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Uno de los hechos que ha sacudido a la sociedad israelà es que una mujer se negó a sentarse en la parte de atrás de un bus que va de Ashod a Jerusalén, tal y cual se lo exigÃan los ultraortodoxos que demandan una estricta separación de sexos en todas partes.
Al final ella persistió pues la ley está de su lado. No obstante el incidente ha demostrado cuanto poder han adquirido los que quieren que Israel devenga en una teocracia.
Los ultraortodoxos son una pequeña minorÃa dentro de los 15 millones de judÃos del mundo, la misma que estaba en retroceso desde el avance del capitalismo liberal del siglo XIX, pero hoy éste se viene reanimando a la par que el fundamentalismo islámico.
Antes del siglo XX surgió el sionismo preconizando que los judÃos debÃan tener su propio Estado para lo cual deberÃan retornar a Sión (Palestina). Los ortodoxos cuestionaron ello porque intentaban transformar a los judÃos en una nación normal y secular, en vez de seguir siendo una religión minoritaria que se fortalece en medio de sociedades con religiones diferentes.
Aún hoy hay varias sinagogas que no aceptan a Israel. Un ortodoxo quien me invitó a su casa a pasar año nuevo hebreo me decÃa que en uno de los dos barrios judÃos de Londres nunca se va a ver una bandera israelà y que su congregación quema éstas porque el sionismo quiere tornar al judaÃsmo de ser una religión de paz en un pueblo que hace guerras para imponer un estado hebraico sin el MesÃas.
En sus inicios Israel era un Estado donde la mayorÃa de sus habitantes votaba por partidos socialistas y que desarrollaba granjas colectivas (kibutz), pero gradualmente este carácter se ha ido diluyendo. Muchos nuevos emigrantes judÃos que provienen del Oriente o Rusia son anticomunistas o antiárabes.
Los ortodoxos han ido cambiando su actitud hacia Israel quien les da subvenciones y beneficios. En vez de desconfiar de él como antes hoy tratan de ‘capturarlo’. Debido a que el sistema israelà se basa en mayorÃas parlamentarias y que todo nuevo gobierno requiere lograr ésta con el apoyo de uno o todos los partidos religiosos, los ortodoxos se mantienen en todas las distintas administraciones.
Israel, que nació pregonando ser un bastión de la democracia y el igualitarismo en el Medio Oriente, viene siendo absorbido por el fundamentalismo religioso que allà campea