown, hubiese sonado como un Cleggon, algo tan feo como son los ‘klingons’.

Cualquier alianza que los liberales hubiesen tomado les hubiese generado riesgos. Clegg cree que apostando al caballo ganador suben sus credenciales democráticas y cree que es posible asegurar un quinquenio de estabilidad que se inicie con radicales ajustes.

Los laboristas han perdido el poder a nivel nacional pero se recuperaran en la oposición. Así como han ganado hoy en la mayoría de los municipios de Londres ellos apuntarán a recapturar la alcaldía del Gran Londres para antes de las olimpiadas del 2,012.



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