
Lima, 16 de Marzo del 2026.- Alfredo Bryce Echenique, célebre escritor embriagado de vida y fiel a su ironÃa humorÃstica, acaba de abandonarnos este Marzo, y ya no lo esperemos en abril. Se marchó regalándonos un legado literario que siempre nos hará reÃr y mirar la vida desde los ojos de un niño, pues con solo escuchar sus diálogos y entrevistas en YouTube nuestra felicidad está asegurada.
Vivió su vida como una anécdota literaria. Sus obras son un manojo de regalos de los dioses, aunque nunca tuvo hijos; nos tiene a nosotros, su legión de descendientes lectores que, como la promesa bÃblica, vamos multiplicándonos. Nos hechizó con su encantado humor fino y, a los 87 años, partió dejando un vacÃo en la literatura, a quien lo recordaremos como un gran novelista peruano.
La obra cumbre que catapultó al cielo literario a Alfredo Bryce Echenique fue Un mundo para Julius. Allà creó un universo con la genialidad de Jorge Luis Borges, Miguel de Cervantes y James Joyce. Su conmovedora literatura risueña y conversacional engancha a lectores de todas las edades, condiciones y épocas.
Por su innato talento recibió el premio Casa de las Américas, Planeta y FIL, entre otros. En su memoria, hoy, más que nunca, los medios peruanos deberÃan dedicarle espacios a su vida y legado, en lugar de la vana politiquerÃa ramplona.
La literatura del entrañable Bryce es autobiográfica, pero universal dicen los expertos. Su vida y obra se transversalizan como el Quijote de La Mancha, donde él es protagonista y cuentista de su extraordinaria existencia. Cultivó amistades profundas con grandes escritores peruanos, como Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro, y su estilo bohemio y cosmopolita lo convirtió en un novelista monumental, leÃdo en todo el mundo.
Bryce condimentó la literatura con elegante humor, ironÃa y melancolÃa fina, regalándonos vitalidad y alegrÃa a nosotros, sus incondicionales lectores. Sus personajes conversan como lo harÃamos en la vida cotidiana y esos diálogos enriquecen nuestro acervo lexical, gracias a la maestrÃa de su oralidad y subjetividad emocional.
Hoy que Alfredo Bryce Echenique ha viajado a la eternidad, celebremos su obra con lágrimas de alegrÃa. Nos enseñó a reÃr de nuestras torpezas y a mirar la sociedad con ironÃa y ternura. Su legado perdura en cada una de sus páginas que sigue invitándonos a descubrir otros mundos para tantos Julius que habita en cada uno de nosotros.
ArtÃculo publicado en El Montonero
© David Auris Villegas. Ha publicado: Hacia una educación del buen vivir y Cómo redactar y publicar artÃculos cientÃficos. Edita y divulga la revista AURIS.