El tiroteo que tuvo lugar ayer, sábado, en Tucson (Arizona) contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords y otras 18 personas y que se ha saldado con seis muertos, entre ellos una niña y un juez federal, ha conmocionado a EEUU.
Giffords permanece en estado crÃtico en el hospital University Medical Center de Tucson donde fue intervenida por un equipo de neurocirujanos a raÃz de un balazo que le atravesó el cerebro. Pese a la gravedad, los médicos que la atienden se confesaron «muy optimistas» con su evolución.
Varios medios estadounidenses, entre ellos la Radio Pública Nacional (NPR) y la cadena de televisión CNN, informaron en un primer momento que habÃa muerto, lo que originó una gran confusión.
La congresista ha estado en el punto de mira del movimiento ultraconservador Tea Party y expresó su preocupación por la incendiaria retórica polÃtica en el paÃs tras los ataques contra su oficina en Tucson después de la aprobación de la reforma sanitaria impulsada por la Casa Blanca y que ella respaldó.
«Es importante que todos los lÃderes (…) digan: ‘Miren, no podemos respaldar esto'», aseguró entonces la congresista en declaraciones a la cadena de televisión MSNBC.
Sylvia Lee, una amiga de Giffords, dijo ayer a CNN que habÃa recibido numerosas amenazas.