Cuando se habla de Israel se piensa en el Estado judÃo, pero los «hijos de Israel» no se consideran judÃos, aunque vivan bajo la administración de dicho Estado. Desde hace 3 mil años ininterrumpidos ellos han vivido en torno al Gerizim (uno de los montes más altos de «Tierra Santa»). Los «hijos de Israel» bien pueden ser la etnia más antigua que ha sobrevivido continuamente en Palestina, pues la casi totalidad de los judÃos que hoy componen su mayorÃa provienen de relativamente recientes olas inmigratorias (especialmente de Europa). Los «hijos de Israel» que rezan en hebreo y hablan el árabe bien pueden ser un referente para delinear una solución al conflicto del Medio Oriente.
Ellos son los descendientes del reino de Israel, el mismo que existió entre los años 930 y 720 antes de Cristo congregando a la mayorÃa de las 12 tribus hebraicas, quienes se negaron a reconocer al hijo de Salomón como su jerarca, el mismo que hizo su pequeño reino de Judea compuesto por las 2 tribus sureñas y Jerusalén. La rivalidad entre esos dos pueblos hebraicos continuó. Cuando los asirios en el 720 AC conquistaron el reino de Israel y expulsaron a casi 30,000 miembros de su élite, Judea sobrevivió y sus descendientes acusaron a los israelitas de recibir oleadas de inmigrantes mesopotámicos y aceptar Ãdolos. Mientras los judÃos siempre rezan orientándose hacia Jerusalén, los «hijos de Israel» lo hacen ante el monte Gerozin donde erigieron un templo rival, el mismo que fue destrozado por los reyes judÃos hasmoneos 129 AC. Los «hijos de Israel» son más celosos que los judÃos en el cumplimiento de la circuncisión, el sábado, el dÃa del ayuno y las fiestas hebraicas. Ellos solo creen en los 5 primeros libros bÃblicos y los 10 mandamientos de Moisés, pero no en los subsiguientes libros de la Biblia a los cuales consideran heréticos. Ellos tienen su propia versión del Pentateuco donde afirman que deben rendir culto al Gerozin, el monte en donde ellos reclaman Abraham quiso sacrificar a Isaac, pero que muchos judÃos acusan de tener restos paganos. Después que en la sétima década de esta era el segundo templo de Jerusalén fuera destrozado por los romanos y que la mayorÃa de los judÃos fueran a vivir a la Mesopotamia o al resto del Mediterráneo, el principal pueblo hebraico que quedó en Palestina fueron los «hijos de Israel», también llamados samaritanos, los cuales llegaron a ser más de un millón de personas. Bizancio masacró cientos de miles de ellos, muchos de los cuales apoyaron la invasión islámica y se convirtieron a ese credo. Hoy, si bien solo quedan 750 «hijos de Israel», su existencia demuestra que esta tierra ha sido habitada por muchos pueblos, que gran parte de los antiguos israelitas son hoy palestinos y que la Tierra Santa debe ser para todas y no solo para una etnia.