
Santiago de Chile, 04 de Setiembre del 2022.-El semanario Der Spiegel escribe: «Si se aprueba (la nueva Constitución), serÃa una revolución que irradiaria mas alla de las propias fronteras. Pero los adversarios conservadores atacan el proyecto con todas sus fuerzas. Hay consenso en Chile en cuanto a que el (actual) sistema profundizó la desigualdad social, pero no está claro qué debe deducirse de eso.
De acuerdo con las últimas encuestas, cerca de la mitad del electorado rechaza la nueva constitucion, y los partidarios se cifran en alrededor de un 38 por ciento. Uno de los motivos del escepticismo tiene que ver con una falla de nacimiento. Dado que muchos conservadores boicotearon la elección de la Convención Constitucional, las fuerzas progresistas tuvieron un peso tan superior que, a juicio de muchos crÃticos, estuvieron en condiciones de redactar una utopÃa de izquierda que podrÃa asustar a los inversionistas y llevar al paÃs a la ruina. Las noticias falsas en la red contribuyeron a la inseguridad. (…)
El presidente Boric ha exhortado reiteradamente a sostener una discusión seria. También ha recordado que el plebiscito del 4 de septiembre no se trata de su Gobierno, sino del futuro de Chile. Pero a muchos les resulta difÃcil diferenciar ambas cosas. Una gran parte de la población está descontenta con su joven presidente, que no logra controlar los problemas. La economÃa solo se reactiva con lentitud tras la pandemia y las ciudades siguen siendo tan inseguras como antes de su elección».
La campaña de las fake news
El periódico Neues Deutschland hace notar que los ánimos están muy caldeados en Chile, en vÃsperas de lo que «probablemente sea la elección más importante del paÃs desde el retorno a la democracia en 1990» y apunta:
«La campaña no podrÃa ser más desigual. Mientras el bando derechista, con las arcas repletas, hace propaganda en las redes sociales, las radios, la prensa escrita y las calles, el bando de los partidarios depende casi exclusivamente de activistas voluntarios. (…)
La derecha creó ambiente contra la Constitución, con advertencias sobre una supuesta división del paÃs a raÃz de la proyectada ‘plurinacionalidad’, y con mentiras sobre posibles expropiaciones. El trasfondo es fácil de reconocer: con la nueva Constitución se restringirÃa perceptiblemente el negocio privado en el sector de la educación o el de la salud. El acceso al agua volverÃa a quedar en manos de la administración pública y demandas feministas, como el derecho al aborto y la paridad de género, serÃan garantizadas constitucionalmente. AsÃ, sobre todo empresarios y sectores conservadores arremeten contra la nueva Constitución».
Oportunidad y peligro para Chile
El rotativo Suizo Neue Zürcher Zeitung publica por su parte un comentario en el que plantea: «The Economist califica la nueva Constitución de Chile como utopÃa. Y, en efecto, tiene algunos rasgos utópicos, por ejemplo, al declarar de facto a la naturaleza como persona jurÃdica, con sus propios derechos, o al reconocer el derecho al ocio.
Pero más importante que esas curiosidades, que en la práctica tendrÃan pocos efectos concretos, es el hecho de que recoge muchas de las demandas sociales de los últimos años. Utópica es en cambio la idea de que Chile podrÃa retrotraerse a la situación de comienzos de siglo. Demasiados cambios sociales han tenido lugar desde entonces, y demasiado evidente es el descontento con el statu quo manifestado desde entonces por la mayorÃa de la población.
Si el proyecto constitucional es rechazado, podrÃa sobrevenir un largo perÃodo de inestabilidad. (…) Lo que ha ocurrido en los últimos dos años y medio en Chile es, en realidad, un proceso de carácter modélico para reformar un orden social que ya no se quiere. Pero el desenlace es todavÃa incierto. Si la reforma resultara, serÃa ejemplar no solo para América Latina, sino para todo el mundo», la gran pregunta es «Funcionara?», o irá en el mismo camino que Venezuela y todos los demas paises de regimen izquierdista?.
Fuente: DW