Uno de los principales problemas que afronta el Medio Oriente y también la humanidad, es el conflicto entre hebreos y palestinos. Mientras los primeros se creen los predestinados a retomar su antigua patria desde donde hace dos milenios habrÃan sido exilados, los segundos ven a los sionistas como colonizadores invasores.
Sin embargo, los estudios del DNA muestran que ambos pueblos tienen muchas raÃces comunes, y que los judÃos (incluyendo muchos de ascendencia europea) tienen más parentesco sanguÃneo con los palestinos que con los europeos no judÃos. Los 15 millones de judÃos que hay en el mundo descienden de una serie de hebreos que emigraron por razones comerciales o por escapar de diversos yugos al resto del mundo, pero la gran mayorÃa de los habitantes hebraicos se quedaron en esas tierras. Un 2% de los actuales habitantes en Israel/Palestina son cristianos, muchos de los cuales proceden de los primeros judÃos y habitantes de la Palestina romana que abrazaron el culto a Jesús como mesÃas. Una gran parte de los palestinos, que son musulmanes, fueron originariamente israelitas judÃos o samaritanos y cristianos que luego abrazaron el Islam. Un caso interesante es ver qué pasó con los samaritanos, quienes en la época de la Biblia fundaron el reino de Israel amalgamando a más territorios que los de Judea. Los samaritanos son los descendientes de las tribus de EfraÃn y Manasés quienes mantienen hasta hoy la reverencia a Moisés y a los primeros 5 libros del antiguo testamento, pero se diferencian de los judÃos en que conciben que el templo sagrado debe estar en el Monte Gerizim (donde supuestamente Abraham quiso sacrificar a Isaac) y no en Jerusalén.
Ellos no fueron parte del exilio judaico y se mantuvieron esencialmente en sus tierras incluso organizando rebeliones contra la ocupación bizantina. Según el Museo Samaritano, hace dos mil años llegaron a superar un millón de personas, aunque hoy solo quedan 750 de ellos. La mayorÃa de los antiguos residentes del reino de Israel vio a los musulmanes como un recambio positivo ante sus opresores bizantinos y terminó abrazando la nueva religión mahometana, la misma que, al igual que el samaritanismo, predica el monoteÃsmo y la herencia de Adán, Abraham y Moisés. Yitzhak Ben-Zvi, quien fuera en 1952-63 el segundo presidente de Israel, escribió en 1940 que dos de cada tres palestinos de Nablus (una de las principales ciudades de la Franja Occidental) tienen nombres y raÃces samaritanas. El conflicto hebreo-palestino podrÃa empezar a resolverse si Israel aceptase que muchos palestinos son antiguos israelitas, los mismos que deben tener derecho pleno a ser ciudadanos iguales de una república secular, abierta, democrática y multiétnica.