Lunes, 20 de Septiembre del 2021
turismo


COVID-19, salud y vivienda temas para la reflexión y acción

Publicado el 19/08/21

COVID-19, SALUD Y VIVIENDA
TEMAS PARA LA REFLEXION Y ACCION

Lima, 2020 – 2021

El Instituto Terramar, asociación civil de derecho privado sin fines de lucro, ha considerado conveniente y oportuno sumarse a la tarea de contribuir a superar la actual y futura situación de la salud física, mental y social en nuestro país como a reactivar la economía nacional a corto, mediano y largo plazo mediante actuaciones e intervenciones en materia de vivienda adecuada.

Un ensayo institucional de 25 numerales para la reflexión y posible acción a partir de nuestro
conocimiento y experiencia, pública y privada, adquirida durante años en el área de vivienda y
urbanismo.

Lic. Carlos Carcheri Costa. Presidente

1. “Descubrimientos repentinos”. Hace poco más de 50 días, se ha “descubierto repentinamente” y puesto en la agenda política y pública, que el Estado y los servicios públicos son insuficientes e ineficientes, que más del 70% de los trabajadores son informales, que millones de peruanos y peruanas viven en viviendas precarias y carecen de servicios básicos, que existen otros millones de personas en el campo que nos abastecen de alimentos para el consumo interno, que hombres y mujeres tienen que salir
a comprar diariamente porque sus ingresos no alcanzan para compras interdiarias o semanales… Problemas conocidos desde hace mucho tiempo atrás pero puestos sobre la mesa por la llegada de la enfermedad COVID-19.

1. COVID-19 y oportunidad de cambio.

La llegada de la COVID-19, se constituye o debiera constituirse en una oportunidad para cambiar de manera radical ciertos aspectos de nuestra realidad, de alguna manera, una revolución sin balas ni bombas pero con heridos y muertos donde las fuerzas del orden y soldados no matan gente sino todo lo contrario junto con el “ejército sanitario” y el apoyo de la población. Un primer cambio positivo realizado al más alto nivel del gobierno nacional: reconocer abiertamente que las personas son el centro de la atención pública. En términos prácticos, reiterar lo establecido en el primer artículo de nuestra Constitución: “La defensa de la persona
humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y el Estado”

2. La salud, primer frente de atención. La enfermedad COVID-19, como tal, es un tema
de salud. La salud, según la OMS, es “Un estado de completo bienestar físico, mental y
social y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”. Asimismo, “un medio para llegar a un fin, como un recurso que permite a las personas llevar una vida individual, social y económicamente productiva”. Igualmente, “La salud es un recurso para la vida diaria, no el objetivo de la vida”. Hay que recuperarla para ahora y por siempre.

3. Determinantes sociales de la salud. La salud puede verse afectada negativamente por diversos factores de riesgo o mejorada por factores de protección. Mientras más sean los factores de riesgo presentes, mayores serán las probabilidades de enfermarse. A la
inversa, mientras más sean los factores de protección presentes, menor será esta probabilidad. La vivienda es uno de ellos, quizás, el de mayor incidencia en la medida que no sólo pasamos en ella la mayor parte de nuestras vidas sino que en la misma ocurren acontecimientos trascendentales para las personas, familias u hogares.

1 Elmer Huerta Ramírez.
El virus SARS-Cov-2 causa la enfermedad COVID-19, en adelante, COVID-19.

4. Vivienda y salud. Según condiciones o calidad de la vivienda, adecuada o inadecuada, esta puede convertirse en un factor de protección o de riesgo para la salud de las personas: posibilita o no el contagio de enfermedades trasmisibles (infecciones
respiratorias, enfermedades de origen hídrico) y no trasmisibles (accidentes y lesiones), genera o no desordenes psicosociales (ansiedad, depresión, violencia). Se constituyen en factores de riesgo: ubicación en zona insegura, paredes y techos de material irrecuperable, espacio vital reducido, ambientes insuficientes, hacinamiento, proceso constructivo inacabado, carencia de servicios básicos (fundamentalmente agua y desagüe dentro de la vivienda).

5. Estado de la vivienda (unidad habitacional). Crítico, más que eso, grave. A nivel
nacional existe, según Censo 20172, un total de 7 698 900 viviendas particulares con ocupantes presentes, 76% en el área urbana y 24% en la rural. Se estima, bajo la premisa de un hogar una vivienda, que el déficit cuantitativo o viviendas faltantes asciende a
566 667, en tanto que el déficit cualitativo o viviendas inadecuadas por condiciones materiales, asciende a 1 017 189. Durante el período inter censal 2007 – 2017, el déficit cuantitativo en el área urbana se ha incrementado en 45%. Es decir, más hogares en menos viviendas. ¿Hacinamiento?

