Jueves, 13 de Agosto del 2020
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Enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán dejaron al menos 15 militares muertos

Publicado el 14/07/20

Al menos 11 militares y un civil murieron por los combates entre Armenia y Azerbaiyán este martes, pese a los llamados internacionales a la moderación, en especial de parte de Rusia, la potencia regional. Se suman a otros cuatro soldados fallecidos en los últimos días en la región.

Los choques en el distrito fronterizo de Tavuch, enfrentan a dos enemigos de larga data y constituyen los más graves desde hace varios años, haciendo temer por la estabilidad en la región del Cáucaso.

Azerbaiyán anunció este martes la muerte de siete militares y de un civil, que se suman a cuatro soldados fallecidos en los dos días previos. Además, tildó la acción armenia de “provocación”.

“Las fuerzas armadas de Armenia, con el objetivo de tomar las posiciones hacía el distrito de Tovuz (Azerbaiyán) en la frontera estatal entre Azerbaiyán y Armenia, intentaron efectuar un ataque mediante el uso de fuegos de artillería”, dice un comunicado publicado este martes.

Y agrega: “Las fuerzas armadas de Armenia realizan, deliberadamente, los ataques contra la población civil de Azerbaiyán. En consecuencia, el 14 de julio un civil azerbaiyano de la región de Tovuz, nacido en 1944, fue asesinado”.

Por su parte, Armenia anunció que cuatro miembros de sus fuerzas armadas habían sido abatidos.

En total, 16 personas han muertos en ambos lados desde el domingo. Ambos países han registrado además varios heridos y aseguran que las bajas mortales del enemigo son mayores de lo que admiten las cifras oficiales.

Estas dos antiguas repúblicas soviéticas han estado en conflicto en torno a la región separatista de Nagorno Karabaj en Azerbaiyán, un territorio de mayoría armenia que se separó, con el apoyo de Ereván, a principios del decenio de 1990 y luego de una crisis desatada dos años antes, desencadenando un conflicto que causó unos 30.000 muertos.

Azerbaiyán nunca se resignó a la pérdida del territorio separatista y ha manifestado en más de una ocasión el deseo de recuperarlo a través del diálogo o por la fuerza. Armenia, a su vez, defiende el derecho de la autodeterminación de Nagorno Karabaj y aboga por devolver a los representantes de la república separatista a la mesa de las negociaciones para hallar una solución íntegra al conflicto, que mantiene en vilo la región desde hace más de tres decenios

Desde 1994 está en vigor un precario cese del fuego.

Pero diferencia de otras violaciones de la tregua, esta vez los enfrentamientos entre las partes no tienen lugar en la región que ocupa Nagorno Karabaj, que se encuentra bajo control armenio, sino en la frontera que comparten directamente Armenia y Azerbaiyán.

Medidas punitivas

Ambos bandos se han negado a asumir la responsabilidad de los enfrentamientos. Este martes, por tercer día consecutivo, el ministerio de Defensa de Azerbaiyán acusó a Armenia de haber pasado a la ofensiva con artillería, morteros y ametralladoras pesadas.

El viceministro Karim Valiev saludó en televisión la “heroica muerte” el martes de un general, un coronel y cinco soldados.

Ese ministerio también informó que había adoptado “medidas punitivas” contra las fuerzas armenias, que resultaron en la destrucción de equipos y sistemas de armamentos, así como en la pérdida de vidas del adversario.

Armenia, por su parte, acusó a las fuerzas rivales de haber atacado “con artillería, tanques y vehículos aéreos no tripulados”, según Chuchane Stepanian, portavoz del ministerio de Defensa.

Se informó que se habían atacado infraestructuras civiles en la ciudad de Berd, cerca de la frontera.

Estos combates han llevado en los últimos días a Rusia, Estados Unidos y a la Unión Europea a pedir el cese del fuego, mientras que Turquía, enemigo de larga data de Armenia, ha prestado su apoyo a su aliado Azerbaiyán.

El Kremlin, uno de los mediadores del conflicto de Nagorno Karabaj, llamó a Azerbaiyán y a Armenia “a la moderación”.

Una guerra abierta entre Azeribaiyán y Armenia podría desestabilizar toda la región del Cáucaso, donde Moscú y Ankara tienen intereses contrapuestos.

Esta reciente escalada de tensiones se produce poco después que el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliev, amenazó con abandonar las conversaciones de paz sobre Nagorno Karabaj, considerando que su país tenía derecho a buscar “una solución militar”.

Los gastos militares de Azerbaiyán, potencia petrolera, son superiores a la totalidad del presupuesto de Armenia. Pero Ereván pertenece a una alianza político militar dirigida por Moscú, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, integrada, además, por Bielorrusia, Kazajistán, Kirguizistán y Tayikistán. La OTSC trasladó su “seria preocupación” por la situación en la zona y pidió el restablecimiento del alto el fuego.

También el Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europea (OSCE) para el arreglo en Nagorno Karabaj -Francia, Rusia y EEUU- ha expresado su preocupación por la escalada y ha instado a tomar “las medidas necesarias” para calmar la situación, haciendo uso de los “canales directos” entre ambas partes.

El Comité Internacional de la Cruz Roja recordó a su vez a las dos partes la necesidad de hacer distinciones entre civiles y los que toman parte en acciones militares.

En 2016, los enfrentamientos armados casi degeneraron en una guerra abierta.

Este conflicto es objeto desde 1992 de una mediación ruso-estadounidense-francesa.



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