Las potencias occidentales no hablan de golpe. El diario centroizquierdista inglés The Guardian dice que es una ‘revolución’. Muchos liberales se niegan a condenar el derrocamiento del primer presidente egipcio electo debido al creciente autoritarismo de Mursi y a  que decenas de miles de personas pidieron o festejaron su salida en las calles, aunque él no cayó en manos de una rebelión popular sino de un putch castrense liderado por el ministro de defensa y comandante de las FF.AA. Abdel-Fatah al-Sisi. También sostienen que no se ha instaurado una junta militar pues el poder pasa al juez supremo Adli Mansour, quien ha de llamar a elecciones generales, aunque sin especificar fechas o si permitirá que Mursi pudiese volver a candidatear o ganar.
Mursi ha tenido muchos detractores dentro de quienes se oponen a la islamización de una república semisecular.
En enero 2011 un levantamiento popular tumbó a Hosni Mubarak, quien gobernó durante 3 décadas. La nación que antes diera al mundo los Faraones divinizados nunca habÃa tenido hasta entonces una sola elección general. Los 4 presidentes que habÃan mandado en Egipto desde que en 1953 la monarquÃa fuese reemplazada por una república fueron todos dictadores.
Las FF.AA. han pasado a ser el blanco de una revolución democrática al quererse presentarse como los democratizadores del paÃs que rigieron durante medio siglo a mano dura.
Washington ha alertado al ejército egipcio que está en juego los US$ 1,500 millones de ayuda anual que le dan y que le convierte en el que más es financiado por ellos después del israelÃ. Lo que Occidente quiere es un gobierno egipcio que se distancie del Hamas palestino (anterior sección de la Hermandad Musulmana en Gaza), que se acerque a Tel Aviv y que haya un régimen más cercano al liberalismo occidental, aunque quien está detrás del golpe es el viejo aparato militar-judicial-empresarial de la dictadura 1953-2011.
 Mursi no ha aceptado su caÃda y sigue reclamando ser el presidente constitucional. La Hermandad Musulmana estuvo más de 7 décadas  en la oposición y hoy es el mayor partido del mundo árabe. Es de esperar una fuerte resistencia y que el golpe dé argumentos a los salafistas, jihadistas y demás fundamentalistas islámicos contra las democracias occidentales a quienes sindiquen de falsas pues solo avalan a los gobiernos electos que les convienen.
Este escenario puede abrir una guerra civil como la que en 1991 se dio en la vecina Argelia cuando un golpe militar previno la victoria electoral del Frente Islámico de Salvación, la misma que salpicarÃa a toda la región.
Egipto y TurquÃa, que han estado gobernadas por islamistas, son las dos naciones más pobladas del Medio Oriente y del Mediterráneo. Su inestabilidad, sumada a la guerra siria que envuelve al LÃbano e Irak, la reciente caÃda de los presidentes de Túnez, Libia y Yemen y al desplome económico de Grecia y Chipre, va a generar un cuadro de crisis en todo su entorno.