6. Vivienda en tiempo de COVID-19. ¿Es fácil que todos podamos lavarnos las manos durante 20 segundos varias veces al día cuando hay 2 536 079 viviendas con aproximadamente 8 876 500 de personas que carecen de abastecimiento de agua dentro de las mismas? ¿Es fácil mantener la distancia física dentro de la vivienda al tener a uno de los miembros del hogar o familia infectado si existen 521 446 con hacinamiento, es decir, con más de 3 personas por habitación?

7. Vivienda en tiempos “normales”. ¿Es fácil evitar las infecciones respiratorias cuando un alto porcentaje de las paredes y techos de las viviendas son de material irrecuperable o inadecuado, 44% y 47% respectivamente, a lo que se suma el piso de tierra en el 32%
de las mismas? ¿Es fácil evitar las infecciones intestinales y otras de origen hídrico cuando 2 536 079 y 3 185 566 de viviendas carecen de agua y desagüe dentro de las mismas, aproximadamente 8 876 500 y 11 150 181 personas respectivamente?

8. Vivienda y fenómenos naturales. En tiempos “normales”, por razones de ubicación y condiciones materiales, parte del parque habitacional existente, resulta siendo vulnerable frente a posibles fenómenos naturales (inundaciones, deslizamientos, sismos,
tsunamis) que pueden traducirse en pérdidas de vidas humanas y patrimonio familiar.

La vivienda inadecuada, es la más expuesta frente a estas amenazas, por ejemplo, según INDECI, “De ocurrir un sismo de magnitud 8.8Mw con tsunami en Lima Metropolitana y Callao, se estima un total de 110,313 fallecidos, 2’096,824 heridos, 353,497 viviendas destruidas y 623,882 viviendas inhabitables” silencio sísmico – acumulación de energía sísmica). Números varias veces superiores a los infectados o fallecidos a nivel nacional por la COVID-19.

2 Cuando se hace referencia a datos sociodemográficos (población, hogares, viviendas, servicios básicos), la fuente es el documento Perfil Sociodemográfico, Informe Nacional, Censos Nacionales 2017: XII de Población, VII de Vivienda y III de Comunidades Indígenas del INEI.

3 INDECI, Escenario sísmico para Lima Metropolitana y Callao: Sismo 8.8 MW, Lima, Perú, 2017.

9. Vivienda adecuada. La vivienda no sólo tiene que existir, sino que debe ser adecuada.
Hasta fines del año 1991 no había claridad respecto de los elementos que la integran. La vivienda no solo es techo y paredes4. Es la unidad habitacional en que se vive y el entorno que la rodea. No es acaso verdad que la vivienda en un entorno seguro, atractivo y saludable suele ser más valorada que si la misma estuviera en un entorno opuesto.

10. Marginalidad urbana. Las noticias relacionadas con el comportamiento de las personas durante el periodo de cuarentena nos han hecho ver una realidad que de tanto verla se convierte en parte del paisaje urbano y no nos llama la atención, la existencia
de asentamientos humanos con altos niveles de viviendas o unidades habitacionales inadecuadas, pobreza monetaria y no monetaria, carentes de servicios de infraestructura y de equipamiento urbano (entorno) denominados oficialmente
barrios urbano-marginales (BUM).

11. Población en BUM. Según datos oficiales disponibles del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, MVCS, para el año 2012, en los BUM vive, en promedio, el 46% de la población urbana, aproximadamente 10 723 470 personas ¿No resulta
siendo esta realidad un potente factor de riesgo para la salud física, mental y social de las personas que en ellos residen: bebés, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores?

12 COVID-19 y marginalidad urbana. Enfermedad que en sus inicios llegó a la capital de la república y hoy está presente en casi todas las ciudades del país. En Lima Callao, se focalizo inicialmente en distritos residenciales consolidados, ahora, se expande hacia
distritos periféricos con bajos niveles de consolidación convirtiéndola en el principal foco de infección a nivel nacional; se calcula que en esta ciudad el 48,5% de su población vive en BUM. Le siguen a Lima Callao, en términos de infectados y fallecidos,
las ciudades de Piura, Iquitos, Chiclayo en las que viven en BUM el 69%, 64% y 60% de su población respectivamente. ¿Coincidencia o consecuencia?

