La situación en el penal de Maranhão es dramática. Un grupo de reclusos mantiene como rehenes a varios guardias. Reclaman medidas contra el hacinamiento. Un pastor evangelista es el negociador de la policÃa.

Un vocero de la SecretarÃa de Seguridad de São LuÃs, capital del estado amazónico, confirmó a la agencia AFP que los amotinados pasaron por el cuchillo a al menos 18 compañeros. Pedrinhas es el mayor centro penitenciario de Maranhão y tiene capacidad para 2 mil reclusos, pero alberga a 4 mil.
Los presos tomaron el control de una de las seis unidades del complejo el lunes a la mañana, cuando redujeron a un guardia de la cárcel y le arrebataron el arma. La rebelión se extendió hoy a otro de los pabellones, donde tuvo lugar un feroz tiroteo con la policÃa.
Una versión indica que los muertos fueron vÃctimas de un ajuste de cuentas entre bandas enfrentadas. Sin embargo, al parecer el eje del conflicto es el hacinamiento: reclaman que los presos que cometieron delitos en otras ciudades del estado sean transferidos a los centros penitenciarios correspondientes.
La negociación dio un resultado parcial: los reclusos liberaron a dos de los cinco guardias que mantenÃan como rehenes. Entregaron además otro cuerpo de los compañeros asesinados. Ya habÃan autorizado la retirada de nueve cadáveres, tres de los cuales estaban decapitados.