Domingo, 7 de Marzo del 2021
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Boeing coloca en cuarentena a centenar de aviones modelo 777 en USA

Publicado el 22/02/21

El fabricante y la autoridad de aviación estadounidense paran preventivamente un modelo especifico de largo alcance tras el incidente de Denver, en el que trozos de un motor de B777 llegaron a tierra

De Denver a Honolulu o de la capital de Colorado a la de Hawái. Un viaje de siete horas que el vuelo 328 de United Airlines iba a cubrir el pasado sábado, aunque tuvo que regresar a tierra tras su despegue, pues el motor numero 2, el que cuelga del plano derecho del Boeing 777 sufrió una explosión y aun girando, varios trozos, sobre todo de los capots, protectores y el aro de entrada se desprendieron, cayendo sobre Broomfield, una ciudad de casi 60.000 habitantes al noroeste de la capital del estado.

En coordinación con los controladores aéreos, los pilotos del aparato de United solicitaron aterrizar de emergencia en el campo del que habían partido hacía unos minutos: el aeropuerto más grande de Estados Unidos por extensión (está en el medio de una enorme pradera sin nada alrededor) y el segundo del mundo, solo por detrás del de Dammam, en Arabia Saudí. Manteniendo una altura máxima de 13.000 pies, unos 4.000 kilómetros, realizaron un amplio óvalo pasando por el centro de Denver y regresando a la pista 26.

El aparato, con 241 personas a bordo, 231 pasajeros y 10 tripulantes, tomó tierra tras tan solo 24 minutos después de que sus ruedas se habían despegado del suelo por la pista 25. Lo hizo sin problema alguno e incluso abandonó el área de aterrizaje por sus propios medios, quedando parado, precisamente, junto a los hangares de mantenimiento de la aerolínea. Esta tiene en Denver uno de sus centros de intercambio de vuelos, con más de un centenar largo de destinos operados en propio y con sus franquiciadas regionales que operan bajo la marca United Express.

Pronta Investigación

La espectacularidad de las imágenes de un motor parcialmente roto tomadas en fotografía y video por algunos pasajeros del vuelo 328, junto a las sorprendentes escenas de grandes trozos de motor en diferentes jardines y parques de la ciudad de Broomfield, hicieron que este aterrizaje de emergencia tuviese una gran atención mediática, aunque las autoridades competentes se pusieron manos a la obra como es habitual en cualquier caso de accidente o incidente y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte abrió de inmediato una investigación. Esta organización, cuyas siglas en inglés es NTSB, es una organización independiente del Gobierno de los Estados Unidos que no solo se dedica a la investigación de accidentes de aviación civil, sino también a los que suceden en carreteras, en el mar, los ferroviarios e incluso aquellos que afectan a los oleoductos en Estados Unidos.

Tras una primera inspección, los miembros de la NTSB se pusieron en contacto con los miembros de la FAA o Administración Federal de Aviación y con responsables del fabricante del avión. Por parte de la administración, el jefe de la FAA, Stephen Dickinson, nombrado por Donald Trump en verano de 2019 y que Joe Biden ha mantenido en el cargo, redactó un comunicado en el que indicaba que tras haber consultado con sus colaboradores, emitía de manera inmediata una directiva de emergencia para que las aerolíneas revisaran sus aviones Boeing 777 equipados con un determinado tipo de motor de la marca Pratt & Whitney, concretamente el modelo 4000-112, como los que llevaba el aparato afectado por el desprendimiento de piezas.

El avión del incidente es un 777 construido en invierno de 1994 y que fue entregado a United en otoño del año siguiente. La entrega se dilató porque había sido utilizado para realizar pruebas sobre el modelo por parte del fabricante para mejorar algunos sistemas.

Precisamente en el terreno de los sistemas, entre finales de 2020 y las primeras semanas de 2021, Boeing había cerrado la larga crisis de su modelo 737MAX, que tras los accidentes de Indonesia y Etiopía estuvo en tierra prácticamente dos años, un periodo en el que se corrigieron todos los errores de software que podían provocar accidentes. Estas mejoras las pudo corroborar personalmente el jefe de la FAA, piloto de larga experiencia en la fuerza aérea de EE.UU., donde fue aviador de caza y posteriormente en la aerolínea Delta, inicialmente como piloto y luego alto cargo en el departamento de operaciones de esa aerolínea gigante. Dickinson pilotó personalmente el 737MAX que dejó atrás un bienio negro para su fabricante.

Boeing toma precauciones 

Pendiente de las autoridades y de las conclusiones de su propio personal, la fabricante de la aeronave también movió ficha y recomendó dejar en tierra los aparatos 777 con motores Pratt & Whittney 4000, que en todo el mundo suman 128 unidades. De estas, 69 están operativas en Estados Unidos, Corea del Sur y Japón y otras 59 paradas a causa de la caída de la demanda provocada por la pandemia. Esta cantidad de aparatos es pequeña si se compara el numero de unidades construidas, cerca de 1600. La razón de esto es que buena parte de los ‘triple siete’ llevan motores de la compañía General Electric o también Rolls Royce, como es el caso del único de este tipo matriculado actualmente en España: el ‘Auria’, Boeing 777-28E ER de la compañía Privilege Style, especializada en vuelos a la demanda por todo el mundo.

Además de hacer pública esta necesidad de parar determinados modelos del Boeing, la fabricante contactó con las aerolíneas directamente afectadas rogándoles que esperasen a la preparación de un protocolo de inspección apropiado para asegurar el buen funcionamiento de los motores y poder volver a programar vuelos para los aviones afectados. Por su parte, el ministerio de transportes de Japón también emitió su propia orden ejecutiva especifica referida a una treintena de 777 de dos aerolíneas locales: Japan Airlines y All Nippon.

El mismo día del incidente del United 328, Boeing tuvo otro frente técnico abierto, en este caso en Europa, cuando un 747 carguero también tuvo un problema en uno de sus cuatro motores al despegar del aeropuerto de Maastricht. De nuevo, piezas del motor cayeron a tierra para sorpresa de personas absolutamente ajenas a la actividad aérea. Se da el caso que los motores del jumbo, operado Longtail Aviation, compañía de las islas Bermudas, eran también de la marca Pratt & Whitney, derivados del que llevan algunos 777.

Las investigaciones para saber lo sucedido y destinadas, sobre todo, a que esto no vuelva a suceder ya están en marcha en Holanda y Estados Unidos.

Fuente: La Vanguardia, Javier Ortega Figueiral, España.



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