13. Enfoque reduccionista o ampliado. La cruda y dolorosa realidad que se muestra ante nosotros por la llegada de la COVID-19 en materia de salud, aconseja, cuando no impone, que las acciones que se emprendan en materia de prevención y recuperación
de la misma no deben tener un enfoque reduccionista, es decir, circunscrito solamente a dotación de medicinas e infraestructura, equipamiento y recursos humanos sanitarios sino ampliado o extendido, promoviendo factores de protección, para el caso, la vivienda y su entorno. Apoyando a que el sistema sanitario cumpla
su función, por ejemplo, hoy en día con los infectados por el virus que motiva la COVID-19 que no requieren hospitalización sino atención domiciliaria.}

14. Segundo frente de atención, la economía nacional. El primer frente de atención es y continuará siendo la prevención y recuperación de la salud como el fortalecimiento del sistema sanitario. El nivel de reproducción y grado de letalidad de la COVID-19, ha motivado la promulgación de medidas de aislamiento social obligatorio con la consiguiente paralización de gran parte del aparato productivo. El momento de la
Seguridad jurídica de la tenencia, disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura, gastos soportables, habitabilidad (espacio adecuado, protección frente a inclemencias del tiempo, seguridad física, iluminación, ventilación), asequibilidad (accesibilidad), lugar (entorno; acceso a opciones de empleo, servicios de equipamiento), adecuación cultural. Organización de las Naciones Unidas, ONU, Observación general N°4 sobre el derecho a una vivienda adecuada, 1991 reactivación productiva está por llegar. La producción de vivienda adecuada puede y
debe contribuir con la fase de reactivación y crecimiento económico del país de manera sostenible.

15 Importancia económica de la vivienda (unidad habitacional). La vivienda es un componente fundamental de la economía nacional por diversas razones: si asumimos un valor promedio de US$ 15 000 por cada vivienda urbana ocupada, se tendría un stock
de capital fijo ascendente a 100 770 millones de dólares, una parte importante de la riqueza nacional no financiera; su contribución al PBI está inmersa dentro del sector construcción (5,8%) correspondiéndole a vivienda un estimado del 54% del mismo; la
producción de vivienda presenta un efecto multiplicador sobre 31 actividades económicas, en consecuencia, alta generación de puestos de trabajos directos e indirectos. La mayoría de las familias u hogares tienden a mantener su riqueza en su vivienda más que en activos financieros; el 76% de las viviendas son de propiedad de sus ocupantes.

16. Universalización de la vivienda adecuada. El estado de situación de la vivienda, su incidencia como factor de protección de la salud física, mental y social y en el bienestar social como su importancia real y potencial para el crecimiento económico, entre otros factores, debiera llevarnos a plantear como meta, la universalización de la vivienda adecuada. ¿Es esto posible?

Creemos que sí. La llegada de la COVID-19, pudiera o
debiera ser o constituirse en una oportunidad para alcanzar dicha meta. No debe dejarse pasar. Consideramos que para ello, se requieren tres requisitos básicos: voluntad
real de las partes, cambiar paradigmas en términos de vivienda adecuada y cambiar estrategias en la política de vivienda.

17. Voluntad real de las partes involucradas. Requisito básico y fundamental. No será posible congelar, menos aún, saldar el déficit de arrastre ni atender la demanda adicional de vivienda adecuada debido a la formación de nuevos hogares, aproximadamente, 150 000 cada año, sino se logra que Estado, sector empresarial
privado y público, sociedad civil, academia y población destinataria y usuaria se incorporen de manera comprometida, responsable y proactiva en dicho propósito. Quizás, un Pacto nacional por la universalización de la vivienda adecuada.

18. Cambiar paradigmas en términos de viviendas adecuadas. Los paradigmas que acompañan la manera de abordar la vivienda adecuada deben cambiar. Por ejemplo, es importante por su contribución al PBI nacional, por, es importante por su contribución
al bienestar de las personas y sociedad; su financiamiento es un gasto público prescindible5, por, el de ser una inversión en capital humano y social; pensar que el acceso a una vivienda adecuada es una responsabilidad de las personas y hogares,
por, la de ser una responsabilidad compartida con el Estado en sus tres niveles de gobierno; la problemática de la población de menores recursos en esta materia se resuelve entregándoles soluciones habitacionales, por, la problemática se resuelve
mediante el acceso de las personas de menores recursos a una vivienda adecuada. La “normalidad” debe ser diferente a la “normalidad” presente.

5. En el Presupuesto Nacional aprobado para el año 2020, a la función vivienda y desarrollo urbano se le ha asignado sólo el 1.58 % del mismo.

20. Cambiar estrategias en la política de vivienda. La situación expuesta en los numerales 6, 7, 8, 11 y 12 requiere de un cambio de estrategias en la política de vivienda, quizás, similar o superior a lo ocurrido en los años 2002 y 2003: otorgamiento de subsidios a la
demanda, instrumento inconcebible en ese entonces; habilitación de suelo público con participación privada para la construcción de vivienda de interés social, algo nunca realizado; lograr un presupuesto anual 50 veces superior al encontrado. No se sugiere
repetir la historia, sólo mostrar la magnitud del cambio estratégico requerido. Se necesita, como parte del cambio de estrategias, una nueva generación de instrumentos de política de vivienda, quizás, reinventando los existentes y complementándolos con otros. Los de la primera generación, parecen ya no ser suficientes en tiempos actuales. Este cambio, debiera, de darse el caso, concordante
con los resultados de lo sugerido en el numeral 18.

21. Desmarginalización urbana y Grandes proyectos urbanos integrales. Además de las intervenciones tradicionales de vivienda, sería necesario llevar a cabo intervenciones de mediana y/o gran escala que estén a la altura de las urgencias sanitarias,
habitacionales, sociales y económicas. La desmarginalización consistiría en integrar o hacer parte de la ciudad consolidada los barrios con altos niveles de marginalidad urbana (numerales 11, 12 y 13). Los grandes proyectos urbanos integrales serían intervenciones encaminadas a la producción inmobiliaria de viviendas adecuadas con relativos niveles de autosuficiencia social y económica; no sólo vivienda dormitorio. En esencia no son
propuestas nuevas, surgen en el período 2002 – 2003. Su finalidad sigue siendo la misma pero requieren adaptarse a las nuevas circunstancias y exigencias en términos de gestión y financiamiento. Intervenciones que no tienen por qué convertirse en puntos de contagio de la COVID-19, esto dependerá del modelo de gestión que se adopte. Para estas intervenciones, recursos no faltarían, están desperdigados y subutilizados.

22. Más y mejores espacios públicos para las personas, EPP6. Las noticias del exterior nos dicen que algunos países han comenzado a autorizar que niños, niñas y familias puedan hacer uso de parques, jardines y otros EPP dada su importancia en términos de
salud, (específicamente, la mental y social), recreación y desplazamiento peatonal. Aquí también se ha anunciado la posibilidad de hacerlo. Sin embargo, estos no sólo son
insuficientes sino de mala calidad. Sólo en Lima Callao faltan más de 56 millones de m2 de “área verde”. La COVID-19 nos ha llevado a un aislamiento social temporal pero también a mayores niveles de integración familiar que pueden resultar siendo
permanentes y, como tal, se requiere de más y mejores EPP.

23. Línea probable de tiempo. La COVID-19 es una enfermedad cuyo virus será abatido progresivamente hasta su desaparición. La vida continuará hacia una “normalidad” diferente pero no distinta y de manera positiva para la sociedad y el país. El marco normativo que aprueba la reanudación de actividades económicas, Decreto Supremo N° 080-2020-PCM, hace referencia a cuatro (4) Fases de aproximadamente treinta (30) días cada una. Probablemente en el mes de agosto o septiembre la casi totalidad del aparato productivo esté en pleno funcionamiento. Bajo este escenario normativo, las tareas para lograr la meta Universalizar la Vivienda Adecuada podrían iniciarse ya mismo
con actuaciones de preparación e inmediatamente de intervención (numerales 6 Nuestro concepto de EPP es más amplio que el de “área verde”. Considera, los construidos: veredas, escaleras, calles peatonales, plazas, plazuelas, parques, jardines, campos de juego,; los naturales: bosques, ríos, lagos-lagunas, humedales, playas, cerros, lomas, todos estos dentro o transversales al ámbito urbano.
18, 20, 21, 22). Todo dentro de los protocolos sanitarios para el Sector Construcción y la Norma Técnica G.050 Seguridad durante la construcción. Los tiempos apremian.

24. Urbanismo y no viviendismo. Consideramos que no hay que hacer viviendismo como en el pasado sino urbanismo. La vivienda es la célula básica de los centros poblados urbanos y rurales pero no el único componente de su dimensión física, la acompañan los
espacios públicos para las personas y vehículos, los servicios de infraestructura y equipamiento que requieren suelo, generan una imagen y paisaje que en conjunto conforman un ambiente.

25. Impactos posibles de la vivienda adecuada. Alcanzar la meta Universalización de la Vivienda Adecuada, además de revertir el estado actual de la vivienda contribuirá a que peruanos y peruanas puedan lograr alcanzar un estado de bienestar físico, mental y
fortalecer la integración familiar y social, aumentar la productividad educativa y laboral, reactivar la economía nacional, proteger y regular el ambiente. En suma, mejorar la calidad de vida de las personas y sociedad en el ámbito urbano y rural de
nuestro país.

De considerar interesante el presente ensayo institucional, compartirlo con otras personas naturales o jurídicas. Se lo agradeceremos
INSTITUTO TERRAMAR



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